Julio 2007
26
2007

Era la noticia de un secuestro: el secuestro de mi alma. Ella, la magia, podía ubicarse también en el lado oscuro y lo demostraba en mí con furia. Que me había caído lo que en el argot brujeril se conocía como “daño”, me lo susurraba, rabiosa de tanto cariño por mí, una antropóloga por teléfono: “Como sé que no me vas a creer, la bruja me dijo que pongas dos membrillos debajo de tu cama en la noche. No quiero que te mueras, hermanito”, se le desvanecía la voz. Mi exaltada amiga andaba por Huasao, la ciudad de los curanderos de la hoja de coca en el Cusco, haciendo un estudio; y se animó a preguntar por su antiguo compañero de ideales. El mismo que hacía dos meses -es el recuerdo más penoso de mi vida- no podía trabajar, estaba sanguinariamente enfermo, su hermano menor a quien acunó de bebito lo cargaba ahora a él, a los 26 años, para que pudiera comer y los médicos, que no entendían por qué no sanaba, ya lo veían con un ojo en la muerte.
19
2007

Ella me desairó aquella vez. La bruja vesánica me maldecía sin compasión, me gritaba: “asesino, asesino” y, corriendo yo juraba que Ella, la magia, ya no existía ni existiría jamás en mi corazón. La primera vez que fui con una bruja tenía 14 años y la conciencia en penumbras.
Dos sinrazones me llevaron con quien sería una real arpía (en la mitología: mujer alada y maléfica, que eso era esa decrépita).
17
2007

Esa noche fui por ella y la encontré a Ella. Tenía 17 años, estaba por entrar a la universidad, había dejado de vestirme de negro para hacer mi solitaria revolución (esa de “Ni Dios ni patria ni leyes”) y llegaba con un vino Queirolo al departamento de mi novia, varios años mayor. Al llegar a su moderna puerta en el piso 4, vi a una anciana de boca caída y nariz muy alta, con bolsones pardos en los ojos, levemente jorobada, cubierta con una graciosa mantilla azul. La dibujaría ahora mismo, si supiera dibujar. Me molesté, se suponía que había quedado con mi chica en estar a solas y esa debía ser su madre. Hice el amago de regresarme, pero no la vi más.


