Diciembre 2007
27
2007

Desde mi terraza, allá en los altos de San Blas, sin importar que fuera diciembre, Cusco de noche parece un árbol de Navidad. Claro, en estas fechas, por la multiplicación de las luces, más aún. Me encanta el espíritu navideño, las familias juntándose a cenar cosas ricas propias de las festividades: pavo, lechón, ensaladas agridulces, panetón, chocolate y vino, mucho vino. Me fascina, a mis treinta años, reventar cohetes, revolotear con las chispitas mariposas, abrir los regalos, cantar villancicos, rezar por todos. Sí, eso me gusta: La Nochebuena, la unión de la estirpe junto a un nacimiento, no tiene punto de comparación. Sin embargo, el resto de días “de amor y paz? podría matar al Papa Noel famélico de la esquina que no tiene mejor idea que atacarme con sus caramelos de a china. Para eso no soy nada bondadoso. Y en la ciudad imperial, la verdad, si las miradas asesinaran, tendría sobre mis hombros a más de 50. Lo siento, en Navidad soy un asesino en serie que le gusta cantar como los Toribianitos el hit: “Los peces en el río?.
20
2007

No es tan complicado saber cómo me llamo. Es más, estoy segura que me conocen. Si no se han tomado una foto conmigo es como si no hubieran estado en Cusco. Soy modesta, pero famosa. Tienen que reconocer que mi popularidad ha llegado a puntos impensados, si no que lo diga la Cusqueña que me retrata en sus botellas de 330 y 620. Claro, siempre ando callada, sin decir nada, pero ya no. Estoy harta, cansada, fastidiada con el rol que me toca cumplir. Si pudiera me escaparía de esta prisión. No es fácil ser una celebridad. Tengo a un inca sin presencia que me custodia, cuya única gracia es tener cara de malo y posar, supuestamente, imponente con su metro setenta y pico junto a los incautos turistas que buscan llevarse un retrato conmigo. En fin, aquí estoy, desde hace algunos cientos de años, primero como parte principal en la construcción de un palacio inca y ahora como el eje turístico de esta zona. Así pasan mis días, siempre igual. No obstante, de todo lo que me pasa, solo tengo una cosa clara: que nadie me puede tocar. ¿Por qué? Eso sí no sé.
11
2007



