Junio 2008
23
2008

Quizás suene muy hippie todo esto, pero creo que la competencia es un error que se disfraza de virtud. Lo descubrí a los doce años, una vez en la que, después de haber entrenado duro con el equipo de vóley de mi colegio, me dejaron sentada en la banca el gran día del partido, delante de mis padres y hermanos, porque no era yo la que mejor mataba ni la más alta, y lo que importaba –recién entonces vine a enterarme– era ganar, ganar a toda costa al equipo contrario. Me sentí muy mal.
13
2008

Cuando era chibolo se tomó 20 cocacolas para demostrarles a sus primos que podía, y sobrevivió. También se metió un borrador a la nariz y tuvo que sacárselo un doctor. Fue a un colegio de curas gringos y, a la primera que uno de ellos se atrevió a pegarle con la regla, él le contestó con otro reglazo que le costó el despido (por fin lo consiguió) y el pobre fue a parar a un internado en Chosica donde hizo a sus mejores amigos, unos que le duran para toda la vida y con los que hasta ahora se junta, a pesar de que todavía le queda la angustia de los domingos por la tarde,cuando tenía que decirle chau a sus amigos y hermanos y subirse a un tren para dormir en su frío colegio. Desde entonces, los domingos a las 6 de la tarde, entra en una especie de crisis que él disimula mirando televisión hasta quedarse dormido.


