El (último) reposo del guerrero
03
2008

Foto: Mylene d’Auriol
Lamento que un considerable número de lectores se hayan ofendido con mis impresiones sobre Chiclayo, irreverentes y cachacientas por cierto, pero a fin de cuentas, mis opiniones tan solo. Lamento además que el grueso de las críticas y reacciones hechas por estos lectores –en su mayoría chiclayanos o lambayecanos– se hayan centrado más en el insulto y la agresión desmesurada, que en una réplica contundente o ingeniosa. No obstante, quisiera dar por concluido este breve pero anecdótico episodio, rescatando el hecho que ambas partes –tanto los lectores como quien suscribe este blog– hemos expresado lo que pensamos y sentimos a través de comentarios sazonados con mucho ají, humor negro y desenfado, pero aún más importante, sin censura o mordazas. Para mí, esto trasciende cualquier crítica u opinión: el hecho de poder expresar lo que uno piensa y siente, con cierta dosis de sentido del humor por cierto, aunque a veces no sea del agrado de todos.
En un ánimo por demostrar que mis impresiones sobre Chiclayo no tienen nada que ver con mi admiración por el legado histórico que nos dejaron los antiguos peruanos que habitaron Lambayeque, quiero invitarlos a leer el siguiente texto que escribí hace algún tiempo sobre uno de los descubrimientos más extraordinarios del siglo XX: el Señor de Sipán. Se trata de la tumba intacta de un soberano Mochica, una especie de gobernante y jefe guerrero que fue enterrado hace unos mil setecientos años junto a sus sirvientes y más de mil ofrendas y joyas de oro, plata, cobre, cerámica y conchas marinas, descubierta en 1987 por el arqueólogo Walter Alva. Desde 2002, este los restos del Señor de Sipán yacen finalmente en su última morada: el Museo Tumbas Reales de Sipán, lugar que volví a visitar en mi reciente visita al norte y que constituye un edificio monumental construido a la altura de su real investidura.

Foto: Mylene d’Auriol
El Señor de Sipán ha muerto. El todopoderoso que gobernó los extensos y fértiles campos que alfombran el valle de Lambayeque, situado en el reino de los Moche, dejó este mundo. Y su alma inició ese largo periplo a través del océano, de donde presumiblemente emergió siglos antes, su padre, el omnipotente Ai Apaec o “El Decapitador”, divinidad suprema de los mochicas, representada casi siempre con los brazos extendidos: en una mano portando un cuchillo o tumi; en la otra, sosteniendo como trofeo, la cabeza cercenada de algún guerrero enemigo, desgraciado y vencido.
Así, en medio de solemnes rituales funerarios, del congojo de cientos de súbditos que ayunaron por algún tiempo, del sacrificio de tres doncellas vírgenes adormitadas por pócimas que permitieron desangrarlas sin sufrimiento, fue enterrado este gobernante. Junto a él, su jefe militar, un portaestandarte, un vigía, su sirviente, un niño, dos llamas y un perro, puestos en ataúdes de caña. El Señor de Sipán descansaría en su última gran morada para siempre… o por lo menos eso creyeron sus devotos seguidores.

Fotos: Mylene d’Auriol
Unos mil setecientos años después el Señor de Sipán inició otro periplo. Esta vez a un lugar más terrenal. A 35 kilómetros al sudeste de Chiclayo, el arqueólogo Walter Alva y su equipo lo desenterraron intacto en 1987. El hallazgo fue extraordinario, pues la tumba no había sido profanada, ni saqueada. La noticia del descubrimiento dio la vuelta al mundo: se había encontrado “la tumba intacta más rica del Nuevo Mundo”, tal como la revista National Geographic tituló el primer reportaje sobre el hecho en octubre de 1988.
Veinte años después, una construcción de dimensiones macizas inspiradas en las portentosas pirámides truncas de barro que los mochicas erigieron en la costa norte peruana, se laza en la localidad de Lambayeque, guardando celosamente las joyas reales y demás ornamentos del noble milenario. Se trata de unas 1,400 piezas que incluyen máscaras funerarias, collares, orejeras, cetros y otras joyas de oro, plata, cobre, conchas marinas y piedras preciosas. Y claro, los restos óseos del Señor de Sipán y sus acompañantes. Así, el Museo Tumbas Reales de Sipán, inaugurado en noviembre de 2002, se ha convertido en una muestra icónica de “arquitectura monumental al servicio de la museografía”, en palabras del propio Alva.

Foto: Mylene d’Auriol
El museo fue diseñado por Celso Prado Pastor, arquitecto peruano que planteó la construcción de un conjunto de estructuras piramidales precedidas por una plaza semihundida. Tras cruzar una gran puerta de cristal, mitad de oro, mitad de plata, en alusión simbólica al concepto de dualidad de la cosmovisión mochica, una mampara de vidrio polarizado acondiciona la vista a la penumbra del recinto.
El recorrido se hace del tercer piso hacia el primero, como si adentrara al corazón de un mausoleo. La idea nunca fue exhibir los objetos como simple obras de arte, sino con una visión científica y didáctica, lo que ha permitido conocer el proceso de la investigación de campo y el orden en que fueron hallados los ornamentos, capa por capa. Entonces, en las primeras salas del tercer piso, puedo contextualizar al Señor de Sipán dentro del gran Horizonte Intermedio Temprano (220 a.C. – 600) cuando floreció la cultura Mochica.

Foto: Mylene d’Auriol
El segundo es el piso más interesante. Ahí se exhiben las joyas y ornamentos funerarios. Están por ejemplo, las orejeras del noble mochica con una figura humana en cada una. Es la representación de un jefe guerrero (presumiblemente él mismo), trabajando mediante el montaje de decenas de piezas minúsculas de oro y turquesa, como una escultura tridimensional. El grado de realismo y minuciosidad es tal que puedo observar hasta los dedos de las manos y los músculos de las piernas. Lo mismo sucede con la diadema semilunar sobre la cabeza, su nariguera movible, un collar de cabezas de búhos sujetos por finos hilos de oro y también los cascabeles que penden de la cintura. A ambos lados del gran jefe guerrero yacen dos soldados de perfil confeccionados con milimétricas taraceas de turquesa y piezas de oro. Los arqueólogos aseguran que estas orejeras fueron ornamentos de rango y símbolos reales. Constituyen una de las obras maestras de la orfebrería americana.
Como estos, existen decenas de ornamentos que fueron parte del ajuar del Señor de Sipán para su viaje, sin boleto de retorno, al otro mundo; un collar integrado por diez frutos de maní en oro y diez similares en plata, un cetro-cuchillo de oro y plata que remata en un volumen piramidal de cuatro caras con representaciones de un jefe guerrero a punto de darle muerte a un prisionero.
En el centro del segundo piso, un espacio abierto mira hacia abajo, donde está la reproducción exacta de la tumba del Señor de Sipán. Se puede observar la disposición del ataúd, rodeado por las tumbas de sus acompañantes, la ubicación de las ofrendas y las cerámicas, todo diseñado en fibra de vidrio según los moldes y dimensiones originales.

Fotos: Mylene d’Auriol
Ya en la primera planta se muestran reliquias de otras tumbas, incluida la del Viejo Señor de Sipán, probablemente el abuelo del protagonista de esta historia y el más antiguo jerarca hallado en las tumbas reales. Sus joyas también son esplendorosas; figuras de cobre dorado que personifican seres antropomorfos con rasgos de felinos, cangrejos y hasta pulpos; sus narigueras, pectorales de conchas marinas y sonajeras. También tres juegos de collares labrados en oro, uno de ellos con diez arañas que llevan el rostro hierático de un personaje en el cuerpo.
Las salas restantes corresponden a piezas recuperadas de la tumba saqueada antes de desenterrar al Señor de Sipán. Se ha intentado recuperar las ollas de esta tumba, pero muchas de las piezas se encuentran en colecciones particulares, dentro y fuera del Perú. Entre ellas, la más importante es la de Enrico Poli Bianchi, un controvertido coleccionista italiano que tiene un museo privado en Lima, digno de visitar. Pero esta es otra historia…

Foto: Mylene d’Auriol
El circuito del museo culmina con la sala que alberga la corte real del Señor de Sipán. Se trata de 35 maniquíes que representan a los personajes más trascendentes de la corte del soberano mochica, acompañados de músicos, mujeres y niños. La gracia es que los personajes se mueven. Entonces ingreso a una penumbra que da lugar al inicio de una secuencia de luz, sonido y movimiento. Los músicos soplan sus pututos y tocan sus tambores y flautas; los soldados realizan breves movimientos marciales y los asistentes limpian sus armas. Finalmente el tocador de cascabeles sacude su instrumento anunciando el final del despliegue escenográfico.
Existe aun, según Alva, una cantidad considerable de piezas arqueológicas aún sin exhibirse, puesto que están en proceso de estudio y restauración. Lo cierto es que el Señor de Sipán, el soberano que rigió el destino de miles de personas y cuyo descubrimiento justificó la construcción de este museo, gozó de buena salud. Estudios realizados a sus restos óseos revelan, que, salvo una incipiente artritis, vivió bien y gozó de una talla alta para su tiempo, así como de poco desgaste dental. Murió probablemente a los 40 años y muchos lloraron (y pagaron con su vida) su deceso. El Señor de Sipán descansará finalmente en su última gran morada. Esta vez para siempre. (1)
(1) Artículo publicado originalmente en la sección Arte de la revista Travesías, en su edición de marzo de 2004, págs. 77 - 81.
Bitácora de Viaje
Museo Tumbas Reales de Sipán
Av. Juan Pablo Vizcardo y Guzmán s/n, Lambayeque
Teléfonos: (074) 28 39 77 / 38 39 78
www.tumbasreales.org
Abierto de martes a domingo, 9 a.m. - 5 p.m.
Entrada general: S/.7 adultos; S/.2.50 medio y S/.1 escolares (6 a 17 años)



03
2008
Hola sr. "periodista"..
Ya es demasiado tarde para que escribas rectificandote sobre la historia del Dpto. de Lambayeque o ciudad de Chiclayo.
Tuve la esperanza al seguri leyendo que ibas a pedir disculpa.....pero nada....y que mal has quedado eh.
Pues este interesante articulo sacado de la revista Travesias, lo hubieras tomado en cuenta para tu comentario anterior...pero nada....
Esto es como un vaso de cristal, asi lo peges ya no es lo mismo..
Trata mejor de escribir de otra ciudad...
04
2008
Hola Jorge,
Cuando visité el Museo de Sipán, me impresioné. Nunca había visto tanta cantidad de oro junto! Es una colección maravillosa. Y la museografía que se ha realizado, excelente. Ojalá hubiesen más museos así.
Saludos,
Eduardo
04
2008
Hola Jorge!
Lei este articulo en Travesias hace anhos (disculpa por la ausencia de acentos y enhes, pero estoy escribiendo en una computadora gringa!). Me encanto. Tambien me parece haberte leido otras articulos en la misma revista sobre el Barrio Chino en Lima y la gastronomia peruana. Sigues escribiendo en Travesias? A mi me encanta esa publicacion, me parece buenisima. Felicitaciones por tu blog, sobre todo los posts sobre comidas en Barranco y Arequipa.
Saludos desde Washington,
Stephanie
04
2008
Hola Jorge,
mi espanhol es muy malo, so I assume you speak English? Just wanted to say I read your post with a little difficulty but actually recalled my trip to Peru and visit to this state-of-the-art museum. One of the few attractions of this region in Peru, but a great one indeed!
Greetings from California!
Morgan
04
2008
Me acuerdo haber visitado el museo privado de Poli que mencionas. En verdad quedé alucinado con las obras que este señor tiene en su casa. Me sorprendió ver que también tiene objetos de la famosa tumba saqueada en Sipán. Cuando le pregunté cómo las había obtenido, me dijo que se las ofrecieron. Tiene una versión de los hechos bien particular. Inclusive habla muy mal de Alva, porque según lo que dijo, Alva habría vendido piezas arqueológicas en el exterior. Me queda la duda. Tiene un ejemplar de la National Geographic que mencionas y que, siempre según él, tiene una serie de errores garrafales en las conceptualizaciones que han hecho. Mi pregunta es, cómo diablos tiene este señor tantas joyas precolombinas y coloniales en su casa sin mayores elementos de seguridad? Las has robado, saqueado, comprado? Cuál es su historia de este señor?
Saludos,
Beto
05
2008
Poli es un coleccionista italiano que lleva viviendo en el Perú unos 40 años. Se le ha ligado a las mafias de huaqueros e inclusive al crimen de Raúl Apesteguía en 1996. El mismo Alva lo ha acusado en más de una ocasión. Pero lo más curioso es lo que alguna vez respondió (al menos eso dicen)cuando le comentaron que durante su primer gobierno, Alan García (siempre tan populista) amenazó en incautarle su colección:"si algún miembro del gobierno se atreve a quitarme una sola pieza, quemo toda mi colección". Es cierto que tiene piezas de una de las tumbas reales de Sipán en su casa? Eso si tiene que ser verdaderamente extraordinario.
Saludos,
Manuel
05
2008
Para Alberto: Poli es un ladrón y traficante. Debería estar en la carcel en vez de darse ínfulas de ser un protector del patrimonio arqueológico peruano. Lo de Alva también habia oido anteriormente. Parece que coleccionsitas y arqueólogos son la misma cosa.
06
2008
De ke habrá muerto el sr. de Sipán?,en alguna guerra,de alguna enfermedad, por mujeriego?.
Sabian que el sr. de Sipan era de Piura?. El realmente era un sirviente del principe del la cultura Vicus, pero como era ambicioso tuvo ke irse a lambayeque a conkistar a los chiclayanos y ahí se hizo rey.
Habrá habido alguna sra. de Sipán?
12
2008
Sr Riveros,
Esta censurando comentarios? Me parece muy raro que solo tenga 8 esta semana, cuando el anterior post tuvo muchos mas. Espero que este bien. Saludos de Bauzate y Meza.
[Señor Anónimo, aquí nadie censura nada. Por el contrario, si ha revisado con detenimiento los comentarios que me enviaron con respecto a la publicación del post "Episodios de un viaje a Chiclayo", verá la diversidad de críticas y hasta insultos que he recibido. ¿Censura dijo? Salvo un par de comentarios escritos por energúmenos que se limitaron a mentarme la madre y que obviamente son inadmisibles, todo comentario es publicado en este blog. No hay razón para censurar. Pero así es la dinámico en los blogs: a veces hay 100 comentarios, a veces solo cinco. Fíjese en otros blogs para que cerciore lo que le digo. Ahora, el número de mensajes no es representativo en absoluto del número de lectores. Pero empiezo a sospechar que la gente por lo general solo escribe cuando quiere criticar algo.]
18
2008
Jorge si me lo permites, tengo dos cosas que decirte, primero que me parece excepcional tu blog, y no es por "echarte flores", las fotos son muy buenas y tus relatos también aunque cargados de sus respectivas criticas y desilusiones que nos regala los misteriosos parajes peruanos. Y en segundo lugar, no lo tomes como un comentario agresivo sino como una critica constructiva, chiclayo, a parte de sus cosas buenas y malas como su alcalde y demás, tiene algunas cosas tan propias que al tocarlas haces que la sangre moche, sipán y sicán fluya por los lambayecanos, por ejemplo el KingKong, un dulce de bandera lambayecana que es exportado en la actualidad, su curioso nombre proviene de la película del mismo nombre y se denominó así por ser un alfajor de gran magnitud, digamos como el simio de la película, el gigante de los alfajores. El KingKong es en Lambayeque lo que el Suspiro a la Limeña en Lima.
Bueno, ahora que terminado de decir eso, espero que sigas escribiendo y contándonos sobre tus viajes.
Saludos desde http://tiempoenespera.blogspot.com/
[Hola Francisco. Gracias por tus comentarios y por leer este blog. Jorge]
21
2008
He tenido la oportunidad de leer los dos blogs referentes a tu visita a Chiclayo y sus alrededores, Sipan, Sican, Tucume, etc, y debo decir que los encontre sumamente interesantes. Me movi en colectivo y combi por todas esas localidades y la verdad que fue una experiencia sumamente interesante. Concuerdo con tus comentarios sobre Chiclayo, es una ciudad netamente comercial y funcional, media caotica y con un calor insoportable. Sin embargo el pasado que tiene la hacen sumamente atractiva como destino para visitar los alrededores.
Sigo escribiendo por favor, ya que aprecio tu honestidad y candidez. En mi opinion no siempre hay que sacarle lo bueno a un viaje o experiencia, sino te gusto, no te gusto y listo.
Te recomendaria ya que has estado por la zona ir hacia Chachapoyas y explorar las ruinas en los alrededores, no tienen el mismo nivel que el sur del pais y la infraestructura es mas limitada, pero son sumamente interesantes y los paisajes son
probablemente los mejores en el pais.
Saludos,
Henry
31
2008
No hay peor ciego que el que no quiere ver...
Chiclayo es probablemente la ciudad que mejor potencial turistico tiene (incluso superior al Cuzco...) PERO los propios chiclayanos lo estan dejando pasar..
Todo lo mencionado es cierto.. estuve por Chiclayo hace unos 3 años.. y si bien quede impresionado con Sipan, Tucume y alrededores, quede tambien muy MAL IMPRESIONADO de Chiclayo..
Para muestra un Boton.. despues de pasar horas en mi auto, llego a Chiclayo.. hora de almuerzo.. fui a un restaurante de pollos en una esquina, veo que tiene parqueo vehicular.. aja..
Un taxista parado en la entrada del estacionamiento.. le toco el claxon para que me deje entrar.. que hace el taxista?? se BAJA DEL CARRO, me mira, se rie.. y se va a leer periodico en una banca.. como bien dicen algunos "Ciudad de la amistad" ???.. el transito es bestial.. a pesar de que los limeños estamos acostumbrados a micros, mototaxis, etc.. lo de Chiclayo es ALUCINANTE... crei que estaba preparado para lo peor en transito.. pero comparado a lo que vivi en Chiclayo.. en serio.. los micros de la Av. Arequipa son chancay de medio al costado de esos dizque "conductores" chiclayanos...
Por actitudes como esa.. yo les sugiero a mis amigos tener cuidado y de ser posible estar lo menos posible en la Ciudad de Chiclayo...
Quizas respondan insultando.. por lo que repito lo que dije al inicio "No hay peor ciego que el que no quiere ver".. en lugar de agredir a quien te cuenta lo que ha pasado.. deberian ver como solucionan sus problemas para que el turista (con dinero o sin el) se sienta a gusto y quiera retornar una y otra vez...
Saludos,
17
2008
Hola Jorge...siempre es un gusto saber que los amigos estan haciendo cosas interesantes...es cada vez mas impresionante saber a traves de tu blog sobre las bondades de nuestro pais...un abrazo...
Jesus