Agosto 2007
11
2007

Son como los utensilios del mago (varita, atanor, sombrero...) junto con sus palabras mágicas: valen poco utilizados por separado, deben ser recíprocos o no ser. Por eso, al lado de la hechicera Libertad, el ideal más bello y auténtico y sagrado es la Solidaridad.
Jamás sentí esa conjunción tan transformadora -uno de los recuerdos cuerdos más bellos de mi vida- como cuando viajé a El Salvador y visité el mausoleo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Fue la primera vez en mi vida que mi dragón y mi unicornio se abrazaron sin hacerse daño... Yo solía ser acremente antimilitarista y anticlerical. Ya no soy anticlerical.
04
2007

“Bájate rápido, antes que me arrepienta, uón, contigo no puedo chocar”. Suelo recordar frases como tundetes, pero repetir esta me sigue dando miedo a la oscuridad. Vino de un taxista que, a la altura de la Plaza de Acho, me amenazaba encarecidamente. Berreaba que permanecer sentado un segundo más en su auto era detonar su maldad.
Intuyo que fue un milagro. Un milagro no buscado de una santa. Una santa popular a quien todos llamamos la Sarita. La Sarita: el mito popular más poderoso, complejo y fascinante del Perú contemporáneo (es el símbolo más preciso y precioso de cómo convivimos con lo premoderno, moderno y posmoderno a la vez en este país mágico-religioso). Se ha escrito tanto de ella... A mí me encanta que sea una santidad rebelde, jamás oficial.


