Febrero 2008
29
2008

A los colegios de monjas alemanas
Es horrible, pasamos de los juguetes playeros y los bloqueadores, en cuestión de segundos, a los uniformes y las matrículas y los útiles y las movilidades, y todo mientras todavía nos derretimos de calor. Ese cambio radical para mí siempre fue angustiante, sobre todo teniendo en cuenta que yo pasaba de vivir tres meses frente al mar, a tener que volver a verles la cara a las monjas alemanas de los tres colegios de monjas alemanas a los que fui. Tres. En alguno de ellos también estuvo mi mamá, Frieda Holler, Gladys Zender, Lourdes Flores Nano, la ministra Verónica Zavala, la actriz Patricia Pereyra, Sol Carreño, Gloria María Solari etc...Y seguramente ellas piensan que su colegio era lindo. Yo no.
24
2008

Hoy no me he reído mucho. Los domingos me gana la nostalgia. Hoy he sentido ganas de respirar aire puro, de escuchar a los pájaros, de ver mariposas, de jugar con los niños en una playa de río de Santa María de Nieva. Ahí viví hace unos años, rodeada siempre de niños descalzos, niños que me contaban cosas lindas que yo más tarde publiqué en un libro que se llama No mires atrás (Editorial Solar, 2006), entre otras muchas historias acerca de mis viajes por el Perú y algunas partes del mundo.
19
2008

Tengo que empezar por una confesión: odio los cuentos de princesas, esos que están tan de moda, esos que siempre odié, desde que era una niña, y que ahora han vuelto con fuerza. Blancanieves, Cenicienta, la Sirenita, etc. me parecen historias repelentes, donde la buena siempre es linda y la mala siempre fea, y no porque yo sea fea, no lo soy. Lo que me llega es esa moral gringa, ese culto a la perfección, ese meterle miedo a las niñas, haciéndolas soñar con brujas y hadas que deciden la vida de los bellos / buenos y malos / feos, esa cursilería, ese culto por el príncipe azul que se lleva a la...
14
2008
Antes de empezar a hablarles de Rio quiero compartir con ustedes la siguiente idea: El día de los enamorados me parece como tener que comerse un kinkón con manjarblanco y miel y bañado en leche condensada, demasiado, demasiado todo, demasiado acartonado y empalagoso. ¿O será que pienso así porque me acabo de zampar dos cua cuás y me he hostigado de dulce? ¿Qué será?
Ahora sí, déjenme presentarles a Rio Butler.
11
2008

1. La hora del perdón
Te quieo muto mamá.
Yo también te quiero mucho, mi hijita linda. Perdóname porque hace un rato te hablé un poco feo.
Peldóname, mamita.
No, tú perdóname, mi amor.
¡Noooooooo, tuuuuuuuuuú!


