Octubre 2007
30
2007
Aquí el olor de los anticuchos incinerándose deliciosamente contra una parrilla no se mezcla con el incienso ni con las plegarias. Los picarones no navegan sobre sartenes humeantes. No hay letreros rimbombantes de turrones repartiendo colores sobre la avenida Tacna. Tampoco hay demasiada gente apiñada en las calles, pero el sentimiento es el mismo y todos quieren acompañar a la imagen del Señor de los Milagros.
No importa que sea en el pequeño y moderno poblado de Chapel Hill, en Carolina del Norte. Igual hay un pequeño ejército de hábitos morados que hormiguea entre los ambientes de la Iglesia Santo Tomás Moore, uno de los templos católicos más representativos de la región.
La misa y procesión del "Cristo Moreno" empieza a ganar nombre y prestigio entre los latinos de esta región y en su quinto año logró convocar al menos 300 personas que vinieron desde varios rincones del estado, incluso hubo una delegación de cargadores que llegó exclusivamente desde Atlanta (a seis horas de viaje) para colaborar con el evento.
24
2007
El Rey León es mi película infantil favorita. Me gusta tanto que decidí celebrar mi último cumpleaños viéndola en el teatro. Después de haber visto ambas versiones, no sólo confieso que me quedo con la puesta en escena sino que recién la semana pasada me enteré que la obra tenía lugar en Kenya. La siguiente es la historia sobre mi primer viaje al país de Simba.

Como si se tratara de los preparativos para un Safari, la organización para la que trabajo me envió a una clínica especializada a que me llenen de vacunas y pastillas anti-malaria. Debido a mil razones, fue a punto de subirme al avión cuando me percaté que no traía conmigo ni mi tarjeta de vacunas. Inmediatamente entré en pánico. Como había dejado mi celular en casa, prendí la computadora, logré conectarme a Internet y le mandé un mensaje desesperado a mi compañero de depa. Como temía que no viera su correo, también le envié un correo a Natalia - mi esposa. Para quedar más tranquilo, le mandé un mensaje a mis viejos en Lima para que le dijeran a Natalia en Ayacucho que le diga a Oleg - el ruso con el que vivo en Londres - que le tome una foto a mi cartilla de vacunaciones y me la envíe por correo electrónico. Esa sería la prueba que necesitaba en caso me hicieran problemas al llegar a Kenya. Subí al avión y después de 8 horas de vuelo y veinte minutos de cola, llegó mi turno: saludé al oficial, con mis manos sudorosas, le entregué mi pasaporte y le dije el número de página en la que encontraría mi visa. Por su parte, él me preguntó por mi número de vuelo y por la cartilla de mis vacunas. Hubo pausa, levantó la mirada y le bastó verme la cara para arrojar un sublime: ¡Hakuna Matata!
23
2007
El video que acabamos de ver ya ha dado la vuelta al mundo generando múltiples condenas de rechazo. Y es que la imagen de un joven español golpeando salvajemente a una niña ecuatoriana en el ferrocarril metropolitano de Barcelona, teniendo como cómplice a un joven que mira la agresión sin inmutarse, ha puesto nuevamente sobre el tapete el tema del racismo existente en algunas ciudades europeas.
Tal vez muchos de ustedes han vivido de cerca una situación similar y pueden entregarnos mayores detalles de lo que está sucediendo con el creciente racismo y xenofobia en el viejo continente. ¿Alguna vez les ha ocurrido algo parecido? ¿Son frecuentes estos ataques a los inmigrantes? ¿Es muy difícil que la gente se meta a defender a los agredidos? ¿Los más perjudicados son los hombres o las mujeres? ¿Los ataques se producen siempre en lugares solitarios o pueden ocurrir en cualquier momento?
Como ya es habitual, aquí tienen un espacio para compartir sus historias y opiniones.
23
2007
Una muy buena noticia acaban de recibir más de 15.000 ciudadanos peruanos que se encuentran ilegalmente en Chile luego de que el gobierno sureño anunciara el inicio de un proceso de regularización de aproximadamente 20.000 inmigrantes ilegales, una decisión que espera ser considerada como una "señal de amistad".
El proceso, que se llevará a cabo del 5 de noviembre al 5 de febrero del 2008, permitirá que nuestros compatriotas postulen a puestos de trabajo, tengan la opción de ser atendidos en los centros de salud pública y gocen de todos los beneficios sociales, entre otras cosas.
¿Qué te parece la decisión tomada por el Gobierno Chileno? ¿Crees que con esto mejorarán las condiciones de vida de los peruanos que estaban como ilegales en Chile? ¿Es una buena medida para reforzar las relaciones bilaterales?
Como es habitual, aquí podrán opinar sobre el tema y contarnos sus experiencias en el vecino país del sur.
15
2007

"Lindas amazonas, vamos a bailar!" (120 cm x 150 cm.). Una de las pinturas hechas por 2 artistas noruegos inspirándose en la definición personal de felicidad de 12 mujeres que han tenido cáncer al seno.
¿Qué es para ti la felicidad? me preguntó Lasse. La felicidad puede tener muchas caras, le respondí: la sonrisa de mis niños cuando bailo con ellos, el rostro amado sobre la almohada junto a la mía al despertar. También me siento feliz al trabajar dando un curso o conferencia, al caminar en tierra peruana y al sentirme viva, simplemente. Pero más concretamente - le dije- yo encontré mucha energía y felicidad en mi propia identidad cultural.
Me sucedió un día gris a fines de octubre, hace 5 años. Echada en el sofá de mi sala, veía la nieve caer y me sentía mil veces peor que si estuviera resaqueada. El día anterior había recibido la quinta inyección de quimioterapia (de un total de seis) y desde que la enfermera retiró la aguja de mi brazo, había vomitado como pirata durante toda la tarde, y casi hasta la medianoche. No entendía que una medicina me hiciese sentir tan mal, como si una mano me retorciera el estómago y los intestinos por dentro. Estaba harta. Harta de las amables sonrisas de las enfermeras (si tuvieran que inyectarse ellas mismas esta mierda, seguramente habrían dejado de sonreír), harta de tragarme tantas tabletas de vitaminas, minerales y uña de gato, harta de tantos análisis de sangre, harta de la cara de circunstancia con la que el oncólogo me explicaba que viajar a Perú para Navidad podría ser arriesgado, harta de ponerme turbantes o gorritos para no congelarme la cabecita pelada, harta de la peluca burlona que no conseguía usar porque me hacía sentir como travesti de Almodóvar.
12
2007

El fútbol comienza siendo un asunto familiar: mientras la madre nos enseña a caminar, el padre intenta enseñarnos como patear una pelota. En mi caso, algo aprendí, aunque las lecciones para cabecear nunca fueron asimiladas del todo. Quien puso más énfasis en las lecciones fue mi abuelo: instruía a sus diez nietos varones a jugar al fútbol aunque uno le salió torcido pues prefería jugar Matagente o Siete Pecados. Junto con mi tío nos regalaron unas camisetas de la U con las que jugamos no pocos domingos en la canchita de Maranga mientras los vecinos no paraban de gritarnos referencias a las aves de corral. A pesar que todos jugábamos en el colegio o en el club, era en el equipo de los primos donde nos encendíamos al enfrentar a otros equipos del barrio. Y en los veranos que alquilamos una casa en Santa Maria del Mar, alternábamos pichangas en arena y en cemento con virtuales e interminables torneos de Nintendo donde había tanta burla y rivalidad que solo nos faltaba mentarnos la madre. Pero lo que juntaba a madres, padres, abuelos, primos y primas eran los partidos de la selección.
09
2007

Nunca olvidaré el día en que llegue a París. Fue uno de los días de invierno más fríos de los últimos años y hasta había nevado. La temperatura estaba en menos de cero grados y me recordaba a los años que estuve en Canadá. Llegué a París como parte de un intercambio académico con la universidad de Estados Unidos en la que estudiaba un MBA.
Esos primeros días fueron muy duros: debía conseguir un lugar donde vivir, no hablaba el idioma, no tenía mucho dinero para vivir ni sabía cómo ganarlo, y encima el frío que no me permitía deambular las calles tranquilamente. Los días pasaron y pasé de un albergue de la juventud a otro, al suelo del cuarto de un compañero de estudios, a compartir departamento temporalmente con un abogado americano que conocí en el tren y hasta a compartir con una estudiante canadiense el departamento de la amiga de su tía. Creo que ya lo entendieron, buscar alojamiento en París es un parto.
02
2007

Un 27 de diciembre a las 6 a.m. salía de viaje una vez más, pero en esta ocasión todo era diferente. Ya no se trataba de pasar unas vacaciones, la realidad en esta ocasión era muy distinta. Al igual que nuestra compatriota Nadia Díaz, tuve un comienzo un tanto "tímido" por decirlo de alguna manera, soy TSU en informática y bilingüe, y aunque no estoy en EE.UU. o en alguna parte de Europa, puedo decir que el conocimiento de un segundo idioma (inglés) me dio ese empujoncito para abrirme camino poco a poco.
Aún lo recuerdo, a solo una semana de haber llegado a este país, me encontraba en mi habitación, solo, sin nada ni nadie con quién compartir siquiera un minuto. Fue en ese momento en que realicé una llamada (con celular prestado) a una amistad para que me saque a dar una vuelta. Era un día sábado, entre las 5: 30 y 6 de la tarde y el lugar de distracción más cercano era un casino. Acepté, pero por obvias razones no iba en plan de jugador, sino de observador.


