Agosto 2008
27
2008

Hace un par de meses apareció esta noticia -en portada de los periódicos más serios- sobre la increíble existencia del unicornio de los mitos a comienzos del siglo XXI: Aquí el link.
Y, claro, de inmediato surgieron las necesarias respuestas científicas… Desde este blog, el acontecimiento es iluminador. No vamos a discutir la existencia o inexistencia del unicornio (para qué discutir si los que tenemos esta aparente ‘locura’ lo sabemos). Pero en una época tan difícil, desafiante y desastrosa como la que vivimos -que los escritos hinduístas llaman kali yuga y los mayas han predicho para el (des)esperado año 2.012- su aparición mediática es una botella del cosmos.
Se trata de un mensaje del mundo mágico: aun en medio de la violencia que se acrecienta entre humanos y con los hermanos animales, la hecatombe ambiental y ecológica y el vacío de corazón más suicida del universo hay esperanza. Esperanza en la belleza del alma, el candor espiritual, la luz de los ideales del amor y los sueños, y la heroicidad cotidiana e inmortal representadas en el salvador Unicornio. Fue un mensaje de los seres mágicos como una chispita mariposa frente a los 'apagones' que vivimos y los catastróficos que se nos vienen.
14
2008

Nuevamente me he retrasado en los 'post', quizá esté al borde de que me lo vuelvan a cerrar. La verdad, queridos lectores, hice la semana pasada uno de los viajes más libremente hermosos de mi vida. Fue a Rapanui, conocida en Occidente como la Isla de Pascua, con la intención de sacarme el clavo, la pared y el martillo de una curiosidad que hasta hace algún tiempo parecía fantástica: la posible llegada de los incas allí. Para esto, seguí los estudios del gran historiador y maestro José Antonio del Busto y en la propia isla -que se encuentra en el pico oceánico de la Polinesia- busqué a Sergio Rapu, el más grande arqueólogo rapanuense.
El domingo 10 publiqué un artículo en El Comercio -que les ruego leer a los más aventureros- y pensaba ahondar en este blog con más información y contar las cien y una historias que me acaecieron como el crepúsculo. Pero tengo un sentimiento demasiado contradictorio: conservo las inquebrantables energías de las que me llené en Rapanui con magia y machete. Y, a la vez, estoy muy triste; pues, cerraron "Contracorriente", la sección de crónicas literarias a la que le entregué el alma por cinco años.


