Noviembre 2007
28
2007

ESTE APARATO NO ME GUSTA
Supongo que el que inventó el aire acondicionado lo hizo sin mala onda. No lo sé, también es posible que ese tal Willis Carrier solo se haya querido forrar de billete con la fórmula mágica de volver fría la atmósfera haciendo un poco de ruidito. El hecho es que el aire acondicionado se ha vuelto uno de los sistemas más absurdos del absurdo hombre moderno, o eso creo esta mañana de sol. Nadie entiende qué clase de lógica grandiosa de la civilización contemporánea dice que para calmar el calor es necesario inyectarte de un frío horrible que pela y te hace extrañar la feliz fogata de los albores de la especie. Hace años, cuando trabajaba en la revista Somos, un amigo poeta que se sentaba enfrente de mí llegaba en pleno verano portando una casaca gruesa acolchada y una chalina, porque el aire atentaba contra su frágil sistema respiratorio y le producía toses feas que contrastaban con esos delicados ojos de vate.
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Climaticidio25
2007

LAS CRIATURAS DE FELPA SE AFERRAN AL FR?O
Mientras uno cuenta los días esperando que el astro rey desparrame su alocado carnaval de luz sobre los cuerpos, erótica juerga de tres meses, hay quienes solo quieren alargar el invierno, darle más nubes a las nubes, estirar el frío como un queso serrano en la waflera, y dejar que la nostalgia de la atmósfera se haga sombra infinita. Uno de ellos es Trompita. Más aún: si hay en toda Lima un hombre que no quiere oír la palabra verano, ese hombre es el que está en la foto, y que lleva tres horas caminando feliz con su traje-escudo, poseído hasta la trompa por el personaje. Véanlo bien. Salúdenlo. Llamen a sus hijos. Nunca un enemigo del verano tuvo tan buen humor.
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Climaticidio21
2007

EL FUCKIN RESFR?O EN EL CAMBIO DE ESTACIÓN
Las abuelitas andaban en lo cierto: el sol es peligroso en esta época y hay que sacar chompita no vaya a ser que te dé el aire. Ya le tocó a Leao Butrón. La semana pasada le dio gripe y eso lo dejó fuera del partido contra Brasil. Hasta el lunes, yo pensaba qué raro eso de quedarse sin jugar por culpa de una gripe, qué delicado debe ser ese hombre tan grande, qué exagerado el médico de la selección para cuidarlo tanto y qué mala onda de Chemo del Solar para no ponerlo en el once. Eso fue hasta el lunes. Porque ese día por la tarde mi nariz se hizo agua y los estornudos, una vez más, tomaron posesión de mi cuerpo como diablitos en mancha que hacen estallar desmesurados juegos pirotécnicos allá adentro, ¡achús!, ¡tshussss! (nunca habrá onomatopeya que valga para un fenómeno tan ruin) y entonces recordé lo que puede hacer una gripe con tu cara, con tu garganta, con tu ego. ¿Es que un pinche organismo que cabe en un alfiler puede hacerme esto? Y de pronto, varias rumas de papel higiénico arrugado en la mesa, la voz nasal al contestar las llamadas, el dolor en la frente, y esa sensación de que algo líquido se desliza inexorablemente encima de tus labios y jode y pica y molesta.
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Climaticidio16
2007

MEMORIAS CLIM?TICAS EN CLAVE DE SOL
Fue el verano más sofocante que recuerdo, y lo recuerdo bien porque los primeros días de enero llegué al diario La República para hacer periodismo por primera vez en mi vida. Tenía diecinueve años y la decisión de cambiar la facultad de Ingeniería de Sistemas por un incierto futuro de escritor estaba todavía fresca en mi memoria y en la de mi acongojada familia. El Senamhi ya había confirmado de sobra la presencia de un poderos el fenómeno de El Niño y en el jirón Camaná, cada mañana yo, el practicante Robles, debía cubrir toda clase de notas sobre inundaciones, desbordes de ríos y destrozos causados por las lluvias, sí, las lluvias, porque en el verano del 98 llovió en Lima y en ciertas casas de Los Olivos y San Martín el agua llegaba hasta los muslos y los televisores se ponían a buen recaudo en lo alto de los roperos, no vaya a ser que se mojen.
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Climaticidio11
2007
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EL SOL SALE PERO EL PANTALÓN PERSISTE
Mi mamá cose. Lo hace maravillosamente bien y mis recuerdos la muestran siempre en la máquina SINGER hundiendo el pedal eléctrico negro. ¿A qué viene eso? Bueno, el otro día fui a visitarla y vi sobre su mesa de trabajo una falda diminuta y muy mona que acababa de terminar, una de esas que no tienen más de treinta centímetros de alto. Supongo que la hacía para alguna de sus clientas (o para la hija de una sus clientas). Eso me llevó a pensar en muchas cosas que, por supuesto, no le dije, y que suelen perturbarme en lo más íntimo desde que la pubertad le dio a ciertas imágenes más nitidez en mi cerebro juguetón. Así que hoy desperté con una pregunta urgente, ¿dónde están las faldas?
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Climaticidio07
2007

LA T?MIDA LLEGADA DE LOS HELADOS
No sé a ustedes, pero a mí me gustaba más cuando la Copa K-Bana tenía tapa de cartón porque el helado de lúcuma se pegaba allí y podías disfrutarlo hasta el último. La tapa tenía una pestaña para abrir y a veces al levantarla aparecía esa alfombra dulce naranja y crema. Los tiempos cambian. La bonanza impone su propia estética y transforma hasta las cosas más simples en aras de la productividad, el marketing y los costos. Las carretillas de helados han dejado de tener la forma elemental de un prisma de madera para convertirse en el vehículo aerodinámico lleno de curvas que pueden observar en la foto. La verdad, díganme si no parecen cápsulas espaciales a punto de alzar vuelo. En todo caso, supongo que son más livianas y que las pantorrillas sufren menos. El otro día visité un depósito de carretillas donofrio. ¿Alguna vez se preguntaron a dónde van todos al final de día? Veamos.
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Climaticidio07
2007

Bueno, como habrán podido notar, el programa de predicción del clima de mi laptop para mi cumpleaños se equivocó. El domingo hubo un sol radiante que disfruté en familia, en medio de la resaca por las celebraciones de la noche anterior. Fue un bloque de tres días seguidos de sol que se acabó ayer. Hoy miércoles también amaneció nublado. Todavía no veo sandalias ni falditas en las calles y eso me desconsuela. Gracias por los mensajes de saludo por mi cumple, de verdad que los valoro un montón. Para los que estuvieron atentos, debo decirles que sí, efectivamente, si no publiqué el domingo fue porque la juerga me dejó un tanto matado. Además, ¿quién trabaja el día de su santo? Me sorprendió gratamente que varios escribieran pidiéndome publicar algo. Es chévere ver que siguen el blog.


