Octubre 2007
31
2007

LA DUDA DE TODOS LOS AÑOS
Los que cumplimos años por estas fechas jugamos a la ruleta rusa con el clima. Sol, nubes, nubes, sol, nubes... Me explico. Mi santo es el domingo 4, o sea, ahorita, y me enfrento a la incertidumbre típica de todos los noviembres: ¿Saldrá el sol? Hoy es martes y hay un cielo gris que le resta nitidez a todas las cosas, que nos vuelve fantasmas holgazanes, que oxida nuestros corazones y remoja nuestros pulmones convirtiéndonos en anfibios clínex-dependientes. Pero el sábado salió el sol y fue radiante y la gente comía helados: así que todo puede ocurrir mañana. El sol brillará mañana, nos dará su luz y su esperanza. Solo falta un día. Imagino a Annie en Lima, mirando al cielo desde la ventana del Puericultorio Pérez Araníbar, cantando. En fin. ¿Tiene alguna relevancia que tu santo venga con un cielo azul y no con nubes? ¿Por qué la derrota se parece más a un cielo gris limeño que a un azul del caribe?, ¿Quién dijo que en el paraíso hace sol? En eso pienso mientras planeo mi tono y ordeno los piscos, las chelas y los vinos para mi santo, y decido que este año apelaré a la tecnología climatológica. Veamos.
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Climaticidio28
2007

UN POCO DE SOL PUEDE CAMBIAR EL MUNDO, MUCHACHOS
Mi idea era quedarme en casa y escribir sobre el cielo gris. Ahora que la Niña nos amenaza, es un buen tema para entretener un rato a los nostálgicos lectores que se meten un domingo por la mañana a leer el blog. Lima y su cielo gris, su proverbial neblina. Bacán. Funciona. Pero ahora abro la persiana roja de mi cuarto y allí está: el sol ingresa con su vigor descarado e inunda todo, dejando ver las partículas de polvo que revolotean ingrávidas sobre el piso y que desaparecen en la sombra para seguir viajando, lentas, invisibles hasta que otra fracción de luz las ampaya. Sonrío estúpidamente. Lo que me gusta del sol es eso: su capacidad de despertar a la porrista que duerme dentro de cada uno de nosotros. Cuando en Lima sale el solcito (en una época en que no sale mucho), la gente brinca, hace cosas que de otra forma no haría. Y empiezan los ruidos de los heladeros y el trinar de pájaros. El cielo azul transforma a las personas, las inquieta, es un mandamiento de la atmósfera que nos impulsa a ir al garaje, coger la bicicleta y salir a montar.
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Climaticidio24
2007

NUEVA TEMPORADA: CLIMATICIDIO
Como en las mejores historias de amor, la culpable de todo es una niña. El Senamhi lo confirmó la semana pasada: las aguas del mar se han enfriado más de lo habitual y si siguen así de frías los limeños tendremos que esperar más de la cuenta la llegada del sol y de su efecto colateral más preciado: la desnudez. Los informes invitan a la depresión: una Niña impedirá ver muchas niñas en falda en lo que queda del año. Como si no hubiera sido suficiente suplicio vivir un de los inviernos más crudos de la historia, la esa despiadada femme Nikita de los cielos que es la madre naturaleza se ensaña y nos manda sus caprichosos oleajes. Lima no se quita la chompa ni la gabardina. Las botas chéveres que esta temporada las limeñas usaron encima del jean conforme dictó la tendencia seguirán un tiempo más por acá, los porteros seguirán usando pantalones bajo los arcos, los cobradores de combi llevarán todavía sus chalinas cochinas, y ese tatuaje divino que tienes en la espalda permanecerá oculto a mis ojos aún, guapa.
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Climaticidio17
2007

EL CHIFA DETR?S DE LA ZANJA
La creatividad peruana es lo máximo, bien lo dijo un comercial. La municipalidad cava una zanja profunda que ocupa todo el carril de Habich pero los vecinos no se amilanan ante ese cerco de cintas amarillas con esas calaveritas negras tan simpáticas. Al contrario, abren el cerco, improvisan rampas hechas con la oportuna colocación de tablas de madera (escalones) y así crean un pasaje imaginario que conecta un lado (vendedora de picarones y un esmerado reproductor de llaves al instante) con el otro. En el otro lado, o sea, cuando terminas de subir la cuesta un tanto sucio por el barro, está el chifa Nan Kuo. Como dice Rafo León: acompáñenos, viajero, crucemos juntos esta la zanja limeña de gente laboriosa y amable.
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Chifamanía14
2007

Foto: Enrique Cúneo
OTRA VEZ EL MISMO LANGOY: MÉXICO, ITALIA, ESTADOS UNIDOS, FRANCIA, JAPÓN. ALEMANIA. ¿LES SUENA? YO PREFIERO UN CHAUFA
Les cuento que casi me gano la polla. Un compañero de la web me pasó la voz y yo aposté que Paraguay ganaba uno a cero. No me miren así, por fa, ser aguafiestas no es un delito, sobre todo si el curso de los acontecimientos te da la razón. Escribí el título y la bajada de este post el viernes, presintiendo un poco lo que se venía. Y aquí estoy, en un chifa muy concurrido que hoy no tiene cola ni lista de espera, algo inusual tratándose de un sábado por la noche. En la pantalla, el árbitro acaba de echar por tierra las esperanzas de ganar y ha confirmado con su pitazo final que, por una vez, los paraguayos tomaron prestado el peruanísimo uniforme del casi-casi, se contagiaron de nuestro continentalmente célebre sentido de la puntería y, por obra y gracia de ese acróbata anticuchero que algunos llaman Dios, no pudieron encajarla. Horas antes, la escasa fe me hizo venir a comer arroz chaufa y obviar la parrilla de papá, el pisco de los amigos prematuramente aburguesados, el bobo festín de acomodar la mitra bajo la inmensa corona de un bufón bicolor.
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Chifamanía11
2007

El BLOGGER SE RELAJA HABLANDO SOBRE SANTA LIMA EN CANAL 7
El títere más simpático de la televisión responde al nombre artístico de Doña Nicolasa, y ahora él (ella) se encuentra a pocos metros de donde estoy sentado, moviéndose y diciendo cosas bajo los reflectores y las luces intensas. Tengo ganas de pedirle un autógrafo. Me encuentro en el set de Hola Perú, un programa que pocas veces he visto en casa pero que ocasionalmente he zapeado con el control, viendo de reojo a la actriz que en breves instantes nos hará preguntas en el sillón. Me invitaron porque hoy hablarán de la cultura china y alguien de la producción es aficionado a este blog. "Pero yo no sé nada de China", le advertí al asistente de producción. "No importa, habla de chifas", me respondió en el teléfono. Sonaba lógico. Y bueno, si mi amigo Renato Cisneros va donde Guillermo Giacosa, ¿por qué yo no he de venir al programa hogareño del canal patrio? ¿Por qué no colgarme un rato de la antena que pagamos todos? Así que aquí estoy. El set huele rico: hay una mesa con un bufete chifero. Se ve buenazo.
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Chifamanía07
2007

UN CHIFA NO ES CHIFA SI FALTA LA GASEOSA AMARILLA
Empieza por el arroz chaufa, está rico, míralo, emana vapor y el sillao que le acabas de echar le otorga carácter, como dicen los chefs (están de moda los chefs). Revuélvelo todo en el plato. Así, bonito, con cariño. Combina la masacota arrocera con un chancho con tamarindo o cualquier cosa agridulce, hazlo rápido, pica aquí y pica allá, y deja que todo se mezcle en la boca. Lo que voy a decir es un poco fuerte, pero el bolo alimenticio del chifa es una de las cosas más divinas que puede entrar en uno. Saborea. Deglute. Todo aquí huele a tu ciudad: el smog se cuela por la ventana, los niños te ofrecen libros piratas detrás de la mampara del local y el cobrador de una combi vocifera. ¿Qué le falta al momento para ser espectacular? ¿Qué necesita añadírsele al mediodía para que valgan la pena los S/. 6,50 ansiosamente desembolsados? Falta algo de beber y eso se llama... bueno, ya sabes cómo se llama. No te ha pasado por la mente pedir otra cosa. ¿A quién rayos se le puede ocurrir, no sé, pedir una Fanta? Así que bebes de la botella de vidrio --porque tiene que ser una botella de vidrio-- y las burbujas de la gaseosa amarilla te hincan la lengua. Genial. Rico. A empezar de nuevo. El arroz chaufa sigue humeando. Te espera. Otra vez.
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Chifamanía04
2007

TODO UN EXCESO
El tiempo --se sabe-- lo jode todo. Lima es un cúmulo de recuerdos bonitos triturados bajo los escombros de la modernidad brutal, una ciudad de alamedas largas que iluminaron valses para luego envejecer y morir y convertirse en caminitos de "alta peligrosidad" marcados en los planos rojos de las comisarías. Mi casa de infancia es hoy un depósito de contrabandistas y en el jardín donde de niño grité ampay me salvo aparecen, puntuales, todas las tardes, agilísimas ratas que practican el conmovedor deporte de ser felices. Lo que trato de decir es que en Lima un sitio memorable pasa rápido a ser parte del legado arqueológico de épocas de oro que no volverán. Esta vez, llego al chifa Brasil atraído por esa sensación de entrar en un mal museo. A veces, los tiempos nuevos llevan a la quiebra o al empequeñecimiento, pero en el chifa Brasil ocurrió algo más paja: se volvió un no chifa, es decir, en el único chifa donde venden, como si nada, comida china, comida criolla, pollos a la brasa, ceviches, sánguches y pizzas. El lugar no acoge. Sobrecoge.


