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El Bombardero aterriza en Lima
Sep
12
2008
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César Gutiérrez (Arequipa, 1966) presentó este jueves 11 de septiembre su primera novela titulada Bombardero, una historia no convencional por su tono poético más que narrativo, que ha despertado el interés de la crÃtica. En la siguiente entrevista el autor habla sobre la historia detrás de la historia. Un pequeño relato sobre el origen de Bombardero y la re edición a cargo de Norma.




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En el tiempo que lleva Bombardero en circulación (e incluso antes), la novela de César Gutiérrez ha desatado una serie de crÃticas y comentarios de diverso talante. Sin embargo, positivas o negativas, la mayorÃa de estas reseñas en el fondo dejaban entrever un rasgo común: desconcierto. Y en cierto modo era esperable este tipo de recepción crÃtica frente a esta novela posmoderna, absolutamente contemporánea, que en definitiva aparecÃa como una propuesta atÃpica al interior de nuestras letras.
No es casual la mención a Vallejo al inicio de la novela: el cuerpo entero de Bombardero se gesta a partir del dolor del desastre. La pérdida y la incomprensión ante la destrucción que ocasiona la guerra se convierten en el impulso del narrador, para quien la experiencia traumática es doblemente sentida a nivel social y a nivel personal. En Bombardero el dolor impele a la búsqueda de información, genera alucinaciones y hace estallar recuerdos. Asà se origina —en esa poderosa licuadora que es el cerebro del narrador— el material con el que va produciéndose el discurso. Porque toda la novela es una cadena de pequeñas explosiones constantes, cuyo delirio febril de escritura es organizado por una gran estructura a partir de coordenadas espacio-temporales. Bombardero es siempre un texto obsesivo que no hace sino martillar con pasión y con rabia las mismas imágenes de amor y muerte que lo perturban. Todo hecho, además, a partir de referencias culturales de apetito omnÃvoro. Por todo ello, Bombardero exige al lector una competencia previa.
En nuestra tradición narrativa no hay nada con lo que Bombardero sintonice cabalmente. Aunque a ratos me parece que, a pesar de las visibles diferencias, pueda vincularse con El cuerpo de Giulia-no, la estupenda novela de Eielson, con la que en ciertos aspectos tiene puntos en común. Justo como en esa obra, la novela contemporánea es un género que más que poseer una estructura determinada está siempre como en búsqueda de una forma propia. Y en ese sentido, sÃ, podemos criticarle a Bombardero la desmesura y la irregularidad, el condenado afán de Gutiérrez de querer meter todo a la cacerola, incluso lo menos inspirado. Aun en una novela deliberadamente imperfecta como ésta. Pero de ningún modo podemos negarle el valor del riesgo.
LÃneas arriba mencioné que habÃa cierto desconcierto en las reseñas a este libro. Un ejemplo de este desconcierto tiene que ver con la duda a la hora de darle el calificativo de novela. Por supuesto, respetamos esas opiniones, y lo menciono únicamente porque a mà más bien se me ocurre que Bombardero bien podrÃa ser incluso más de una novela. Por ejemplo, una novela de amor (en esa insistencia elegÃaca de mantener encendido el recuerdo de la amada muerta, que se convierte asà en un eje vital), una novela polÃtica (en el énfasis en documentar el clima histórico-polÃtico contemporáneo y en denunciar las ideas demenciales y los mortÃferos excesos de sus protagonistas), una novela de lenguaje (en la constante exploración creativa de sus lÃmites y sus posibilidades), o una novela de ciencia ficción (en la narración del horrendo apocalipsis de un mundo en el futuro, pero vivido aquà y ahora).
En esta novela la escritura es el modelo del mundo en que vivimos. Ese es su procedimiento y también su logro. Porque en realidad el valor de Bombardero reside en esa forma intensa, dinámica y creativa de intentar aprehender el clima histórico y cultural de los tiempos que vivimos.
César Gutiérrez ha conseguido activar una novela bomba en nuestra escena literaria y hasta el momento la cifra de muertos y heridos es incalculable.