NOCHE DE ZEBRAS
11
2007
Por Daniel SAN ROM�N, desde Córdoba, Argentina.
Las cinco veces previas que hemos asistido al rally de Argentina, los cierres de edición han coincidido con el último dÃa de competencia. Por eso, si bien siempre habÃamos escuchado de la famosa fiesta de fin de rally en la discoteca Zebra, nunca habÃamos podido comprobar in situ todos los rumores y bondades que solÃan acompañar los desayunos del lunes y que para la hora de almuerzo terminaban convirtiéndose en verdaderas fábulas: pilotos del Mundial libando a libre albedrÃo y dejándose mimar por la tan conocida hospitalidad cordobesa personificada --para aquellas horas nocturnas-- por cerca de un centenar de chicas más veloces que sus autos. En lo personal, confieso, nunca lo creÃ. Pensé, iluso yo, que no era más que una orquestada patraña comunitaria para hacernos sentir mal a los que trabajamos en la última noche de celebración o para aquellos cuyos cuerpos cansados no les permitÃa sacar las fuerza necesarias para las últimas Quilmes de rigor.

Meses antes de viajar al rally Argentina, incluso de saber que iba a ir, un habitué del evento me brindó serios indicios que la noche rayada no era un simple mito. Diego Barco --navegante, amigo, fanático del rally y fotógrafo ocasional de sociales en las jornadas celebrativas del Mundial-- ha viajado desde el cambio de milenio a ver todas las fechas programadas en Argentina. Esto ha significado, sin más aliados que el carisma y ocasionales exportaciones afectivas de botellas de pisco, que con el tiempo haya logrado constituir un grupo de amigos de diferentes partes del mundo que año tras año se juntan en Córdoba para ver el rally. Durante los 360 dÃas que anteceden el evento intercambian emails, debaten sobre el campeonato y se enfrascan en duelos complicadÃsimos que suelen terminar en "ya veremos este año cuando corran en Argentina".
Hace un año, o tal vez varios meses, una cadena de emails me llevó a entablar correspondencia -con varias direcciones más copiadas- con Lucas Oyola, un apasionado aficionado argentino que defendÃa a muerte a Marcus Grönholm de mis comentarios pro Sebastián Loeb. Al final, tras varios mensajes cargados de estadÃsticas e intoxicados de tazas de café, quedamos en solucionar todo en Argentina. "A ver pues hermanito, ahà veremos quién es más rápido". Este episodio no tendrÃa mayor relación con la historia rayada si es que en el último mensaje que nos enviamos --Subject: RE:RE:RE:RE Loeb no existe- no hubiese anexado una foto en la que salÃa abrazando a Marcus Grönholm, en una de las tan comentadas fiestas de Zebra. Al verla, más allá de la envidia, caà en la cuenta que el mito era verdadero y por ende tenÃa que ir tras él. Juro que, tras recorrer la imagen con los ojos e intentar buscar trazos de photoshop que la desvirtuaran, caà en la cuenta que la instantánea era verdadera al unÃsono que escuchaba la melodÃa de Indiana Jones retumbando en mis oÃdos como un llamado a buscar aquella arca perdida.

Domingo 6 de mayo. El reloj coqueteaba con la medianoche y tras los bifes de rigor procedà a dirigirme a la discoteca Zebra ubicada en las orillas del Lago San Roque de Carlos Paz. Afuera no habÃa mucha gente. No colas, no mirones, ni siquiera camionetas de seguridad. No habÃan parqueados autos con distintivos de la organización, ni los vehÃculos que utilizan los equipos oficiales en las horas de franco. Era un bluff, pensé. CreÃa que si era cierto el rumor que los pilotos de rally se divertÃan en este local, la seguridad serÃa por demás extrema en busca de darle a los asistentes la tranquilidad y privacidad que merecÃan (a prueba de cámaras caletas). CreÃ, peruano contaminado por las persecusiones descuarteladas de los chacales de la Medina, que si en verdad hubiera pilotos adentro la entrada no serÃa tan sencilla. Pague los 30 pesos de rigor y pase sin problemas. El hombre de la puerta, un señor que pasaba los cincuenta años, me miró con confianza y me soltó una sonrisa más polÃtica que honesta. Me pare frente a él, esperando la revisión de rigor, pero solamente recibà una mirada de "a-este-que-le-pasa". Caminé entonces masticando la idea que era evidente, tras el patético cacheo de la puerta, que ahà no pasaba nada. Embaucado. Con cada pisada esperaba la irrupción del grito de "te-la-creÃste" ,en cualquier momento.
Cuando me dirigà a la barra para canjear la entrada por la Quilmes de rigor, escuché el llamado de Diego quien habÃa llegado a la discoteca horas antes. Junto a él estaban personificadas todas las direcciones que tantas veces habÃa visto en emails. Hablamos algunas formalidades, bromeamos con mesura y cuando la lata de cerveza se terminaba, me dijeron --con total naturalidad--:
- ¿Ya viste a Loeb?
- Si, anduvo fuerte hoy, ¿no? Ganó el rally sin problemas- contesté midiendo mis palabras para no despertar pasiones, ni incomodar al buen Lucas Oyola que si bien tras la derrota de Grönholm me sabÃa con cancha libre para la burla, no podÃa evitar pensar que me encontraba jugando de visita. Tras mi respuesta todos se rieron. Bastó que Diego saque la cámara digital (¿cómo la habrá metido?, pensé) para que apareciera la imagen suya abrazando a Loeb como si fueran amigos de siempre. Fue en ese preciso momento, con el reflejo de la pantalla pixeleada en el rostro, que comprobé que todo era verdad. Fueron segundos, o tal vez varias milésimas, los que demoraron mis ojos en enfocar los muchos rostros a mi alrededor. Las sombras que me rodeaban comenzaron a tomar mayor importancia y para cuando me di cuenta estaba atrincherado de pilotos. Giraba a la derecha y veÃa a Manfred Stohl hablando con un grupo de aficionados con cara de "¿y-el-baño?", metros atrás a Guy FrequelÃn (jefe del equipo Citroën) bailando el "papichulo" ("papi-papi / papichulo / papi-papi, ven a mi, ven a mi") con dos niñas cuyas edades combinadas no llegaban a sus sesenta años. A cinco pasos -pasando una derecha veloz- Chris Atkinson (piloto australiano del Subaru World Rally Team) pedÃa una cerveza más para juntarla con las 10 botellas inmoladas que reposaban en su mesa.

Lo que vino de ahà en adelante fue propio de parque de diversiones. Piloto o navegante que pasaba al frente nuestro, tras una breve presentación, terminaba inmortalizado en una foto patera. Tras haber ido a Disneylandia y haber estado en la discoteca Zebra debo confesar que es más sencillo tomarse una foto con Daniel Elena (copiloto de Sebastien Loeb y el navegante que más carreras ha ganado en la historia del rally Mundial) que con Mickey Mouse. Hay menos cola, se espera poquÃsimo y dadas las altas dosis de alcohol que recorren las venas de los presentes, las sonrisas son mucho más honestas y menos plásticas.
A medida que la noche avanzaba --¿o la mañana llegaba?-- la discoteca se iba poblando de más niñas. Los pilotos y navegantes, quienes durante una semana entera dejaron de vivir la noche para concentrarse exclusivamente en el rally, pedÃan cervezas sin reparos. Pese a los flashes todos tomaban sin remordimientos, ni temor a los ampays. Al verlos engullir el cebado elemento con tanta facilidad era imposible pensar en lo feliz que serÃan algunos futbolistas peruanos si hubieran aprendido a manejar sin chocarse. Más fotos, gritos y al fondo, pegado a la barra, Sebastien Loeb (el ganador de la prueba) tomaba sin aspavientos su sexta cerveza. Nadie se le acercaba y si alguien querÃa pedirle una foto tenÃa que penetrar un cÃrculo de féminas que lo rodeaban sin otra intención que verlo. Ellas no gritaban, ni lloraban. Es más ni le hablaban. Simplemente estaban a su lado a la espera de una orden, una mirada o un simple queco. Sebastien vestÃa unos jeans desteñidos, un polo verde y el pelo alborotado como si acabase de sacarse el casco de competencia. Miraba a todos lados pero no apuntaba la vista por más de dos segundos. TenÃa rostro de "que-bacán-soy" y conseguÃa atraer la mirada tanto de hombres (que querÃan ser su amigo) como de mujeres (que se morÃan por ser vistas como algo más que amigas) sin mayores esfuerzos. Pese a sus injustos 164 centÃmetros de estatura, un tamaño inversamente proporcional con su condición de record-man en el rally mundial (piloto con más victorias en la historia, más triunfos consecutivos, más puntos sumados, más especiales ganados, más kilómetros en la punta y próximo a quebrar el de más campeonatos en su haber), no era difÃcil mirarlo sin pensar: ¡que bacán debe ser, ser Loeb por estos dÃas!
Pero mientras Seb formaba su propia área VIP acordonada por microfaldas, los demás pilotos se diviertÃan sin problemas. "Esta es la única fecha del campeonato donde todos salen con tanta libertad. El cambio de hora, la lejanÃa de la prueba con sus centros de operaciones (la mayorÃa ubicados en Europa), la ausencia de paparazis, la despreocupación de la prensa (en gran parte porque la mayorÃa de periodistas son del viejo mundo y para aquellas horas se encuentran inmersos hasta el tuétano a los caprichos de Morfeo), les da a todos la tranquilidad necesaria para hacer una vida normal", nos comentó Martin Holmes, el periodista que más sabe de rally pero -aparentemente- menos de juerga.
Tres y treinta de la mañana y un grupo de bailarinas, calzadas al vacÃo en unas ligeras mallas negras incrustadas de luces navideñas, toman la tarima principal para protagonizar un show de movimientos que tras tantas cervezas se veÃa más fascinante de lo que realmente era. Mientras los contoneos luminosos se sucedÃan, era casi un hecho que nadie más llegarÃa. A pasar lista de los presentes entonces: Sebastien Loeb (record-man de la categorÃa, actual lÃder y reciente ganador del rally Argentina) bebedor moderado que prefiere hablar lo menos posible mientras el paladar se remoja, Daniel Elena (copiloto de Loeb) que se quedó hasta el final con dos morochas que parecÃan saber mucho de rallies, Manfred Stohl (uno de los pilotos más experimentados de la categorÃa que se inició contemporáneamente con Ramón Ferreyros y hoy maneja un Xsara Privado) tranquilo y siempre dispuesto para el "chis", Dani Sordo (segundo piloto, español, de Citroën) con la misma lata de cerveza toda la noche pero con la mirada columpiándose entre las curvas de las féminas, Travis Pastrana (estrella norteamericana, dominador en motocross de los X-Games, y debutante en la categorÃa) y su navegante que parecÃa salido de American Idol, Malcom Wilson (jefe del equipo BP Ford) serio pero no lo suficiente como para no chorrear su vodka con jugo de naranja. Malcom Wilson Jr. (hijo del anterior Wilson y actual piloto del equipo Stobart) y Chris Attkinson (piloto australiano de Subaru), ambos jóvenes, ambos felices de estar libres y ambos hechos unas cubas, lo cual los convertÃa en los más amables de todo el local y nos hacÃa caer en la cuenta que a sus escasos veintitantos no han dejado de ser, gracias a Dios, unos chicos normales. También estaba David Nalbandian (tenista argentino) y Omar Yoma (piloto revelación del campeonato argentino de rally). Dicen que habÃan más pero no los vi. Ni siquiera en fotos.

Cuando me fui quedaban pocos y todos comentaban que a diferencia de otras oportunidades, Petter Solberg (quizás el piloto más carismático del circuito y por ende, para algunos, uno de los más gansos) y Marcus Grönholm (campeón mundial, actual escolta de Loeb en el campeonato e Ãdolo de mi buen amigo cordobés Lucas) no se habÃan dignado en aparecer. Las chicas comenzaban a retirarse. Loeb no estaba y a primera vista su harem parecÃa haberse disipado con él. Rápido el muchacho, sin dudas. Adentro los que se quedaban, como Daniel Elena, estaban más para los dosajes que para las fotos. Afuera ya no quedaban autos estacionados. Me dirijo frente a uno de los quince taxis que hacen cola en la entrada, no sin antes despedirme de Lucas --a quien tal vez en agradecimiento por el fernet que me invitó minutos antes-- guardándome la cacha del triunfo del francés sobre su querido Grönholm para otra ocasión. Total, mientras su Marcus nunca fue a Zebra el buen Loeb mostró nuevamente su temida efectividad. Esa misma que meses antes debatimos por email, aquella que horas previas habÃamos comprobado en la tierra muerta de los caminos que lo llevaron a su tercera victoria consecutiva en Argentina y la misma que, por aquellas primeras horas de la mañana, nos hacÃa creer que en algún lugar de la apacible Carlos Paz el buen Seb estaba rompiendo un nuevo récord. Subà al auto tranquilo, con la satisfacción que produce ver trabajar a un campeón.







12
2007
Mientras leÃa tu relato sobre aquella fiesta de fin de rally, recorrÃa en mi una sensación extraña pero maravillosa sobre aquella experiencia vivida años atras, por lo tanto, doy fe sobre cada uno de los detalles que cuentas.
Recuerdo el año en que se metió un pencaso extremo Tommy Makinen y con el cuerpo magullado y un ojo casi cerrado por el hematoma que tenÃa, se encontraba en aquella fiesta con cerveza en mano y mas movido que huevo de cojo. Fué algo increible.
Lo que no mencionas es si una de esas féminas que merodeaban por allà tuvo algún roce con el autor de la nota?
Espero respuesta sincera.
POS NO. ENTRE TANTO PILOTO, PARA LOS HOMBRES -COMO UNO- QUE SUELEN IR EN EL CARRIL DERECHO DE LA PISTA ES DIF�CIL COMPETIR CON LOS WRC. ADEM�S AL SER MI PRIMERA INCURSIÓN EN LA FIESTA ESTABA M�S ATENTO A CAPTURAR EL MOMENTO QUE A SECUESTRAR UNA NIÑA.
UN ABRAZO,
DANIEL
12
2007
Felicitaciones este es el mejor artÃculo que te he leÃdo tanto en este como en el anterior blog. Digno de cualquier revista incluso de las que no son de autos. Gran relato. Gracias por compartir tu experiencia y "largas horas de trabajo sacrificado" de esa noche.
Un abrazo,
Alberto
12
2007
Huy Dieguito, ojala no te alla magullado la senito (Brunella) por tu incursion en la Zebra jajajajaj!!!!
13
2007
Muy buena la nota. Nada que hacer el que puede, puede, y el que no que aplauda. Q suertudo que eres jajaja.
13
2007
Felicitaciones Daniel, buen articulo (como para ponerlo hasta en etiqueta negra).
Lo que no has contado es cuantas Quilmes te zampaste.
RESPUESTA. Estimado Yuri. Nah fueron 3. Una para aclimatarme, la otra para envalentonarme y la tercera para despedirme. Eso si el Fernet de Lucas fue más traidor de lo esperado.
Gracias por los comentarios.
Un abrazo,
Daniel
13
2007
sorry por mi comentario superficial pero comentario es comentario al fin y al cabo..
qué buenos están los pilotos!!
14
2007
Amigo Daniel y CÃa: La verdad que fue una noche mas que buena, pasarla con amigos como Diego, Daniel, el Ponja !!, El Tico (Costa Rica), Luciano y Esteban. En cuanto a la superiodidad de Loeb, es cierto los nº le dan todas las de ganar a este piloto que hasta su cuna creo que fue hecha por Citroen, creo que encontramos el mix justo de Piloto-Auto......, pero nadie como periodista Objetivo se pregunta, que serÃa de Loeb sin un Citroen ? personalmente he visto a pilotos recordman como Tommi no poder adaptarse a coches nuevos y de otra marca, veamos el caso de Mitsubishi y posterio paso a Subaru, veamos a Ruchard Burns, que con un Peugeot 206 no logró efectivizar su campeonato del mundo, consiguiendo sólo un triunfo con uno de los autos mas ganadores de la historia, a un Markko Martin en un 307 del que hasta parecÃa un piloto desconocido, asumiendo casi por completo ser el segundo del equipo ? o mismo tener que adaptarse a una mala evolución del coche como tambien lo hizo el mismo Tommi con el Mitsubshi, este nuevo C4 fue hecho a medida de Sebastian, yo no digo nada mas que esto, tiro las cartas sobre la mesa amigo Daniel, en lo personal mi piloto favorito del momento es Marcus, el de todas las épocas es el matador Carlos Sainz, veamos la cantidad de coches que manejó y tendremos un verdadero campeón !! en fin podemos hacer un debate mas rico y mas serio en tu blogg Daniel !! por otra parte el hijo de Malcom Wilson se llama Mathew Wilson y no Malcom Jr.....
No olvides de hacer un artÃculo referido a la inclusión de Federico Villagra (Campeon actual del CAR) al WRC reemplazando gracias a Dios a Juan Pablo sin manos Raies
ESTIMADO LUCAS.
ES CIERTO!!!!...gracias por la corrección de Mathew -que vergüenza- en breve lo arreglo. Justo estoy saliendo para el trabajo llegando allá lo hago. El debate lo acepto y las cartas las recojo, eso si dejame poner el agua para el cafe porque como siempre estos debates son de horas, datos y estadÃsticas.
Un fuerte abrazo,
Daniel
14
2007
mas info de kkkk
que es eso de team cataño y si piensen traerlo pa que corra en un evo 8 mejor no gracias.
Multiple WRC champion to be reunited with co-driver Seppo Harjanne; Mexican and Dominican Republic teams enter September's Peruvian classic
The Automóvil Club Peruano (ACP) have confirmed that Finnish rally legend Juha Kankkunen and co-driver Seppo Harjanne will tackle September's Rally Caminos del Inca in a Group N Mitsubishi Lancer Evolution VIII. The punishing 10-day event begins in Lima on Friday, September 14th and finishes in the Peruvian capital on Sunday, September 23rd.
Kankkunen and Harjanne will join Team Catano for the 37th running of the Gran Premio Nacional de Carreteras (Caminos del Inca), which permits the use of trucks, station wagons, buggies, vintage cars and FIA N2, N3 and N4 vehicles. There is also an Open Masters class and an Open 4WD section.
14
2007
Ta' q buena foto loco. De veras q la suerte t sonrió bastante- igual q la risa de Atkinson- Te envidioooooooooooo, jajajajajaa, bien ahÃ!
15
2007
dificil de creer que Juha venga a Peru a correr en desigualdad de condiciones...
cuando vea a sus competidores creo que cambiaria de opinion sobre si participar o no.. espero me equivoque. seria super bueno verlo correr en tierra peruana. ojala.
17
2007
que buen articulo!
01
2007
AAAYYYYYY!!!!!!
como te envidio con esas fotooooooooooooooooos!!!
ajajajjaa.... despues de ke yo estube todas esas noches en ZEBRA!!!... nos devolvimos a chile justo esa noche de los besos en akel lugaaaaaaaaaaaaar!!.. ahora me arrepiento tantoooo... =/
pero bueno.. lo unico ke logre fue una foto con petter solberg ahi mismo en zebra pero la noche del sabado...^^ y con atkinson + wilson y su copiloto en las afueras del parke de asistencia!!
... pero yo keria una con loeb... y con pastrana!!
weno para el otro año sera...
muy buenas escrituras cobre tu historia!!
y ya te diste cuenta de ke no puedes dejar de visitar zebra cada vez ke kieras ir al rally mundial??...
ajaja
saludos.
carolina silva c.
23
2007
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