Octubre 2007
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2007

Foto: Mariana Bazo
De la increible historia del temible
Jacques Clerk L'Hermite y otros relatos
Callao, 3 de junio de 1624. Un marino español apostado en uno de los torreones del Fuerte San Francisco, situado entre la desembocadura del río Rímac y la diminuta península de La Punta, divisa a lo lejos, a través de su catalejo, actividades inusitadas y movimientos extraños que se desarrollan en la isla San Lorenzo. "Son los hombres de L'Hermite", piensa, y da aviso a sus superiores para que se lo comuniquen al virrey. Un mes antes, el 9 de mayo de 1624 para ser más preciso, la temible armada de Jacques Clerk L'Hermite -audaz y valeroso marino, según algunos; pirata y filibustero, según otros- compuesta de 11 naves, 278 piezas de artillería y 1,617 hombres, inicia el bloqueo del puerto del Callao. Entre el 10 y el 11 de mayo, los hombres del almirante intentan desembarcar en las playas al norte del puerto, pero no logran su cometido. Pese a ello, capturan tres barcos mercantes e incendian nueve embarcaciones. Para el 15 de mayo, L'Hermite tiene claro que no podrá desembarcar en el Callao. Decide enviar naves a Guayaquil para saquear el puerto y capturar provisiones y bienes. La presencia del temible marino holandés, frente a las costas del Virreinato del Perú, no es un producto del azar. Actúa bajo las órdenes del príncipe Mauricio de Nassau y sus ataques forman parte de una estrategia de la armada holandesa para desgastar las fuerzas defensivas del virreinato, principal proveedor de plata y oro para las arcas reales del reino de España. Paradójicamente, pese a la riqueza que ostenta la corte ibérica, ésta le mezquina recursos a la fuerza defensiva del Callao, lo cual facilita las incursiones del marino holandés. El almirante, sin embargo, no obtiene la victoria esperada y mucho menos un preciado botín como en incursiones anteriores. Al contrario, aunque aún no lo sepa, L'Hermite sólo encontrará la muerte en San Lorenzo. La isla se convertirá en su última morada


