Octubre 2007
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2007
A Varanasi, la ciudad sagrada de la India, se va a morir. En otras partes del planeta, ya nadie comprende a la muerte. Mucho menos se le ama. Pero aquí, en Varanasi, la muerte se limpia de su mala fama en las aguas del Río Ganges. Allí es honrada, respetada y venerada tan igual como la vida. A tal punto que deja de ser un triste antónimo y se convierte en esa otra mitad que necesita el ser humano para completar su verdadera existencia.
Y hacía allí me fui en mis vacaciones. En busca de una muerte que me permitiera vivir mejor. Ahora me queda claro que, lo mejor de morir, es renacer.


