Noviembre 2007
29
2007

Existen varias preguntas fundamentales para los que emprendimos el vuelo con la fecha de salida estampada en el pasaporte, pero con la de regreso bien caleta debajo del alma, no fuera a ser que nos temblara la voz al decir, con un inglés de perucho acento: Just for vacations.
OK, ya pasé, ¿y ahora?
La respuesta es una sola: Yo vine aquí a ganar. Si te respondiste cualquier otra cosa distinta, probablemente ya estés de vuelta con el rabo entre las piernas. Esa es la primera pregunta fundamental, después vendrán muchas más, pero a medida que pasan los años hay una que siempre aflora naturalmente porque todos la tienen clavada en el pecho: ¿Qué es lo primero que harías al llegar a Lima?
Increíblemente, todos tienen bien clarita esa respuesta y la recitan con el mismo candor de ese poema del Día de la Madre en primer grado de primaria. Entonces la declamación con los brazos abiertos hacia el sur comienza con viajes a Máncora en bus o desde el Jorge Chávez, siguiendo con visitas a la casa de la abuela, la infaltable vuelta olímpica al José Díaz y termina con la preparación sacerdotal de un genuino cebiche de conchas negras.
¿La mía? es mucho mas simple y tal vez no tenga nada de descabellado, lo cierto es que yo sería feliz con un pan francés con Dorina, no pido más.
22
2007

El 14 de agosto del 2003 llegué a Nuevo México, Estados Unidos. Mi vida estaba en dos maletas, y tenía cuatro mil dólares en el bolsillo y un sueño de muchos años: conseguir mi título de maestría. Al contrario de la mayoría de latinos que llegan a Estados Unidos, a mí no me tocó muy difícil que digamos. No tuve que saltar el cerco ni que entrar disfrazado de turista. Se puede decir que las cosas se dieron, que entré por la puerta principal, o simplemente, que Dios estuvo de mi lado. Bah ¿y cuando no lo ha estado? Tampoco me malinterpreten que no me gané la lotería de visas. Me pasé dos años aplicando a universidades, llenando formularios, consiguiendo cartas de recomendación, traducciones, portafolios, documentos oficiales y demás.
13
2007
Foto: Julia Freeman-Woolpert
Una vez me preguntaron si me sentía más apegada a decir que era descendiente de españoles o descendiente de los incas. La verdad no sé por qué mi propio esposo me hizo esta pregunta. Él es inglés, pero sus tatarabuelos de padre y madre fueron irlandeses y entonces estaban pasando en la tele unas encuestas sobre si la gente se sentía inglesa o británica.
Mi respuesta fue no tan simple. Yo le explicaba que mi bisabuelo, el padre de mi abuela materna, había venido de la China y se casó con una cholita peruana. La abuela de mi abuelo fue una esclava negra que llegó a tener un hijo con un hacendado español. Esto siempre ha sido usado por una de mis tías pretenciosas para vanagloriarse que tenemos ascendencia española, sobre todo por nuestro renombrado apellido, lo cual a mí ni me va ni me viene. Y todo esto solo de parte de mi madre, a quienes muchas personas podrían llamarla morena, aunque yo diría que más bien ella es una china zamba de Cañete. Por cierto, cuando ella era joven, era muy guapa, tanto que recuerdo que cuando iba a mi colegio a recogerme, nadie podía creer que ella era mi mamá.
08
2007
¿Cómo tener éxito -en el Perú o en cualquier parte del mundo- o cómo ser feliz si no se tiene una buena salud? ¿Cómo vivir tranquilos sin la seguridad de que ante cualquier eventualidad tenemos un sistema médico que nos respalde?
El Centro de Investigación y Estudio Salud y Sociedad, un organismo de investigación en el campo socio-sanitario con sede en París, está haciendo un llamado a todos los peruanos que viven fuera de su país para que participen en una encuesta de salud.
Si quieres participar, tienes hasta el 21 de marzo del 2008 para responder un cuestionario de 55 preguntas (llenarlo te tomará solo unos 20 minutos) que abarcan datos generales, salud subjetiva, problemas de autonomía, crónicos y agudos, consumo de medicamentos, accidentes, agresiones, hospitalización, factores de riesgo, prácticas preventivas y discriminación.
La encuesta es anónima. Los resultados serán publicados en la página web del organismo y serán difundidos a traves de los medios de comunicación y a asociaciones representativas de los peruanos en el exterior.
Esta es una oportunidad para que se conozca cuál es la situación de la salud de los peruanos que residen en el exterior. La encuesta es una herramienta para que esa situación se pueda analizar, de manera que se pueda proponer medidas que buscan mejorar las prácticas preventivas, así como el acceso a la atención médica, a la que todos, como seres humanos, tenemos derecho.


