Canta que viene el ocaso
13
2008
-A ver, mueve rápido.
-Estoy pensando, señor Lara.
-Te aprovechas porque tienes 9 años y sabes que la muerte está de tu lado. Eso es jugar con ventaja. ¡Vete! ¡Vete antes de que me convierta en volcán!
Cuando era niño creía que todos los viejos se volvían locos. El frenesí de mi abuela por organizarlo todo me parecía demencia senil. Ella iba por el mundo como un capitán pirata dando órdenes y tomando prisioneros, condenando enemigos, incendiando el mar con su mirada y sus gritos.
Otras viejitas –mis vecinas- me confirmaban con hechos que sí, que los viejos enloquecen y se creen dueños del mundo, reyes de sus casas, mandamases de cualquier destino que se les cruce por delante. Vivía sitiado por ellos, tan presentes que les perdí el miedo. Nonas que gritaban a todos, viejos que se negaban a ver la realidad, abuelitas inocentes que se encerraban y no dejaban entrar a su familia… Conocí uno que se metía en un cuarto y sólo salía si lo dejaban cantar a gritos, y perseguía a bastonazos a quien no quisiera escucharlo. A una la vi desnuda -con esa impresentable, por lo pura, desnudez de los ancianos- trepando la gran reja de su casa para mandarle besos a la luna. El colmo fue la octogenaria loca y sin hogar vestida con trapos, que en la esquina de mi casa perseguía a pedradas a todos los que osaran mirarla. Teníamos que jugar a que no existía. Volverla invisible. Hablar a través de su cuerpo. Hasta que un día, un ómnibus loco se la llevó.
Con el tiempo llegué a creer que esta insania nacía de la desesperación de no ser oído. Del no querer asumir que tus palabras ya no valen lo mismo, que tus sueños ya no alcanzarán a cumplirse y que no eres tan sabio como pensabas que serías al envejecer. Esa locura, pensé, era la reacción a la horrible sensación de creerte un dios pero sentirte cercado por la muerte, sabiendo que en el fondo no eres nadie para enfrentarla, que has llegado hueco al final del tiempo, que has viajado y vociferado en vano, que has abierto con soberbia las maletas de la experiencia y sólo has encontrado frustraciones, vacío, ínfulas. Me desesperaba como niño pensando que la vejez era la cárcel de la razón, y ese recuerdo me persiguió hasta que escribí una obra –Escorpiones mirando al cielo- en la cual cinco viejecitas aparentemente dulces acaban cometiendo todas las locuras posibles, incluyendo quemarse vivas. Me desespera de nuevo hoy, cuando veo enloquecer o morir a tantas glorias del teatro, la canción, la poesía y otras artes que, solas en un cuarto, debaten consigo mismas o se marchan despidiéndose únicamente de su sombra y rumiando la canción de su amargura.
A los 16 años fui a pasear a las Islas Ballestas en un bote de pescador. El hombre me hablaba, desde su cultura marina, de sirenas y duendes de agua, de monstruos y fantasmas de arena. Al ver a los lobos de mar le pregunté por qué algunos se alejaban del suelo para trepar a las peñas, y me contestó: son los machos viejos, han perdido a todas sus hembras y se trepan más alto que nadie para que todos crean que todavía tienen poder. Luego agregó, mirando con rabia al horizonte: ¿sabes lo que hacen para vengarse? Si ven floja una piedra, ¡la sueltan sobre los demás! Y rió. Rió siniestramente. Recién entiendo porqué.
La locura de los viejos amargados es la más triste de todas. Amanecen cada vez más arrugados de odio. Salen a incendiar el mundo con palabras rojas y a cambio no reciben ni los buenos días. Quieren que los condecoren cada mañana, en formación, con medallas oxidadas ganadas en batallas que ya a nadie importan. Y por eso odian lo nuevo. Esa es la primera señal de una vejez envenenada. Odian la música del tiempo que no suena como antes, y con la cual ya no saben moverse. Odian los cuadros que no se entienden. Los poemas sin mensaje. La sutileza, la diversión, los cuerpos, la libertad. Son dioses tormentosos que van por el mundo lanzando rayos risibles que ellos creen destructores y que nosotros, piadosos, evadimos entre risas como niños que escapan de un pelotazo.
Yo no quería ser viejo por eso, hasta que entendí que no todos los ancianos enloquecen de pica. Que no a todos les crece el hígado hasta destruirles el corazón. Que hay muchos más que aman y progresan, que no temen a los años, que siguen sembrando en lugar de pisotear retoños. Como Ada, como Lucha, como Sara, como Vicky y Gastón, como Carmen Luz. Ancianos llenos de amor y creyentes del futuro. En ellos queda poquita vida pero mucha esperanza. En los otros sólo queda amargura.
Mal por ellos.
Huyamos de los emponzoñados. Corramos como niños alegres, riéndonos de lo que no entienden. Y si gritan fuego gritemos lo mismo, como hacíamos con el anciano señor Lara que me enseñó a jugar ajedrez y que gritaba incendio en cualquier momento mientras huía desbocado, con todos nosotros detrás chillando incendio, incendio, no por crueldad sino por seguirle la corriente.
Hagamos que cada viejo loco se sienta acompañado pero no dejemos que su rencor nos aplaste. Juguemos a darles importancia con pena y con amor, terriblemente conscientes de que la muerte por hoy –y sólo por hoy- está de nuestro lado.
Ahora, un par de películas con viejos adorables y niños intensos.
Primero, un fragmento de Toto el héroe de Jaco Van Dormael. Y luego, Estamos todos bien (Stanno tutti bene) de Tornatore. El viejo ahí es... Mastroianni.
Y la canción que compartían mi abuela y mi madre. Y hasta pronto.
Este blog está destinado a autodestruirse. En 53 entradas dejará de respirar.



13
2008
Hola César;
Mi vision de la tercera edad es que nuestros ancianos son gente mas feliz que los jovenes. Por ejemplo mi padre que esta cerca de los setenta, es ahora una persona mucho mas alegre y relajada que cuando estaba en sus treintas o cuarentas. Pienso que ahora los jovenes adultos vivimos mas apurados y estresados por el trabajo y la competencia, por ganar mas dinero por aparentar mas. En cambio ellos que han superado esa etapa y que mantienen una buena salud, parecen disfrutar mas de la vida. Yo realmente envidio la salud y el caracter de mi padre, pero tambien me siento orgulloso de que haya llegado a esa edad, con todas sus capacidades mas o menos intactas. Se que no es la norma y que muchos ancianos sufren de enfermedad y abandono, pero creo que bien llevada y con una familia que los cuide, la tercera bien puede ser la edad dorada de nuestras vidas.
Saludos y Feliz Dia del Padre.
César comenta el comentario: cierto, y quizás deberíamos atender un poco más a quienes no tuvieron la suerte de llegar con salud. Y a los sanos, quererlos antes de que no podamos hacerlo. Un abrazo y gracias! Feliz día del padre!
15
2008
Señor de María escriba algo sobre Misericordia, la Prueba, la obra de Alberto Isola que están dando en el olivar, los Numero Seis.
Esta muy depresiva esta entrada.
César comenta el comentario: perdóname... así me salió. Voy a tratar de ser más alegre, dudo que me salga. Sobre los comentarios, pronto publicaré algo. Un abrazo.
15
2008
Yo tambien me crie rodeado de ancianos y de locos y de toda esa gente rara q hace la infancia un loquerío in0olvdiable. Gracias por tu dolor piadoso y poor entregar tus recuerdos. Feliz día del padre, además!
César comenta el comentario: cada vez que veo un viejo loco en acción pienso en los que conocí y me conmuevo, me divierto, me aterro también... Gracias a ti.
15
2008
Hola. Me ha gustado tu entrada, un tanto depresiva sí, pero profunda y para algunos verdadera. Hace un tiempo, una noche, estuve pensando en todas las cosas que tenía por hacer, en todos mis planes, en que tal vez no había hecho todo lo que hubiese querido al llegar a la edad que tengo, pero luego me reconforté con la idea de que aún soy joven y de que me queda mucho tiempo para hacer lo que está pendiente; pero al momento me invadio la angustia y el miedo de que el tiempo pasa...no quisiera tener la misma sensación de asuntos pendientes o de metas inconclusas a los 60, 70...A veces me gustaría conversar con mis abuelitos y preguntarles que es lo que ellos querían, si están satisfechos con el curso de sus vidas, con lo que son ahora, pero me da miedo hacerles pensar o hacer que recuerden cosas que tal vez resulten dolorosas, me gustaría conocerlos un poco más. Escribirte ha sido una pequeña catarsis para mí. Saludos y felíz dia.
César comenta el comentario: la frustración ajena a veces duele más, porque tememos que sea un anticipo de la nuestra. Gracias por tus palabras y haces bien queriendo oír y quienes tienen tanto que contar... y tolerando sus arrebatos. Abrazos.
15
2008
Claro! Escorpiones mirando al Cielo, vi la re-puesta de Quinta Rueda en el Britanico, exelente.
Este post va al archivo.
Recorde tambien mi primera direccion teatral con Las Sillas de Ionesco habitada por dos viejos maravillosos y delirantes.
saludos
Raul
Diana creo que te equivocaste de blog.
Las risitas faciles estan en otro lado.
César comenta el comentario: hay sitio para toda opinión aquí. Quizás haga falta un blog de crítica teatral... puede ser. Gracias por tus palabras, Raúl, también el teatro está lleno de locos adorables. Un abrazo.
16
2008
Cuantas cosas me has hcho recordar de mi niñez y como yo veía a algunos viejos, una vez en puno, donde vivi cuando tenia 9 años,un viejito que conoci me quiso adoptar y llevar a su pueblo, a mi me encantaba la idea, lo iba a visitar al mercado. Sin dientes y hablando entre aymara y poco español nos hicimos amigos... lindo recuerdo. Ayer hablaba con mi abuelo en el dia del padre y me decia lo guapa que era mi madre de joven. Veia en sus ojos tanta historia y recuerdos que me conmovia escucharlo. Adoro a esos viejos, los que conoci de niño y de adulto.A los otros trato de no hacerles caso... me quedo con los que quieren adoptar y ser amigos de nietos desconocidos.
Feliz dia del padre César!!!
Abrazo
Jorge
César comenta el comentario: siempre que hay un viejo cerca despiertan nuestras emociones. A veces, aun con respeto, su alegría nos da pena, su indignación da risa o su sabiduría abre el alma. Gracias por tus palabras.
16
2008
Yo tambien tengo viejitos en la memoria, les agradezco mucho y tambien recuerdo que los odiaba!!!! Sigue emovionandonos y conectando nuestras almas que eso tambien es l o que el teatro debe hacer, unir corazones. Muy bonito el tono de este blog. Felicitiaciones.
César comenta el comentario: algunos se ponen odiosos pero pasado el tiempo siguen presentes... para bien y para mal. Seguiré, gracias.
17
2008
Estoy pensando: Y cuando llegue a vieja... ¿a quien me pareceré? ¿A mi coquetísima abuela materna? ¿A la transhumante y libre abuela paterna? ¿a mi abuelo danzante y delirante? ¿o al otro, el que se creía el dueño del mundo?...
Gracias por el post,
D
César comenta el comentario: y quizás te parezcas a alguna abuela que va escondida en tus genes y no es ninguna de esas que conoces... y quizás sí llegues a ser dueña del mundo... los misterios del futuro son inmensos. Un abrazo.
17
2008
Para viejitas notables, mi nona Paquita. Tiene 84 años y se va en ruta a su natal Cajamarca a administrar un hotel que ya no es ni la sombra de lo que era. Aún así, le pone empeño a sus días, a sus noches, a su peculiar forma de dar regalos con una tarjeta y dinero adentro porque ella nunca entendió ni de Nintendos, ni de Pokemons, ni de cuanta chuchería salía y sus nietos, chicos, queríamos. Hoy nos hizo una revelación de que hace casi 20 años no va al cine y yo me quejo porque mi hijo no me deja ir a ver una película hace 1 año, haciéndome ver ridículo. Aun así, hay tantos secretos que guarda mi Nona, tantas historias de esta viuda a los 35, y sin embargo, ella prefiere no contarlas y construir el recuerdo que tengamos de ella por las cosas que hace ahora y no lo que hizo antes para sacar adelante a sus 3 hijos. Su premio máximo es un beso de mi hijo, su bisnieto, quien ella espera en el fondo de su corazón que sea su esposo muerto ya hace 50 años reencarnado, porque de otra forma no se explica que la segunda palabra que mencionó fue "Nona" y no "Mamá".
Lindo post. Linda inspiración.
Oscar
César comenta el comentario: maravilloso lo que cuentas. Cuánta dedicación cabe en los viejos, cuánto cariño. Pero aún así, sigue asombrándonos, ¿verdad?
17
2008
Si hay algo que sabe hacer la vida es correr, correr hacia adelante e irnos dejando atrás con todas nuestra cargas.
Es que acaso nunca te has sentado a oir a un viejo contar como era en antaño y pensar en sus memorias como si quisieras que fueran tuyas? yo si lo he hecho.
Es delicioso poder oir la voz del anciano renegon cuando se queja porque los muchachos ya no se visten como antes y te cuenta y rememora cuando él con terno y corbata cortejaba a una guapa doncella tratando de ganarse su amor.
Yo tengo la suerte de poder disfrutar de esas narraciones, aunque a veces el interlocutor tambien reniegue, pero nunca cambiaría las historias de mi abuelo por ninguna otra.
Yo espero ser así de vieja, poder sentarme con mis nietos y bisnietos y contarles de mis hazañas y travesuras, poder recordar como jugabamos cuando no había tanta tecnología o como solían ser las cosas.
Los ancianos a veces son inocentes de sus actos, se mueven por la inersia del tiempo, respiran por la brisa del aire, beben de las lágrimas de sus ojos; pero toda esa sabiduría que llevan dentro nadie se las podrá arrancar, siempre y cuando ellos no la quieran compartir.
César comenta el comentario: a mí me mata la curiosidad por saber no solo si llegaré, sino a qué me dedicaré y quiénes estarán a mi alrededor. Estoy seguro de que ningún viejo cuentahistorias imagino tener alrededor a los que hoy tiene... gracias!
18
2008
Y no esperemos a que llegue el ocaso para comenzar a cantar...
A veces me pregunto porqué hay quienes ya no cantan y no están ni a la mitad y otros que dicen que vivirán eternamente y a sus ochenta y pico se trepan en su carro mágico a conquistar el mundo, invencibles y conchudos, burlándose de la vida, bebiéndosela en copa, como mi abuelo paterno.
Es maravilloso escuchar y mirarlos cuando evocan épocas pasadas, cuando cuentan anécdotas de "cómo eran aquellos tiempos", cuando por sus ojos han pasado maravillas y temblores mundiales y al final dicen: "ya no es como antes...". Y es que nunca será como antes, ni como mañana, pero hay una enorme diferencia en la actitud con la que se encaran la vida y sus laberínticas vueltas, cambios, avances o retrocesos para auqellos que detestan y le quitan valor al presente, a lo nuevo.
Será riquísimo y áltamente nostálgico para mí, seguramente, recordar mi vida y contársela a mis descendientes, pero me encantará escucharlos a ellos también con sus ultramodernidades tecnológicas y verbales...ja!
La locura de los viejos es hermosa cuando te das cuenta de que las incoherencias que hablan están llenas de buena vibra, de ganas, de añoranzas, de términos mal usados porque se quedaron en otra época -que tierno-, como mi abuela y la computación, aunque ya chatea de vez en cuando. Pero ese quedarse en otra época no significa, necesariamente, darle la espalda a la actualidad, criticar o desvalorizar. Ni mejor, ni peor, sólo distinto...
En este sentido me siento afortunada por hacer lo que hago. El paso del tiempo en el teatro toca distinto a quienes vivimos imaginando, creando, plasmando y reviviendo o dando la vida entera en cada acto. Un proceso de creación es capaz de devolverle luz o algo perdido a un actor bailarin viejo y de darle alas infinitas a quien recién comienza con esta aventura. Creo que así como los buenos textos no entienden de muerte, de final, sino más bien que trascienden y SON, los viejos con sus luces y sombras, pero más luz que otra cosa seguirán cantando, esos cantaron siempre, a pesar de confundir épocas, pasarse de un tema a otro sin avisar -sin volver al primero- ,cambiarnos de nombre o preguntar cien veces lo mismo. Esos cantarán con el alma, con la pasión cuando el cuerpo ya no responda. Y verán en el ocaso una nueva oportunidad. Pero como bien dices, hay que cantar y cantar.
Mi abuela aprende flauta traversa y duerme con floripondios bajo su almohada para ver si Alicia y su maravilloso país todavía la reciben, ya que dice: "yo voy a vivir 120 años..."
pregunta: realmente hay que estar viejos y locos para desnudarse y mandar besos a la luna?
Tus historias trasceienden el tiempo, garcias. Y como dice Sabina en voz de Chavela:
"Que el fin del mundo te pille bailando
Que el escenario me tiña las canas
Que el maquillaje no apague tu risa
Que el equipaje no lastre tu alas"
César comenta el comentario: hermoso tu comentario, Down dog. Me has hecho sentir viejo, querido y fascinante. Con una de esas tres ya estaría satisfecho. De veras, muchas gracias.
18
2008
♪ ocaaaaaso, oca-ca-caaaaaso... ♪
♪ ocaso yo te he hecho daño ♪
♪ pa' que seas así conmigo ♪
♪ y me trates de esa maneeeera.... ♪
♪ nera, negriiitaaaa...... ♪
César comenta el comentario: en vez de llegar el ocaso llegó el locazo y me dejó esta nota. Saludos.
19
2008
Entonces..también me apunto con una canción...Esta es de Serrat
Llegar A Viejo
Si se llevasen el miedo
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
y con ánimos suficientes.
Y después de darlo todo
-en justa correspondencia-
todo estuviese pagado
y el carné de jubilado
abriese todas las puertas.
Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable
más duradero.
Si el ayer no se olvidase tan aprisa.
Si tuviesen más cuidado en donde pisan.
Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota.
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo.
Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida.
Quizás llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible
más transitable.
Si la veteranía fuese un grado.
Si no se llegase huérfano a ese trago.
Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes.
Si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase
y las piernas respondiesen.
Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados.
Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate
un final con beso.
En lugar de arrinconarlos en la historia
convertidos en fantasmas con memoria.
Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima.
César comenta el comentario: lindísima. Y qué me dices de Sabina con sus pastillas para no soñar? "Si lo que quieres es cumplir cien años / no vivas como vivo yo..." Dejemos pasar la tentación de llenarnos de canciones... por ahora. Y si te gustan las canciones anda a ver "Morir de amor". Vale la pena. Un abrazo y gracias por tu comentario.
19
2008
Hola:
Esta melancolico el relato, pero invita a la reflexion del ahora, del mañana, sin olvidar ke el ayer nos enseño a mejorar el hoy.
La vida es solo una oportunidad para vivir o morir en vida.
Nadie muere por amor, tampoco se vive sin el. A veces soy tan atrevida y muchas otras limitada y temerosa, dos extremos de esta vida ke se goza como obra de teatro con un guion sin terminar.
¨Todo amor que no sea una pasion furiosa y tragica debe ser erradicado del teatro; y un amor, sea cual fuere, estaria tan desplazado en electra como en athalie. Vos habeis reformado la declamacion; ha llegado la hora de reformar la tragedia y de purgarla de amorios insipidos lo mismo que se ha purgado el escenario de petimetres.¨ Voltaire.
Bye!
César comenta el comentario: vivir la vida con pasión teatral es atreverse, experimentar, buscar lo nuevo y no depender tanto de los demás como de la necesidad interior. Gracias por todo lo que dices.
19
2008
Felicidades César. Esta bien lindo tu blog.
Abrazos.
K.
César comenta el comentario: gracias. El tuyo también. Un beso.
21
2008
Nunca tuve abuelitos.............eso siempre me ha dado muchisima pena.
No se si por la necesidad o por las ansias de tener a una persona como las k descibes lineas arriba, o tambien podria ser, k busco desesperadamente un ejemplo k copiar.
Y tambiennn..... puede ser, que quiero contar mis propias historias y ya no tener que jugar con mi imaginacion despues de escucharlas de terceros.
Espero resolverlo en los tantos años k me faltan para llegar a ser una DIOSA.
Me encanta tu blog!
Slds.
César comenta el comentario: llegar a ser diosa es una meta bastante ambiciosa. Me pregunto: ¿Eres actriz?
22
2008
Triste y profundo. Negativo, pero esperanzador. Pensar que falta poco y mucho para llegar a viejo. Esta entrada simplemente me conmovió, al extremo de que me animé a expresar mi sentimiento en pocas líneas. Voy a renegar menos y sonreir aún más. Gracias por este reflexivo post. Un abrazo.
César comenta el comentario: Sonríe y canta. Y sigue comentando. Muchas gracias y un abrazo!
27
2008
Hola, César
Llegué a tu blog a través del blog de K., me agradó mucho ver que escribes en internet. Te conozco por una de tus obras: "A ver, un aplauso" (no sé si esté bien escrito el título), la vi por primera vez en el extinto y efímero Festival de Teatro de San Marcos (cuando estaba Walter Zambrano en la dirección del TUSM) el año 2000. Quedé fascinada con la obra, tanto que la vi tres veces más (la repitieron en san marcos y luego la pasaron dos veces en tele). Estás en cierta forma ligado a mi vida, fue mi primer año universitario, y vi la obra al lado de la chica que, años más tarde, pasaría de amiga a amor tormentoso. Con ella fui a verte en la charla que diste en uno de los salones de la facultad de letras. Así que mi recuerdo de ti es objetivo y subjetivo a la vez, digo, objetivo porque está ligado a lo mucho que me gustaron tu obra y tus palabras en la charla, y subjetivo porque rememora la época que pasé al lado de esa persona.
Sobre el artículo, me revienta que la sociedad actual tenga a los viejos por inútiles o desfasados, todo ese culto a la juventud me enferma, los viejos pueden ser inteligentes, graciosos y divertidos (Denegri es más entretenido de lo que él mismo alucina); encima ese culto a la juventud es a lo peor de la juventud: la tonta temeridad irresponsable, la frivolidad ingenua (me gusta la frivolidad inteligente), la pose, la búsqueda de aceptación de la sociedad disfrazada de rebeldía (es tan absurdo que los emos o lo reggaetoneros se sientan representantes de una marginalidad cuando su moda se encuentra fácilmente en Ripley o Saga y sus cantantes ganan en miles); no es el culto a la creatividad, a la espontaneidad, a la verdadera rebeldía de los jóvenes, la misma que aún mantienen muchos viejos. Recuerdo una viñeta de Maitena donde enumeraba las ventajas de ser viejo: saber que lo que más importa son los afectos, que las compañías de publicidad no te tienen de víctima (público objetivo le dicen), que no te importa el qué dirán, etc.
Lo dice una joven de 25 años que aunque sólo ha conocido plenamente a una vieja en su vida tuvo la suerte de que sea una vieja maravillosa (mi abuela de casi 80 años).
César comenta el comentario: hay gente maravillosa que llega a la vida de uno para aportar, enriquecer o al menos, conmover. Creo que para eso escribimos los que escribimos, que somos muchos. Gracias, objetiva y subjetivamente, por lo que me cuentas.