Es tiempo del adiós
20
2008
Le dije adiós a Carla con dolor pero con decisión, porque nuestra relación era insostenible y se encendía de rabia con demasiada velocidad. Le pedí perdón, le devolví los besos y retomamos nuestros caminos, tan diferentes.
Sentí como una ola tibia el alivio de haber cerrado un círculo.
Con salud, como nunca antes.
Había aprendido a encarar una partida y con el aprendizaje llegaban las visiones.
Me di vuelta y vi de golpe, flotando detrás de mí en un camino azul, a todas las personas de las que había huido sin palabras ni explicaciones.
Me acerqué a Adriana y me despedí con pasión, como había sido lo nuestro a través de los años y del mundo, entre copas y canciones. Nos perdonamos y abrió la mano para dejarme volar.
Encontré después a Vero y me acerqué a ella, rabiosa pero sabia, para volver a despedirme con un abrazo de paz y buenos deseos. Se abrieron el cielo y todos los caminos para que parta a despedirme de quienes aún me esperaban. Le dije adiós a Laura, que ya me había olvidado y cargaba una niña hermosa. Ella nunca me tuvo rencor. Yo fui buena y tú fuiste distraído, me dijo abriendo mucho sus ojos enormes, pero la distracción es el disfraz infantil de la cobardía y la bondad, una forma de ejercer poder. Me sentí cobarde pero lo asumí: había tenido miedo como un niño y había querido heredárselo a mis hijos. Le pedí perdón de rodillas a Sofía -la mujer que me hizo padre, una madre niña en el fondo que seguía llorando por todo lo vivido- y le di un regalo de despedida: una caja de chocolates para endulzar el presente y un espejo para que mire el porvenir, al cual por miedo le daba la espalda. La vi sonreír y madurar al mismo tiempo. Con cada herida cerrada me sentía más ligero y adulto. Me despedí entonces de una científica, de una poeta, de una actriz. Los adioses se sucedían y nos curaban a todos en cadena, hasta que de repente me topé con mi abuela, encarándome de pie en un camino solitario. Su silencio me partía en dos. No había ido a su entierro y me lo reclamaba sin hablar. Volví a ser niño y me abracé de su pierna. Me entendió, me acarició, me perdonó y me dejó partir sin dejar de cuidarme escondida en el viento.
Llegué al fin al adiós más terrible que recuerdo: el velorio de mi abuelo–padre en el que lloré hasta descoserme por dentro, conectándome a la muerte como mi primer amor. Me llevé su sonrisa y decidí partir asustado al encuentro de mi padre, que murió cuando yo era niño sin decir antes ni una palabra. Lo encaré y lo odié. De ti aprendí a largarme sin decir nada, le grité, de ti me nace huir, marinero náufrago. Sin empacar, sin llorar, sin amarrarme. Con un suspiro me explicó que había sufrido mucho, que vivió tiempos de guerra, que perdió su patria y su familia y que quería –aunque no lo supiera, con amor enfermo- dejarme el desarraigo como herencia porque era lo único que de verdad había tenido. Abrió mi corazón y limpió una herida vieja. Yo abrí el suyo y soplé el polvo hasta que lo vi brillar. Me dijo chao, perdona, confía, sé bueno. Me besó la frente y el frío de su boca me despertó de golpe. Tomé el teléfono y comencé, consolado, a abrir sonrisas, a cerrar círculos. Le debía mucho a Carla. Paradójicamente, le regalé un adiós.
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El teatro exige saber terminar bien. Las historias cerradas, los personajes explicados, la situación comprendida… un buen final resuelve todo. Según Umberto Eco, hay finales consuelo –de los que salen felices los protagonistas y el espectador- y finales problema, de los que salen felices los protagonistas y el espectador… se va problematizado. Pero final es final: tiene que ser claro, no dejar cabos sueltos (salvo aquellos que uno decida) y arrancar un aplauso de gratitud.
¿No son así también los finales amorosos y las despedidas que nos impone la muerte?
Para José Sanchis Sinisterra, el autor de ¡Ay, Carmela! hay finales de todo tipo: implosivos y explosivos, lineales o circulares, abiertos y cerrados, tácitos o manifiestos, conclusivos, interruptivos, discursivos, interrogativos… Pero todos son finales. Como enseña Alonso Alegría, son sorprendentes y lógicos. Como enseña la vida, son profundos e inolvidables.
Acá, dos despedidas musicales. Un video casero (un poco cursi pero no había otro) de Bebé de su canción Cuidándote y luego, el audio de la cumbia A llorar a otra parte de los hermanos Yaipén.
Este blog está destinado a autodestruirse. 49 entradas más y se despide.



20
2008
A mí me gustan los finales felices porque no existen. Ni siquiera en las películas, en las series o en las canciones. Los finales son tristes por definición porque nos bajan de la nube y nos devuelven a nuestra realidad finita esa que se nos olvida de vez en cuando. Echo de menos los finales felices porque nunca he vivido ninguno. Deben ser como esas películas que disfrutas y te hacen pasar un buen rato, pero que te estropean con un final miserable que te deja con un pésimo sabor de boca. Hay que tener cuidado con nuestros finales, porque el último plano es el más importante.
César comenta el comentario: linda reflexión! Y hay que disfrutar los finales, aunque duelan, sabiendo que de ellos sale algo más grande, cierran un capítulo pero anuncian el futuro. Duelen, lo sé, pero suelen ser fértiles. Saludos y gracias.
20
2008
A mi nunca me incomodaron los finales felices, es más me encantaría poder cerrar con uno algún capítulo de mi vida, solo para variar.
No sé, yo no soy tan optimista sobre lo que significan los finales, cierras capitulos, etapas pero depende de las circunstancias para calificarlos ¿no?
Probablemente ande más esceptica de lo usual.
Igual, lindo post.
César comenta el comentario: cada final es una historia aparte. Pero saber tenerlos con respeto y con verdad es doloroso y a la vez, liberador. Al menos se sabe lo que pasa. Un abrazo.
20
2008
....ultimamente he pensado que un "hasta luego" anuncia un proximo adios. Uno sabe cuando se aproxima el final de un ciclo, por mas especial y signficativo, todo acaba y termina. Nada es para siempre ni eterno.
tenia ganas de leerte. Saludos.
Urlanda.
César comenta el comentario: gracias Urlanda. ¿Pero no sientes que también todos los finales implican un posible hasta luego, salvo que termines con odio? Me pones a pensar, y te agradezco.
21
2008
Los finales, son puertas al comienzo. Aunque se cierre el telón o la pantalla diga "The end", me gusta imaginar lo que sigue, porque sigue (pero como odio algunas segundas partes)
Aunque te digan "no va mas" o tu digas "hasta aqui" sabes q irremediablemente sigue. Con él o sin él, sigue. Cuando me despedi de mi abuelo empezó otra cosa, la vida sin él.
Hoy me provoco comentar
César comenta el comentario: pero pocas veces nos gustan, y si no los asumimos, entonces en vez de francos los sentimos agresivos y en vez de directos los sentimos "malos". Besos, gracias.
.
21
2008
A mí los finales me estresan porque no sé cuál será el próximo camino. Cuando terminé el colegio sabía que tenía que venir la universidad, pero al terminar la universidad, me agarró una ansiedad terrible porque no sabía que es lo que venía...hasta que la paternidad entró pronto a mi vida y sé que eso no tiene final....y me gusta.
Oscar Rodríguez
César comenta el comentario: lo que estresa es la desconfianza, el no creer que nos va a ir bien, el pesimismo. Si sabes lo que quieres, lo encontrarás, pero si no lo sabes, el final te obliga a encarar ese vacío... y eso duele y desconcierta. Abrazos y gracias.
21
2008
¿Entonces cual es el sentido del ADIOS?
No todo acaba en odio cuando se terminan ciclos, toda conexion con otro(s) individuo(s) lleva una enseñanza.
Cuando se incluye al supuesto odio, posiblemente sea por no querer terminar esa conexion, y claramente no era buena relacion............., ademas, en ese caso creo, no se llega a nada por que para finalizar o cerrar un circulo, hay que hacerlo bien por ambas partes. Los sentimientos negativos no dejan nada bueno, ni permiten un adios definitivo, pues los llevas atados al recuerdo de alguien.
Un "Hasta luego" no da posibilidades ni es definitivo en nada, tan solo es un posible......
Hasta luego, jajajaaa!
César comenta el comentario: un buen adiós es definitivo, pero encierra mil posibilidades, desde un retorno hasta una transformación. Mil películas terminaron y luego se volvieron segundas partes. Unas buenas, otras insufribles. Gracias!
21
2008
buena nota... me acorde de finales y de historias sin cerrar o mal cerradas...
sigue reflexionando...
César comenta el comentario: de eso se trata: de cerrar, aunque sea en la fantasía, lo que no pudimos concluir. Adiós!
21
2008
Aaaala... así han sido tus rupturas o estás inventando? Es increíble cómo logras conectar las emociones... cuando den una obra tuya quiero ir a verla, re felicito.
César comenta el comentario: No pues, es ficción, no voy a estar contando la vida ajena, eso me parece utilizar a la gente. Pero como todos, he tenido adioses claros y otros no tanto. Gracias, y más si ves alguna obra mía.
22
2008
Despedirse con gracia y soportar el huayco de emociones con toda la dignidad posible, es todo un arte.
Lo que es a mí siempre me ha costado despedirme: me duele, me friega, me llena de ansiedad. Pero dar (y darse) la oportunidad de decir adiós es un acto de humanidad.
D
César comenta el comentario: y regalar un adiós es también demostrar respeto, dejar de usar al otro, atreverse a dejar ir. Gracias.
23
2008
Te cuento una peor.... cuando no puedes terminar y arrancas otra vaina con otra personba y no has cerrado con la antirrior... chessss.... es un problem todo el dia qcrees q se van a cruzar, q no deberias estar con nadie,,, feo... tienes razon cabalelro a cortar nomas. Asi es la comeptencia...
César comenta el comentario: muy fuerte lo que dices... o sufres o haces sufrir... la pones difícil, habrá que pensar más según el caso. Saludos y gracias.
23
2008
Ekl que mucho se despide es porque no quiere irse
Podemos hacer variantes:
el que poco se despide... no quiere quedarse.
El que se despide mucho es que su pareja no se despide todavia y la esta esperando
EWl que se va si que lo boten regresa sin que lo llamen
EWl que mucho se despide se va sin que lo boten?
El que regresa si que lo llamen se olvidó de algo
El que mucho se despide cionoce a todos en la fiesta
Me encanta tu blog. Estas loco
César comenta el comentario: loco yo? Jaaa. Buenos retruécanos. El que mucho me comenta ¿es porque quiere quedarse? Un abrazo.
23
2008
Dicen que no existen un final sino nuevos comienzos...para pensar no crees?..lo último que escribiste me recuerda a mi padre que murio cuando tenía 5 años... lees mi mente, que extraño no?...abrazos a la distancia.
César comenta el comentario: gracias por comentar... sí, todo final comienza algo y el miedo es no saber qué. Un abrazo.
26
2008
Creo que tienes razón al afirmar que finalizar un ciclo de ntras vidas se debe a la desconfianza que muchas veces podemos tener ... siempre me ha resultado sumamente difícil terminar una relación y las veces que me he llenado de valor no me han dejado, razón por la que generalmente termino huyendo ... la mayoría de veces, mis finales han sido como los que tu has descrito al comienzo de tu publicación: INCONCLUSOS ... y la verdad resultan ser una carga muy pesada ... empezare a decir ADIÓS, aunque sea en mi imaginación...
César comenta el comentario: y a veces uno se deja presionar y no termina porque la otra persona no da pie a eso... o simplemente uno no se atreve. Un abrazo.
28
2008
Terribles los adioses, como es teerrible tu texto... duro y sano a la vez...muy fuerte...gracias!
César comenta el comentario: gracias! La próxima.,, pon tu nombre!
28
2008
es increible como siendo individuos tan distintos, al final, tooodos sufrimos lo mismo. Hace mucho, decubri el sufrimiento de ser el que se va, porque sí que se lleva una gran culpa al despedirse. Pero luego pasé por primera vez en mi vida a ser despedida sin un adios, que tal concha, al menos uno merece un por qué, una explicación, un adiós. Esa frase de " los cabos sueltos" la usé un millón de veces imaginando el encuentro con ese que se fue sin decir ´chucito que te vaya bien, dejando cabos sueltos,dejándome con miles de palabras que no puede decirle. Entiendo por qué se fue, entiendo lo que pasó pero eso no significa que no deba haber un final, cualquiera que sea, pero un final, con todo dicho, para cerrar bien el capítulo, pasar la página y seguir adelante. Ese "no final" duele mucho más que un adiós pacífico y dicho en su momento. A estas alturas de la vida bordeando la base tres, ya no estamos para estupideces........... uno merece un mínimo de respeto y consideración. Algún día, tengo que decir lo que tenía que decir, no importa cuanto tenga que esperar para ello.
César comenta el comentario: Sí pues, es el respeto el que debe llevarte a terminar lo que ya no quieres seguir, y la valentía para decir lo que no te gusta. Ese mal rato dura poco pero trae mucho alivio, luego, para ambos. Un abrazo.
28
2008
Hola César, es la primera vez que leo tu blog, y me encantó, te felicito porque son pocas las personas que se atreven a cerrar círculos. Me llamó a leerte, el título que elegiste, que coincide con la tristeza que tengo en estos momentos por el final tácito que me hicieron. En fin quería agradecerte porque me permitiste empezar a cerrar mi historia que aún duele.
Y como resume el gran Joaquin Sabina:
"Lo atroz de la pasión es cuando pasa. Cuando al punto final de los finales no le siguen los puntos suspensivos".
César comenta el comentario: el peor final es mejor que la evasiva más simpática o esperanzadora. Cerrar las historias es abrir otras, una frase tan común como los finales amorosos. Gracias.
31
2008
Hola, hace un tiempo que leo tu blog, inspirador.
Supongo que realmente para cerrar circulos no solo basta con decir adios, tambièn hay que sentirlos,dejar ir, tratar de empezar aunque duela. ¿Por que la soledad parece ser mala? aun no lo tengo muy claro.
Nos vemos.
PD. Me encantarìa ver una obra tuya.
César comenta el comentario: tienes razón, es hasta buena la soledad, pero da un poco de miedo asumirla... debe ser el miedo a quedarse uno consigo mismo y tener que asumir los defectos y virtudes de ese compañero. Gracias! (Y una obra mía, para niños, es La pera de oro, que se presenta sábados y domingos en el teatro británico de Miraflores a las 4 p.m. ¡Un comercial caleta!)
02
2008
El "adios" teatral de una de mis amigas, una actriz esplendida. Mejor dicho un "bye", que dijo ella a un actor escocés, cargando su hijo en sus brazos... Años enteros de responsabilidad por su parte. Y sin que se sienta responsable él...
http://www.filmpolski.pl/fp/index.php/1146300
Y un beso para ti. Porque sé que eres uno de los más sensibles y mas sabios observadores de nuestras miserables vidas.
César comenta el comentario: qué responsabilidad! Un abrazo y mil gracias.
06
2008
La tentación por huir sin cerrar la llave, dejando que caiga gota a gota algo que suene cuando todo se calla, oyendo desde algun lugar tibio, el glop, glop, que te recuerda que hay algo pendiente...
ByE
César comenta el comentario: y el sentir que gotea dentro y lo sigues oyendo aunque ya estés lejos, como el corazón delator de Poe... Esos rastros del final que siguen resonando... Un abrazo y gracias por comentar.
07
2008
A mi me gustan los finales teatrales, que me voy removida, haciendome preguntas, en que no me lo dan comidito, como diriamos, que me quedo pensando y pensando, que pasó algo en mi al ver tal obra..
Y en la vida?
Igual creo, seguir haciendome preguntas...
Y todo final duele, para mi por lo menos.
Lo bueno es que empieza otra cosa, o una etapa de soledad, u otra relación, siempre algo empieza y eso es lo entretenido!! Volver a empezar como canta Alejandro Lerner..
Me encantó tu post!!
César comenta el comentario: gracias, los finales son misteriosos y si son imprevisibles... mejor. O no? Un abrazo.
09
2008
Quien puede saber cuando hay q decir adios? Creeme solo lo he hecho cuando todavia no se si es lo indicado y cuando aun he sentido amor,no se por que duele tanto no deberia a mi no me gusta sentir ese dolor, tu ideologia es muy profunda, haces ver la vida Facil!
César comenta el comentario: ojalá pudiera verla fácil yo también. Gracias por comentar y nos vemos!
16
2008
Los finales solo se dan cuando mueres, mientras uno viva, los capitulos se mantienen latentes esperando ese final.
César comenta el comentario: ¡excelente frase! Quizás uno no quiera terminar nada porque al hacerlo anticipa ESE grand finale... Puede ser. Duele pensarlo. Saludos!
03
2008
"Chao" es la palabra que más se usa y la que menos me gusta. Un beso Cesar.
César comenta el comentario: ¿y te has dado cuenta de que las palabras para despedirse son mil veces más contundentes que cualquier saludo? Abrazos. Chao.
29
2008
Hace exactamente un año que esperaba a alguien importante en mi vida, y ella llego con su pequeña maleta llena de ilusiones, su cuerpo desbordante y con el corazon enamorado, la tuve conmigo tres semanas y luego la deje ir, con la promesa que yo iria a verla a su ciudad, en ese momento no me interesaba la relacion, pero ahora la extraño mas que nunca, quisiera que este a mi lado, pero creo que ya la he perdido para siempre.
Es verdad que la ruptura fue desagradable, pues lo que mato la relacion fue la distancia, mi indiferencia, y sobre todo mis dudas, y se que eso le dolio mucho a ella, no merecia eso, merecia por lo menos que la vea una ultima vez, lo que los sicologos llaman cerrar una etapa, tener un cierre, un final. Pero yo no le concedi la gracia. Fue una muerte lenta.
Al final eso me reboto en la cara, pues desde hace un tiempo que empiezo a recordarla con mas intensidad, a extrañarla, y no solo su cuerpo, sino algo mas, por primera vez reconoci que siempre estuve enamorado de ella, que nunca deje de amarla.
Ahora no puedo evitar la idea de ir a su encuentro, tomar ese avion y buscarla, yo tambien necesito ese cierre, quiero verla y que ella me vea, quiero abrazarla y pedirle perdon, no espero mas, sera lo que la vida nos de, después de eso, me tomare un mes sabatico en la ciudad mas cosmopolita de la selva peruana, para volver otra vez a ser el que siempre fui: un perro.
César comenta el comentario: imprescindible cerrar etapas. Respetar al otro, dejar ser. Y crecer, buscar, amar. Que el cariño siga hasta su último límite. No hay extremos, suerte y a querer con intensidad. Un abrazo.
01
2008
Lo triste de las despedidas esta cuando das un paso al lado, no por dejar de querer sino porque resulta lo más saludable, cuando de pronto abres los ojos y dices, mierda! ya no somos los enamoraditos....crecimos, y por lo general se crece de distinta manera (ojala no fuera así) ....y muchas veces los caminos que unos quieren son totalmente distintos... y aqui está el lado triste de la historia...y de la decisión....qué eliges? al amor o tus sueños?
Ven? hay despedidas tristes...pero a veces es mejor una despedida a vivir arrepentido de no haber hecho lo que soñaste.
César comenta el comentario: de acuerdo, el amor es la búsqueda de un sueño. Pero cuando no es una búsqueda común... no es más que dos sueños enfrentados. Un abrazo y gracias por comentar.