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Habitó entre nosotros
Ago
15
2008
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2008
¿Qué pasarÃa si sospechas que el inquilino que vive en tu casa y que se destaca por sus modales y creatividad es un asesino serial de prostitutas? Yulene Olaizola, una cineasta mexicana invitada al Festival de Lima habla sobre el documental Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo: una historia personal que cuenta la historia de su abuela y de un extraño inquilino que habitó en su casa de huéspedes.




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2008
Lo sensacional de “Intimidades de Shakespeare y VÃctor Hugoâ€? (2007) es el personaje que nos descubre el largometraje. Jorge Riosse, el hombre que habitó ocho años como huésped en ese inmueble situado en la esquina de esas calles en la colonia Anzures, quien a lo largo de los aseveraciones de la señora y la sirvienta que le conocieron y trataron, se descubre era un genio, un tipo insólito, con un pasado escondido y desconocido con material para una maravillosa novela –y pelÃcula-, una existencia misteriosa, de salidas nocturnas con vestuario estrafalario, sin que por todo ese perÃodo se supiera de su familia, a qué se dedicaba, de dónde obtenÃa el dinero para vivir y vestir; cómo armó su cultura y sus aptitudes artÃsticas; y cómo aterrizó por estos rumbos.
De pronto repiquetea a que la joven directora Yulene Olaizola rondó cuestiones más escabrosas y no excavó hondo; preguntó lo que ya sabÃa. En un lado acaso por las ligaduras familiares: su propia abuela es la dueña de la casa, es quien le cuenta y contaba de Riosse, a quien Yulene conoció cuando niña. Por otro, a que estamos ante un excelente falso documental, a que la directora ha inventado un personaje inusitado, producto de la mente de la abuela y/o de ella. Y le han creado un historial congruente con los cuadros que adornan las paredes de la casa, donde se reflejan las locuras de Riosse, sus fetiches y obsesiones femeninas; y hasta han pintado las paredes del cuarto de azotea donde sobrevino el desenlace. Pero las canciones grabadas y atesoradas se escuchan reales, aunque los textos también pueden ser obra de la abuela, parte de sus recopilaciones para escribir el libro con el mismo tÃtulo del documental. Y los recortes de periódicos han sido debidamente archivados y le dieron pauta a la evaluación de que Riosse y un maniático asesino de mujeres tenÃan mucho en común.
El avance del relato manifiesta y desmenuza la identidad de Riosse. Se confluye que la relación entre él y la señora merodeaba lo prohibido, o una exhalación del hijo que ella perdió y la madre de que él careció. Si lo sustancial es lo que platican las dos mujeres más cercanas a Riosse, el que la realizadora acuda a otra gente impulsa las probabilidades extras latentes: las relaciones homosexuales con el vecino, que casualmente desapareció de México; el único otro huésped que agrega pistas y menciona a una que habitaba con ellos. El ministerio público que dejó el caso.
El ordenamiento del material sacude los trozos de conversaciones, fragua el conocimiento sobre Riosse, sus embustes y solturas; sus paseos y soledades; las mudanzas de cuarto y las razones; los recovecos de su alienación Por escaleras y recámaras, su figura inunda el ambiente, como un fantasma del que arduamente procuran que permanezca, en otra de las ambigüedades, compatible con lo que ha gravitado sobre las dos mujeres o no borrar sus últimas palabras tintadas. Su fotografÃa desluce antes de la mitad; lo que se describe de él desataba la imaginación, como el vestuario y pelucas que reservaba (y que tampoco sobrevivieron o se olvidaron) o las alpargatas que calzaba. Y que aparte de ese retrato no hayan guardado otro durante esos ocho años, cual si fuera un vampiro (no hay espejos) o hacÃa mutis en el instante preciso.
“Intimidades de Shakespeare y VÃctor Hugoâ€? franquea como una reivindicación de Jorge Riosse, como artista y posible asesino; de una nota roja semi desapercibida y archivada que habrÃa que oxigenar, de la cual Yulene Olaizola nos ha cedido el testigo, una razón para agradecerle este documental.