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    <title>Quién nos entiende</title>
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    <updated>2008-11-30T17:29:59Z</updated>
    <subtitle>Tatiana PerichCrecí rodeada de hermanos y primos hombres. Gracias a ellos (o por su culpa) no salí ‘lady’, pero sí algo engreída… Hay que aceptarlo.
Un año en Estudios Generales Ciencias bastó para que me diera cuenta de que la ingeniería no era lo mío. Di un giro de 180 grados, me cambié de universidad y decidí estudiar comunicaciones. Así que, aquí me tienen de periodista.
En el 2006, llegué –en calidad de practicante- a la sección Vida &amp; Futuro de El Comercio. Pasaron los meses, terminé la universidad y entré a la redacción de esta página web, una redacción en la que predomina la presencia masculina. La verdad es que escucharlos todos los días me ha hecho pensar que sí, las mujeres tenemos mil detalles y puede ser un poquito difícil comprendernos.</subtitle>
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    <title>De caballeros y caballadas</title>
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    <published>2008-11-26T15:11:31Z</published>
    <updated>2008-11-30T17:29:59Z</updated>

    <summary>Foto: Anne Rowlison Así como los niños coleccionan figuritas en un álbum, las mujeres (y probablemente también los chicos) acumulamos en nuestras cabezas tipos de hombre, sin duda influenciadas por los esterotipos de la sociedad. Aquellos personajes, que primero conoces...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="BesoCaballo400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/BesoCaballo400.jpg" width="400" height="265"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/nmvaquera/2569644992/" target=:blank>Anne Rowlison</a></em></small>

<p>Así como los niños coleccionan figuritas en un álbum, las mujeres (y probablemente también los chicos) acumulamos en nuestras cabezas tipos de hombre, sin duda influenciadas por los esterotipos de la sociedad. Aquellos personajes, que primero conoces a través de los cuentos y la televisión y luego a lo largo de la vida –si no te los topas tú, lo hace alguna amiga-, podríamos sintetizarlos en cinco prototipos:</p>

<p>El príncipe azul, un chico ideal y soñado que aparece en nuestras vidas montado en su caballo blanco para, supuestamente, sacarnos de aprietos y librarnos de problemas (¡Ja! No creo que en esta época sigan existiendo ilusas Blancanieves, Cenicientas o Bellas Durmientes).</p>]]>
        <![CDATA[<p>El Ken, el novio de la Barbie, él es físicamente perfecto y te acompaña a todas partes siempre sonriente. Como si eso fuera poco, se preocupa en combinar su ropa con la tuya. (Eso quizás pudo habernos atraído en la adolescencia, pero a estas alturas, así el chico sea el más guapo del mundo, si su cabeza solo está llena de aire, poco o nada nos interesa).</p>

<p>El chico malo, ese que se las arregla para conquistarte con su extraña galantería e indiferencia simultánea, pero que, una vez que te tiene ahí, se vuelve simplemente indiferente y te hace sufrir. (Para superar el bache y olvidarlos: fuerza, voluntad y bastante autoestima).</p>

<p>Y finalmente, los dos que motivaron que escribiera este post: Con ustedes, el caballero y el caballo (conocido también como el cavernícola).</p>

<p>Si bien el cavernícola, como su nombre lo indica, proviene de la época de las cavernas, de la Edad de Piedra, y luego evolucionó durante siglos hasta convertirse en el caballero de las cortes de monárquicas, ambas figuras no se han extinguido, ¡sí que tienen vigencia! </p>

<p>Lo peor es que cuando pensamos en esas figuritas de nuestro álbum, se nos viene a la cabeza un hombre con un traje de piel y un mazo en la mano o uno con armadura sobre su caballo; en cambio ahora, los cavernícolas y caballeros contemporáneos visten todos iguales, lo que dificulta su identificación.</p>

<p>¿Quién es un caballero? Bueno, según la sociedad y las reglas de la buena costumbre, es aquel buen tipo en cuyo comportamiento está inherente abrirte la puerta del carro al subir y bajar de él, cederte siempre el paso, caminar siempre para el lado de la pista dejándote a ti al lado de la pared, retirarte y acomodarte la silla antes de que te sientes, <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/2008/06/a-la-hora-de-pagar-la-cuenta.html" target=_blank>pagar la cuenta</a>, quitarse la casaca y ofrecértela si es que hace frío y tú no estás bien abrigada… así como varias otras cosas que seguramente están mejor detalladas en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manual_de_Carre%C3%B1o" target=_blank>Manual de Carreño</a>.</p>

<p>¿Y los caballos? Simple: aquellos que ni intentan hacer alguna de las cosas antes mencionadas y que, por el contrario, pareciera que se empeñaran en atropellarte con su comportamiento y actitud.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="GalletasCaballos.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/GalletasCaballos.jpg" width="400" height="300"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/wheatfields/296765609/" target=_blank>net_efekt</a></em></small>  

<p>Fuera de los estereotipos, con los que no estoy muy de acuerdo, un “caballero” no es simplemente alguien que sería capaz de poner su saco encima de un charco para que tú pases por encima sin mojarte los zapatos. Esos detalles no son necesarios. No señor. Para mí ser un “caballero” simplemente significa ser un hombre que respete a la mujer, que sea atento, considerado y que, sobre todo, no sea un caballo que va por la vida cabalgando a su regalada gana sin importarle a quien pisa, atropella o tumba en el camino.</p>

<p>Por ejemplo, de todos los chicos con los que he salido –no son muchos realmente- solo uno, UNO, tenía la costumbre de adelantarse a mí y abrirme la puerta del carro para subir. La primera vez que lo hizo realmente me sacó de cuadro, para mí eso era algo que solo había visto en las películas. Aún sorprendida, le sonreí y pensé ¡vaya, es un buen signo!. Pero lo importante es es que si no lo hubiera hecho, tampoco habría sido un “mal signo”. ¿Entienden?</p>

<p>Además, tanto peleamos las mujeres por la igualdad de sexos que es algo contradictorio que estemos exigiendo que ellos hagan por nosotras cosas que sin ningún problema podemos hacer solas, ¿no? Claro, es un detalle, pero no es necesario. Hasta cierto punto son aspectos superficiales.</p>

<p>Me importa más el respeto, que no abuse de que es más grande para meterte el hombro y pasar primero por la puerta, que controle su instinto animal y que no escupa ni expectore en mi presencia, que modere su tosquedad, y que si por casualidad me pisa o me chanca, tenga la decencia de pedir disculpas.</p>

<p>Chicos, una cosa es que seamos buenos amigos, que haya harta confianza (es algo mostro), pero tampoco es para que nos traten como uno de sus choches más.</p>

<p>Me interesa mucho saber qué opinan de todo esto. ¿Creen que la caballerosidad es algo que ha caducado y que ahora es innecesario? Chicas, ¿ustedes se fijan en este tipo de detalles cuando salen con alguien?</p>

<p>En pocas palabras: ¿Consideran que ser caballero es ser machista?</p>

<p><br />
<strong>"Siguiendo la Luna" de Los Fabulosos Cadillacs</strong>... Este sábado dejaré de perseguirla, ¡por fin! <em>Vamos mi cariño que todo está bien, esta noche cambiaré, te juro que cambiaré...</em></p>

<p><strong>Díganme si no fue E-X-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R !!</strong></p>

<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Nlb-wKKJM4g&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Nlb-wKKJM4g&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div>
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    <title>Porque comprar es un placer</title>
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    <published>2008-11-13T08:06:02Z</published>
    <updated>2008-11-13T22:55:31Z</updated>

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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><div style="text-align: center;"><img alt="Shopping.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Shopping.jpg" width="400" height="256"></div></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/22499764@N04/2572883371/" target=_blank>Francisco Ponce Carrasco</a></em></small>

<p>No lo puedo ocultar. Este post ha sido motivado por lo que el blogger vecino publicó la semana pasada en <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/11/ir-de-compras-con-tu-novia.html" target=_blank>Lo peor de todo</a>. Ojo que esto no es producto de la piconería, pero sí tiene tufillo a revancha.</p>

<p>Si bien Ariel describió un 'shopping day' como si se tratara de un hecho apocalíptico –él es así y no puede con su genio renegón-, yo les voy a explicar cómo puede resultar una muy buena inversión (y no lo digo por el dinero que te puedas gastar en una o más cosas). No se preocupen, los aspectos negativos también serán tomados en cuenta.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Antes de empezar, me voy a dar la licencia de opinar que me parece un poquitín hipócrita que los hombres, en general, se quejen de lo tedioso que es ir de compras con una mujer; porque esa acción no es exclusiva del género femenino; porque a ellos también disfrutan nutriendo su guardarropa; porque, aunque lo nieguen caballeros, ustedes pueden ser hasta más exquisitos y quisquillosos que nosotras. ¡Pónganse la mano al pecho!</p>

<p>Ahora bien, eso de pasear por las tiendas y de recorrer centro comerciales enteros una y otra vez, tiene su razón de ser. ¿Qué prefieren? ¿Que apuradas (por ustedes) compremos lo primero que veamos y que consideramos decente y pasable? ¿Saben los riesgos que eso implica? Antes de caminar, lo que de hecho supone hacer algo de ejercicio, ¿prefieren que cuando lleguemos a casa y nos probemos –una vez más- lo que hemos comprado bajo presión nos estemos lamentando y arrepintiendo porque no nos gusta o no nos queda bien? No creo, ¿no?</p>

<p>Además, eso implicaría que al día siguiente tengamos que regresar a cambiar la prenda. Osea, el trajín multiplicado por dos.</p>

<p>Sucede también que cuando buscamos, por ejemplo, un pantalón pitillo para ir a bailar y hemos ido con zapatillas y polón, tenemos que conseguir otras cosas, que si bien quizás no vayamos a comprar, tenemos que llevarlas al probador junto con la prenda en cuestión para ver cómo queda todo en conjunto. De otra manera, ¿cómo sabríamos que ese jean queda bien con un polo pegado y que no marca los rollitos de la cintura, si es que me lo pruebo con una chompa ancha? Hasta es necesario llevar al probador un par de zapatos de taco similares a los que tienes para ver si el largo es el correcto. Son detalles que pueden parecer ridículos, pero son importantes.</p>

<p>Sí, podemos ser indecisas. Al menos yo lo soy. Pero esta se origina en el hecho de que queremos estar completamente seguras de lo que vamos a comprar. Y si los hacemos partícipes de nuestra indecisión (créanme que no es nada personal contra ustedes, si no son los novios, son las amigas o la mamá) es porque, de alguna manera, estamos buscando su aprobación. Nos vestimos de tal o cual manera para sentirnos bien con nosotras mismas, pero también queremos que ustedes nos vean bonitas y ¿qué mejor manera de usar ropa que a ustedes también les gusta?</p>

<p>Aunque muchas chicas prefieren ir de compras solas o con sus amigas para evitarse tener que aguantar los gruñidos y las críticas por cuánto dinero gastamos, por el tiempo que demoramos o por la cantidad de ropa que ya tenemos en nuestro clóset, que nuestros chicos nos acompañen en un día de shopping es una manera de demostrar que, sin importar dónde y cómo, disfrutan pasando tiempo con nosotras, ¡a nuestra manera!</p>

<p>Chicos, si son algo prácticos, pueden aprovechar para ver también algo para ustedes, en vez de estar como un perro rabioso al que han sacado a pasear a la fuerza con una cadena ahorcadora.</p>

<p>Y si realmente piensan que pasar una tarde entre trapos y zapatos es desperdiciar y sacrificar su tiempo, piensen que todo sacrificio tiene su recompensa. ¿Quién dice que no existe la posibilidad de que dentro de las cosas que compremos haya un lindo conjunto de ropa interior?</p>

<p><br />
<strong>"Girls just want to have fun" tocada por... ¡The Killers!</strong><br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/-RrRSPjLvWI&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/-RrRSPjLvWI&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>]]>
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    <title>Años más, años menos</title>
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    <published>2008-11-05T21:59:38Z</published>
    <updated>2008-11-07T15:51:24Z</updated>

    <summary>Foto: Lexie Ni te atrevas a preguntarme porque es una indiscreción… Está bien, te lo digo, pero júrame por la Sarita que no se lo vas a decir a nadie… ¿No me crees? ¡Pero si es verdad! Si quieres te...</summary>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Shhh.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Shhh.jpg" width="400" height="264"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/59953599@N00/2852302091/" target=_blank>Lexie</a></em></small>

<p>Ni te atrevas a preguntarme porque es una indiscreción… Está bien, te lo digo, pero júrame por la Sarita que no se lo vas a decir a nadie… ¿No me crees? ¡Pero si es verdad! Si quieres te enseño mi DNI, pero tendrá que ser otro día porque justo hoy me lo he olvidado… ¿Que parezco de más? ¡Ay, gracias! Debe de ser por la ropa. Tú sabes, a la oficina tengo que ir súper formal… ¿En serio se me ve como a una chica de 20? Sí pues, yo y mi cara de niña. Si a veces para entrar a Aura me piden DNI. Imagínate, ¡a mí!</p>

<p>…</p>

<p>¿Qué tanto lío con la edad? ¿Por qué algunas hacen hasta lo imposible por esconder ese dato? ¡Como si se tratara de un secreto de estado! ¿En qué momento pasamos de querer aumentarnos un año o dos a disminuírnoslos? Y sobre todo, ¿por qué me da la impresión que esto es más común en nosotras que en ellos?</p>]]>
        <![CDATA[<p>Vayamos por partes (y con calma, porque la cabeza se me llena de preguntas e ideas burbujeantes). Recuerdo que cuando tenía 15 no veía la hora de cumplir 18. Ansiaba obtener automáticamente todos los privilegios que te da la mayoría de edad. En ese entonces, básicamente se trataba de poder ir a discotecas con mis amigas sin que tengamos que pretender que nos íbamos a una pijamada, de poder poner a prueba nuestros límites de tolerancia al alcohol sin tener que pedirle por favorcito al hermano mayor de una amiga para que nos compre el trago en la licorería, y de estirar la hora de llegada a casa con la excusa de que ya tenía DNI, lo que para mí era una prueba fehaciente de que ya era una “adulta”.</p>

<p>Cuando llegó la base dos –por qué negarlo-, las cosas fueron cambiando ligeramente. Creo que fue por esos primeros años en que una pequeñita parte de mí deseó estancarse eternamente. Fue raro: En el trabajo era la más joven y a quien todos miraban como una niña, pero cuando salía con mis amigos éramos (y aún somos) mucho más conscientes de las hordas de chibolos que se comportan escandalosamente y que hacen que te sientas… no sé, más madura pero “vieja” a sus ojos. Algo similar ocurre cuando observo a mis hermanos o a los de mis amigos. Me parece increíble que esas pulgitas ahora tengan la edad que yo tenía ¡ayer!</p>

<p>Mientras escribo no puedo evitar reírme de todo el rollo que, sin querer, me estoy haciendo solo por un año más. Me acuerdo que en la universidad, un día una amiga llegó con una novedad: “¡Mi mamá me ha enseñado la técnica para reírse sin que se te formen arrugas en la cara!”. Puso su boca en forma de O y empezó <em>¡jujujojo! ¡jujujojo!</em>… Soltamos la carcajada, ¡qué estupidez!</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Facelift.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Facelift.jpg" width="300" height="440"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/fotograaf/1382791173/"  target=_blank>Nic Name</a></em></small>

<p>Hablando de arrugas, hace un par de años A me mandó un mensaje de texto diciendo que la llame urgente. La llamé preocupada porque pensé que le había pasado algo y lo que escuché al otro lado del teléfono con voz de máxima preocupación y temor hizo que me atorara de la risa: “¿Tu crees que ya deberíamos empezar a usar cremas y esas cosas? ¿Sabes a qué edad uno debe de usar esos productos antiarrugas? No estaría de más, ¿no?”. ¡Dios! Con las justas hago el esfuerzo por desmaquillarme en las madrugadas y ¿voy a estar pensando en todas las noches echarme carísimos ungüentos con las yemas de los dedos alrededor de los ojos o en darme palmaditas todas las mañanas en el cuello para que no me salga papada? ¡Todavía no! Pero A, quien hace unas semanas se mudó a Barcelona, me hace reír todos los días cuando se despide del messenger diciéndome que se va a ir a echar sus cremas y a dormir. Me burlo, pero por ratos pienso que quizás sea bueno que también empiece. Total, daño no creo que me haga.</p>

<p>Otra cosa que me da risa es el tono de escándalo que la gente pone cuando me dicen “¡tienes una cana!”. ¡Lo sé! No tengo solo una, ¡tengo varias! Detesto cuando intenta arrancármelas. ¿Por qué? Déjenlas en paz, nada les han hecho. Yo las quiero, ¡son mías! ¡Déjenlas ser!</p>

<p>…</p>

<p>¿Qué tanto nos afecta –personal y socialmente- cumplir un año más?, fuera del hecho de que eso significa que vamos avanzando en la línea de tiempo de nuestras vidas y que cada vez nos queda menos camino por recorrer (sí, es una idea algo deprimente. Lo sé.). </p>

<p>Creo que lo “negativo”, por llamarlo de alguna manera, es que muchas veces, haciendo un análisis retrospectivo, nos damos cuenta de que no hemos logrado ni la mitad de las cosas que, cuando éramos adolescentes, sonábamos que íbamos a hacer (sí, otro bajón).</p>

<p>Pero viento la foto en positivo, ¿acaso no estamos viviendo, no nos estamos divirtiendo y disfrutando? ¿No estamos queriendo, no nos están queriendo? ¿No estamos, cada uno a su ritmo, realizándonos como personas y profesionales? ¿No estamos acumulando experiencias que nos enseñan y nos ayudan a ser mejores?</p>

<p>Al final, ¿qué importa si eres la mayor del grupo, si tu enamorado es menor que tú, si tus hermanos te dicen todos los días ‘vieja’? Después de todo, lo único realmente importante es que te sientas bien y cómoda con quien eres, con quien te has convertido. ¿Por qué tanto drama? Como si haber vivido un cuarto de siglo fuera una tragedia.</p>

<p><strong><a href="http://www.nomorelyrics.net/fabulosos_cadillacs_los-lyrics/246609-strawberry_fields_forever-lyrics.html" target=_blank>"Strawberry Fields Forever"</a>, la versión de los <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/fabulososcalavera/" target=_blank>Cadillacs</a>.</strong> Aunque no creo que la toquen en el concierto del 29, ¡vamos poniéndonos a tono! Sé que hay canciones más pajas, pero esta en particular me pone recontra pilas... <em>It's getting hard to be someone, but it all works out it doesn't matter much to me...</em></p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3gdyhx8fX90&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/3gdyhx8fX90&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>]]>
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    <title>Fonomanía</title>
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    <published>2008-10-28T17:32:12Z</published>
    <updated>2008-10-28T21:46:35Z</updated>

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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Fonomania.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Fonomania.jpg" width="400" height="304"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/bossanostra/2889798014/" target=_blank>Bossanostra</a></em></small>

<p>Dicen que el mundo da vueltas y que hay algo llamado ‘karma’ que hace que todas tus acciones hacia terceros regresen a ti de alguna u otra manera (o algo así). Será por eso que he pasado de ser de las que revientan el teléfono -no tanto porque se trata de una llamada de suma urgencia, sino por la terquedad de insistir e insistir hasta que me conteste-, a ser de las que no contestan el celular y lo ponen en silencio para ignorarlo porque su sonido interrumpe una racha creativa, una confesión entre amigas o una película que agarré de casualidad en la tele.</p>

<p>Qué desesperante es cuando lo llamas, lo llamas y no lo dejas de llamar, y la única voz que escuchas es la de la contestadora, ¿no? Es irritante es cuando te llama cada cinco minutos para saber cómo estás, qué haces, dónde, con quién y hasta qué hora, ¿verdad? (¡Como si las respuestas fueran a variar en tan corto tiempo!)</p>]]>
        <![CDATA[<p>Estoy segura que desde que se popularizó el celular, el síndrome de la ‘marcación’ ha alcanzado picos de irritabilidad antes impensables. Si antes el/la enamorad@ desconfiad@ se tenía que limitar a llamar a la casa y tragarse la vergüenza de que la misma persona le conteste el teléfono y le diga por enésima vez que fulanit@ todavía no ha llegado; ahora, todo es más fácil: llamas al celular y punto. Es una vía directa a la "tranquilidad"; y también, aunque no lo quieras ni lo sospeches, al hartazgo. Ese aparatito rectangular y chiquito te ha hecho un objeto en movimiento cien por cien ubicable; se ha convertido en un teléfono-control.</p>

<p>Ahora, si no te contesta o te das con la noticia de que el celular está apagado… Bueno, eso puede ser por varios motivos: Puede encontrarse en un lugar donde no hay señal –sí, todavía los hay-; puede haberse quedado sin batería (a mí me pasa a cada rato); el teléfono se puede haber apagado de casualidad (eso también me ha pasado); puede estar en una reunión de trabajo (obviamente no te va a contestar); o puede simplemente hacer oídos sordos de tu llamada o, lo que es peor, haber apagado el teléfono a propósito para darte un mensaje claro y directo: No me da la gana de hablar contigo ahorita, ¡déjame en paz!</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="QuemaCel.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/QuemaCel.jpg" width="300" height="479"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/alessandropinna/2752731379/" target=_blank>Alessandro Pinna</a></em></small>

<p>Hace dos años, en un momento crítico en el que las respuesta no encontraban su camino hacia mi cabeza, llegué a echarle la culpa del ‘fracaso’ de una relación al celular. Les explico: Justo un par de meses antes de que todo se termine yendo por un tubo, J y yo habíamos decidido, después de discutirlo y pensarlo mucho, adquirir dos equipos con RPC, de esos que están en una red y por los que puedes hablar ilimitadamente. La idea era gastar menos en comunicarnos y así, combatiendo el hecho de que teníamos horarios de trabajo inestables y que ya no vivíamos cerca, mantenernos siempre en contacto y al día.</p>

<p>¡Error! Sucedió todo lo contrario: de tanto hablar empezamos a discutir por cualquier cosa y terminamos entorpeciendo nuestras jornadas con las constantes llamadas, las que de ser una linda sorpresa pasaron a ser un real fastidio.</p>

<p>Luego, de regreso a las filas de la soltería, tuve otro tipo de problemas: Me encontré con el celular en la mano preguntándome una y otra vez, sin poder decidir, si llamar o no al chico con el que quería salir. Casi siempre terminó ganando mi impulsividad y ¡vaya si la mayoría de veces no terminé metiendo la pata! Pero es que es tan fácil, y por lo tanto tan tentador, apretar un botón y escuchar su voz, saber cómo está, descifrar si demuestra entusiasmo porque llamé, tantear si hay posibilidades de que nos veamos más tarde … y ¡tantas cosas!, que muchas veces volví a cometer el error de marcar su número muchas veces demasiado.</p>

<p>Después de algunos bochornosos episodios, que hicieron que borrara sus números (lo admito, me pasó más de una vez) de la memoria de mi teléfono para no volver a llamarlo(s) nunca más, mi cabeza siempre se hizo una serie de preguntas que hasta ahora no puedo responder -porque, aunque con menos frecuencia, sigo cayendo en lo mismo-: ¿Cuándo es demasiado? ¿Solo debo llamar cuando realmente tengo algo importante que decir? ¿Cuándo con una llamada pasa de una muestra de interés al acoso? Todo un rollo que se puede reducir a un simple ¿llamar o no llamar?</p>

<p><strong><a href="http://www.elyrics.net/read/s/smashing-pumpkins-lyrics/perfect-lyrics.html" target=_blank>"Perfect"</a> de Smashing Pumpkins.</strong> ...strangers on the street, lovers while we meet... <br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QaXIOanHlGc&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/QaXIOanHlGc&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>]]>
    </content>
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    <title>Relación pesadilla</title>
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    <published>2008-10-16T18:01:44Z</published>
    <updated>2008-10-16T23:54:47Z</updated>

    <summary>Foto: Alice Me dices que me quieres mucho y te pregunto qué es mucho. Me dices que te preocupas por mí y te pido que me lo demuestres. Me dices que me extrañas y te pregunto cuánto. No me doy...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="asfixia300.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/asfixia300.jpg" width="300" height="549"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/alltheaces/366284905/" target=_blank>Alice</a></em></small>

<p>Me dices que me quieres mucho y te pregunto qué es mucho. Me dices que te preocupas por mí  y te pido que me lo demuestres. Me dices que me extrañas y te pregunto cuánto. No me doy cuenta de que por épocas me pongo demasiado exigente y te presiono a cada instante para que me demuestres tus sentimientos con acciones, “porque las palabras se las lleva el viento”. Estar conmigo debe ser algo realmente agotador, pero yo no pienso en eso. No, yo quiero más, más y más.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Una mañana me despiertas con tu llamada. Estás todavía en tu cama, te acabas de despertar. Me dices que has soñado lindo conmigo, que te mueres de ganas que esté ahí a tu lado para apachurrarme un rato antes de ir a trabajar. Últimamente me he estado quejando que soy yo la que siempre te llama, pero no me acuerdo de eso. Estoy dormida y reniego porque me has cortado el sueño cuando aún podía dormir unos minutos más. Te ladro por el teléfono y te cuelgo.</p>

<p>Un mediodía me mandas un mail diciendo que lograste mover la reunión de trabajo que tenías, que vas a poder ir a mi oficina a buscarme para almorzar y celebrar los seis meses desde la primera vez que salimos. Pero como ya me había hecho la idea de que nuestra larga tradición iba a tener que romperse, había llamado a una amiga para juntarme con ella y rajar un poquito de tu desinterés. De paso, ella quedó en contarme su última aventura amorosa, nada trascendental por cierto. Una parte de mí sabe que has hecho hasta lo imposible por darte un tiempo a esa hora tan ajetreada para verme, pero mi orgullo puede más y te digo que ya tengo planes, que son impostergables, que no puedes pensar solo en ti.</p>

<p>Una tarde llegas a mi casa después de almorzar con tu familia y como yo no pude ir, tuviste el detalle de pedir un postre para llevar. Me emociono cuando te veo con un paquetito, lo abro entusiasmada y en vez de alegrarme simplemente porque pensaste en mí, me desilusiono al ver que no es el postre del que justo estoy antojada en ese momento. Lo dejo a un costado y te digo gracias secamente. Me preguntas si no me lo voy a comer. “Ahorita no tengo hambre”, miento.</p>

<p>Una noche me dices para salir, tienes ganas de ir a tomar unos tragos y justo tu mejor amigo va a celebrar su cumpleaños. Pero yo no, he tenido un día horrible y solo quiero descansar: ver una película y dormir. Me dices que en realidad quieres ver a tus amigos, que hace tiempo que no sales con ellos. Me quieres convencer para ir aunque sea un ratito. Pero lo que yo quiero es que te quedes conmigo viendo la película y que me abraces hasta que me quede dormida. Y lo consigo.</p>

<p>Una madrugada, exactamente a las tres de la mañana, te llamo algo picada. He salido con mis amigas y tú te quedaste en casa porque al día siguiente tienes que levantarte muy temprano para presentar un proyecto de trabajo importante. Los tragos han hecho que me olvide de ese pequeño detalle y, si bien puedo llamar a un servicio de taxis, insisto en que quiero que seas tú el que me recoja ¡y pobre de ti que no lo hagas! Y lo haces.</p>

<p>Un día te levantas, piensas en mí y sientes que no puedes respirar. No es el amor o las ansias por verme lo que te lo impide: Estar conmigo se ha vuelto algo asfixiante y frustrante. Necesitas escapar.</p>

<p><strong><a href="http://www.azlyrics.com/lyrics/filter/themissing.html" target=_blank>"The Missing"</a> de Filter</strong>. (Sorry, no encontré el video original... Pero lo que vale es la canción, sobre todo la letra)</p>

<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XwghC0Px33s&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/XwghC0Px33s&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div>
]]>
    </content>
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    <title>Tenía que ser su madre</title>
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    <published>2008-10-01T22:49:54Z</published>
    <updated>2008-10-02T02:58:31Z</updated>

    <summary> ¿Quién lo engrió hasta malacostumbrarlo? ¿Quién se une a tu mirada de desaprobación cada vez que hace una chanchada en público? ¿Quién le escogió la ropa durante tanto tiempo que hizo que se olvidara las diferencias entre el negro...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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        <category term="Zona XX" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="TheFamilyStone.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/TheFamilyStone.jpg" width="375" height="300"></div>

<p>¿Quién lo engrió hasta malacostumbrarlo? ¿Quién se une a tu mirada de desaprobación cada vez que hace una chanchada en público? ¿Quién le escogió la ropa durante tanto tiempo que hizo que se olvidara las diferencias entre el negro y el marrón? ¿Quién le enseñó la importancia de los detalles? ¿Quién lo hace sentirse culpable cuando no almuerza en su casa los domingos? ¿Quién es tu salvavidas en medio de una tormentosa conversación masculina sobre autos y fútbol? ¿Quién le dijo tantas veces que es churrísimo hasta que se la creyó?… ¿Quién si no es su madre?</p>]]>
        <![CDATA[<p>Nunca he sido el tipo de chica que se esfuerza -y disfuerza- por caerle bien a todo el mundo, menos de aquellas que pasan todo el día mostrando las muelas para lograr algo de aceptación. Quizás por eso siempre he sentido que no soy de las favoritas de los progenitores de mis enamorados, pero sobre todo de sus madres.</p>

<p>Conocer a su familia (no solo papá, mamá y hermanos, sino a tías, tíos, primos, abuelos y demás) puede ser algo intimidante, sobre todo si no eres muy sociable y ellos son un grupo numeroso, bullanguero y súper cohesionado. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que la cosa es realmente simple: o te sientes cómoda y ‘parte de’ desde el comienzo o será muy difícil que, con el paso del tiempo y la ocasional convivencia, eso ocurra. Es cierto, la confianza se construye poco a poco, pero si una relación no empieza bien difícilmente terminará de otra forma.<br />
 <br />
Pero quiero centrarme en quienes, como ya les he dicho, han representado mi mayor obstáculo y hasta me han causado episodios de frustración, impotencia y cólera: Ellas, las mamás lindas.</p>

<p>No sé si sea porque son mujeres, porque fueron quienes cargaron con la panza del embarazo y sufrieron los dolores de parto o qué, pero con ellas la cosa es más difícil que con los papás. Con ellos la cosa suele ser más relajada.</p>

<p>De las tres relaciones serias que he tenido, solo me he llevado real y honestamente bien con una de mis “suegras”. No es que las otras dos hayan sido unas brujas, ni mucho menos. Es solo que nuestros caracteres no congeniaron del todo bien. Es lo mismo que ocurre cuando conoces a una chica nueva: o se hacen amigas al toque y encuentran varios temas de los cuales hablar o simplemente la conversación no fluye y está llena de silencios incómodos (cri-cri… cri-cri).</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/TheFamilyStone400.jpg" width="400" height="262"></div>

<p>Con una de ellas la comunicación era diplomática, pero algo tensa. Salvando las distancias, vivíamos una suerte de guerra fría. Habían veces que intercambiábamos frases sinceras y divertidas, y otras en las que la tensión era tan fuerte que el aleteo de una mosca hubiera sido motivo para iniciar un conflicto armado. Era complicado porque en ocasiones no me sentía para nada bienvenida, hasta el punto de llegar a decir: “No quiero ir a tu casa porque no quiero cruzarme con tu madre”. Y eso obviamente llegó a afectar mi relación (¡Fue feo! Creo que uno nunca debería dejar que eso suceda). Sin embargo, con ella también viví algunos momentos difíciles en los que quiero creer que compartimos sinceros abrazos y lágrimas; y otros alegres, en los que estoy segura nuestras carcajadas fueron auténticas. Como les dije, era complicado y ahora que lo pienso, se me ocurre que aquella relación amor y odio se debía a que en el fondo éramos (o somos) más parecidas que diferentes.</p>

<p>Con la otra señora (para esto, yo siempre me he referido a ellas como ‘señora’. Con el tiempo el “usted” lo cambiaba por el “tú”, pero sin dejar de decirle ‘señora X’) la relación fue simplemente cordial y superficial. Que yo recuerde, nunca conversamos de algo más que no fuera el clima o lo rico que estaba el almuerzo. Al principio yo sentía que no me quería, que sentía celos de madre porque yo me había atrevido a estar con su hijito lindo, con la luz de sus ojos. Pero luego me di cuenta (o me pareció) que ella estaba muy de acuerdo con nuestra relación y la apoyaba porque pensaba que yo le hacía bien a aquel chico que estaba pasando por una etapa, digamos, rebelde.</p>

<p>De verdad que he pasado por todo tipo de situaciones (eso sí, no creo haber nunca caído en la malcriadez. Y si fue así pido las disculpas del caso): Una vez la mamá de mi -en ese entonces- enamorado se confundió y, frente a toda la familia en el primer almuerzo al que me habían invitado, me llamó por el nombre de la ex. Claro que al rato se acercó y se disculpó, pero no se imaginan lo incómoda que me sentí. </p>

<p>En otra oportunidad, una tarde la señora llegó a su casa y al parecer no me vio porque saludó a todos, menos a mí. Algo que me pasaba con frecuencia era tener que soportar que cuestionaran mis gustos por la comida durante el almuerzo: una de mis suegritas tenía la costumbre de resaltar que seguramente yo no comía tal o cual cosa, o que no me había gustado lo que habían cocinado porque no me había comido hasta el último arroz con su juguito más. Sin embargo -y espero que lo tome como una confesión pública y a la distancia- fue gracias a ella a que terminé de aprender a comer de todo y dejar siempre el plato más que limpio.</p>

<p>Y para terminar, aunque podría seguir y seguir, una de las cosas que me ha indignado más es que su mamá, al enterarse de que habíamos peleado, me llamó para preguntar qué estaba pasando y para decirme que yo debería hacer ciertas cosas para arreglarlo todo. Sentí que fue una intromisión descarada y conchuda. Aunque ahora, con la cabeza fría, le doy el beneficio de la duda: quizás no lo hizo por metiche sino porque tenía la buena intención de que nuestra relación no terminara.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="TheFamilyStone2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/TheFamilyStone2.jpg" width="400" height="280"></div>

<p>Pero también he tenido momentos bonitos: como cuando se acuerdan de ti y te incluyen en la lista de regalos navideños y de cumpleaños; cuando estás dentro del reducido grupo de personas a los que los papás les traen un recuerdito de cada viaje; cuando se preocupan por ti casi como si fueras su propia hija; cuando te toman en cuenta para cualquier actividad o evento familiar; o en todas aquellas horas de sobremesa en las que sinceramente aprendí, me divertí y compartí siendo yo misma y sintiéndome a mis anchas.</p>

<p>Si bien estoy convencida -en un <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/2008/08/el-enamorado-o-el-ex-de-mi-ami.html" target=_blank>post anterior</a> algo hablé de eso- de que las relaciones son de a dos y no de a tres (menos de a cinco o seis), creo que la familia es muy importante. Está bien, tú estás con el chico y no con sus papás y sus hermanos, pero llevar la fiesta en paz y con alegría realmente contribuye a que la relación madure y se solidifique. Al menos, eso creo yo.</p>

<p>Por eso, a pesar de que estoy segura de que muchos de ustedes piensan que este post nació con el objetivo de rajar, les propongo dejar de lado aquella idea de la suegra/pesadilla. Sí, sé que algunas pueden hacerte la vida un poquito difícil y que les cuesta ver que su hijo se dedique a otra mujer que no es ella. Pero piensen que en lugar de un rival puede ser una cómplice en potencia con la que puedes aunar fuerzas para que él por fin termine haciendo lo que quieres (¡je!).</p>

<p><strong><a href="http://www.azlyrics.com/lyrics/paolonutini/rewind.html" target=_blank>"Rewind"</a> de Paolo Nutini.</strong> Ayer me hablaron de ella, hoy la escuché y me gustó tanto que aquí se las dejo...<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DHIpGL7FQvA&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/DHIpGL7FQvA&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>

<p><em>*Las imágenes son de la película "The Family Stone".</em></p>]]>
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    <title>Y llega él...</title>
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    <published>2008-09-23T11:33:49Z</published>
    <updated>2008-09-23T20:18:47Z</updated>

    <summary>Foto: Annie Ominous Justo cuando pensabas que lo habías superado por completo, cuando creías que ya habías pasado la página y cerrado ese capítulo, cuando sentías que tú y tu autoestima por fin habían crecido y madurado… una mañana cualquiera,...</summary>
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        <category term="Yo sé cuidar mi cuerpo" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="OhNo400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/OhNo400.jpg" width="400" height="290"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/annieominous/2248081178/" target=_blank>Annie Ominous</a></em></small>

<p>Justo cuando pensabas que lo habías superado por completo, cuando creías que ya habías pasado la página y cerrado ese capítulo, cuando sentías que tú y tu autoestima por fin habían crecido y madurado… una mañana cualquiera, aparece nuevamente en tu vida.</p>

<p>Te agarra totalmente desprevenida e indefensa, con el pelo todavía revuelto, con las legañas frescas en los ojos, con las marcas de las sábanas aún en la cara y, para colmo, sin haber tenido tiempo de ponerte los lentes para poder mirarlo bien. No es un sueño, lo tienes frente a ti: ¿Me resigno y trato de soportarlo mientras se quede? ¿Lo ignoro? ¿Peleo contra él haciendo uso de todas las armas imaginables? ¿O simplemente me escondo y espero a que se vaya?… ¡¿Qué hago?!</p>]]>
        <![CDATA[<p>Por un minuto te exasperas, reniegas y hasta chillas como una chiquita engreída. Y es que, aunque suene exagerado, no es para menos. Él tiene el poder suficiente para arruinarte el día, ponerte de mal humor y hacerte pensar en la posibilidad de cancelar aquella cita que esperabas con ansias, solo para quedarte en casa, con él, en pijama y viendo películas; triste, frustrada y molesta contigo misma porque no tuviste el valor suficiente para zurrarte, para no hacerle caso y salir de todas maneras.</p>

<p>Sucede que, por más ridículo e insignificante que le pueda parecer a terceros, a ti te acompleja. El efecto que tiene sobre tu seguridad es directamente proporcional al espacio que ocupa en tu rostro, a su estado de maduración y a si ha venido solo o acompañado. Claro, las consecuencias de su presencia pueden pasar desapercibidas como la de una manchita de lejía al borde de la basta de un vestido celeste cielo, pero también pueden ser tan obvias como un embarazo de, digamos, siete u ocho meses.</p>

<p>Por si aún no lo han adivinado, estoy hablando del grano. Sí, de aquella protuberancia que suele hacerte sentir que tu cara se ha convertido en una suerte de sachet de mayonesa al que le han hecho una pequeña abertura en una esquina por la que lentamente sale una grasosa crema (¡aj puaj! ¡fuchila!).</p>

<p>Aquel indeseable “ser” lleno de materia te remonta a esos difíciles días en los que lo normal era que tuvieras más de uno a la vez. Pero bueno, todo el mundo los tenía, así que no era gran cosa. En cambio ahora, para la gente que está a tu alrededor ya no es un indicador del cambio hormonal de la pubertad, sino de tu ovulación (a veces). Entonces, con el tiempo no te ha quedado más que acostumbrarte a sonreír diplomáticamente cada vez que alguien, generalmente un amigo, después de ver tu “granito del mes”, te comenta: te va a venir la regla, ¿no? ¡Como si esa pudiera ser la única razón! Mientras ellos piensan que esa bolita en tu frente o en tu nariz es síntoma de que estás o vas a estar en esos días –lo que de paso justifica tu humor-, tú estás recordando con culpabilidad todos los Sorrentos que te comiste la semana pasada y tratando de contar todas las veces que comiste McDonald’s en el mes… ¿Y todo por qué? Porque justo ese día amaneciste con un poro inflamado e infectado.</p>

<p>Por si fuera poco, además del complejo y la culpabilidad, el aborrecible barrito también tiene el efecto paranoia. Por ejemplo, cuando llegas a la oficina sientes que todo el mundo lo mira a él, y no a ti, cuando te habla. La mayoría de veces realmente es así, pero cuando no, tú misma te vendes: La otra persona, poco observadora quizás, no se había dado cuenta del detalle, pero tú, a la defensiva, te adelantes y le objetas: “Sí, tengo un grano, ¿y qué?”. Grave error, si no lo había notado, ahora no puede apartar su vista de él.<br />
 <br />
Un día de esos, salí de mi casa resignada con el nuevo accesorio, que en ese momento todavía estaba algo verde (así tal cual porque creo que intentar esconderlo cubriéndolo con un poco maquillaje es mucho peor). Con el trajín de la mañana, me olvidé por completo de su existencia: Salí del periódico a hacer unas entrevistas para una nota, regresé y salí con un amigo a almorzar… todo con normalidad. Cuando fui al baño a lavarme los dientes, me di cuenta que lo que varias horas antes era un puntito rojo, ahora era un grano lleno de materia amarilla a punto de explotar. Me horroricé: ¿Desde qué hora estaba así? ¡Y yo como si nada! Por supuesto, lo torturé con mis dedos índices hasta eliminarlo, solo quedó un poquito de sangre que cada cierto tiempo recordé limpiar. ¡Bah!, me dije, son cosas que hay que superar. A todo el mundo le salen granos y si nuestro organismo lo crea es porque, en cierta forma (espero), son necesarios. Ese fue mi consuelo.</p>

<p> ¿Qué tan dramático puede ser andar algunos días con un “cachito de unicornio” o con un “lunar de bruja”? ¿Acaso el chico que me gusta se va a dejar de sentir atraído por mí por aquel eventual adorno propio de la naturaleza? Si es así, sería algo inmaduro, ¿no?</p>

<p>Esto me recuerda a uno de esos viajes a Arequipa que cada cierto tiempo hago con mi familia (mi mamá es de allá). Yo tenía 15 o 16 años y mi prima mayor me quería emparejar con el primo de su enamorado. Recuerdo que lo conocí una tarde que nos juntamos a ver películas. El chico me pareció normal, ni feo ni guapo, y algo chistoso. Al día siguiente, me recogieron para ir a una discoteca y apenas lo saludé noté que un señor grano había aparecido en su frente. Era realmente grande, pero estábamos en plena adolescencia así que me pareció relativamente normal e intenté no hacerle mucho caso.</p>

<p>Luego de ir a la casa de un amigo de ellos, el susodicho (lamentablemente la memoria me falla y de su nombre no queda ni rastro) y yo terminamos en la maletera de una camioneta camino al centro de la ciudad. Estábamos conversando y en eso el carro se sacudió bruscamente de arriba hacia abajo, supongo que el chofer debió haberse metido a un súperhueco. Al igual que yo, mi acompañante no alcanzó a sujetarse y se golpeó contra el techo. Cuando volteé a mirarlo tenía la cara ensangrentada. Primero me asusté porque pensé que se había cortado o algo así, pero después tuve que contener la risa al darme cuenta que lo que sangraba no era más que su grano reventado. ¡Pobrecito! Él quiso disimularlo, pero fue imposible y sinceramente, después de ver la explosión de ese volcán, el poco interés que tenía en si quiera intercambiar correos electrónicos, desapareció. Pero bueno, repito, tenía 15 años, ¿qué se podía esperar?</p>

<p>Ahora les toca ustedes, cuéntenme sus traumas, anécdotas y demás aventuras vividas con "él".</p>

<p><strong>"Qué bonita es esta vida" de Jorge Celedón.</strong> Descubrí este vallenato en Colombia y <a href="http://www.musica.com/letras.asp?letra=968012" target=_blank>la letra me encantó</a>. Espero que les contagie un poquito de su optimismo.</p>

<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ur_vodSEXtg&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ur_vodSEXtg&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div>]]>
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    <title>Aprendizaje</title>
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    <published>2008-09-16T03:25:12Z</published>
    <updated>2008-09-16T20:22:29Z</updated>

    <summary> Han pasado quince días. Quince días de vacaciones en los que me desconecté, me relajé, dormí, me divertí, me envicié, comí rico, me emborraché, viajé y disfruté. Quince días, en su mayoría espectaculares, en los que, sobre todo, aprendí....</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="SanAndres.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/SanAndres.jpg" width="300" height="400"></div>

<p>Han pasado quince días. Quince días de vacaciones en los que me desconecté, me relajé, dormí, me divertí, me envicié, comí rico, me emborraché, viajé y disfruté. Quince días, en su mayoría espectaculares, en los que, sobre todo, aprendí.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Aprendí que no debo dejar las cosas para última hora si realmente quiero hacerlas con calma y bien: Tenía que renovar mi pasaporte y dejé el trámite para mi primer día libre, pocos días antes de viajar. Tuve que ir dos veces a la oficina de la Digemin porque la primera vez llegué tarde (solo atienden hasta mediodía). Y además, me enteré que tenía que sacar un pasaporte nuevo, felizmente ahora se demoran solo un par de horas en entregártelo.</p>

<p>Aprendí que el clima es realmente impredecible, sobre todo ahora con todos los efectos del calentamiento global. Que si bien es más barato viajar en temporada baja, lo que en El Caribe y el Oeste del Atlántico equivale a la temporada de huracanes, si uno decide hacerlo debe estar preparado a cambiar sus planes a última hora.</p>

<p>Aprendí que cuando necesitas que un tercero haga algo por ti, algo que es súperimportante y urgente y que no está en tus manos, de nada sirve desesperarte y ponerte de mal humor, solo hay que ser persistente (insistente también) y poner la misma cantidad de atención e interés que la otra persona tiene que ponerle: Un día antes de nuestra fecha de partida a Cuba, por donde ya había pasado un huracán y donde se estaban preparando para recibir otro, tuvimos que pasarnos –literalmente- todo el día sentados frente al escritorio de la agente de viajes para asegurarnos de que pudiera cambiar nuestro destino. Todo ya estaba pagado y cambiar de fecha no era una opción. Fue todo un parto lograr conseguir pasajes y hotel en San Andrés para el día siguiente.</p>

<p>Me di cuenta (y acepté) de que de un tiempo a esta parte el alcohol me cae mal, nos hemos peleado y ya no somos amigos: Después de que una noche, que empezó siendo muy divertida y terminó con un pésimo rato y un gran susto, decidí dejar de tomar. En realidad, me puse un límite que hasta ahora, con un bar prácticamente abierto durante las 24 horas, no he roto.<br />
No me mal entiendan, no es que tenga un problema con la bebida. Sucede que cuando tomo de más mi cuerpo reacciona muy mal, es como si no lo tolerara. Por eso -y por mí- ahora no paso de dos vasos.</p>

<p>Redescubrí mi gusto por los videojuegos. No jugaba desde la época del Nintendo 64, pero durante los días previos a mi viaje, ¡me enganché con God of War!. Hasta le he pedido a mi hermano menor que lo cargue en su PSP para poder jugar y jugar hasta ganarlo.</p>

<p>Aprendí que ante cualquier inconveniente, problema o dificultad que se le presente a una pareja de nada sirve molestarse uno con el otro y echarse la culpa. Así como en las familias, la única manera en la que se sale adelante es manteniendo el equipo –por pequeño que sea- unido.</p>

<p>Confirmé que soy una indecisa y aprendí que por más que el resto lo critique o se burle, a la hora de empacar lo mejor es meter todo lo que crea que voy a necesitar, así parezca demasiado, siempre y cuando todo quepa en la maleta, claro.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="QuieroDormir!.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/QuieroDormir%21.jpg" width="400" height="300"></div>

<p>Tuve que aprender a vencer mi gusto (casi adicción) por dormir, despertarme todos los días a las ocho de la mañana aún estando de vacaciones para poder disfrutar del día. Corroboré que no hay nada mejor que saludar con una sonrisa y dar las gracias cuando hacen algo por ti, cualquier cosa. No hay nada como una actitud positiva para recibir una sonrisa de intercambio.</p>

<p>He aprendido a ser un poco más ordenada y a respetar (y no alterar) el orden –casi maniático- de algunos. Si bien durante el viaje me apoderé de gran parte del clóset del cuarto del hotel y del tocador del baño, todo mantuvo un relativo orden: la ropa sucia en una bolsa, la limpia doblada y los zapatos guardados.</p>

<p>Aprendí que por muy aventurera que me jure, debo pensar un poquito más antes de lanzarme a hacer algo: Me tiré desde el trampolín de un acantilado de unos seis metros de altura y en vez de hacerlo como el resto de inexpertos como yo: parada o en bombita, lo hice de cabeza. No me tiré un panzazo, pero a la hora de entrar al agua se me dobló un brazo y el cuello. Me dolió mucho y durante bastante rato y me asusté porque me di cuenta que me pude haber desnucado (quizás estoy exagerando).</p>

<p>Me he dado cuenta de que cuando estás con la persona correcta el tiempo que pasas con ella o las cosas que hacen nunca son demasiadas. Y que después de pasar quince días juntos, el solo saber que no lo vas a ver durante toda una semana te hace extrañarlo inclusive desde el día uno (sí, sí, tengo un lado algo cursi).</p>

<p>Finalmente, aprendí que todo esfuerzo tiene recompensa (si lo dudan miren la primera foto del post) y que realmente todos los días se aprende algo nuevo, solo hay que estar dispuestos a hacerlo.</p>

<p><strong><a href="http://www.hotlyrics.net/lyrics/S/Sui_Generis/Aprendizaje.html" target=_blank>"Aprendizaje"</a> de Sui Generis.</strong> Ellos lo dicen todo.<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OK2x2lLsljw&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/OK2x2lLsljw&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>

<p><em>*La razón de mi ausencia es que estuve de vacaciones y que, como respondí en un comentario del anterior post, estas me atraparon por completo. Lo de las fotos de Flickr no lo he dejado, solo estoy algo atrasada. Espero ponerme al día en estos días. Una vez más, gracias por la paciencia.</em></p>]]>
    </content>
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    <title>El ex de mi amiga</title>
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    <published>2008-08-27T19:19:48Z</published>
    <updated>2008-08-27T20:44:57Z</updated>

    <summary>Foto: bethanyr21 Cuando se trata de las relaciones de mis amigas tengo dos reglas básicas: tratar siempre de llevarme bien con el susodicho y nunca meterme en medio de alguna de sus peleas. Lo primero es porque obviamente quiero que...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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        <category term="Zona XX" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="TresAmigos400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/TresAmigos400.jpg" width="400" height="276"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/bethanyr21/2534834359/" target=_blank>bethanyr21</a></em></small>

<p>Cuando se trata de las relaciones de mis amigas tengo dos reglas básicas: tratar siempre de llevarme bien con el susodicho y nunca meterme en medio de alguna de sus peleas. Lo primero es porque obviamente quiero que él también sea mi amigo, que podamos hacer cosas los tres, en parejas o en grupo y porque no me gustaría que por no llevarme bien con él, mi amiga y yo nos terminemos alejando. Y lo segundo es porque siempre he tenido claro que una relación es de dos, no de tres y porque he aprendido que cuando una mete su cuchara, aunque sea con la mejor intención del mundo, generalmente sale mal parada.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Si bien considero que lo mejor es mantenerse al margen, esto no implica que no de mi opinión cuando me la pidan: Si ella ha cometido un error, se lo digo, le jalo las orejas y la ayudo a que lo enmiende. Y si es él el que se equivocó, la consuelo (de ser necesario), trato de distraerla para que deje de estar triste y la apoyo para que tenga la fuerza suficiente de no perdonarlo tan rápido (si lo quiere perdonar) para que él pueda aprender la lección. Si es él el que acude a mí, trataré de ser sincera e imparcial, pero siempre (aunque no me dé cuenta) tiraré para el lado de mi amiga, solapadamente la defenderé y hasta la excusaré, ¡obvio!.</p>

<p>Con el tiempo, y si el chico resulta ser bueno y se hace querer (recuerden que las amigas representan una gran valla invisible que todo enamorado debe saltar exitosamente), pasará a ser parte de mi círculo de confianza. Él también sabrá algunos de mis secretos, ya sea porque estuvo presente en la conversación en la que conté tal o cual cosa, o porque sé que mi amiga comparte prácticamente todo con él (eso no me molesta). Él también se preocupará y cuidará de mí cuando salgamos juntos. Si estoy soltera, él como buen amigo mío y enamorado de mi mejor amiga estará atento –al igual que ella- de ver quién se me acerca a molestar, de que no haga papelones si es que se me pasa la mano con los tragos y se encargará de que llegue a mi casa a salvo.</p>

<p>Esa relación amical con el enamorado de mi amiga tiene rasgos fraternales. Es como una extensión del fuerte lazo que me une con ella y, por lo tanto, nunca habrá malicia -al menos de mi lado- en los gestos de cariño que espontáneamente puedan surgir (entiéndase un abrazo, un baile o una broma).</p>

<p>¿Y qué pasa cuando ese enamorado pasa a ser el ex? Pues depende: Si la ruptura fue por mutuo acuerdo y en son de paz, prácticamente nada. Él continuará siendo mi amigo, aunque probablemente lo vea con menos frecuencia. Pero si terminaron porque él se pasó de ‘pendex’, lo más probable es que yo también rompa palitos con él y que me sienta decepcionada, como amiga claro. Así lo veo y esa es la perspectiva que implícitamente comparto con mis amigas.</p>

<p>Ahora, ¿es posible que esa amistad con uno de los ex enamorados de sus amigas se convierta en algo más? Si eso sucede, ¿está bien o está mal?.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="El300.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/El300.jpg" width="300" height="362"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/pipocanancy/1580599277/" target=_blank>pipocanancy</a></em></small>

<p>No tengo respuestas absolutas para esas preguntas. Solo les voy a decir algo: No hagas a otros lo que no quisieran que te hagan. Trato de vivir bajo este lema y por eso nunca me fijaría en el enamorado de una amiga mía o en su ex, que es casi lo mismo.</p>

<p>Sé que dicen que nunca hay que decir nunca, pero sinceramente no creo que alguna vez se me ocurra hacerlo. Porque simplemente no me cabe en la cabeza, porque me lo han hecho y me fastidió (no tanto porque el chico en cuestión fuera algo significante, cosa que no fue, sino porque en ese momento la llamada “amiga” supuestamente era eso: mi amiga), y porque ahora esa misma persona está haciendo lo mismo con el que fue “el enamorado de toda la vida” de una de mis mejores amigas y la noticia me ha revuelto el estómago.</p>

<p><br />
<strong>"Angel" de Simply Read featuring The Fugees.</strong> Una linda canción a modo de antiácido.<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/w8m_j4RUMmQ&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/w8m_j4RUMmQ&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>

<p><em>*El viernes pasado empecé el proyecto <a href="http://www.flickr.com/photos/29805043@N04/sets/72157606896967749/" target=_blank>365 Días de Flickr</a>. Básicamente se trata de tomarte una foto diaria, durante un año (¡veremos si lo logro!). Las imágenes las pueden ver en la columna derecha del blog, me gustaría saber qué les parece y me encantaría que ustedes se animen también a hacer esto conmigo. Si es así, me pasan la voz y también podría poner sus fotos del día en el blog...</em></p>]]>
    </content>
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    <title>Se necesita pasión</title>
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    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/quiennosentiende//68.5740</id>

    <published>2008-08-21T08:49:54Z</published>
    <updated>2008-08-22T17:48:33Z</updated>

    <summary>Foto: Zabara Alexander Conoces a un chico que rápidamente se convierte en el típico amigo que te hace reír, que siempre está dispuesto para ir al cine, a comer o a tomar algo y que tiene la facilidad de poder...</summary>
    <author>
        <name>Tatiana Perich</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Tango.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Tango.jpg" width="400" height="267"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/zabara_tango/1522699294/" target=_blank>Zabara Alexander</a></em></small>

<p>Conoces a un chico que rápidamente se convierte en el típico amigo que te hace reír, que siempre está dispuesto para ir al cine, a comer o a tomar algo y que tiene la facilidad de poder escucharte horas de horas. Él te entiende y te aconseja, te trata súperbien y tiene muchas cosas en común contigo. </p>

<p>Hasta ahí todo bien, ¿no? Parece que el susodicho perfectamente podría ser el hombre perfecto que muchas mujeres quisieran tener como enamorado, ¿verdad?</p>

<p>Pero no. Para ti no es así. Por más que con el transcurso de los días y con la frecuencia de las saliditas en aumento, él se esté mostrando cada vez más cariñoso e interesado en ti, tú no te das por aludida y te haces la del calzón con bobos. ¿Por qué? Porque simplemente el susodicho “no te llama”.</p>]]>
        <![CDATA[<p>No es que sea feo. Es solo que por alguna razón no te atrae físicamente, y fue justo por eso que, a pesar de todo el tiempo que comparten y de lo bien que se llevan, nunca lo habías visto con otros ojos. Y cuando alguna, mejor dicho, varias amigas te hicieron notar que aquella relación parecía medio sospechosa, respondiste con un “no” gigante y con interminables signos de exclamación: “¿Cómo se te ocurre? Solo somos amigos. Es más, ¡somos como hermanos!”.</p>

<p>Hasta que llegó el momento que más temías: tu amigo no pudo más, se envalentonó y, en una escena que parecía sacada de una telenovela, te confesó sus verdaderos sentimientos. Obviamente, pusiste cara de sorpresa (¡ajá!) y luego procediste a pronunciar el clásico discurso de “yo solo te quiero como un amigo” y blablabla… Pero justo en medio de tu cháchara de excusas algo se activó en tu cabeza, evaluaste rápidamente la situación y te dijiste ¿por qué no?. Total, pensaste, todo el mundo merece una oportunidad. Y, cansada de esperar a tu príncipe azul, metiste retro a todo lo que estabas diciendo y terminaste diciendo “está bien, intentémoslo”.</p>

<p>Los días siguientes fueron casi igual a los de antes, solo que ahora las agarradas de manos y los besos estaban incluidos. Durante las primeras dos semanas te sentiste bien, cómoda, pero luego te diste cuenta de que algo faltaba, de que no sentías la ilusión que se supone que una siente al inicio de una relación. Analítica como siempre, te dedicaste varias horas a pensar y tratar de descubrir qué estaba pasando y esta fue la conclusión más simple a la que pudiste llegar: cuando lo besabas, cuando él te abrazaba, sentías solo y únicamente ternura. Nada más, y ahora no sabes qué hacer.</p>

<p>Déjame exponerte brevemente una de mis teorías: El amor no es solo cosa de sentimientos, sino también de cuerpos. La pasión, la química, la compatibilidad sexual son también importantes y determinantes en una relación.</p>

<p>Si estás en el mismo lugar que él y no sientes que su cuerpo te atrae como un imán, si tus sentidos no se estremecen ante su presencia o ante la mera idea del futuro encuentro, si tu cuerpo no es sensible a su tacto, o si, como suelen decir los chicos, “no le tienes ganas”, pues lo más probable es que esa relación termine siendo (o vuelva a ser) solo amistad.</p>

<p>El chico en cuestión puede ser muy educado, te puede tratar como a una reina, puede tener los pies sobre la tierra, metas y objetivos claros, puede tener buen sentido del humor, hablar tu mismo idioma, ¡lo que sea! Pero si lo físico falla (y repito: no me refiero a que si es feo, bonito o más o menos simpático), la relación no está completa.</p>

<p>Sé que debo tener muchos detractores que piensan que no puedo estar más equivocada, y me parece perfecto porque es mi teoría. Admito sí que quizás en las relaciones otoñales, luego de haber pasado todo una vida juntos, se trata más de compañía y entendimiento. Pero hasta ese entonces, estoy convencida de que la compenetración física –y por lo tanto, sexual- juega un papel tan importante que su progresiva desaparición es capaz de terminar con los más profundos y sinceros amores. ¿Ustedes qué creen?</p>

<p><br />
<strong><a href="http://www.sing365.com/music/lyric.nsf/Romeo-and-Juliet-lyrics-The-Killers/E6C1AD6A1CCD22A0482572AB00287CB7" target=_blank>"Romeo and Juliet"</a> de The Killers.</strong> <em>You and me babe, how about it?</em><br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/87cLyBR1JTo&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/87cLyBR1JTo&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>

<p>**Me acabo de enterar de que hoy es el último día de votación para elegir a los 20 blogs peruanos y que uno de los requisitos para los participantes es que tengan el botón a la página del concurso. Entonces, como uno nunca sabe y más vale ser precavidos, aquí está el botón, para que entren y voten por este humilde espacio (¡gracias!).<br />
P.D.: Estoy en la categoría Sociedad, por si acaso.</p>

<p><script type="text/javascript" src="http://www.20blogsperuanos.com/scripts/20blogs-4.js"> </script></p>]]>
    </content>
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    <title>Voto de silencio</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/2008/08/voto-de-silencio.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/quiennosentiende//68.5564</id>

    <published>2008-08-07T20:43:26Z</published>
    <updated>2008-08-08T21:54:26Z</updated>

    <summary>Foto: Laura Ribeiro Hace algún tiempo un chico me pidió que le respondiera algo con la sinceridad de obrero de construcción civil que me caracterizaba (o algo así). Al principio no supe si reírme u ofenderme por el eufemismo. Luego,...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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    </author>
    
        <category term="Cable a tierra" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Silencio.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Silencio.jpg" width="300" height="400"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/miyokophotography/332112322/" target=_blank>Laura Ribeiro</a></em></small>

<p>Hace algún tiempo un chico me pidió que le respondiera algo con la sinceridad de obrero de construcción civil que me caracterizaba (o algo así). Al principio no supe si reírme u ofenderme por el eufemismo. Luego, dándole vueltas a la frase, me di cuenta que algo de verdad tenía: decía las cosas muy de frente, de manera un poco demasiado directa, brutalmente, como quien escupe las palabras porque no puede soportar el sabor que le producen. Entonces, pasé de sentirme una mujer que no tiene reparos en decir lo que piensa y siente, a saberme alguien que a veces hablaba de más.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Cuando era chiquita hablaba rapidísimo (mis tías decían que era peor que Gisela Valcárcel). La gente extraña a mi pequeño entorno no entendía ni jota de lo que decía. Tenían que verme una, dos, tres o más veces para empezar a adivinar la verborrea de aquella niña de pelo corto y ondulado y muy grande para su edad, que nunca parecía terminar. Hasta que –supongo que- la gente se fue acostumbrando sus oídos a mi trabalenguas o quizás fue que con la edad vino la moderación y pudo más la necesidad de que la gente me entendiera.</p>

<p>Si bien esa dificultad de simplemente callarme la boca incontables veces me ha ayudado a defenderme, a quejarme, a reclamar una injusticia (o lo que yo creía que era una injusticia), a ser más espontánea y otras cosas más, sí que también ha hecho que meta la pata más de una vez y que termine como una atrevida o una malcriada. Porque hablar no siempre es bueno; hay situaciones en las que callar es mucho mejor. Porque para pelear y herir las palabras pueden ser una útil herramienta pero, como mi mamá me ha repetido muchas veces, la indiferencia es la peor de todas.</p>

<p>Callar no siempre es símbolo de sumisión o conformismo. En una pelea el silencio no le otorga la victoria al oponente. Todo lo contrario: juega a tu favor, hace que ganes tiempo; tiempo para pensar, para que se te baje la calentura. El silencio evita que digas cosas de las que te puedes arrepentir toda la vida y que pueden tener consecuencias desastrosas.</p>

<p>Guardar silencio no debilita, le da fuerza a tus palabras, porque lo que dices luego de haber evaluado la situación tiene más seguridad, más sustento, más de razonable y poco o casi nada de impulsivo. Y además, demuestras que tienes autocontrol, aunque muchas veces tengas que, literalmente, morderte la lengua.</p>

<p>Escribo todo esto y me de doy cuenta de que he aprendido. Esta no es la Tatiana que simplemente decía lo que se le antojaba, cuya boca pronunciaba oraciones que su cerebro aún no terminaba de procesar (creo que es por eso que todavía sigo hablando un poquito más rápido de lo normal, porque las ideas, sentimientos, razones y demás inundan mi cabeza y se rebalsan).</p>

<p>Pero hay algo de lo que ninguna (y para tal caso, ninguno) se puede escapar: la capacidad –y necesidad- de reaccionar. Tampoco se trata de convertirse en el tipo de personas que no reclaman por nada, que nunca defienden su opinión, que sencillamente no hacen escuchar su voz y que se dejan pisotear. Hay que saber identificar aquellas situaciones en las que lo mejor es darse tiempo para responder con la cabeza fría.<br />
 <br />
Entonces, cuando un hombre nota que algo raro en el comportamiento o actitud de la mujer que lo acompaña, le pregunta qué le pasa y esta le responde "nada". Ese “nada” no siempre significa “deberías saberlo y por eso no te lo voy a decir, ¡date cuenta por ti mismo”, también puede ser una manera de decir “creo que mi fastidio se ha originado por algo estúpido y prefiero no decírtelo ahorita para no crear una pelea; mejor es que lo conversemos después. Estoy haciendo un esfuerzo, por favor no me lo vuelvas a preguntar”. </p>

<p><br />
<em>*Soy consciente que me he demorado mucho en publicar un nuevo post. La verdad –no es una excusa- es que no he tenido tiempo para sentarme con tranquilidad a escribir y preferí “callarme” antes que “decir” cualquier cosa a la volada. Gracias por la paciencia.</em></p>

<p><br />
<strong><a href="http://www.lyricsdownload.com/lightning-seeds-pure-lyrics.html" target=_blank>"Pure"</a> de Lightning Seeds.</strong> Don't sell the dreams you should be keeping! No vendas los sueños que deberías guardar (¿o quedarte?).<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/u4lil3dGKYw&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/u4lil3dGKYw&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>]]>
    </content>
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    <title>¡Quiero ser mejor que ella!</title>
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    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/quiennosentiende//68.5413</id>

    <published>2008-07-23T16:04:10Z</published>
    <updated>2008-07-23T20:09:19Z</updated>

    <summary>Foto: Hannah Webster Cuatro mujeres, una al costado de la otra, compiten por ser la más independiente, la que tiene más novios o la que disfruta más hacerse la cera (¿?). Se emocionan, exageran, se sienten amenazadas, se inventan cosas,...</summary>
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        <name>Tatiana Perich</name>
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    </author>
    
        <category term="Mea culpa" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Quierosermejorqueella.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Quierosermejorqueella.jpg" width="400" height="266"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/obo-bobolina/2191230108/" target=_blank>Hannah Webster</a></em></small>

<p>Cuatro mujeres, una al costado de la otra, compiten por ser la más independiente, la que tiene más novios o la que disfruta más hacerse la cera (¿?). Se emocionan, exageran, se sienten amenazadas, se inventan cosas, se sienten orgullosas… En ese momento el único propósito que tienen es “ganarle” a la que habló antes que ella. Y sí que la cosa se pone difícil.</p>

<p>Es sábado en la noche y las Marías provocan sendas carcajadas en el público del Satchmo. Realmente son divertidas. Pero una vez que acaba el espectáculo, después de haberme tomado un trago con las amigas con las que fui, luego de que me volví a reír recordando algunos de los sketchs más hilarantes, justo cuando estoy a punto dormir, se me vienen a la cabeza las escenas de la competencia y finalmente, entrando a la nebulosa, puedo admitir que las mujeres, consciente o inconscientemente, competimos entre nosotras.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Es verdad. Todo aquello que mis amigos del trabajo me han dicho más de una vez: que todas, de alguna manera u otra, disfrutan ser quien llame más la atención del resto; o que no podemos evitar fijarnos en qué llevan puesto las demás mujeres, ya sea para rajar o para copiarnos; eso y algunas cosillas más son –en parte- ciertas, aunque yo siempre les diga que ¡no, no y no!</p>

<p>De hecho, ese componente competitivo está presente (y quizás alimentado) desde nuestra niñez: en las envidiosas y malvadas hermanas de Cenicienta; o en el juego de muñecas durante el que algunas chicas del colegio se jactaban de tener más y más bonitas barbies, con más ropa y más accesorios que tú; o en la canción que me hacían cantar en las clases de inglés (Anything you can do I can do better… I can do anything better than you… ¡No, you can´t!… ¡Yes, I can!)</p>

<p>Y claro, la publicidad de productos de belleza, ropa y demás objetos femeninos apelan a este deseo oculto de al menos vernos igual de lindas que el resto. Por ejemplo, en un comercial de shampoo –famoso en su época y recordado por muchos-, después de escuchar un “¡oh yes!” seguido de una serie de gemidos y grititos que obviamente evocaban a la satisfacción que se siente durante un orgasmo, escuchábamos una voz femenina (parecía una gringa masticando castellano) diciendo: “Yo quiero el shampoo que ella está usando”. Es decir, quiero lo que ella tiene, quiero sentir lo que ella siente. Claro, conseguir un shampoo es fácil: vas a la tienda y pagas por él. Pero ¿qué pasa cuándo lo que ella tiene, lo que ella siente, lo que ella es, no se puede comprar?</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Mio!.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Mio%21.jpg" width="400" height="300"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/decor8/2214584601/" target=_blank>decor8</a></em></small>

<p>Si bien estoy aceptando que existe una suerte de guerra fría en el género femenino, estoy convencida (o quiero estarlo) de que esta se limita al territorio de las relaciones frívolas. Con las verdaderas amigas una no compite. Con las compañeras de trabajo, con las de la universidad, con las amigas de tu enamorado o con las de tu amigo, y sobre todo, con las ex, quizás sí.</p>

<p>Por diplomacia y “buena gente”, a las conocidas siempre les dirás que se ven regias y que no necesitan hacer dieta, aunque creas todo lo contrario. ¿Por qué? No estoy segura. Se me ocurre que por inseguridad o vanidad (picantes ingredientes de la vida), muchas temen que si le dicen a la susodicha que aquel corte o color de pelo le queda fatal, vaya a arreglárselo y termine viéndose mejor que ellas.</p>

<p>Sí, a veces podemos ser malas y egoístas. Pero creo que generalmente no es algo intencional, sino una respuesta automática de nuestro instinto de, digamos, supervivencia social; y que la otra parte del tiempo, eso de fijarnos qué se pone una o qué se pone otra, responde al miedo de desentonar en una reunión, fiesta o lugar (con ustedes una vez más, la inseguridad).</p>

<p>Si a este panorama le agregamos uno que otro personaje, como la ex o la mejor amiga del enamorado (quien no nos termina de caer bien porque estamos convencidas que en el fondo está enamorada de él), aparecerá otro picante ingrediente que nos hace querer ser mejores a toda costa: los celos. Vemos a nuestra “competencia” y no podemos dejar de pensar en que queremos vestirnos mejor, ser más divertidas, que nuestro pelo sea más bonito y brillante que el de ella, que nuestra risa sea más musical y armoniosa, que bailemos mejor, que tengamos una mejor carrera, más amigos… que yo lo haga sentir mucho mejor de lo que ella alguna vez pudo. ¡Qué martirio!</p>

<p>Al final, caemos en el absurdo juego de las cosas superficiales y nos cegamos. Nos obsesionamos en fijarnos en los demás y perdemos de vista lo más importante: lograr sentirnos bien y tranquilas con nosotras mismas, tal cual somos.</p>

<p><br />
<strong><a href="http://www.lyrics007.com/Mika%20Lyrics/Grace%20Kelly%20Lyrics.html" target=_blank>"Grace Kelly"</a> de Mika.</strong> Una de esas canciones que, junto con el video, me alegran, me animan y dan fuerzan a mi autoestima.<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/tPUpxIBkcjM&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/tPUpxIBkcjM&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div><br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Hijas desfloradas</title>
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    <published>2008-07-15T13:27:53Z</published>
    <updated>2008-07-17T23:46:05Z</updated>

    <summary>Foto: d-d-daisy Flor. Sí, algunas personas aún utilizan ese término para referirse a esa palabra con ‘uve grande’. Así: V, en mayúsculas. Para estas personas “la flor” es lo más preciado que una mujer puede tener, y por ello tiene...</summary>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Deseo400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Deseo400.jpg" width="400" height="300"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/99174985@N00/475913408/in/photostream/" target=_blank>d-d-daisy</a></em></small>

<p>Flor. Sí, algunas personas aún utilizan ese término para referirse a esa palabra con ‘uve grande’. Así: V, en mayúsculas. Para estas personas “la flor” es lo más preciado que una mujer puede tener, y por ello tiene que guardarla, cuidarla y sobre todo, no entregársela a cualquiera, mucho menos, al primero que se le cruce. ¡Ay, la flor! La indefensa, inocente, pura, delicada y sagrada flor…</p>

<p>Si revisamos el diccionario, veremos que efectivamente el verbo desflorar tiene dentro de sus significados el acto de desvirgar; es decir, “quitar la virginidad a una doncella”. Entonces, fuera de que me parece cursi, el término “flor” tiene algo de razón de ser, a no ser que el verbo haya sido creado a partir del uso de la palabra… ¿?</p>

<p>En fin… Sea como sea, el hecho de que algunos padres y madres consideren que si sus hijas pierden su “telita” se convierten en “mercancía dañada” me parece algo medieval. Sin embargo, hablar del tema con mi mamá, compartir esa parte íntima de mi vida, a pesar de que tenemos una muy buena relación y todo, se me hizo (hace) difícil. Y podría asegurar que a muchas de ustedes les pasa lo mismo.</p>]]>
        <![CDATA[<p>(No pretendo establecer si la virginidad es algo físico o mental, o si está bien o mal no llegar vírgenes al matrimonio, para eso cada uno tiene sus creencias y convicciones. El asunto es cómo enfrentar una realidad que a mí me parece común). </p>

<p>La semana pasada conversaba con mi amiga B y nos reíamos a carcajadas mientras nos contábamos cómo es que nuestras madres se habían enterado oficialmente de nuestra situación no casta. Claro, ahora nos causa gracia, pero en ese momento sí que fueron minutos de tensión, temor, incertidumbre y hasta vergüenza (sí, ¡vergüenza!).</p>

<p>Hay madres y madres, y por lo tanto hay hijas e hijas. En mi caso, la cosa fue algo más sencilla, aunque no por eso menos incómoda. Como les conté en el post <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/2008/05/todo-sobre-mi-mami-y-yo.html" target=_blank>“Todo sobre mi madre (y yo)”</a>, algunas cosas entre nosotras se manejan de manera tácita. Luego de haber tenido una relación larga y seria, y sabiendo que mi mamá no es ninguna monga –se las sabe todas-, supuse que ya sabía o asumía que yo ya no llevaba una “V” invisible en la frente. Pero no era algo de lo que hubiéramos conversado. No estaba, digamos, confirmado.</p>

<p>Hasta que, hace varios meses, insistió en acompañarme –y no solo eso, sino también en entrar- a una consulta con la ginecóloga (lo hizo no por chismosa o metiche, sino por preocupada). Una vez ahí, luego de los efusivos saludos correspondientes (ambas conocemos a la doctora, quien es un amor de gente), empezaron las preguntas de rigor para poner al día mi historia médica: <em>¿Has tenido relaciones?</em>. Por un instante la sangre se me congeló y el corazón me dejó de latir. Luego mi cabeza empezó a analizar la situación a la velocidad del rayo: <em>Ya estoy grande, mi mamá no es ninguna cucufata y de hecho que ya lo sabe. Además, si es algo que no quiere escuchar, entonces no hubiera entrado. De alguna manera ella se lo ha buscado. ¿Cómo voy a mentir y decir que no? Estoy en el doctor, ¡no puedo!…</em></p>

<p>Entonces, decidí asumirlo con toda la madurez posible y dije "sí" con desfachatez. No volteé a mirar a mi mamá ni antes ni después de responder, solo intenté sonar lo más natural posible. Ella no dijo nada y tampoco lo comentó en el camino de regreso (me pregunto si habrá tenido ganas de hacerlo y no se atrevió). La verdad es que me sentí aliviada por haber oficializado de una vez mi status. Y para qué negarlo, me sentí –quizás tontamente- una mujer moderna. ¡Ja!</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Stayput400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Stayput400.jpg" width="400" height="357"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/trishabrunner/2615510940/" target=_blank>TeeRish</a></em></small>

<p>La historia de B, quien está con su novio desde hace más de tres años, fue algo más complicada (y algo graciosa). Con su autorización, procedo a compartirla con ustedes:</p>

<p>Una mañana, después de una noche de juerga, B dormía tranquilamente hasta que su mami –muy linda y querendona ella- entró a su cuarto a despertarla. Como de costumbre, se sentó al borde de la cama, pero esta vez la conversación fue algo más seria: <em>Tu papá me ha dicho que estás saliendo mucho y hasta cree que puedes estar yendo a un hotel (…) ¿Cómo va a decir eso? Porque… tú no, ¿no?</em>. B, inadvertida y sobre todo medio dormida, hizo una mueca y puso una cara delatora (¡Oops!). Cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde. Su mamá había abierto tanto sus redondos ojos que parecía que se iban a salir. Estaba honestamente sorprendida y escandalizada, casi en shock. <em>Pe… pero yo pensé que como C hace deporte, así se desfogaba…</em></p>

<p>¡En serio dijo eso! No es broma. Ya despierta, B no supo dónde meter la cara y hasta ahora no entiende por qué le invadió un sentimiento de culpa tan grande que las lágrimas invadieron sus también redondos ojos marrones y empezaron a caer silenciosamente. Como si eso fuera poco, su hermana menor, quien hasta ese momento había sido testigo mudo, metió su cizañera cuchara: <em>¡Ay mamá! ¿De verdad no te habías dado cuenta? ¡Por favor! ¿Acaso no le has visto las caderas?</em> </p>

<p>Felizmente el bache fue superado, y ahora cada vez que B sale con C, su mami le dice cariñosamente al oído: <em>¡Cuídate ah!</em></p>

<p>Creo que de eso se trata; de hacer el intento para entender las decisiones de los hijos y si no puedes apoyarlas, aunque sea respetarlas y estar ahí para guiarlos. Qué bueno sería que en vez de enfadarse, una madre se sienta de alguna manera orgullosa –y tranquila- de la responsabilidad de su hija si es que algún día encuentra, por ejemplo, pastillas anticonceptivas en su cuarto. Aunque creo que hay una marcada diferencia entre la situación ante una adolescente inmadura que todavía no sabe lo que quiere a una chica centrada y con cierto grado de madurez (ojo, no estoy juzgando a las primeras). Bueno, pero eso digo ahora. ¿Quién sabe cómo será cuando tenga mis propios hijos?</p>

<p>Es un tema difícil, sí. Para unas más para otras. ¿Cómo contarles, cómo darles entender a nuestras queridas mamis -y por qué no, también a los papis- que ya nos somos unas niñas sino mujeres con todas sus letras?</p>

<p><br />
<strong><a href="http://www.lyricsfreak.com/m/madonna/like+a+virgin_20086923.html" target=_blank>"Like a Virgin"</a> de Madonna.</strong> ¿Se han dado cuenta cómo en las discotecas cuando ponen esta canción, las chicas salen a bailar corriendo con sus amigas y cantan a voz en cuello y se fastidian entre ellas y en ese momento, el corito "like a virgin... touched for the very first time" se convierte en un himno irónico y sarcástico? (Yo lo he hecho)<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/trP2QGcDv28&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/trP2QGcDv28&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div><br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Tortura en puntillas</title>
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    <published>2008-07-10T15:28:00Z</published>
    <updated>2008-07-14T23:27:17Z</updated>

    <summary>Foto: Tomy Pelluz Cualquier noche de un jueves, viernes o sábado, podrán ver lo que un día M y yo “descubrimos” mientras comíamos papitas fritas en Larcomar. El reloj se acercaba a las once, habíamos llegado tarde al cine y...</summary>
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        <category term="Yo sé cuidar mi cuerpo" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Tacos400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/Tacos400.jpg" width="400" height="267"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/tomypelluz/2007412474/" target=_blank>Tomy Pelluz</a> </em></small>

<p>Cualquier noche de un jueves, viernes o sábado, podrán ver lo que un día M y yo “descubrimos” mientras comíamos papitas fritas en Larcomar. El reloj se acercaba a las once, habíamos llegado tarde al cine y estábamos acordando cuál sería nuestro próximo destino. De pronto, nuestro aburrido y lento proceso de grasosa masticación fue interrumpido por un constante ‘tac-tac… tac-tac’. Volteamos y vimos cómo decenas de chicas (y no tan chicas) empezaban a llegar a las puertas de Gótica y Aura.</p>

<p>La mayoría usaba jeans pitillos bien apretados y empinadísimos zapatos, esos que están de moda. Lo que nos llamó la atención fue que casi ninguna podía manejar bien los tacos y parecía que caminaran como si estuvieran pisando huevos o lo que era peor, como si acabaran de bajarse de un caballo. M y yo nos miramos y nos reímos. Ellas juraban que se veían lindas todas arregladitas, pero no se daban cuenta que la posición y movimiento del cuerpo ¡les mataba todo el look!.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Además, como el piso de la entrada a Gótica es de tablones de madera, los que dejan pequeños espacios entre sí, a una desafortunada se le atracó el taco aguja y otra, algo más despistada, siguió caminando a lo Cenicienta porque el piso se había  quedado con su zapato.</p>

<p>Confieso que todo eso nos causó gracia y no pudimos evitar pensar cómo andarían las susodichas luego de estar paradas durante un par de horas y de haber bailado una que otra canción… ¡pobres pies! Pero la risa cesó abruptamente, M me miró con una seriedad que me sorprendió:<br />
-¿Nosotras también nos veremos así?”, me preguntó.<br />
-¡Espero que no!</p>

<p>…<br />
 <br />
La última vez que me puse un par de tacos para ir a una discoteca, a las 3:30 de la mañana mis acalambrados pies no podían más. Sentía un horrible hincón en el talón (apurada había salido sin las curitas de rigor) y una quemazón en la zona de la articulación del dedo gordo, justo donde estaba el corte del zapato, me indicaba que definitivamente tenía una señora ampolla.</p>

<p>En plena voltereta salsera, después de que me había pasado un buen rato tratando de distraer el dolor con la concentración que me requería evitar algún vergonzoso tropiezo, le imploré a S que nos fuéramos. ¡Quería quitarme los lindos -pero odiosos- zapatos ya! Y solo fui feliz cuando, una vez sentada en el carro, los dedos de mis pies se movieron libremente.</p>

<p>Sinceramente no sé cómo hacen las que andan en puntillas prácticamente los siete días de la semana. Yo, primero por cuestiones de altura y luego por comodidad (y porque durante algunos años no sé porqué me fijaba en chicos chatos), me he acostumbrado a andar en ballerinas o en zapatillas. ¡Andar en tacos es un arte! Supongo que es cuestión de educar al pie, así como lo hacen las bailarinas de ballet, para lograr a ser como las muñecas Barbie, que andan eternamente en puntitas y nunca pierden la sonrisa. ¡Ja! Esas imágenes estereotipadas que nos da la niñez… Creo que un ejemplo más real es el de Victoria Beckham, a quien siempre –pero siempre- se le ve en zapatos de por lo menos taco siete. Se ve regia, sí, ¿pero se han dado cuenta que casi nunca se le ve sonreír? ¡Quizás sea porque no aguanta el dolor de pies!</p>

<p>¿Por qué someterse a ese martirio? ¿Acaso al día siguiente, una vez terminada la juerga, el dolor no continúa? ¿Acaso las ampollas no tardan días en desaparecer y a la larga se convierten en callos? ¿Acaso no sabemos que usar zapatos ajustados, en punta y empinados hacen que salgan juanetes, los que alteran toda la estética del pie? Claro que los zapatos con tacos altos estilizan no solo el pie, sino toda la figura, pero haciendo un balance costo/beneficio, ¿vale la pena?</p>

<p><strong>"Dancing shoes" de Artic Monkeys</strong>. No es solo la coincidencia del título de la canción con el tema del post, es el ritmo, es todo.<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qP45f0BpZfs&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/qP45f0BpZfs&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>

<p><br />
<strong>"Las botas de Mónica". </strong>Un capítulo de Friends en las que Mónica se compra unas botas preciosas, pero son tan caras que le hace prometer a Chandler que las usará todo el tiempo. Lo que ella no sabía era que usarlas, sería tan incómodo que se volvería en una tortura.<br />
<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4uZ2GFWxbRY&hl=en&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/4uZ2GFWxbRY&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div></p>]]>
    </content>
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    <title>Drama queen</title>
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    <published>2008-07-02T11:32:53Z</published>
    <updated>2008-07-02T22:01:02Z</updated>

    <summary>Foto: margot.capespine Llegué a mi casa totalmente intranquila. No cabía en mi pellejo; y no de felicidad, sino de angustia. Las doce cuadras que separaban su casa de la mía las había caminado rápido, a un solo ritmo, sin fijarme...</summary>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="DramaQueen300.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/DramaQueen300.jpg" width="300" height="399"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/ladysjazz_mc/697948812/" target=_blank>margot.capespine</a></em></small>

<p>Llegué a mi casa totalmente intranquila. No cabía en mi pellejo; y no de felicidad, sino de angustia. Las doce cuadras que separaban su casa de la mía las había caminado rápido, a un solo ritmo, sin fijarme en la gente con la que me cruzaba o en los carros que pasaban, concentrada en lo que había pasado minutos antes, en la pelea que habíamos tenido. Estaba cansada físicamente, pero sobre todo, emocionalmente.</p>

<p>La casa estaba vacía, todos habían salido. Había empezado a oscurecer y las sombras, refugiadas en las esquinas de los pasadizos y en los quiebres de las escaleras, empezaban a invadirlo todo. Nunca me había gustado estar en casa sola. La sentía muy grande y me daba algo de miedo.</p>

<p>Prendí todas las luces y entré a mi cuarto. Encendí un cigarro y me senté a fumarlo en mi cama. ¿Por qué habíamos peleado? ¿Por qué me había dejado salir de su casa molesta sin retenerme? ¿Había sido mi culpa? Ahora, ¿qué iba a hacer? El humo entraba a mis pulmones y sentía que cada vez me faltaba más aire. De pronto me pareció escuchar bulla en la cocina. Me asusté. Dejé de respirar para poder escuchar mejor. A los pocos segundos, escuché otro ruido. Alguien se ha metido en la casa, pensé.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Salí de mi cuarto y caminé lentamente hacía la escalera que daba a la cocina. Me asomé y escuché mejor. El “ruido” parecía ser el aleteo de una paloma que, como muchas, aprovechaban que la puerta del patio estaba abierta, se metían a revolotear y terminaban golpeándose con todo. Yo seguía asustada.</p>

<p>Subí corriendo al tercer piso. En la puerta de la escalera, el león tejido a macramé que, hacía años mi mamá había hecho, me miraba fijamente. Eso, más la sensación de que cada vez que bajaba por esas escaleras alguien o algo me perseguía, lo que desde pequeña me había dado escalofríos, me asustó mucho más.<br />
 <br />
Entré al escritorio y sin prender la luz me dirigí hacia el teléfono. Me senté en la alfombra y sin pensarlo dos veces empecé a marcar: 5-6-6… Apenas escuché su voz le dije atolondradamente y casi susurrando que estaba segurísima de que alguien se había metido a mi casa (en esa época San Miguel era un distrito en el que uno se sentía cada vez más inseguro y el hecho no sonaba tan irreal o imposible). Lo que realmente quería era que viniera. Mientras había estado fumando en mi cuarto, me había asomado varias veces a la ventana con la esperanza de verlo aparecer del otro lado del parque caminando hacia mí, como era costumbre. Pero, no. Recién ahora, después de que jadeando y sollozando le había dicho que no sabía qué hacer, que estaba sola, muerta de miedo, que desde donde estaba escuchaba cómo los intrusos se movían en los primeros pisos de mi casa, logré que me dijera: “Estáte tranquila, voy ahorita”.</p>

<p>Colgué aliviada: él vendría, me abrazaría, conversaríamos, arreglaríamos todo y se quedaría haciéndome compañía. El día tendría un final feliz… Pero las cosas no ocurrieron con tanta simpleza. En realidad, lo que pasó en los siguientes minutos no lo pudo haber maquinado ni mi gran –y algo manipuladora- imaginación.</p>

<p>Efectivamente, llegó en menos de cinco minutos. Apenas escuché el sonido del motor de la vieja camioneta en la que solían andar, me asomé por la ventana. Fue ahí que me di cuenta que no solo estaba con su hermano mayor, sino que ambos traían consigo sus pistolas de aire comprimido y estaban realmente dispuestos a enfrentar a los “ladrones”.</p>

<p>Había subido con un juego de las llaves de la casa con la idea de tirárselas por la ventana cuando llegase, para que pudiera entrar porque obviamente yo no iba a salir de refugio/escondite para abrirle la puerta, y así lo hice. Exactamente no sé lo que pasó después, yo solo esperé sentada en la oscuridad, apoyada contra la pared, en una esquina. Me imagino que habrá sido como cuando en las películas, los efectivos Swat allanan el lugar donde creen está oculto el sospechoso: Entran a hurtadillas, comunicándose con señas, con las armas en alto y dando sorpresivos giros en las esquinas.</p>

<p>Pasó un rato, que puede haber sido corto o puede haber sido largo, y aparecieron en la penumbra. Se acercaron a mí, me preguntaron si estaba bien y él me abrazó fuerte, muy fuerte, mientras me decía que no tenía nada que temer, que no habían encontrado a nadie abajo. Sonreí, los miré y les agradecí infinitamente por haber acudido a mi “rescate”. </p>

<p>Después de todo el drama, la pelea quedó atrás. Bajamos, su hermano se fue y él y yo nos quedamos viendo televisión. Estaba tranquila. Conseguí lo que quería, lo tenía a mi lado. "Cuando llegue mi mamá mejor no hay que contarle nada, ¿ya? No quiero preocuparla", le pedí.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="SorryDramaQueen450.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/SorryDramaQueen450.jpg" width="450" height="326"></div><small><em>Fotos: <a href="http://www.flickr.com/photos/kidbrick/2513422422/" target=_blank>KidBrick</a></em></small>

<p>Vuelvo a leer lo que he escrito y mientras una parte de mí se siente avergonzada, la otra se ríe de mí misma… ¡Qué estúpida fui!</p>

<p>Ahora, tampoco se me vayan encima. No creo que muchas (o muchos) estén libres de decir que nunca aplicaron eso de “el fin justifica los medios”, ¿o sí?<br />
</p>]]>
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