Octubre 2008
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2008
No sé por dónde empezar ni cómo explicar por qué, pero esta es la última vez que escribo en este blog, Pequeño Detalle, que nació en febrero y que está llegando a su entrada número 30, y creo que ya es momento de decir adiós. Quiero agradecer a los editores de la web de El Comercio por tan gentil invitación, a los lectores, amigos y familiares que me han acompañado y más que nada en el mundo a mi linda niña, porque sin ella no solo no habría blog, sin ella yo no habría publicado ninguno de mis dos libros y sin ella no sería nada. Y me hubiera encantado seguir, pero uno tiene que ser honesto y decir "hasta aquí llegué". Perdónenme. Nunca me he sentido segura de ser una buena madre, no la que mi preciosa hija se merece, nunca con el amor incondicional que nuestros niños sí nos tienen a nosotros y, ciertamente el destino solo se encargó de que creciera en mí esa inseguridad en algunos momentos difíciles de mi vida. Por eso quise que esta fuera mi tema, los niños, mi gran interrogante, mi gran reto.


