Tu vida es puro teatro
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Yo quiero ser coreano

Jul
01
2009

Cuánto talento. Cuánto drama, comedia, música y ganas de vivir.
Mi próximo carro será un Daewoo y en mi próxima vida naceré en Corea.


¿Dos escolares, bailarines, actrices o payasas?


Un tenso y extenso videoclip romántico. Es una película. No puedes parar de mirar.


Mucho más tensión, literalmente.


Una muy buena bailarina...


Y para terminar, un niño talentoso.

Que los disfruten mientras espero un par de estrenos.

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¡Ludicus: Un éxitus!

Jun
23
2009

Fui a ver Ludicus, el espectáculo que presentó La Tropa del Eclipse en su temporada de repertorio 2009 en el auditorio del ICPNA de Miraflores.

Fui y me maravillé.

Volví a ver, como cuando era niño, clásicas y simples rutinas de circo elaboradas con maestría y exactitud, organizadas a través de una dramaturgia efectiva y empática. (Giselle Guerra, clown y directora de otro grupo, UpaClown, lo definió muy bien en su Facebook: qué bella la historia del payaso que atraviesa el espejo, conoce la maravilla y vuelve transformado, abatido pero a la vez, iluminado). Uniendo mimo, acrobacia, trabajo en telas, música en vivo, clownerie y otras disciplinas, la Tropa del Eclipse -encabezada por Alex Ticona y Carlos Criado- nos conduce a los límites del color y la diversión, llenando la sala de gente y llenando a la gente de placer. Tanta maestría y talento los van a llevar muy lejos, y por suerte, nos llevarán con ellos. Estas son las tropas que necesitamos.


A continuación, algunas fotos que tomé en la última función.

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El matrimonio es un cementerio

Jun
16
2009

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Sus detractores –miles- lo llaman cementerio, jaula, hoguera, ring de box.

Quienes lo disfrutan lo conocen como, simplemente, matrimonio.

El matrimonio, fuente inagotable de chistes de todo color, es el tema de dos comedias que se presentan en simultáneo en Miraflores: Occidente (de Rémi De Vos, en la Alianza Francesa) y QEPD (de José Martínez Queirolo, en el Auditorio Miraflores). En ambas obras se enfrentan con furia esposo contra esposa, como en los peores momentos de cualquier pareja, aunque en estos dos casos este maltrato no parece excepcional.

En Occidente Miguel Iza amenaza de muerte sin cesar a Lili Trujillo; teniendo como fondo un incidente racista, De Vos saca a relucir en su personaje masculino el salvajismo de cierto sector de la clase obrera francesa, que mantiene latente su nacionalismo radical y con él, la xenofobia más destructiva. En QEPD Ricardo Morante insulta sin parar a su esposa Gabriela Billotti al saber, después de muertos, que ella en vida ha hecho de todo y con todos echando por tierra su prestigio y su encumbramiento social, fruto de enjuagues y faenones.

Las dos duplas representan lo peor de su país y su clase social pero, pese a ser discusiones de alcoba, ambas hacen reír con amargura. Occidente tiene el tono ácido y ridículo de una riña que de tanto repetirse da risa y pena. QEPD también es cruel, divertida y violenta aunque en un tono de comedia más crudo y menos intelectual. En las dos se cuestionan los roles masculinos y en ambas parece vencer pasivamente la estoica resistencia de sus mujeres, que se sublevan para lograr libertades, siendo la principal de ellas –y la que más hiere al macho- su libertad sexual.

Quizás lo más temible que podamos decir de estos matrimonios es que representan fielmente a nuestra sociedad.
A nuestro Perú de ladrones prestigiosos y de violencia social soterrada. Porque una sociedad como la nuestra donde el poder se gana a golpes, la violencia campea y el diálogo es sólo aparente es lo mismo que un mal matrimonio: un cementerio, una jaula, una hoguera, un ring de box.

En la foto Gabriela Billotti y Ricardo Morante, vivísimos, en QEPD. Las fotos de Occidente iré a tomarlas en una función.

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Móvil: la llamada de la vida

Jun
03
2009

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Dani: llamo para decirte que te quiero. Sí, te quiero. Yo, que apenas te hablo, en realidad sueño contigo todas las noches. Yo, que antes no soñaba. Yo que dormía solamente para cruzar el puente de la madrugada y despertar como me acosté. Sueño contigo. Tenemos un hijo hombre y se para a nuestro lado. Caminamos riendo y nuestra vida es una foto feliz que se mueve de marco en marco. Eso quería decirte, porque algo oscuro en ti me dice que un sueño, mientras más se repite, menos opciones tiene de cumplirse. Espero que esta llamada no te moleste. ¿Oyes la interferencia? Parece un niño que llora.

Imaginemos que nos salvamos de morir y que eso desencadena en nosotros una gana inmensa de decir la verdad, de desprendernos de la gente que nos hace daño, de decir cuánto amamos a quienes realmente amamos y cuánto odiamos a quienes decimos amar. De eso se trata Móvil, la obra de Sergi Belbel que dirige Jorge Villanueva en el Auditorio de la Biblioteca de San Isidro con Cecilia Natteri, Ivonne Fraysinnet, Diego Lombardi y Alejandra Guerra. Escrita tomando como insumo el atentado del 11-M en Madrid, donde los móviles jugaron un rol clave, esta obra llega a nosotros producida por el Teatro de la Universidad Católica.

Papá, llamo a decirte que estoy saliendo con la mujer que te dejó. No lo hago por amor sino por odio. Porque odio tus idas y venidas, que nos hacían mecernos como una familia que en vez de casa vivía en un bote y en vez de vecindario habitaba una tormenta. Te odio, viejo, y lo siento cada vez que ella y yo nos encerramos a hacer el amor, como ayer cuando -qué suerte- te vimos en televisión, declarando como el viejo zorro que eres, mientras ambos, desnudos, nos reíamos de otras cosas. Fue un placer creer que nos mirabas, como es un placer llamar a decirte todo esto y que solo me responda tu respiración, que hasta acá huele a muerte.

Con cuatro buenas actuaciones y un correcto manejo del ritmo, Villanueva nos regala una sucesión de monólogos, de situaciones límite y de revelaciones personales que nos conmueven y nos hacen reír. El móvil (el celular o, de modo indirecto, la palabra) al comienzo es apenas una cosa inútil, una máscara, una máquina de mentir, un aparato repartidor de clichés y formulismos. Pero un evento fortuito -un atentado terrorista- cambia las mentes de todos y los lleva a buscar lo que se negaron y a decir lo que callaron en el pasado, para bien de su futuro.

Te voy a decir algo, Arturo: nunca te quise. Mi amor era falso y tan grande como mi auténtica soledad. Mientras me dabas, te amaba. Mientras sufrieras serías mío. El dolor es la rienda de los tontos, como te dije mil veces sin que entendieras que hablaba de ti. Todo el rollo de sanar a los demás, los apus y los mandalas eran trucos para que tú confíes en mí y para que yo me perdone. Te engañé, como ves, y no me arrepiento. Soy una vampiresa del dolor, ¿qué tal suena? Podría hacerme poeta. Como vi que ya no sufres, me voy por alguien peor.

Quien conoce el gusto de Belbel por los trucos técnicos esperará ver una obra con estructura capicúa, escenas sin sentido aparente conectadas de golpe por datos soslayados, juegos con el tiempo y la continuidad o vueltas de tuerca de ese tipo. Pero no, el autor catalán en esta obra se impone únicamente una obligación: la de tener solos a sus personajes, hablando por teléfono y no cara a cara, salvo en un par de ocasiones importantes. El móvil resulta así un símbolo de desunión y a la vez una posibilidad de respuesta ante el vacío, el desamor o el odio que campean en nuestras sociedades. Es el móvil -símbolo de la palabra y de la comunicación- el que puede salvarnos y destruirnos, el que lleva dentro la frase constructiva o el boom que nos despedaza.

Jorge, te habla César, me gustó tu montaje y quiero escribir una nota sobre él pero estoy tentado de agregarle unos pequeños monólogos, como llamadas telefónicas, copiando un poquito el estilo de la pieza que diriges. ¿Crees que la gente se confunda y piense que son textos de la obra? Discúlpame si en vez de ayudar enredo al público. ¿Te dije que después de ver tu puesta hice una llamada que me liberó? Hablamos otro día. Un abrazo para todos de mi parte. Más que abrazarlos, dales las gracias.

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Ahora sí, respira

May
31
2009

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Respira, hombre, respira y no te molestes, es solo una obra de teatro de Eduardo Adrianzén, ¿por qué te enojas tanto? Claro, de repente fuiste de los que trabajó para Velasco y cambió el progreso por el hueso y el ideal por tu leche Ideal, ahí sí tendrías que molestarte porque a los pro-milicos (a esos que viajaron en el estribo del tranvía de la revolución) la obra les da de alma. ¿No estuviste allí? ¿Entonces qué tanto te enojas? Salvo que seas uno de esos padres que predica una cosa y hace otra, como el izquierdista setentero que aparece en la obra. ¿Tampoco eres así? ¿Entonces por qué te arañas? Respira nomás y no te sulfures. Ya sé: eres alguien que no admite que los líderes -un padre, un cura, el mismísimo Jesús de la obra- pueden equivocarse y echarlo todo a perder. Eres de los que creen que "un líder es bueno aunque sea malo", solo porque es el líder. Entonces, tienes razón en molestarte. Relájate y respira, entiendo que te haya chocado. Aplaude con disimulo, sal del teatro educadamente y llegando a tu casa grítale a tus hijos como si ellos tuvieran la culpa. Total, de repente la tienen.

Respira en el Teatro Británico se mete con todo y con todos, como un loco con una espada en la puerta de una iglesia, echando a los mercaderes. Con trazos gruesos y más ganas de tumbar que de responder, Respira hace pensar, reír y llorar, explicando entre risas el porqué del escepticismo cuarentón respecto a las autoridades: porque todos los padres, en su momento, nos fallaron. Más apta para mentes agudas que para papás obtusos, Respira es un éxito merecido y un debate pendiente. Felicitaciones a Roberto Ángeles y a Eduardo Adrianzén por decir no lo que la sociedad esperaba sino lo que se merece. Gracias.


La foto de arriba es la portada de un famoso libro de Revel de los 60. Info sobre Eduardo Adrianzén en la Página de los dramaturgos del Perú.

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El cocodrilo contra los maximonstruos

May
24
2009

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He tenido la suerte de empezar mi carrera haciendo teatro para niños –con el grupo Los Grillos– y luego títeres para el mismo público con el Teatro Escuela Kusi Kusi, lo que me enseñó muchas cosas no solo respecto al teatro sino al público infantil.

El teatro para niños, bien hecho, ofrece muchas posibilidades: tiene más cintura mental, público más participativo y es, por obligación, mas vistoso y creativo. Si lo aprovechamos es el teatro perfecto y tal vez por eso han incursionado en él nuestros directores y actores más imaginativos y arriesgados. La relación entre los niños y el teatro propicia que grupos de impro y clown, así como directores serios se vuelquen hacia él, aunque su rentabilidad atrae también un puñado de piratas que, alquilando disfraces y deformando los cuentos de siempre, lucra sin consideración ni criterio. Para separar la paja del trigo escribo esta nota y comparto dos montajes para niños que realmente merecen verse: Paco el cocodrilo del grupo Kusi Kusi y Max y los Maximonstruos que se presenta en el teatro Británico.

El cocodrilo

Paco el cocodrilo, cuento adaptado y dirigido por Vicky Morales de Aramayo, es llevado a escena por ella y su esposo Gastón, los creadores del grupo Kusi Kusi que tiene más de 30 años de actividad sobresaliendo en el mundo mientras acá, con modestia, se lucen en el Parque de la Exposición (o Gran Parque de Lima, no sé como llamarlo) todos los domingos de la vida a las 11 a.m. Creo que todos hemos pasado por su teatrín –La Cabañita- y Paco… es un buen pretexto para verlos de nuevo, contándonos la historia de un cocodrilo bebé que se harta de ser maltratado por el público del zoológico y finalmente, escapa. Sus aventuras durante la vuelta a casa y el reencuentro con su madre educan y emocionan a los más chiquitos y satisfacen a los papás. Es un placer compartir en familia este espectáculo primoroso y lleno de técnicas diferentes, juegos y trucos escénicos y de paso, si nunca has ido, será otro gran placer conocer a estas leyendas del teatro nacional.

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Los maximonstruos

Un niño –Max- juega libremente y mientras lo hace, conoce a cuatro monstruos que representan lo peor de uno: el desorden, el apego irracional al placer, la flojera y el mal humor. En esta adaptación del cuento de Maurice Sendak (escrita por Mateo Chiarella), Cristian Isla, Masha Chavarri y Sandra Bonomini crean tres monstruos amorosos que uno quisiera llevarse a casa, entrañables como la mágica luna-madre de Max, Anneliese Fiedler. Con un intenso trabajo físico, danza, manejo de máscaras y un toque de acrobacia, "Max y los maximonstruos" –que dirige Javier Valdez- maravilla a esos monstritos locos que todos tenemos en casa, que se identifican con el protagonista y disfrutan sus locas aventuras en el mundo de su imaginación. Hay que llevarlos.

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¿Cuántas mamás podemos tener?

May
09
2009

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Además de mi madre, reposada y trabajadora, tuve tres madres más. Madres de esas que la vida te regala cuando quiere encaminarte, corajudas y sensibles a la vez, capaces de enseñar con muchos ejemplos y pocos gritos.

La primera fue Sara Joffré, la destacada dramaturga y directora en cuyo grupo –Los Grillos– me inicié teatralmente en 1976. Yo tenía 16 años y ella acababa de alumbrar a su segunda hija. Recuerdo y agradezco mucho su mano de hierro para los asuntos artísticos, su ímpetu por sacar adelante los proyectos a como de lugar y su confianza en la gente que la rodeaba, confianza que nos hacía crecer a todos y que no siempre retribuíamos en la medida de lo esperado.

Recuerdo otra madre teatral: Victoria Morales de Aramayo, la directora de Kusi Kusi, teatro y escuela de títeres en el que pasé cinco años de mi juventud aprendiendo (de ella y de su esposo Gastón) a sorprender al espectador, a darle espectáculo pero también ideas, a buscar la excelencia en la ejecución aunque eso cueste cuatro horas diarias de ensayo con el brazo arriba, cargando un muñeco agarrotado pero expresivo. Aún hoy siguen produciendo ambos con una certeza y calidad que muchos chibolos del teatro, que van por ahí chocando con las paredes, deberían aprender.

Me acuerdo fugazmente de una madre adorable que vi menos y recuerdo más, una madre poética iluminada por la razón y aun por la muerte: Carmen Luz Bejarano. Reunirme con ella cada viernes por la tarde –con gente que, como yo, escribía y frisaba los 20 años- para criticarnos y cuidarnos al mismo tiempo fue maravilloso, y me estremece caer en cuenta de que en esas reuniones me enamoré profundamente (de otra poeta) y conocí a personas que hasta hoy siguen escribiendo y sigo admirando.

Carmen Luz se fue: se la llevó la ola de la vida.
Sara y Vicky siguen creando, cada una a su manera.

Las tres supieron criar más y más hijos que van por ahí, como yo, dándole al oficio del teatro, los títeres y la escritura. Gente agradecida pero ocupada y a veces distante, como todos los hijos. Para cada una de ellas un abrazo, un recuerdo y mil disculpas, por no decirles de frente esto que les cuento aquí.

Un texto recordando a Carmen Luz , una foto con sus hijos poéticos (en la misma web de donde tomé su foto para esta nota) y, en mi blog personal, un retrato de mi madre, Ada, 81 años bien puestos.

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Monólogo del asesino

May
03
2009

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(Entra una sombra al escenario oscuro y nos cuenta su historia entre otras sombras salvajes que convierten en acciones aquello que gruñe este narrador. La platea está vacía, pero a él no le importa y sigue hablando).

Primero conseguimos que los cuidadores se contagiaran.
Cuando tosió la mujer que nos apaleaba -a la que habíamos enfrentado hace mucho con el más afiebrado de todos nosotros hasta que logró salpicarla- nos reímos, moqueando sobre nuestra comida sin decir nada.
Luego, de un porrazo, se regó la gripe por el mundo y nos quedamos boquiabiertos ante tanto poder, concentrado en el televisor pequeñito del guachimán que también tosía. (Aplaude estúpidamente con sus manos pequeñitas). Unos días después comenzaron todos ellos a tener diarreas, dejaron de salir y prohibieron las escuelas, los partidos de fútbol, el teatro. (Aplaude). Ya no podrían juntarse en piaras: tendrían que encerrarse a soportar sus olores, a compartir un baño sin agua, a comer lo que quede escondido entre las alacenas y sobre todo, a compartir con dolor nuestra certeza de una muerte dolorosa. Eso lo celebramos revolcándonos sobre la caca en un acto que parecía simple y natural.
(Suspira y continúa).
A continuación, cuando habían sucumbido tantos de ellos que por venganza venían a matarnos, escogimos poner delante –de entre los cientos de miles que reíamos en la granja- al peor, al más débil, al que obviamente guardaba la más aviesa de nuestras pestes. Se lo llevaron y se lo comieron pero mientras lo mataban intuimos que estaría cumpliendo su misión. Ahora este virus, el segundo y el más malo, ataca a los que se salvaron del primero y muta dentro de ellos, muta con furia, con el odio de todos los descuartizados, con la maldad de quienes vivieron solo para ser devorados. Muta y mata, muta y mata. (Agita las manitos y se enfurece).
Soñábamos con volar para cagar nuestra peste sobre sus cabezas.
Las aves nos ayudaron y logramos hacerlo desde nuestro encierro.
(Sonríe).
Ahora la plaga es letal.
Ahora saben lo que es esperar la muerte en tu momento más brillante.
Caen las madres al dar la teta, caen los bebés mientras aprenden a caminar, caen los viejos, los cultos, los más fuertes se desploman también.
Los vemos morir en el aparato encendido.
Las rejas se han abierto, solo queda el vigilante. Apenas se desmaya corremos hacia la calle, miles de nosotros, acezantes de hambre.
Qué suerte.
A mí me toca primero este muchacho. Todavía respira pero no me importa.
Yo sé que está lleno de tocino.
(Aplaude manicorto, muestra las fauces feroces y salta torpemente sobre su presa. Apagón).


Los matamos salvajemente, los tatuamos, los teñimos genéticamente, los ponemos a correr carreras... ¿Cómo no iban a vengarse algún día? Y si el virus mutó dentro del cerdo... ¿por qué no creer que lo hará dentro del humano?
El cerdito feliz de la foto es de una bandeja artesanal de las que hace la actriz Gabriela Billotti. Acá, una página seria con información de la OMS, actualizada, respecto a la gripe porcina. Y abajo, una canción de Pink Floyd que provoca compartir ahora.

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Primero mira, luego respira

Abr
20
2009
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Mientras escribo sobre Respira de Eduardo Adrianzén, que me gustó, me conmovió, me hizo llorar y reír (y me dejó también un ligero mal sabor que aún no distingo de qué ingrediente teatral viene, aunque quizás sea del simple hecho de sentirme tocado) reviso algunos videos que comparto con ustedes. Videos para estimularse, para arriesgarse, para lanzarse a la piscina y crear y vivir plenamente.

En el primero, Sylvie Guillem, extraordinaria bailarina que además tiene una serie de autorretratos tan buenos como famosos. Eso a propósito de que este 27 y 28 de abril se celebra en el Icpna, con un festival nacional de solos y dúos, el Día Internacional de la Danza.



Otro video muy simple, de danza, de un grupo en Niza.



El tercero es Familie Flöz, un grupo que crea espectáculos con máscaras, títeres, teatro corporal… Excelente.



El elenco anterior me remite a La Tropa del Eclipse, excelente grupo nacional que anuncia una re-presentación de su repertorio, vale la pena verlos y pensar que acá hay grupos de calidad mundial.



Y al final una canción con harto drama, de Edith Piaf. La letra traducida está acá.



Saludos mientras pienso qué decir sobre Respira.

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Las neurosis sexuales de nuestros padres

Abr
16
2009

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Acabo de leer una obra sobrecogedora: Las neurosis sexuales de nuestros padres, de Lukas Bärfuss. Una historia terrorífica y salvaje, la vida de una joven con algún tipo de deficiencia mental –que el autor no precisa- y que enfrenta, poco a poco, su libertad.
La historia es simple: una madre y un médico discuten la conveniencia de dejar de darle a Dora las pastillas que la mantienen en calma, que la contienen en ese marasmo propio de muchas personas que viven sedadas por alguna condición mental que resulta amenazante para quienes conviven con ellas. A partir de esa decisión, Dora, liberada de su cárcel química como un Segismundo moderno, se desata de muchas maneras y en especial se libera de sus represiones sexuales. Se enamora de un tipo que pretende explotarla y desea acostarse con él todo el día, ser maltratada y exigida buscando experimentar y gozar con su nueva conciencia que implica una nueva visión del cuerpo. Su cambio afecta luego la palabra y el orden establecido: se rebela, decide tener un hijo, se aleona y se siente, se sabe (o se cree) libre. Pero no lo es y por eso su nueva vida se viene abajo violentamente y Dora termina mal, de una forma que no quiero contar para no arruinarles la puesta.

Sí, dije la puesta.
Es que a la buena noticia de haber conocido esta obra de un autor alemán contemporáneo se suma otra: la de saber que, casi con seguridad, Jorge Villanueva la dirigirá con el grupo Ópalo en el escenario del instituto Goethe, allí donde hace poco se lucieron con La noche árabe.
¿Cuál es el rol de los padres en el cuidado de sus hijos, sobre todo si están enfermos mentalmente? ¿Deben quitarles la posibilidad de vivir normalmente en aras de la supuesta paz familiar y social? ¿Cuánto de tiranía, dolor y cerrazón hacen falta para domarlos o, mejor dicho, reinsertarlos socialmente? ¿Qué grado de salvajismo puede alcanzar la represión de sus deseos y la corrección de sus errores? ¿Cuánto de la represión castradora que algunos creen correcta en las personas de esta condición se extiende a todos nosotros, como si estuviéramos enfermos de libertad? Bärfuss no responde, pero el espectador se lleva este rollo a su casa. Como yo, que solo la he leído y sigo dándole vueltas, esperando el montaje y pensando en mis propias represiones como hijo y cómo padre. Ojalá la veamos pronto.

Acá dos links a notas sobre la obra: sobre una puesta universitaria en Colombia y sobre otra en Chile. ¡Pero buscando encuentras hasta la obra! y en mi blog personal hablo sobre cómo esta pieza me inspira a escribir, y por qué. Saludos para todos. Seamos libres.

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