Septiembre 2007
30
2007

LOS COMENTARIOS FOTOGR?FICOS INSPIRARON AL BLOGGER
El de la foto de la esquina superior derecha de este blog soy yo. O no lo soy. O lo fui y ya no lo soy. O lo seré esta noche. O esa imagen es solo es un accidente, un instante fugaz en que las luces me dieron suaves y la cámara tuvo la traviesa iniciativa de hacer click. De ahí que salga como salgo, o sea, como una criatura sin sexo y mirada hirviente, un emo enfurecido, pelucón y un tanto pasadito. Puse esa foto hace una semana, no sé, quería cambiar, y me llovieron comentarios acerca de lo distinto que me veía. Una lectora simpatiquísima me dijo "mírame bonito ah" y se rió a carcajadas. A otros les dio palta. La cantidad de lectores que acusan cierta ambigüedad a la foto es enorme. Sales brócoli. Eres una flaca. Habla, socio del dawn town. Unas pocas me dijeron que me veía lindo. Gracias. El caso es que me he quedado pensando profundamente en los efectos de la fotografía, en su esencia testimonial y a la vez farsante, en su capacidad de informar y al mismo tiempo mentir, y todo eso me daba vueltas el otro día, en pleno almuerzo, cuando el mozo del chifa al que había ido me trajo la carta. Una carta llena de fotos. Menú 1. Menú 2. Menú 3. Vea bien y escoja.
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Chifamanía26
2007

(MAYORES DE 14 AÑOS, POR FAVOR)
No sabía que Melcochita cantaba tan paja. Siempre lo vi como un, bueno, ya saben... como Melcochita. Ahora la radio suena a todo volumen mientras llego en un Tico al chifa *** de la avenida Precursores. En los parlantes, Melcochita canta "En el juego de la vida", y su imitación de Daniel Santos es espléndida. Cuatro puertas hay abiertas / al que no tiene dinero / el hospital y la cárcel / la iglesia y el cementerio. Bajo en el lugar indicado y allí está, el chifa con las tres estrellas encima de la puerta. Me sobrecoge un poco el hecho de que este haya sido el lugar por donde la tarde del 16 de agosto del 2000 escapó Jiang Song Sun minutos después de asesinar a su tía. Fue por esta misma avenida por donde fugó, pienso, y también él iba en un taxi, rumbo a algún lugar en el que pudiera limpiarse la ropa sin ser visto.
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Chifamanía23
2007

EL SOBRINO DIABÓLICO DE PRECURSORES
Fujimori vuela en un helicóptero que en el cielo se ve chiquito y veloz y que no parece responder a las órdenes de un piloto ágil sino a los hilos invisibles de la Historia. Es paja verlo aunque todo pase tan rápido. Estoy en la avenida Precursores, en Maranga. Retrocedo siete años para situarme en el 2000, tres ceros por única vez en la vida, el año que sirvió de símbolo para ese conjunto electoral-musical tecnocumbiero que quiso gobernar por aire, mar y tierra. Ese año brilla con especial nitidez en nuestras mentes porque fue el año en que el presidente fugó del país, y también, antes de eso, el año en que ese mismo hombre ganó las elecciones con fraude tras una campaña en la que hizo coreografías muy chistosas en los mítines. Pero mientras eso ocurría, en la avenida en la que ahora camino la vida marchaba al margen de la política y sus vaivenes. Al final de la calle había un chifa y en el chifa una familia de chinos que buscaba abrirse paso en medio de la ciudad. Sin embargo, un hecho cambiaría sus planes para siempre.
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Chifamanía19
2007

EL GATO DE LA SUERTE ME DA MIEDO
Asomándose con esos ojazos abiertos y los bigotes melancólicos, solitario bailarín en un estante atiborrado de cosas muertas, criatura a la vez festiva y fantasmagórica, el Gato de la Suerte tiene la virtud de conseguir, siempre, darle miedo al niño que vive y se mueve dentro de mí. No puedo mirarlo a los ojos. Me erizo. Me da cosa. Demasiado misterio disfrazado de ternura kitsch. Gatito tierno que mueve el brazo como en un simulacro de vida. O de muerte. Acaso lo descubrí hace mucho tiempo en alguna calle de Barrios Altos, con mis hermanas mayores riéndose y yo calladito, diminuto, alzando la vista de soslayo para que su mirada no termine de lanzarme alguna maldición del lejano Oriente, mientras la coreografía de apurados mozos hervía entre las mesas. Nunca me atreví a preguntar qué escondía tan felina quietud. Solo pensaba en silencio: qué lindo, ese gato malo tiene los ojos tan grandes como yo.
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Chifamanía16
2007

Foto: Roxabel Ramón
¿PAPEL DE ARROZ CON VENENO PARA EL ALMA?
Desde hace varios años me pregunto cuál es la lógica de inventar un caramelo con envoltura comestible. Siempre pensé que la existencia de algo así nacía de la mente de un bromista sin remedio, algún chino juguetón con ganas de hacerle una broma al mundo occidental con un producto-parodia capaz de impresionar tus sentidos y provocar un asombro gigantesco, sobre todo si tienes cinco años. Porque todos nos hemos pasado de vueltas con los caramelos chinos, todos hemos disfrutado esos diez segundos surrealistas después de un arroz chaufa: ves el caramelo beige envuelto en esa lámina traslúcida tan fina como las alas de un insecto, y en el recuerdo alguien adulto con su voz gruesa con eco te dice cómetela sin miedo, anda, el papel se come, ¿no sabías?, es de arroz. Y luego la envoltura disolviéndose en tu lengua, aunque no sepas cómo rayos se pueda hacer papel del arroz. El resto de la experiencia es como comer un tofi albino, algo dulce con saborcito a leche. Nada del otro mundo.
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Chifamanía12
2007

A PEDIDO DEL PÚBLICO
Ahora resulta que esto no es un blog. Yo no soy un blogger y quienes leen estas líneas no son seguidores de blogs, sino cándidos cibernautas atrapados por las fauces de ese monstruo hipnotizador chupa-lectores que es El Comercio. O sea, ustedes no me siguen: les soy impuesto por alguien más grande. Soy falso. Acabo de leer eso en una página en la que unos chicos muy exaltados celebraban el Día del blogger, mega evento ritual virtual al que, por supuesto, no fui invitado. Fue así como me enteré de algo que se sostiene hace tiempo: Santa Lima no es un blog porque, entre otras cosas, los bloggers de verdad no cobran. Bueno, mientras le buscan otro nombre a lo que están leyendo ("parablog" suena bien, creo), yo voy a hacer lo que más o menos hago siempre, o sea, mirar las cosas, escribir sobre ellas y ver cómo reacciona mi público. Sí, así les llamo, mi público. Con cariño. Es cierto que a veces tengo ganas de matarlos, pero en el fondo los aprecio a tal punto que, esta vez, he decidido seguir las recomendaciones de las decenas de comentaristas que me pidieron ir a la avenida Habich a ver chifas. Interactividad total: ustedes teclean y yo reacciono. Y eso que esto no es un blog.
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Chifamanía06
2007

PROSPERIDAD WANTÁN
Sorry que insista, pero esto de la bonanza económica es lo máximo. El chorreo llega de a pocos y nos salpica con su finísimas gotas de bienestar, nos lanza nuevas oportunidades como quien tira chapitas marcadas al viento (otrora esquivo) y se sumerge de a pocos en el ánimo general, o sea, en esa fantasía limeña recientemente agigantada por culpa de don J.J. Oré y su comparsa de subsubsubsubsub-subsubcampeones mundiales. Si el limeño es capaz de confundir campeón con octavo puesto, yo puedo ver bonanza en una oferta de trabajo tan llamativa como esta. Chaufero. Se nececita chaufero. La especialización laboral en su expresión más limeñamente comestible: otro síntoma de los prósperos tiempos que nos abrazan.
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Chifamanía02
2007

EL BLOGGER RECIBE INFORMACIÓN DELICIOSA DEL VECINO PA?S DEL SUR
Cierto informante me envía un casette clandestino que he tenido que desgrabar pacientemente durante horas. Transcurre en Santiago de Chile. Por razones de seguridad y para evitar algún incidente diplomático, omito decir el cargo y la entidad en la que trabaja el hablante, de acento chileno, quien se dirige a un interlocutor presumiblemente más joven. Pongo *** en aquellas partes que no entendí (o que acaso no quise entender). Lean:
"Chile gourmet, ¿cachai? Turismo gastronómico puh gueón, eso es lo que tenemo que hacer. Claro que los chileno sirven pa' cocinar, ¿quién dijo que aquí no se cocina rico? Entonce, eso hay que usarlo a nuestro favor para atraer más viajieros. Y lo que no falla nunca es la comida oriental, eso le gusta a todo el mundo. Pero --anota-- no la vendemos como comida oriental sino como una fusión de nuestros sabores con los asiáticos. ¿Y cómo se llama eso? Se llama "chifa" puh gueón. Como los peruano, sí, pero chilenos. Cada vez hay más chifas en Santiago y a la gente le encanta ir. Las chifas son rebuenas. Entonces hay que aprovechar eso, porque sino lo hacen ello en Lima y nos empiezan a quitar el mercado y entonce tendríamos que empezar a ***. Parecen lentos pero son bien caperuzos los peruchos. ¿Viste la cadena de chifa fase food que llegó y que le va de maravilla? El director comercial dijo que "Chile es un mercado atractivo donde la competencia no es tan fuerte". Mira si es arrogante este, ¿qué se cree? Mejor tírate del Morro gueón.



