Septiembre 2007
28
2007
Aguacero imprevisto purifica esta noche de otoño;
como ola dorada, las luces inundan el vacío.
Blanco, como siempre, resplandece el Río Celeste;
en el remanso discurren aguas transparentes.
Como perlas esparcidas se reflejan las estrellas,
cuando el gran espejo se eleva en el firmamento.
Se adelgazan las sombras, ríe la luna
y gotea el rocío saturando al mundo.
Tomado de "Bosques de Pinceles. Poemas de Tufu". Guillermo Dañino.
Llegó el día 15 del octavo mes del calendario lunar (25 de setiembre, este año) y, como todos por acá, recibí pasteles de la luna, regalé pasteles de la luna, recibí mensajes y saludos y deseos por un "Feliz Festival de Medio Otoño", y a su vez envié mis saludos y deseos.
Fue una noche fresca y despejada (no como la del poema), y los alumnos en mi universidad aprovecharon para cenar juntos o reunirse en el parque principal y celebrar esta fiesta tradicional, una de las tres más importantes del calendario lunar, junto con el Festival de los Botes de Dragón y la celebración del Año Nuevo Lunar.
Las fotos hablan por sí solas.
24
2007
Les presento a tres amigos míos:
Andrea (31 años). Es suizo y tiene corazón latino. Habla castellano, francés, italiano, inglés y ahora un poco de chino.
Marisa (24 años). Además de su nativo alemán habla castellano (con acento entre germano y español porque vivió en España unos meses), inglés, algo de francés y bastante de chino.
Chloe (6 años). Con su padre y su hermano Tom (5 años) habla inglés. Con su madre habla castellano. En el colegio recibe sus clases en francés, y con la ayi (la nana) habla chino.
18
2007
(Foto: Enrique Cúneo, de archivo)
Imagínense una mesa larguísima con cebiche, tiradito, causa de pulpa de cangrejo, anticuchos de lomo, choclitos a la huancaína, langostinos apanados, chupe de camarones, lomo saltado, seco de cordero con puré de pallares, pescado a la chorrillana, ají de gallina y -para completar el peruanísimo buffet-- arroz chaufa, que se anunciaba como: peruvian chaufa rice.
¿Dónde se había montado un banquete así? Ni más ni menos que en el Hotel Grand Hyatt de Pekín. Pero el menú no terminaba allí. Faltan los postres. Allí, derrumbando cualquier intento de resistirse a la tentación, había suspiro a la limeña, delicia de lúcuma, cheesecake de aguaymanto, mazamorra morada y crema volteada. Antes ya habían circulado el pisco sour, el maracuyá sour y la chicha morada.
Solo estoy enumerando, pero estoy segura que a estas alturas ya he logrado despertar las alucinaciones de cualquier peruano que esté leyendo, porque así somos con la comida. Alucinamos.
12
2007
Edificio en la feria tecnológica de Zhongguancun, zona conocida como el Silicon Valley chino.
Mito: todo en China es más barato.
De hecho en China puedes encontrar cosas increíblemente baratas, pero entonces hay que ponerse a pensar en la calidad. Recuerdo que un amigo mío compró una cocina eléctrica de una hornilla. Estaba orgullosísimo por el precio, pero la segunda vez que la usó la cocina se derritió (esto me parece que es la exageración misma de la mala calidad porque se supone que una cocina debe poder resistir al calor, pero sucedió así como lo cuento).
Muchos amigos y conocidos que están próximos a venir a China me comentan que quieren comprar una computadora portátil. Entonces yo les pregunto: ¿pasas por Estados Unidos o Panamá o Hong Kong?
06
2007
Me sugirieron contar cómo es el viaje desde Perú hasta China.
Es largo. Esta vez fueron más o menos 36 horas viajando, de las cuales aproximadamente 12 horas transcurrieron en los aeropuertos haciendo colas, pasando controles, buscando la puerta de embarque, esperando la hora de la próxima partida. Las horas restantes transcurrieron en el avión, sentada, comiendo, o mirando las pelis, o escuchando música, o leyendo, o durmiendo, o aburriéndome. Sumando las 13 horas de diferencia horaria, resulta que llegas a Pekín 48 horas después de haber partido de Lima.
No intento con esto desanimar a nadie. Muy por el contrario. Pienso que nunca hubo mejor momento que ahora para decidirse a realizar este trayecto. Cada vez hay más rutas aéreas y los pasajes en promedio se consiguen a 2 mil dólares americanos (hace varios años atrás los precios eran muchísimo más elevados). Incluso puedes obtener la visa de turista para China en el mismo día con solo llenar el formulario y pagar el monto de 60 dólares americanos. Si no se requiere el trámite urgente, basta con pagar 30 dólares y te lo entregan al quinto día de presentar la solicitud. La gestión ni siquiera es personal. China sin duda ha abierto sus puertas de par en par al mundo.


