Jorge Valdivia o el museo insólito
03
2008

El pintor autodidacta peruano Jorge Valdivia (Ayacucho, 1950) nos presenta imágenes de pulcra factura en las que reinterpreta obras de arte occidental, las que fragmenta, altera e incorpora elementos de la historia natural, escogiendo la variada fauna de aves, reptiles y peces.
“El mundo de Valdivia no está más allá de la realidad, en la surrealidad, sino acá, como un muestrario de lo insólito que crea el conflicto de la significación. Obliga a preguntarnos qué hacen ahí sus personajes, por qué ellos precisamente,son sometidos a interferencias e incómodos ocultamientos. Ellos están colocados de manera frontal o de perfil, delante de un telón de fondo y en el espacio reducido del estudio, como si se les fuera a tomar una fotografía, como si se tratase del inventario de un museo imaginario”, señala Castrillón.
Valdivia, quien se caracteriza por el virtuoso manejo del pincel y el cuidado cromatismo con el que traba sus obras, radica en Frankfurt, Alemania, desde 1980, donde ha realizado numerosas exhibiciones individuales, así como en diversas ciudades de Europa.
Del 7 de octubre al 5 de noviembre
Galería de Artes Visuales del Centro Cultural Ccori Wasi de la Universidad Ricardo Palma. Av. Arequipa 5198, Miraflores
Horario: de lunes a domingo de 11 a.m. a 8 p.m.
Ingreso libre



03
2008
Contemplar los cuadros de Valdivia Carrasco significa un acto duplicado, como es el mirar el arte de un maestro antiguo y el arte de un maestro moderno; que cada una de estas obras es la representación de un lienzo de aquél en virtud del pincel acucioso de éste. Sin embargo, el doble conocimiento deja de ser tal, y es una sola cosa en el disfrute estético que alcanza el contemplador, en cuya retina convergen el atractivo cromatismo, la cuidadosa concepción de las imágenes –las ajenas, las propias–, y un asombro infinito por todo ello.
Creo que la admiración que Valdivia Carrasco profesa por sus maestros renacentistas él nos la inculca, aunque nosotros, además, apreciamos con igual fervor su arte singular. Asombro, sí, por el don de reproducir con fidelidad los dechados pictóricos y la osadía de transgredirlos con el fuego de su fantasía; sí, efectivamente, nos pasma comprobar que los estilos del ayer lejano pueden constituir puntos de arranque de otro arte, que nace merced a un pintor tan eximio, tan imaginativo, que pocos como él hoy existen en realidad.