Vicos, a vuelo de viento (I)
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2008
![IMG_0093 [Tammy & Andrés bailando].jpg](http://blogs.elcomercio.com.pe/viajerosyvagamundos/2008/03/12/IMG_0093%20%5BTammy%20%26%20Andr%C3%A9s%20bailando%5D.jpg)
Foto: Yayo López
En la medida que se acerca la Semana Santa, me inunda un pavor solo comparable a la horrible sensación que te ahoga si eres vilmente asaltado en un autobús. Los boletos aéreos y pasajes interprovinciales se incrementan descaradamente, las tarifas de los hoteles suben el doble alegando que estamos en temporada alta, los restaurantes te cobran S/.15 por un menú que usualmente cuesta S/.5, y las ciudades, balnearios y pueblos más visitados del país durante este fin de semana largo -profundamente religioso para algunos, irremediablemente juerguerazo para otros-, son invadidos por turistas despistados, borrachines insoportables, limeñitos arrogantes y mochileros angurrientos. Llámenle libre mercado o argumenten que se trata de ley de la oferta y la demanda, seguramente. Pero a mí me parece un soberano robo que todo se incremente tan desproprocionadamente durante estas fechas. Por ello, jamás se me ocurriría sugerir que se vayan de travesía a Máncora, Ayacucho, Marcahuasi, Tarma, Huaraz o Cusco, todos lugares favoritos ciertamente, pero que son tomados en peso por los turistas y viajeros durante estas fechas con servicios carísimos. Preferiría invitarlos a conocer un lugar distinto, lejos del bullicio, no tan costoso y relativamente cercano, aunque lo suficientemente lejano para brindarles una experiencia única de viaje. Por eso, cuando los editores de esta página web me pidieron que recomiende un destino de viaje para la Semana Santa, no dudé en escoger Vicos, una comunidad campesina situada al pie de la Cordillera Blanca, donde el tiempo parece que se ha detenido. Aunque, quizás, no por mucho tiempo más.
![IMG_0251 [Paisaje de Vicos].jpg](http://blogs.elcomercio.com.pe/viajerosyvagamundos/2008/03/12/IMG_0251%20%5BPaisaje%20de%20Vicos%5D.jpg)
Foto: Yayo López
Septiembre de 2002
Es un mes cálido, de cielos despejados y periodos de cosecha. También es mi primera vez en Vicos, pueblo situado en el corazón del Callejón de Huaylas donde en medio de un mar dorado de trigo, recién cortado y trillado que nos llega hasta las rodillas, Abito y Manuel claman mirando al cielo: “¡Lorenzo, Lorenzo, Lorenzo, Lorenzo!”. La respuesta es un silencio apabullante, interrumpido apenas por una brisa casi imperceptible. Entonces gritan, ahora sí, más fuerte: “¡¡Lorenzo, Lorenzo, Lorenzo, Lorenzoooo…!!”. A todo pulmón, con los brazos abiertos, mirando a los imponentes apus, las montañas sagradas, para que les ayuden a culminar su faena. Entonces, como por arte de magia, los vientos empiezan a resoplar con fuerza, para luego azotar con furia andina. Abito y Manuel se apuran en recoger a manos llenas las espigas de trigo y lanzarlas al aire, acción seguida por una docena de turistas gringos y quien escribe, imitando entre divertidos y asombrados, la técnica de estos dos campesinos ancashinos. El viento, poderoso aliado, hace su trabajo: separar la paja del trigo, desde hace siglos. Razón tuvieron en bautizar a este pueblo wikos, “viento fuerte” en quechua.
Abito es mi anfitrión. Me siento junto a él mientras tomamos refresco de quinua bajo la sombra de un árbol. La faena ha concluido. Me quedo en su casa, en una habitación contigua a la cocina, donde un puma viejo y disecado, que aún pretende asustarme enseñando sus colmillos, cuelga de una de las paredes. Su abuelo lo mató de un escopetazo cuando el animalejo se comió una oveja suya, hace medio siglo. Los demás viajeros de este grupo han sido distribuidos en distintas casas construidas con cimientos de piedra, paredes de adobe y techos de teja, donde dormirán y comerán a la luz de un fogón junto a las familias que la comunidad les ha asignado como anfitriones. La luz eléctrica aún no llega a estas alturas.
Foto: Vladimir Musso
“Me llamo Abito Meza Pascual. Tengo 44 años. Mi esposa se llama Margarita Sánchez Coleto y tiene 38 años. Tenemos cuatro hijos: dos mujeres y dos hombres. El mayor tiene 18. La menor nueve años. Me dedico a la agricultura y tengo tierras, arriba del cerro, pasando la acequia, en el sector Cachipachán, donde cultivo papas, trigo, quinua, cebada, ollucos y ocas. También tengo mis vacas, mis chanchos y mis gallinas, pero no como antes. Nací en Vicos. He vivido aquí desde niño. Esta casa fue construida por mi abuelo hace 80 años. En 1999 fui elegido presidente de la comunidad por una asamblea general. Hice obras para mejorar la escuela y los baños termales de Chancos, más abajo de Vicos. Construimos siete kilómetros de desagüe para el pueblo. Ahora soy candidato a concejal por la provincia de Carhuaz, pero vivo de mis tierras y mis animales porque soy campesino. Con mi familia trabajo el campo. Mi hijo Johnny ha terminado el colegio y quiere estudiar turismo, eso dice que le gusta. El problema es el dinero, los gastos que hay que hacer si va a Huaraz a estudiar...” (1)
En 2001, un grupo de familias vicosinas, incluida la de Abito, resolvió participar en una aventura inusual para un grupo de campesinos como ellos. Formarían parte de un proyecto de “turismo vivencial” denominado Cuyaquihuayi, término quechua que significa “casa bonita”. El proyecto sería financiado y dirigido por el Instituto de Montaña, organismo mundial dedicado a la conservación de la flora y fauna, desarrollo sostenible de los recursos naturales y preservación cultural de las comunidades que viven en el entorno geográfico de las cordilleras de los Andes, los Himalayas y los Apalaches.
![IMG_0092 [Papas].jpg](http://blogs.elcomercio.com.pe/viajerosyvagamundos/2008/03/19/IMG_0092%20%5BPapas%5D.jpg)
Foto: Yayo López
El proyecto tenía un objetivo muy claro: que turistas y viajeros tuviesen la oportunidad de convivir con familias campesinas de esta localidad, quedarse en sus casas, gozar de su hospitalidad, de su comida típica, aprender sus costumbres y tradiciones, trabajar en el campo y participar de excursiones a lagunas, glaciares, sitios arqueológicos y bosques de queñual cercanos. Sin ingredientes artificiales. La idea no era que los comuneros abandonasen sus trabajos para convertirse en meros guías turísticos. Ni que ahora se les pidiese que sirvieran desayuno continental a los gringos. La idea era que la comunidad decidiera en conjunto, primeramente, qué familias querían participar del proyecto y de un atractivo incentivo económico por generar estos servicios, y seguidamente, que ellos decidieran en qué tiempos podían recibir visitantes en sus casas, sin que dejasen de lado sus faenas agrícolas. Porque por encima de todo, los vicosinos son campesinos y poseen una sabiduría nacida de su íntima relación con la pachamama -la madre tierra- que nosotros la hemos relegado de nuestras existencias hace mucho tiempo. Porque estamos ahogados en tanto esmog y rodeados de tanto concreto. Porque estamos agobiados con nuestro exceso de estrés, nuestra falta de tiempo y nuestra obsesión por el consumo y la inmediatez. En Vicos nadie padece de estos males. Porque en Vicos, el tiempo es infinito.
![IMG_0123 [Moliendo].jpg](http://blogs.elcomercio.com.pe/viajerosyvagamundos/2008/03/12/IMG_0123%20%5BMoliendo%5D.jpg)
Foto: Yayo López
Situado entre los 3,100 y 3,400 metros de altura y a unos 40 kilómetros al noreste de la ciudad de Huaraz, Vicos es una comunidad campesina, aunque oficialmente sea un poblado menor con unos 8 mil habitantes. El pueblo está situado en la quebrada Honda, al pie de los nevados Copa (6,188 msnm) e Ishinca (5,530 msnm) de la Cordillera Blanca. Las casitas que se esparcen por encima del pueblo, sobre montes y cerros, entre campos de cultivo y riachuelos, parecen un gran nacimiento andino cuando cae el atardecer y el sol se oculta detrás de la Cordillera Negra, la otra cadena de montañas que encierra el Callejón de Huaylas.
La historia de Vicos se remonta a épocas precolombinas, cuando las huestes del Imperio Huari (Horizonte Medio, 700 - 1100) ocuparon estas tierras. El conjunto arqueológico de Joncopampa, situado en una gran explanada al pie de la cordillera, da testimonio de ello. Posteriormente, entre 1594 y 1962, Vicos fue parte del sistema de haciendas, heredado de la Colonia donde, como en gran parte de la región andina, los campesinos fueron sometidos a un trato cruel y abusivo. Pero en 1952, la historia de Vicos dio un giro importante. La Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), inició un programa antropológico en coordinación con el gobierno peruano de aquel entonces, para probar que una reforma agraria y la modernización del campo eran posibles. Los grandes hacendados peruanos vieron con recelo este proyecto. No obstante, en 1962 la comunidad le compró las tierras al estado peruano, marcando un precedente sin igual en todo el país. El hecho antecedió a la torpe y mal llevada reforma agraria que ejecutó la dictadura de Juan Velasco Alvarado (1968 - 1975). Después de 368 años de haber sembrado, labrado y cosechado la tierra para patrones abusivos, Vicos era finalmente propiedad de sus hijos.
(1) Este testimonio fue recogido durante mi primera visita a Vicos en setiembre de 2002.
* La segunda parte de esta crónica será publicada el próximo martes 18 de marzo.
Foto: Vladimir Musso
Bitácora de Viaje
Vicos está 40 kilómetros al noreste de Huaraz (3,052 msnm), capital de la región Áncash y la ciudad más grande del Callejón de Huaylas donde existe todo tipo de servicios turísticos (lavanderías, cabinas de internet, buenos hoteles y restaurantes). La comunidad campesina está situada entre los 3,100 y 3,400 msnm, en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Huascarán.
Cómo llegar desde Huaraz a Vicos
Sobre el puente Quillcay (al norte de la ciudad), está el paradero de combis que hacen toda la ruta del Callejón de Huaylas: de Huaraz hasta Caraz. Estas combis pasan por el pueblo de Marcará, a 23 kilómetros de Huaraz y el costo es de S/. 2. De ahí, por S/.1, hay colectivos que lo llevarán hasta la plaza principal de Vicos (a 8 kilómetros), pasando antes por los baños termales de Chancos (a 3 kilómetros), muy recomendables por cierto.
Para visitar y quedarse en Vicos
Yachaqui Wayi, es el centro de interpretación e información administrado por los vicosinos en Huaraz. En este lugar brindan todo tipo de información acerca de las actividades y que se pueden realizar durante su estadía en Vicos. Pregunte por Pablo Tadeo.
Yachaqui Wayi
Jirón Gabino Uribe 650, Huaraz
Teléfono: (043) 42 65 38
E-mail: info@yachaquiwayi.org
Tarifas
El costo de estadía en Vicos oscila entre 25 dólares diarios por persona (para grupos de 5 a 8 viajeros), hasta 33 dólares diarios por persona (para dos viajeros). La tarifa incluye: los guías, hospedaje, las comidas, visitas a los artesanos, músicos, impuestos y una pachamanca el último día de la visita, cuando la estadía es de más de un día. La tarifa no incluye transporte Huaraz-Vicos-Huaraz, ni ningún otro tipo de transporte durante las excursiones en la localidad.
¿Planes para Semana Santa? Cuéntenos qué hará durante el fin de semana largo



13
2008
Acabo de llamar a preguntar pasajes a Huaraz y están casi al doble de lo normal. Qué cabrones! Tienes aluguna sugerencias de empresa?
Spoke
13
2008
Bonito lugar, pero sinceramente no cambiaria Máncora por nada del mundo.
[Es un asunto de gustos. A mí Máncora me parece un lugar agradable, pero excesivamentete sobrevalorado. Creo que es un lugar referencial si planeas ir a Vichayito, Los Órganos, hacia el sur o Punta Sal y Zorritos, hacia el norte, pero tremendamente insoportable durante los fines de semana largo o la temporada alta. JRC]
16
2008
Ya sabia que eras tu!! Oe Chino, anoche el Vaga cumplio 7 años!! Tremendo tonazo. Hasta las 7 am. Mandanos un saludo pe, chequea mi blog. A ver si puedes ponerme un feed al tuyo. Te esperamos en Huaraz.
www.vagamundoperu.blogspot.com
17
2008
me gustaron mucho las fotos y si no fuera q toy temporalmente (por suerte) fuera del peru me iria corriendo, el callejon de huaylas, ademas de gran parte del callejon de conchucos es mi lugar favorito del peru...