Diciembre 2007
31
2007

Recuerdo cuando jugaba en los terrales del pueblo joven Mariscal Castilla en el Rímac. Apenas era niño y escuchaba comentarios de Frank Sinatra. Han transcurrido cerca de 30 años y jamás pensé llegar al pueblo donde nació y creció el famoso norteamericano creador de grandes canciones como "New York, New York", "High Society" y "I did it my way".
Hoboken es un pueblo ubicado en New Jersey, a orillas del río Hudson. Me llamó la atención el desarrollo, la cultura, el orden y –lamentablemente- la xenofobia, esa conducta despectiva hacia los foráneos que es evidente en varias formas. En una ocasión acudimos con un amigo a jugar billar en una de las barras o pubs y al pedir cerveza, el mozo (rubio él) nos atendió al último debido a nuestro acento hispano.
24
2007

Mientras escribo estas líneas vienen a mi memoria aquellos primeros días de diciembre del 2005, cuando me preparaba para viajar a Santiago de Chile. Soy ingeniero informático y una oportunidad laboral me abrió las puertas del mercado laboral en ese país. Estuve año y medio allá, y en ese tiempo trabajé para una importante empresa transnacional española. Lo que puedo decir acerca de mi experiencia personal en el país del sur es que no fue muy alentadora. Si bien en el aspecto laboral logré cosas importantes, en lo cotidiano me fue difícil hacer una vida normal e integrarme a la sociedad chilena por muchas razones que no vale la pena mencionar, por lo tanto, me tracé una meta: abandonar el país en la primera oportunidad que se me presentara algo mejor. No tenía la intención de volver al Perú, había dejado un empleo importante cuando lo abandoné y no quería repetir la vida que llevaba, con sueldos apretados y jornadas laborales muy intensas donde los incentivos eran más jornadas de trabajo y desazón.
12
2007

Son muchos los peruanos que diariamente dejan el país, cada uno por diferentes razones y con su propia historia. En mi caso, el amor me trajo a un pequeño espacio de tierra en el Caribe, específicamente a una isla llamada Saint Martin.
Saint Martin es un espacio desconocido que muchas veces no figura –por ejemplo- en las opciones de país en Internet o en Serpost en el Perú, tanto así que mi madre genera confusión con el destino cada vez que me envía algo. Hoy quiero contarles mi testimonio, cómo me ha ido lejos de nuestra tierra y, sobre todo, cómo mi norte sigue cuestionándose.
Cuando egresé de la universidad, tenia como objetivo el clásico sueño de todo egresado: un profundo desarrollo profesional. A mí el destino me trajo a Saint Martin, una isla mitad francesa y mitad holandesa en las Antillas del Caribe. Tengo varios amigos profesionales que han emigrado al extranjero: un conocido mío está en Canadá trabajando en un banco y recibiendo capacitación en Francia, mientras una amiga psicóloga se encuentra en su casa y le es imposible ejercer en un país en el que no reconocen sus estudios y donde no habla el idioma oficial.
05
2007

Estoy a unas cuantas horas de llegar al Perú. Han pasado dos años y medio desde la última vez que estuve allí, pero esta vez regreso del todo. ¡Qué alegría volver a mi adorado país!
Parece que hubiera sido ayer cuando mi hermana y yo nos fuimos a estudiar a Estados Unidos. Teníamos mucha ilusión, mucha alegría y muchas metas, pero también mucha pena por saber que pasarían años antes de que pudiéramos volver a vivir en el Perú.
Vivir fuera de la patria es una linda experiencia que te permite conocer muchas cosas nuevas y aprender de otros, pero más linda experiencia es dar a conocer tu país. Cómo olvidar el primer año en la universidad, cuando nos enteramos en el mes de marzo siempre se organiza una feria en el campus para que los estudiantes extranjeros tengan la oportunidad de dar a conocer su país, no solo a los otros estudiantes, sino también a la comunidad.


