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    <title>Me voy a casar</title>
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    <updated>2008-01-15T17:29:05Z</updated>
    <subtitle>Mathías Brivio. Estudió Historia y Ciencias de la  Comunicación en la Universidad de Lima y al darse cuenta de que el periodismo era una especie de historia de lo inmediato, conjugó sus dos carreras y las llevó a la televisión.  Se inició como reportero en América Noticias, se encargó de hacer las microondas para Primera Edición,  fue conductor de América Hoy y posteriormente reportero de los programas  “La Revista Dominical”, “Tiempo Nuevo” y “Cuarto Poder”. Actualmente trabaja en “Día D”. Se casó hace unos días. </subtitle>
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    <title>Es hora de despedirme</title>
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    <published>2007-12-19T20:55:26Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:29:05Z</updated>

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        <![CDATA[<p><img alt="beso matri.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/beso%20matri.jpg" width="400" height="300"></p>

<p>A casi un mes de habernos casado, todavía hay gente que me pregunta por qué me casé, y sinceramente no creo que exista una respuesta precisa para eso, es decir, lo he intentado explicar en los relatos que encantado he compartido con ustedes, pero dar una respuesta exacta y científica es imposible. Por ahora siento que tomamos la decisión correcta. Algunos dirán que es demasiado prematuro para sacar ese tipo de conclusiones, y estoy totalmente de acuerdo. Lo que trato de decir es que no ando con cara de perdido por el mundo preguntándome por qué lo hice. Estoy contento y punto.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Creo que quizás  la convivencia nos ayudó con el tema de saber quién era cada uno. Lo que sí es cierto es que cuando llegamos de la luna de miel, Ale parecía otra intentando ordenar la gran cantidad de regalos que nos dieron. Ninguno de los dos es ordenado, pero ella se transformó en una especie de ogro que lo único que quería era ver su casa arreglada, y por supuesto,  yo tenía la culpa de todo. Yo era el vago que no quería hacer nada por la casa, pero por suerte pasó rápido el temporal (creo que duró apenas cuatro días). Como para acrecentar la tensión, yo a cada rato le decía “mis amigos tenían razón, el anillo lo cambia todo” y Ale se ponía peor mientras yo reía. Al final tuve que olvidarme de esa bromita porque la estaba volviendo  loca. Lo bueno es que finalmente pudimos ordenar la casa y el clima de paz volvió una vez más al hogar.</p>

<p>Ahora puedo contarles que nuestros amigos y nuestras familias han sido excesivamente generosos con nosotros y nos han regalado prácticamente todo lo que una pareja de recién casados puede necesitar. En realidad, es todo lo que una familia con ocho hijos puede necesitar. Nunca imaginamos tantas cosas en nuestro departamento, y espero que estas líneas sirvan para agradecer de corazón a todos los que se tomaron el tiempo en pensar en algún detalle para nosotros. </p>

<p>Un tema recurrente en los comentarios que recibí fue el de la gastadera de plata en la fiesta.  Comparando con otros matrimonios, creo pasamos piola. El secreto estuvo en haber puesto en la tarjeta que era corcho libre. De hecho puse cien litros de chelas y dieciséis six packs, además de veinticuatro botellas de whisky, el resto lo llevaron los invitados. Se gastó también en música, gaseosas y comida, pero para nada fue un despilfarro. Estoy seguro que para todo lo que hubo y lo bien que la pasamos, nos salió súper barato. Y bueno gracias también a la abuela Fina y a mi suegra Cecilia que después de esto ya puede buscar chamba como organizadora de bodas. Mi consejo para los que están pensando en casarse y andan medio misios es que no les dé roche poner en la tarjeta eso del corcho libre. Nosotros pusimos “Pueden llevar su trago, somos muy liberales para ese tipo de iniciativas”. Algo simpático que es perfectamente comprensible, sobre todo por la gente que te quiere. </p>

<p>Ahora sí, pasando a lo más importante de esta entrega, quiero agradecerle a <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/deportado/" target=_blank>Fabricio Torres del Águila</a> por haberme dado este espacio en una página tan leída y a <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/tercerplaneta/" target=_blank>Joaquín Ortiz</a> que me va a publicar hasta este post porque nunca aprendí a usar el blog yo solo. Como algunos solicitaron y otros presagiaron, este blog ya cumplió su misión. La idea básica era contar las experiencias de una persona que se va a casar para que ustedes puedan opinar y tal vez sentirse identificados. Creo que mis expectativas fueron superadas increíblemente. Cuando comencé con esto, jamás imaginé todo lo que un blog podía generar. Aunque como habrán notado no soy mucho de responder, les aseguro que cada palabra de aliento significó muchísimo para mí en esta etapa tan importante de mi vida, y lo mismo piensa Alejandra. No me gustan mucho las despedidas así que trataré de no ser muy dramático en esto. Solamente quiero decirles que si tienen a alguien al lado y creen que es la persona correcta, no tengan miedo, o, al menos, no se asusten, ese sentimiento es increíble. Yo me casé, pero también es válido solo convivir. Pienso que lo importante es simplemente creer en el amor, suena súper cursi pero somos los únicos seres que tenemos esa capacidad y hay que aprovecharla, ¿no?</p>

<p>Nuevamente gracias a todos por darme parte de su tiempo. Hasta a los mala onda les agradezco porque se tomaron el trabajo de leerme y, encima, insultarme, y eso ya es mucho pedir.</p>

<p>Solamente queda decir Feliz Navidad y que el próximo año sea el mejor de todos.</p>]]>
    </content>
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    <title>La luna de miel</title>
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    <published>2007-12-10T18:55:08Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:28:14Z</updated>

    <summary> De vuelta a la capital luego de una refrescante y relajante luna de miel mancoreña y sin ganas de trabajar nunca más les escribo este post. No malinterpreten mis ganas de no trabajar, pero sucede que la vida por...</summary>
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        <name>Mathías Brivio</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="beso.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/beso.jpg" width="400" height="300"></p>

<p>De vuelta a la capital luego de una refrescante y relajante luna de miel mancoreña y sin ganas de trabajar nunca más les escribo este post. No malinterpreten mis ganas de no trabajar, pero sucede que la vida por esas tierras norteñas transcurre a un envidiable ritmo ajeno al estrés tan propio de una ciudad como nuestra plomiza Lima, que uno quisiera quedarse allá eternamente y dedicarse a lo que sea sin la necesidad de vivir constantemente pensando en cómo pagar esto o aquello. En Máncora y alrededores la vida es vida. El resto, no existe. Pero bueno ya estoy aquí y les escribiré a manera de diario acerca de cómo fueron esos primeros días de casado.</p>

<p>Una vez que llegamos, nos recibieron mis amigos Anita y el ‘Chino’ (‘Cachuchín’ para los patas), una pareja que tienen un pequeño restaurante llamado “El Sitio” en la entradita de Máncora. Comimos un par de pizzas y de frente nos fuimos en mototaxi al hotel Peña Linda, ubicado en el límite de Pocitas con Vichayito. Por ser casi medianoche la tarifa fue de 10 soles. “De día cobran 7 soles nomás” me dijo el chofer cuando vio mi cara de sorpresa. Sucede que no es común pagar más de 2 soles por esos vehículos, pero el hotel está como a veinte minutos por una trocha y normal cuesta eso. Una vez en el hotel, un amable guardián nos llevó hasta el bungalow que justo quedaba en la misma playa. Realmente increíble y bastante recomendable.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p><img alt="cuartodelhotel.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/cuartodelhotel.jpg" width="466" height="350"><br />
<em>Ale en el hotel</em></p>

<p>Por la mañana siguiente se nos dio por caminar desde  nuestro hotel hasta Máncora. Ale no iba desde hacía 5 años y tenía muchas ganas de ver los cambios en el pueblo. Aproximadamente una hora y media de agradable caminata por la orilla del mar nos distanciaba de donde estábamos alojados, lo malo fue que metimos muchas cosas en la mochila y entonces mi espalda casi al final del camino me pedía descanso urgente. Cuando llegamos a la playa, rápidamente ubicamos un lugar. La tarea fue facilísima, casi no había gente. El color de piel de Alejandra es semitransparente, entonces hubo que embadurnarla de protección  factor 60 para evitar lamentables insolaciones. Ni bien nos instalamos me paré a comprar una gaseosa en el improvisado puestito de la señora Lala, que estaba en Talara según me contó su esposo. De vuelta a mi toalla, me encontré con un amigo de mis épocas preuniversitarias, José Carlos Rojas, quien estaba con su enamorada. Por estos días, José Carlos es peleador de Vale Todo y su enamorada también. Simpática y explosiva combinación. Me contó que había ganado su pelea hacía cuatro días, yo les dije que ya venía, le avisé a Ale de este feliz encuentro y nos unimos a su mesita para acompañarlos con unas cervezas mientras ellos bebían vino. Empezamos al mediodía. A las tres de la tarde, José Carlos decidió cambiar el vino por cerveza y todo se derrumbó, o mejor dicho, él se derrumbó contra su silla mientras intentaba llegar al baño. Comprendimos que era hora de irnos. Nos despedimos y nuevamente a la casa de Anita y ‘Cachuchín’. Allí almorzamos y nos quedamos entre cervezas, buena compañía, excelente música y mucha conversa hasta la una de la madrugada. </p>

<p><img alt="josecarlosrojas.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/josecarlosrojas.jpg" width="450" height="337" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/><br />
<em>Con mi amigo José Carlos</em></p>

<p>Nos fuimos al hotel y a las 8 de la mañana, después de alistar a su preciosa hija Josefina (de cinco años) para ir al colegio, pasaron por nosotros. Nos fuimos a Canoas, como a media hora al norte de Máncora. Ahí ‘Cachuchín’ tiene un terreno y su papá una casa muy bonita, estuvimos un par de horas tomando sol y resolviendo algunos asuntos y nos fuimos a la zona de Las Pocitas, una playa formada por antojadizas formas rocosas que precisamente convierten la orilla en “pocitas” llenas de agua de mar. A las dos de la tarde nos fuimos a “Las Gemelitas”, el restaurante de mi amigo Germán, quien me había prometido un riquísimo arroz con pato,  con pato de su corral. De entrada pedimos un exquisito cebiche con langostinos, mero y conchas negras. De fondo, la delicia prometida. Gran mérito de Germán, comenzó vendiendo cebiches de a sol y ahora es el restaurante más visitado de Máncora. Las cervezas dejaron de salir cuando sumaron un cajón. A las cinco y media de la tarde enrumbamos a nuestro hotel, no sin antes recibir la promesa que el último día comeríamos pichones de su corral a pedido de Ale (recién allí me enteré de que le gustaban las palomitas). Dormimos hasta las diez de la noche y volvimos al pueblo. Comimos una pizza donde Anita y el ‘Chino’, hubo un poco de conversa con cerveza y a la una ya estábamos acostados. </p>

<p><img alt="pocitas.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/pocitas.jpg" width="450" height="337" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/><br />
<em>Con Anita y el 'Chino' en Pocitas</em></p>

<p>El miércoles fuimos a la playa y nos encontramos otra vez con José Carlos y su enamorada. Ale se tomó dos piñas coladas, yo unas cuantas cervezas con José Carlos. Además me encontré con Lala, una señora buenísima y enamorada de ‘Pitty’ Block que vende líquidos en la playa. Me dijo que tenía un regalo para nosotros y me preguntó dónde me lo podía dejar. Le dije que lo lleve a la casa del ‘Chino’ porque mi hotel estaba muy lejos y esa tarde tuve mi regalo (una artesanía propia de la zona muy bonita, gracias Lala, en serio, no hacía falta tanto cariño, con tus buenos deseos nos bastaba). Almorzamos en “Las Gemelitas”. Cebiche, arroz con conchas negras y jalea mixta fue el menú de esa tarde. Con tremenda cantidad de fósforo en nuestro cuerpo no nos quedó otra cosa más que caer en un profundo sueño hasta las diez. Esa noche estuvo tranquila, creo que leímos un poco (por suerte no hay televisores, así que aprovechamos para leer bastante en este viaje) y volvimos a dormir. Por la mañana del jueves decidimos pasarla todo el día en el hotel, disfrutarlo y disfrutarnos. Estuvo increíble. Piscina, mar, sol y nosotros. En la tarde nos fuimos al pueblo para almorzar en el Sushi Bar y realmente valió la pena la espera hasta el jueves para saborear tremendo platos. </p>

<p>Nos fuimos a la playa a esperar que el sol se vaya a dormir y después hicimos lo mismo nosotros. A las nueve de la noche el ‘Chino’ y Anita pasaron por nosotros y nos fuimos a comer pizzas a la leña a Antica. Éramos los únicos en una salita muy acogedora. Yo llevé un champán que guardé de la noche de bodas y ellos llevaron un vino. Comimos, y una vez terminadas nuestras botellas, empezamos con las cervezas. Se fue la luz y a la media hora volvió. A las 2 de la mañana nos fuimos a dormir. El viernes se me ocurrió salir a correr (trotar) a las nueve de la mañana. A las diez y media regresé y Ale seguía dormida. Cuando se despertó, pasamos la mañana otra vez en el hotel. Para el almuerzo fuimos donde no se imaginan quienes… así es, donde Anita y el ‘Chino’ para probar un riquísimo atún preparado en distintas formas (carpaccio, tipo sushi y apanado en ajonjolí).  Todo estuvo espectacular. </p>

<p>Por la tarde nos apuramos en regresar al hotel para captar el sunset, pero nos ganó. Igual pudimos tomar algunas fotos con el cielo aún naranja y luego rojo. Dormimos y en la noche nuestra juerga de despedida en la casa de ya saben quiénes. Cayeron varios personajes mancoreños, hasta Magoo pasó un ratito por allí. Fue una noche muy linda, llena de vibras positivas, de mucha cerveza, de cariño y de toda la buena onda que unos buenos amigos pueden irradiar. También estaban José Carlos y su novia. </p>

<p>A las tres de la mañana nos fuimos a dormir. Nos levantamos a las once, pasamos un ratito por Pocitas y enrumbamos a “Las Gemelitas” por los pichones prometidos. Los sirvieron con tallarines rojos y ensalada de papa. Inmensas montañas de comida saciaron el hambre. Brindamos con vino y nos disculpamos por la premura de nuestra partida, pero había un carro esperándonos para ir a Piura. Nos despedimos de Anita y el ‘Chino’ y salimos para Piura. A las seis y media de la mañana del domingo salió el avión. Esta vez un Alprazolam (Xanax) se encargó de tranquilizar a Ale. Esa fue a grandes rasgos nuestra Luna de Miel. El resto de la historia recién la estamos comenzando a escribir ya en casa. Esa es la parte más difícil sin duda. </p>

<p>P.d.- Dada la curiosidad de varios de ustedes, les contaré que en el matrimonio Julieta estaba hecha una princesa, sumamente entretenida con su prima Franca como para animarse a participar de cualquier acto que involucre mostrarse delante de un público adulto. Así que los aros permanecieron intactos sobre una almohadilla encima de la mesa donde estaban las actas y demás papeles referentes al casamiento. </p>

<p>Si quieren conocer el Hotel Peña Linda entren a: (www.vivamancora.com/penalinda/ubica.html<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>¡Ya me casé!</title>
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    <published>2007-11-28T18:19:28Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:27:38Z</updated>

    <summary> Como deben suponer, estas líneas las estoy escribiendo desde mi luna de miel en una cabina de Internet a diez metros de la playa en Máncora. Muchas gracias por los buenos deseos y comentarios llenos de buena vibra antes...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="mancora.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/mancora.jpg" width="400" height="267"></p>

<p>Como deben suponer, estas líneas las estoy escribiendo desde mi luna de miel en una cabina de Internet a diez metros de la playa en Máncora. Muchas gracias por los buenos deseos y comentarios llenos de buena vibra antes y después del matrimonio. De saque les cuento que mi hermana mayor, Verónica, llegó de sorpresa dos días antes, así que una de mis ausentes fue uno de los mejores presentes para mí. Ya se imaginarán lo feliz que me puse cuando entré a la casa de mi mamá el jueves y de pronto apareció ella. Nos abrazamos fuerte, muy fuerte, y no paramos de reír. Reímos como dos minutos,  siempre abrazados. Fue  un esfuerzo de mi papá y de ella misma que nunca olvidaré.</p>

<p>Trataré de resumir lo mejor que pueda lo que fue el matri para evitar que mi esposa se aburra solita en la playa y también para no perderme ni un rayo de sol en este paraíso norteño que nunca tiene pierde. Soy un convencido de que no hace falta salir del Perú para disfrutar la vida, y en este caso, la vida de recién casados.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Les contaré que mi sábado 24 de noviembre comenzó muy temprano. A las 8 de la mañana ya estaba despierto y jugando con Julieta, que había pasado la noche conmigo. Mi terno blanco, mi camisa verde, mi corbata rosada y mis “All Star” rosadas reposaron toda la noche en el comedor del departamento esperando el momento preciso para vestirme. Yo miraba mi ropa de vez en cuando pero no me animaba a ponérmela, además, quería registrar el momento con el ojo privilegiado de mis amigos Carlos Jiménez, quien grabó todo desde mi lado, y Jorge López, que grabó todo lo que vivió Ale desde el suyo. Llegando pienso editar todo el material tipo reportaje. </p>

<p>A las nueve de la mañana estaba bañado y en toalla. Mientras jugaba con Julieta y la convencía para que se bañe, llegó Miguel Ángel, un amigo que es como mi hermano, que es padrino de Julieta y también testigo involuntario del matrimonio (yo pensé  que lo había nombrado testigo de soltería pero al final era el firme y mi amigo Carlos Mauriola que era el firme firme supo entender mi error). Al poco rato llegó Carlitos Jiménez y automáticamente comenzó a grabar todo. Me cambié y Julieta ya estaba cambiada también, se había bañado rápido. </p>

<p>Salimos cargando las maletas a duras penas y subimos al carro de Miguel Ángel, que le había regalado el peinado y el maquillaje a Ale en Corte y Café. Fuimos al encuentro de mi novia y también de mi suegra al local de la peluquería en Chacarilla. Antes de poder ver a Ale me hicieron un peinadito al toque, y después de veinte minutos, la vi. Estaba hermosísima, con un vestido blanco y una especie de cinturón bordado con flores, y amarrillos y verdes. Preciosa. Nos dimos un beso con cara de tontos y nos tomaron algunas fotos. Aparte, la cámara de Jorge López también nos estaba grabando. Julieta no se dejó tocar la cabeza, pero por suerte, Nieves - su nana- le había hecho un lindo peinado. </p>

<p>A las once y media de la mañana salimos con destino a Camacho previa maniobra para que Ale entre en el carro sin, según ella, malograr el vestido. En el camino hubo pocas palabras, muchos besos a Julieta, varias miradas al vacío y uno que otro “<em>que calor</em>”. El día nos acompañó bien y el sol estuvo de nuestro lado.</p>

<p>Finalmente entramos a la “Hacienda Monterrico Grande” y justo llegaron sus hermanos,  mis papás y mis hermanos, incluido Christo, mi hermano mayor  que vive en Cusco. Caminamos y Rafo, otro gran amigo y súper fotógrafo con el que viví cuatro años en Miraflores, ya tenía todo listo para tomarnos las fotos de ley.  Eran casi las doce y nuestros familiares seguían llegando. Fotos por acá, fotos por allá y el local seguía llenándose. Ale  estaba nerviosa, la suegra mucho más y yo intentaba estar tranquilo. Mi amiga Cristina me llamó desde Canadá para desearme suerte. <em>Apaga el celular</em>, me dijo Ale. <em>No, porque uno nunca sabe</em>, le dije. Cara de palo de Ale. Llamada de mi prima que vive en Nueva York. Más suerte. Llamada de un pata que quiere un reportaje. Ahora Mathías con cara de palo le explica que está a punto de casarse y que no es momento para hablar de eso. Llamé a Harold, el que nos iba a casar, y me dijo que no me preocupara, que estaba a 10 minutos. Eran las 12:25. Mi amigo Juan Pablo, que tenía 24  whiskies y muchas cervezas en su carro, tampoco llegaba. <em>Ya voy, que esperen</em>, me dijo. </p>

<p>Ale ya se había ido al carro para hacer la entrada triunfal. Pero la linda Ale no le había dicho a su testigo, que había venido de Australia, que ella no era la testigo porque los dos cometimos el error de pensar que el de soltería era distinto al de la ceremonia. Así que, por nextel, Ale me dice “<em>explícale a Talía lo que pasó</em>”. Ya se imaginan la escena: Mathías con cara de ángel diciéndole a Talía, faltando tres minutos para que empiece todo, que había un error en el acta pero que se pare al costado nuestro y que haga la finta de que está firmando. Por suerte, Harold, que justo acababa de llegar, aceptó la trampita visual. Y mi suegra que ya quería que todo comience y yo que <em>espérate</em>. Talía, con cara de no entiendo nada, igual se paró a mi costado y el de Miguel Ángel a esperar que entre Ale con su papá. Antes, Harold había pedido un parante para el micrófono y le “agencié” a mi sobrino Lucas para que agarre el micro toda la ceremonia. Y mi suegra que <em>¿yaaaaaaa?</em> Y yo <em>un ratito</em>. Finalmente le hice la seña al de la música para que pusiera “All you need is love” de los Beatles y con ese fondo entró la más linda de las novias. </p>

<p>La lectura de los derechos y deberes dura aproximadamente 15 minutos, ella aceptó primero y yo sin dudarlo dije que sí también. Nos pusimos los aros y nos besamos, nos besamos bien. Después brindamos con champagne y trescientas personas se acercaron a saludarnos. El resto fue pura juerga hasta las 7 de la noche que se apagó  la música y Cristina, la enamorada de Perico, el hermano mayor de Ale, puso su casa para seguirla. Una enorme piscina me recibió y yo no dudé en quitarme la ropa hasta quedarme en calzoncillos y bañarme más libre y feliz que nunca ante la mirada entre alegre y resondrona de Ale. </p>

<p>A las 9:30 de la noche nos fuimos a la suite presidencial del hotel Sonesta del Olivar (gracias puntos Ripley), entré y caí privado. Por la mañana recién disfrutamos de todo lo que ese cuarto más grande que mi casa tenía, comenzando por el jacuzzi. Almorzamos con mi suegra y con el tío Hans, un gringo loco super adorable, primo de mi suegra que se ha ganado todo mi cariño.</p>

<p>A las dos de la tarde, un taxi nos llevó al aeropuerto, subimos al avión a las 4 y Ale lloró de nervios, le tiene más miedo al avión que yo. Llegamos a Máncora  a las nueve y media de la noche, comimos en casa de mis amigos Cachuchín y Anita que tienen el restaurante “El Sitio” a la entradita nomás y después fuimos al hotel. Ahora los dejo con la promesa de contarles todo sobre mi luna de miel cuando vuelva. Una vez más gracias a todos los que hicieron posible este matri, a ustedes por las buenas vibras, a la familia de Ale (gracias abuela) por todo lo que hicieron. Y a mi familia gracias por eso: por ser mi familia. Con algo tan simple y complicado me basta y me sobra para toda la vida.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Llegó el día</title>
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    <published>2007-11-20T16:40:12Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:27:13Z</updated>

    <summary> Como ya muchos deben saber, este sábado me caso, es decir, este es mi último post como soltero. Y justamente de eso quiero escribir. Por estos días, si estornudo, la gente me dice “uy tus últimos estornudos de soltero”,...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="eldiad.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/eldiad.jpg" width="450" height="299"></p>

<p>Como ya muchos deben saber, este sábado me caso, es decir, este es mi último post como soltero. Y justamente de eso quiero escribir. Por estos días, si estornudo, la gente me dice “uy tus últimos estornudos de soltero”, si me río, escucho un  “aprovecha que después ya nada es risas”, y si me tomo unas cervezas con mis amigos, oigo un  “tus últimas chelas con los patas”. Todo lo que haga o deje hacer faltando tan poco para  mi matrimonio, será lo último.</p>

<p>Sinceramente no considero que las cosas vayan a cambiar mucho después de la firma del documento que nos acredite como marido y mujer ante la ley. Un buen punto para esta afirmación es que ya vivimos juntos y la convivencia hasta ahora ha sido de lo más satisfactoria, aunque debo reconocer que la relación ha sido llevada al límite con el tema del matrimonio. Hemos discutido, hemos tenido peleas, y Ale ha querido dormir en el cuarto de Julieta una vez, pero pude persuadirla y convencerla de que no era una buena idea dormir distanciados, así que hasta ahora no dormimos separados, pero faltó poquito. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>También debo confesar que, en más de una ocasión, los  comentarios aquí vertidos generaron algunas rencillas entre Ale y yo, pero justamente de eso se trata este blog, de conocer sus opiniones. Las voces cercanas fueron las que ocasionaron la mayor cantidad de discrepancias, pero quiero decirle a todos (absolutamente a todos) muchas gracias por haber hecho de estos meses un compartir constante y una experiencia inolvidable. Le doy gracias tanto a los que leyeron este humilde blog (que nunca tuvo como propósito ganar el Premio Nobel de literatura), como a nuestros amigos y familiares que en todo momento nos apoyaron. </p>

<p>Si decidí escribir fue por una invitación de mi amigo Fabricio Torres del Águila y porque pienso que estas locuras no se dan así nomás. De hecho, considero que hay que estar loco para casarse, pero asumo mi locura con la convicción de que es con Alejandra con quien quiero compartir el resto de mi vida. Entiendo perfectamente el pesimismo de muchos de los lectores y de la gente que me lo ha dicho en mi cara. Yo fui durante muchos años un "antimatrimonio" confeso y ahora me toca estar del otro lado, así que ahora el fracaso no puede estar dentro de mis posibilidades, o al menos, no lo incluyo al interior de mi cabeza que anda a mil kilómetros por hora. </p>

<p>Muchos me han preguntado qué será de este blog después del matrimonio, y la verdad es que por ahora no tengo una respuesta concreta sobre ese tema, pero pase lo que pase, espero que ésta no sea la última vez que escriba mis vivencias. Prometo contarles cómo estuvo la ceremonia y poner alguna foto que considere apropiada. Entiendo que quieran que comparta esos instantes congelados gracias a un clic, pero espero que sepan comprender que ventilar tan explícitamente nuestras cosas puede ser contraproducente. Me imagino que también les contaré acerca de nuestra luna de miel mancoreña.</p>

<p>Ahora los dejo porque debo poner en orden alfabético la lista de invitados. Una vez más, gracias por los mejores deseos que Ale y yo hemos recibido. Entre ustedes y nosotros ha surgido un sentimiento muy simpático a pesar de mi poco tiempo para responderles. Ya nos leeremos después del 24 de noviembre. <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Cuenta regresiva</title>
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    <published>2007-11-05T18:34:20Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:26:55Z</updated>

    <summary> Este mes me caso. En 19 días, Alejandra y yo estaremos dándonos el sí que marcará nuestras vidas para siempre. Ya casi todo está encaminado para ese momento. Los partes están distribuyéndose y la ropa que usaremos en el...</summary>
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        <name>Mathías Brivio</name>
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        <![CDATA[<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="parte.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/parte.jpg" width="226" height="162"></div></p>

<p>Este mes me caso.  En 19 días, Alejandra y yo estaremos dándonos el sí que marcará nuestras vidas para siempre. Ya casi todo está encaminado para ese momento. Los partes están distribuyéndose y la ropa que usaremos en el matrimonio también está lista. Bueno, a mi pantalón le falta un retoque pero ya casi está. Alejandra ya se hizo las pruebas de maquillaje y me parece que de peinado también (no tengo mucha información sobre esos puntos). Lo que me falta es comprar las cervezas y el tema de la música. ¡Ah! me olvidaba que todavía no he mandado a hacer los aros, eso creo que sí es importante. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Apenas regrese de Piura (otra vez estoy de viaje) lo hago. Julieta ya tiene su vestidito. Le hemos dicho que es de princesa y le encanta. Será mi princesita llevando los aros. Esperemos que no le dé pánico escénico y que pueda concluir su misión sin ningún inconveniente. El plan B es que su prima Franca - que tiene 4 años-  la acompañe en caso Julieta presente signos de timidez, y el plan C consiste en que mi sobrino Lucas - que tiene 9 años-  finalmente nos alcance los aros si es que acaso el miedo al público también contagia a Franquita.  Lucas no falla, por eso no hay plan D.</p>

<p>Volviendo a Julieta, cuando le pregunto ¿quién es mi novia? ella responde "yo". ¿Y la otra novia? "Ale" dice con su sonrisita traviesa. ¿Por casualidad han notado que me muero mi hija?</p>

<p>Aprovecho esta nueva y tardía entrega para disculparme por no escribir tan seguido. El trabajo en verdad me quita tiempo y energías. Además el mismo matrimonio me tiene un tanto distraído. También quiero agradecer a todos los que comentaron el post "<strong><a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/2007/10/las-ausentes.html" target=_blank>Las ausentes</a></strong>", en realidad me hicieron sentir muy bien y eso vale mucho teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos no nos conocemos. Finalmente, acá les mando la participación del matrimonio, pueden criticarlo pero traten de no ser muy hirientes, lo hizo Ale y le puso mucho corazón.</p>

<p>Prometo mantenerlos informados de lo que vayamos avanzando.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Las ausentes</title>
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    <published>2007-10-24T12:53:22Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:26:33Z</updated>

    <summary> Foto: Steven Bulhoes Faltando un mes para mi matrimonio todavía no sé bien quiénes estarán presentes en la ceremonia. He hecho mi lista y seguramente ya pronto les estará llegando la invitación a esos amigos y familiares que consideramos...</summary>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/">
        <![CDATA[<p><br />
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="828"><img class="mt-image-center" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 20px; TEXT-ALIGN: center" height="283" alt="ausencia edit.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/ausencia%20edit.jpg" width="450" /></form><small><em><strong>Foto: Steven Bulhoes</strong></em></small></p>
<p>Faltando un mes para mi matrimonio todavía no sé bien quiénes estarán presentes en la ceremonia. He hecho mi lista y seguramente ya pronto les estará llegando la invitación a esos amigos y familiares que consideramos cercanos, pero es imposible determinar finalmente cuántos tendrán tiempo ese día o a cuántos esa mañana simplemente no les provoque estar.<br />Lo que definitivamente sé es que dos personas importantes para mí no podrán compartir con nosotros esa fecha tan especial. No sé por qué, pero siento que son dos personas que marcaron mis primeros años de vida.<br /></p>]]>
        <![CDATA[<p>La primera se llama Verónica, es mi hermana y desde varios años vive en Dallas, Estados Unidos. Me lleva 7 años y desde que nací fui como una especie de hijo para ella o tal vez un muñeco con vida propia. <br />
Mis primeros recuerdos de mi época del nido por ejemplo, aparte de mis pataletas para que mi mamá no me dejara solo en ese mini centro de estudios llamado "Los Capullos", son los peinados que mi hermana solía hacerme previamente a la tortura que significaba para mí el ir al nido. Tenía apenas tres indefensos añitos de vida y creo que esa era una simpática manera de suavizar la amarga mañana. <br />
- ¿Cuál quieres hoy? - me preguntaba frente al espejo del baño y con el peine en la mano.<br />
- El del Oso Figueredo - respondía yo feliz.</p>

<p>En realidad mis opciones eran básicamente el Oso Figueredo, Jhon Travolta, la Rana René y Steve Mc Queen. Lo gracioso es que siempre me hacía el mismo peinado, daba igual ser Figueredo o Travolta, la raya al costado era exacta todos los días, pero yo alucinaba realmente que estaba yendo con el mismo look que mi personaje elegido. Así al menos el camino de la casa al carro se hacía más ameno. Ya en el auto la angustia de saber que pronto llegaría al jardín de infancia borraba cualquier emoción relacionada a mi estilo capilar.<br />
Otro recuerdo que tengo de mi hermana es que ella siempre me acompañaba a todos los "santitos" que tuve desde el nido hasta segundo de primaria. Ella era feliz llegando a los cumpleaños y compartiendo con señoras que seguramente le duplicaban o triplicaban la edad. Yo me sentía resguardado y sumamente confiado en que si algún desubicado payaso aparecía yo podría correr a sus brazos hasta que mi mamá nos recogiese. <br />
Odiaba a los payasos hasta el punto de la histeria y ella siempre estuvo allí para darme tranquilidad y no permitir que muriera de un infarto. Siempre estuvo para su "Príncipe Azúl", así me decía y así creo que me dice a veces. Yo, mucho más ingrato y menos cariñoso, le digo "Fea".<br />
Quizá parezcan tonterías, pero si alguien me preguntara por dos memorias de mi infancia, inmediatamente pensaría en estas. Ella sabe cuánto la quiero y que estos dos minúsculos recuerdos son anécdotas comparadas a las miles de vivencias que hemos tenido a lo largo de todos estos años juntos, muchas veces separados por la distancia, pero siempre juntos.<br />
Lamentablemente mi hermana mayor, mi protectora de tantos años, no podrá estar en mi matrimonio. Tiene un trabajo, una familia con cuatro hijos y está a miles de kilómetros al norte de donde estaré el 24 de noviembre. La voy a extrañar.<br />
La otra persona que extrañaré como loco también es mujer y también me conoció desde que nací. Es la mamá de mi papá y toda mi vida le dije "Nonna". Ella fue como una segunda mamá para mí, creo que de niño habré dormido la mitad de los fines de semana de mi infancia en su casa. Me encantaba despertarme ahí y tomar leche fresca "Vigor", así natural, sin azúcar ni chocolate. Y por las tardes tomar lonche con waffles hechos por ella. El 80 por ciento de almuerzos para mí fueron pollo al horno porque alguna vez le dije que era mi plato favorito, sin saber por qué. Aunque sus menestrones y pastas eran deliciosas también. Pero el principal legado culinario que me dejó fue la receta de sus pizzas que hasta hoy preparo.<br />
Con mi hermana Francesca y mi prima Karol disfrutamos de esta "Nonna" querendona y engreidora que solía llevarnos a Plaza Camacho para que juguemos en una Rueda de Chicago enana y en uno que otro juego electrónico que nos parecía supermoderno para la época. Mi "Nonna" sobrepasa cualquier descripción que se pueda hacer en estas líneas, ella simplemente lo fue todo para mí y muchas veces me confesó que yo fui para ella su quinto hijo. <br />
Después todos crecimos y ella se volvió viejita, se accidentó y pasó casi 10 años en una cama sin poder caminar. Sin poder caminar, pero hablando por todos y de todo. Debe ser una de las mujeres más cultas que he conocido. Ella murió el 9 de enero del 2006. Hasta el último día la visité todos los domingos, menos los que estuve de viaje. Conoció a Julieta y eso me reconforta.<br />
Estoy seguro que de estar viva ella hubiera hecho lo imposible por estar presente en mi matrimonio. Sé que físicamente no, pero este 24 de noviembre mi "Nonna" me estirará la mano para que yo la tome como cuando era un niño y me dormía a su lado sin soltarla.<br />
Esta vez me provocó recordar, me provocó recordarlas, me provocó contarles para que me cuenten también ustedes si les pasó algo parecido en una fecha tan especial.</p>]]>
    </content>
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    <title>¿Amor de lejos?</title>
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    <published>2007-10-12T18:28:43Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:25:39Z</updated>

    <summary> Hace pocos días me enteré que un amigo mío - que también es periodista- se había separado y está a punto del divorcio. Todavía recuerdo ese matrimonio al que asistí hace apenas un año. Fue de día, como quiero...</summary>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/">
        <![CDATA[<p><img alt="Viaje.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/Viaje.jpg" width="450" height="295"></p>

<p>Hace pocos días me enteré que un amigo mío - que también es periodista- se había separado y está a punto del divorcio. Todavía recuerdo ese matrimonio al que asistí hace apenas un año. Fue de día, como quiero que sea el mío, y en la recepción me divertí hasta la inconsciencia producto del alcohol y los incontables bailes que me metí con damas, amigas, señoritas, señoras y señoronas. </p>

<p>Se veían tan felices juntos que cualquiera hubiera pensado por esos días que la unión sería eterna, tal cual dijo el sacerdote. Pero en solo doce meses, después de tanto amor y tantas promesas proclamadas, ahora cada uno hace su vida como si nunca se hubieran casado, como si todo eso que vimos y vivimos los que permanecimos cerca hubiera, sido parte de un programa que se levantó del aire sin previo aviso a los televidentes por falta de ráting.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Sucede que ella no aguantaba los viajes impredecibles que este trabajo nos regala sin importar que sea Día del Padre, de la Madre, el cumpleaños de nuestra hija, de nuestra pareja o hasta el nuestro. Aún me acuerdo que hace tres años recibí mis 28 años de vida con una palmoteada en la espalda de mi hermano y camarógrafo Carlos Mauriola, estábamos en un avión regresando de Estados Unidos. </p>

<p>También tengo fresca en la memoria esa llamada que hice a mi mamá desde Bogotá cuando regresaba del Congo, me dijo que llamara también  a mi "nonna" y le contara qué día llegaba porque no dejaba de preguntar por mí. Automáticamente colgué con mi mamá, llamé a la más bella de las abuelas, una de las mujeres que más he querido en este mundo. Le conté que estaría en Lima el sábado 7 de enero. Te espero entonces me dijo con ese español-italiano tan característico en ella. Ese mismo sábado edité la nota y  el domingo 8 la fui a visitar con Julieta. La encontré pálida y casi no podía hablar. Julieta, como nunca, chillaba a mares, así que le dije  a mi "nonna" que mejor volvía solo al día siguiente. Ella asintió con la cabeza, le di un besito en la frente y salí del cuarto.</p>

<p>El lunes 9 de enero del 2006, muy temprano, mi "nonna" adorada murió. Regresé al día siguiente como le prometí, pero ella ya no me podía ver. Tuve suerte porque me esperó en serio y porque mi viaje no se prolongó más de la cuenta, como tantas veces nos pasa. Fui, junto con Julieta, una de las últimas personas que ella vio en vida. Tal vez esa angustia de no saber cuándo estarás cerca de los tuyos no la entienda mucha gente, pero los que estamos metidos en el periodismo televisivo, y sobre todo dentro programas dominicales, sabemos que "así es la chamba", que para eso nos pagan y que para hacer lo que hacemos  estamos donde estamos.</p>

<p>Pero muchas veces me pregunto, qué pasa con la otra parte, con esas personas que nos acompañan, que se comen los cumpleaños de familiares y amigos, solas o solos. Hablaré por ellas en este caso pero imagino que al revés es igual. ¿Acaso a la ex esposa de mi amigo no le hubiera encantado saber que todos los fines de semana él estaría ahí para ella? ¿Acaso no le hubiera encantado que él durmiera con el celular apagado para que nadie se atreva a interrumpir su sueño por culpa de un peruano asesino en Madagascar o una holandesa casada con un peruano y condenada a muerte en Singapur? Mañana sales, es lo único que habrá oído con nitidez a través del auricular a las tres de la mañana con un silencio sepulcral en toda la casa. Probablemente, ella se haya hecho la dormida mordiendo la sábana mientras una lágrima caía silenciosa,  tal vez puteó en su mente a su maldito jefe o se levantó de la cama y se lo comió a gritos por esa vida que ella tenía que soportar. Quién sabe lo que pasó en realidad para que todo se terminara así, pero él ha dicho que ella no entendía su trabajo y más de una vez me contó que los viajes la tenían mal. </p>

<p>En la calle muchos me dicen que envidian sanamente (otros me odian de verdad) mi chamba. Que fácil te la llevas, suelo escuchar de cuánta persona a la que se le ocurre hablar de mi trabajo. Cómo viajas desgraciado dicen los más faltosos. Pero tal vez la cosa en la casa no sea tan fácil, tal vez algún día Ale también se canse de este ritmo inmanejable que llevo, de la soledad, de sentirme lejos, de sentirse lejos, de no saber de "Semana Santa" ni "28 de Julio" con lo amigos o simplemente los dos solitos, de estar con un loco que a veces está y otras desaparece como un fantasma. Lo hemos conversado y ella dice que así me conoció y así me ama y me amará. Pero me preocupa que mi trabajo termine con mi matrimonio, como el de mi amigo, como el de tantos que he escuchado en esta carrera.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>¿Cuándo debe venir  la cigüeña?</title>
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    <published>2007-10-03T20:31:51Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:25:16Z</updated>

    <summary> Cuando decidimos casarnos o convivir, por lo general estamos convencidos de que también queremos tener hijos. La procreación es prácticamente una ley natural de los seres vivos. Por supuesto que otros animales no tienen la concepción matrimonial o conyugal...</summary>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/">
        <![CDATA[<p><img alt="cigueña2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/cigue%C3%B1a2.jpg" width="400" height="282"></p>

<p>Cuando decidimos casarnos o convivir, por lo general estamos convencidos de que también queremos tener hijos. La procreación es prácticamente una ley natural de los seres vivos. Por supuesto que otros animales no tienen la concepción matrimonial o conyugal que tenemos los humanos, pero el concepto familiar no es exclusivo de los homo sapiens. La gran mayoría de los seres vivos quiere  inmortalizar su paso por la tierra mediante su descendencia. </p>

<p>Pero no siempre los hijos vienen dentro de un matrimonio o una convivencia. Como en mi caso, mi primera y única hija, Julieta, nació luego de una relación de tres años que ya se había terminado. Fue una situación totalmente extraña y maravillosa a la vez. Sabíamos que había un minúsculo ser creciendo rapidísimo y hacíamos denodados intentos por salvar una relación extinguida que siempre pensamos inquebrantable. Lo cierto es que nuestra unión como pareja había estallado de tal manera que volver a juntar los pedacitos iba a tomar muchísimo más de nueve meses.  <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Durante el embarazo fuimos juntos a todas las citas con el ginecólogo (gracias, Marcelo Velit) y asumimos, juntos también, gran parte de esas molestias propias de una mujer que lleva a otra persona dentro de su vientre. Era raro, no éramos pareja, sino dos personas que se querían muchísimo pero que ya no se amaban. </p>

<p>Dicen que algunas veces las embarazadas se la agarran con la pareja y bueno, a mí me tocó, pero a la milésima potencia. Fui algo así como una pera de box o una pelota de frontón que rebotaba sin rumbo. No me quejo, lo asumo como parte de esa locura que nos tocaba vivir en esa época y que yo muchas veces devolvía alejándome hasta la siguiente cita con el doctor. Entonces lo convertimos en un círculo de discusiones absurdas que culminaban en el consultorio, apenas aparecía en el monitor del ecógrafo la imagen de Julieta. Pese a que todavía no tenía una forma definida, nosotros la veíamos perfecta y los latidos de su corazón se oían tan acelerados como los nuestros mientras la contemplábamos estupidizados. </p>

<p>Desde el primer día sabíamos que era mujer, lo presentíamos, y desde entonces ella ya llevaba el nombre de Julieta impregnado como el tatuaje que ahora yo llevo con esas letras en mi espalda.  Toda la vida quise ser papá y por alguna razón quise que sea de una mujercita ese llanto a todo pulmón que hasta hoy me eriza la piel cuando lo recuerdo o lo veo en ese video que grabé cuando nació mi Julietita. Como ya les conté antes (en "<a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/2007/08/julieta_tiene_dos_casas.html">Julieta tiene dos casas</a>") hoy me llevo increíblemente bien con Tita, su mamá, quien vive con su novio Jean Paul que adora a Julieta tanto como ella a él.<br />
 <br />
<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="ciguena1.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/ciguena1.jpg" width="236" height="350" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/></span></p>

<p>Ahora las cosas se me presentan de otra manera, falta un mes y medio para formalizar mi relación con Alejandra y tenemos la oportunidad de planificar la llegada de un hijo con más calma, y sobre todo, con mayor estabilidad emocional. Suena loco que hablemos de hijos planificados antes del matrimonio, pero creo que la parejas que sienten un amor tan intenso como el nuestro lo hacen también sin importar la firma del papel que acredita la unión. </p>

<p>Sabemos que tener un hijo transforma por completo la vida de una pareja, pero Julieta nos tiene bastante entrenados para eso. Alejandra la conoce desde que tenía tres meses y se ha soplado varias amanecidas gracias a hambrientos chillidos o simples molestias traducidas en berreos. Cambió y aún cambia pañales con maestría y siente una que otra arcada cuando el olor no es precisamente de pilita. Y por la manera como trata a Julieta no me cabe duda que será una excelente y amorosísima mamá. </p>

<p>Por lo menos una vez a la semana hablamos de lo lindo que sería tener un hijo y de la alegría que eso significaría para todos los que nos rodean. Por ejemplo, en la familia de Alejandra sería el primer nieto o nieta de mi suegra Cecilia y por consiguiente el primer  bisnieto o bisnieta de la señora Fina, la abuela de Ale. </p>

<p>Por el lado de mi familia, esto de los hijos ya es mucho más común pero igual sabemos la enorme diversión que irradian los primitos cuando se juntan en casa de mi hermana o mis papás. Muchas veces los miro y me veo reflejado en ellos cuando tenía su edad y jugábamos en la casa de mis "nonnos". El tiempo nos vuelve irremediablemente viejos y no me gustaría llevarle muchos años a mi próximo hijo (a), y tampoco quiero que Julieta le lleve muchos años a su hermanito o hermanita. </p>

<p>Ale también quiere ser mamá a pesar de sus 23 años, y encima quiere dos. Como para que mi bolsillo nunca descanse. Pero aún existen dudas naturales acerca de cuál es el mejor momento para cambiar para siempre nuestra vida juntos. Es un paso que no tiene retorno, que vivimos de alguna forma con Julieta, pero a tiempo compartido. Además, previamente son nueve meses con la panza creciendo durante los cuales las hormonas pueden volvernos locos y poner seriamente a prueba nuestra fortaleza conyugal. Sabemos que no es fácil, pero estamos seguros que más cerca que lejos estaremos dándole la bienvenida a esa cigüeña que ya empieza a tocar a la puerta.</p>

<p><strong>¿Cuánto tiempo deberíamos esperar para pensar en un bebe en casa? ¿Alguno de ustedes sufrió más de la cuenta en su relación durante el embarazo?</strong></p>]]>
    </content>
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    <title>Nuestro nido</title>
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    <published>2007-09-24T18:39:32Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:24:51Z</updated>

    <summary> Cuando anuncié que me casaba, algunos me dijeron que ahora sí venía lo bueno. Que una cosa es ser enamorados y otra muy distinta es vivir bajo el mismo techo. La convivencia no es fácil, me aseguraron. Intentando enfrentar...</summary>
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        <name>Mathías Brivio</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/">
        <![CDATA[<p><img alt="nido.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/nido.jpg" width="400" height="267"></p>

<p>Cuando anuncié que me casaba, algunos me dijeron que ahora sí venía lo bueno. Que una cosa es ser enamorados y otra muy distinta es vivir bajo el mismo techo. <em>La convivencia no es fácil</em>,  me aseguraron. Intentando enfrentar nuestros temores naturales a compartir los espacios, hace dos meses decidimos adelantarnos al matrimonio, así que Alejandra y yo ya vivimos bajo el mismo techo, en el tercer piso de un tranquilo y antiguo  edificio barranquino. </p>

<p>Luego de sesenta días puedo decirles que el "servinacuy" hasta el momento no nos ha representado ningún problema, todo lo contrario, siento que nos ha unido más. Lógicamente es una opinión bastante ligera tomando en cuenta que los matrimonios teóricamente son para siempre, por lo que  dos meses no representan nada de tiempo.  Lo cierto es que aún no hemos tenido ninguna pelea por esos detalles que generalmente desencadenan tragedias. Los dos somos sumamente desordenados, así que por eso no peleamos cuando la ropa queda esparcida por todo el cuarto una vez que decidimos despojarnos de ella. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Tampoco nos disgusta si la pasta dental no está en el lavatorio porque los dos tenemos la costumbre de lavarnos los dientes en la ducha. Si jalamos o no el baño (lógicamente depende del producto), si no lavamos los platos o si la cocina se quedó hecha un desastre. Tampoco es que seamos los puercos del barrio ni mucho menos. En realidad casi no ensuciamos nada y lo poco que podemos desordenar lo arregla Estela, mi comadre (soy padrino de su hijo Franco), que viene dos veces por semana a la casa.</p>

<p>No discutimos por no almorzar juntos porque nuestros horarios son distintos y eso lo sabíamos desde hace mucho tiempo. Si Ale quiere que vengan amigas a la casa durante la semana, no hay ningún problema, tenemos una puerta que divide la sala de los cuartos y así yo puedo dormir tranquilo. No es que sea un viejo aburrido, pero trabajo muy temprano haciendo los enlaces vía microondas para el noticiero mañanero de ATV y una mala noche podría costarme un día entero de somnolencia. Por las noches me meto un duchazo y después veo los noticieros nacionales o algún programa de entrevistas que termina por empujarme a mis escasas seis horas de sueño diario. </p>

<p>Me levanto a las 5:45 a.m. Me cambio, tomo un jugo de naranja, prendo la terma para Ale, le hago su lonchera (en la casa cocino yo el día anterior) y salgo a hacer mi enlace microondas. Cuando regreso a las 8:00 a.m. Alejandra sigue durmiendo. A regañadientes se despierta veinte minutos después y hace la rutina que yo realicé 2 horas antes, la diferencia es que ahora ella apaga la terma y ya no regresa a la casa hasta la noche. Yo, si no tengo entrevistas por la mañana, puedo regalarme un par de horitas de sueño, bañarme y después enrumbar al canal.<br />
 <br />
Durante todo el día nos comunicamos por teléfono y nos vamos contando nuestras incidencias hasta que otra vez nos juntamos en la casa cuando nuestras labores al fin culminan, rogando para que no me toque trabajar el fin de semana o que mi futuro viaje no coincida con alguna fecha importante para los dos. Tenemos una convivencia rutinaria similar a la que - me imagino- tiene la mayoría de parejas trabajadoras. Es parte de la realidad de nos ser millonarios o de no haber nacido con un apellido que asegure tu existencia. </p>

<p>Tal vez  uno de los puntos que aún nos cuesta es que ella entienda que el fútbol es una pasión. Que no importa que yo haya ido al estadio y haya visto el partido allí. NO NO Y NO. Un partido de fútbol  se puede ver quinientas veces en un día y no  pasa nada. <br />
Basta que en mi acostumbrado "zapping" televisivo me detenga dos segundos para ver cuánto va un partido, para que automáticamente escuche una voz predispuesta como esos energúmenos que te tocan  bocina ni bien el semáforo cambia a verde. Ya pues, cambia suele decirme Alejandra.</p>

<p><em>Un ratito</em> debo suplicar. <em>Siempre vemos fútbol</em> es la respuesta habitual. Y la pura verdad es que no siempre vemos fútbol, porque ella no soporta un partido por  más de dos minutos. Siendo justos, sí puede tolerar que vea un clásico, un partido de  Copa Libertadores donde juegue algún equipo peruano, y lo mismo pasa con la Copa Sudamericana (con carita de palo o quedándose dormida). Y de hecho que la selección peruana es intocable.<br />
 <br />
Pero, ¿cómo hago para que entienda que un Boca - River o cualquier partido del fútbol argentino puede despertar en mí las enormes ganas de pegarme 90 minutos a la pantalla, y que lo mismo pasa con el fútbol inglés, italiano, sueco, cualquier campeonato de la UEFA, y hasta tailandés? ¿Por qué no puede entender que la mayoría de los hombres venimos con ese "chip" incorporado desde que nacemos y colapsamos cada vez que alguien pretende cambiar nuestra programación?</p>

<p>Ella no ve telenovelas, pero sí series transmitidas por canales de cable. Yo, egoístamente, decido que son tonterías y opto por cualquier cosa que presente otro canal. Hay otra tele en la casa pero por supuesto que la idea es compartir el mismo espacio.</p>

<p>Por una inexplicable razón, la mayoría de los hombres sentimos que el control remoto vino pegado a nuestro cuerpo y es como una mano más.  Creemos que es un aparato especialmente diseñado para ser utilizado exclusivamente por el "macho" mientras esté en compañía de una mujer. Por lo demás no hay muchas vueltas que darle a nuestra convivencia, somos felices juntos y obviamente por eso queremos casarnos el próximo 24 de noviembre.</p>

<p><strong>¿Cómo imaginan la convivencia ideal? ¿Les pasa lo mismo que a nosotros con el fútbol?</strong></p>]]>
    </content>
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    <title>Contra el reloj</title>
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    <published>2007-09-13T17:02:26Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:24:25Z</updated>

    <summary> Luego de ver algunas reacciones a mi última entrega quiero reiterar que el matrimonio es de dos personas y precisamente somos Alejandra y yo los que, juntos, tomamos las decisiones. Además, Alejandra no es una autómata programada para no...</summary>
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        <name>Mathías Brivio</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="reloj.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/reloj.jpg" width="400" height="270"></p>

<p>Luego de ver algunas reacciones a mi última entrega quiero reiterar  que el matrimonio es de dos personas y precisamente somos Alejandra y yo los que, juntos, tomamos las decisiones. Además, Alejandra no es una autómata programada para no tener opinión. Ella es una mujer muy inteligente que cuestiona a los demás y también se cuestiona a sí misma. Entonces, no es que yo cruelmente esté privando a Ale de entrar por la alfombra roja de una iglesia hasta el altar donde debería estar esperándola al lado de un sacerdote. Si hemos pensado en hacer el matrimonio únicamente por civil es por una cuestión de ser consecuentes con nuestro comportamiento frente a la Iglesia. No nos creemos rebeldes ni contestatarios, simplemente pensamos que es lo correcto al menos en esta etapa de nuestras vidas. Y sepan que no es tan fácil como uno cree teniendo una inmensa carga social y familiar detrás de los dos. De pasadita, aclaro que no es por tacaño que no me caso por la Iglesia. Es más, el civil no sale nada barato. Pero cuando escribo de precios y me alarman las cifras es porque me pongo en el bolsillo de todos... y bueno, tampoco es que yo sea sobrino de Bill Gates como para andar regalando la plata.</p>

<p>Tras este intento de aclaración, quiero contarles que ya elegimos el lugar al que iremos de luna de miel. Hemos escogido algo dentro del Perú, tal vez emulando lo hecho por nuestros padres en sus respectivos matrimonios. Los de Ale se fueron a Iquitos y los míos escogieron Cusco. Selva mis suegros, sierra mis viejos. Así que nosotros costa. Nos vamos a Máncora.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Algunos podrán decir <em>"que miiiiiiiisios, teniendo tantos lugares en el mundo para ir, escogen ese"</em>. Es cierto que hay muchos sitios en el mundo, pero a los dos nos encanta esa joya norteña que nunca deja de sorprender. Y esperamos que el mundo no se acabe aún para tener la oportunidad de hacer  varios viajes en nuestras vidas.  Todavía no tenemos un hotel para alojarnos pero le he dicho a mi buena amiga Anita Pinasco, que hace unos años vive allá, que me busque uno espectacular, como para una luna de miel inolvidable.</p>

<p>También quiero contarles que inicié mis trámites en la Municipalidad de Miraflores. Como los dos hemos nacido en ese distrito, fue fácil sacar nuestras partidas de nacimiento. Tuve que ir al Centro Cultural Ricardo Palma ubicado en Larco. Subí tres pisos, pague 22 soles por cada una y en 15 minutos tuve las partidas en mis manos. Lo complicado vino después, cuando caminé unos cuantos pasos y un amable señor que tenía pinta de haber sido promoción del mismísimo Ricardo Palma me atendió. <br />
- Para iniciar los trámites de matrimonio - le dije.<br />
- Tome asiento joven - respondió con cara cómplice, como si casarse fuera una travesurita.<br />
- Es en noviembre todavía, pero quería ir avanzando...<br />
- Uuuuuuuuy, estás sobrado de tiempo - me interrumpió mientras sacaba unos papeles. Estas son unas declaraciones juradas que tienen que llenar para asegurarnos de que son solteros - añadió con una risita.</p>

<p>Después me explicó que podía ir adelantando los exámenes médicos para abrir el expediente de una vez. Entonces le dije: Solo por si acaso por qué no se fija si está libre el 24 de noviembre. Es fuera de la municipalidad -  le aclaré.<br />
Un soplido brotó de su boca y lentamente llegó hasta el mes de noviembre en una vetusta agenda negra que estaba a un lado de su escritorio. Pasó sus dedos y encontró el número 24. Y como si se tratara de cualquier cosa me dijo:<br />
- No se puede, ya está separada esa fecha.</p>

<p>Justo cuando ya tenemos todo organizado para la una de la tarde del sábado 24 de noviembre, me acabo de enterar de que no tenía lo más importante...</p>

<p>- Pero el matrimonio es a la una de la tarde - le dije con la cabeza a punto de estallar.<br />
- Menos, a esa hora ni siquiera casamos, los matrimonios son a partir de las seis de la tarde - me respondió.<br />
- Pero ya tengo todo listo para esa hora ¿No se puede hacer nada?<br />
- Nada - atinó a decirme con la misma cara que me había recibido.</p>

<p>A  este señor le daba igual absolutamente todo en la vida. Pero para mí fue el acabose total. Inmediatamente envié una alerta al nextel de Alejandra, le conté lo que recién me había sucedido y casi se muere en ese mismo instante. Llamadas van y llamadas vienen hasta que Cecilia (mi futura suegra) encontró a alguien más razonable en el municipio y al parecer, el tema está solucionado. Lo único malo es que la señora puede o las 11:30 de la mañana o a las 2:30 de la tarde, porque tiene una misa en el colegio de su hija (Villa María de La Planicie) justo en ese intervalo de tiempo. Mi papá también se enteró de la tragedia y me comunicó con un amigo suyo que también trabaja en la Municipalidad de Miraflores, así que en esas estamos para ver si finalmente logramos que alguien nos case a al una de la tarde. </p>

<p>Una vez más pienso que esto es otra prueba para saber qué tan preparados estamos para casarnos. Desde ya les puedo decir que ninguno de los dos ha perdido la calma y lo que en muchas parejas podría ser un motivo para una encarnizada batalla, para nosotros es una anécdota más dentro de esta locura que significa casarse.</p>

<p>Antes de despedirme quiero hacerles dos preguntas:</p>

<p><strong>- Si no puedo casarme a la 1 p.m. ¿qué hora recomiendan? ¿11:30 a.m. o 2:30 p.m.?<br />
- ¿Qué hotel me aconsejan en Máncora para una luna de miel inolvidable?</strong></p>

<p><br />
<em>P.d.- Quisiera aclarar un punto  que algunos lectores todavía no comprenden muy bien a pesar de que he respondido los comentarios que creí  convenientes. Cuando me preguntaron si quería participar contando mi experiencia prematrimonial en la página web de El Comercio, acepté porque me pareció una forma entretenida de intercambiar vivencias parecidas y también de recibir opiniones sobre los pasos que diera. Es por lo único que escribo y agradezco a los que así lo entienden. Si me consideran pavo, reportero monse, pobre estúpido, mal redactor, pluma mediocre o no entienden cómo me dieron un espacio, no se frustren y no gasten tiempo en insultos, simplemente no me lean. Es más simple.</em></p>]]>
    </content>
</entry>

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    <title>Adiós iglesia</title>
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    <published>2007-09-05T17:24:33Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:23:54Z</updated>

    <summary> Faltando setenta días exactos para el matrimonio, les puedo informar que la ceremonia no será católica ni budista ni cristiana ni de los últimos días ni de los primeros, es decir nada de iglesias. Hemos tomado la decisión de...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="adiosiglesia.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/adiosiglesia.jpg" width="400" height="301"></p>

<p>Faltando setenta días exactos para el matrimonio, les puedo informar que la ceremonia no será católica ni budista ni cristiana ni de los últimos días ni de los primeros, es decir nada de iglesias. Hemos tomado la decisión de ser consecuentes con nosotros mismos luego de  asumir que solo vamos a misa cuando alguno de nuestros amigos se casa o cuando muere alguien querido. A pesar de que ambos hemos sido criados en hogares católicos, creemos en la bondad o maldad del ser humano como tal y no como partícipe de algún culto. </p>

<p>Seguramente, por mi formación, mis futuros hijos seguirán algunas tradiciones del catolicismo y cuando crezcan escogerán su propio camino, pero tampoco pretendo profundizar en el tema de las religiones porque tiende a ser un punto muy susceptible en la mayoría de personas y porque finalmente esa no es la idea de este blog. Como muchos de ustedes sospecharán, la decisión trae consigo algunas desilusiones familiares  que espero poco a poco sean comprendidas en el sentido de que el matrimonio es de Alejandra y mío y somos nosotros quienes debemos sentirnos cómodos.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Nos casaremos por civil en una hacienda de Camacho gracias al auspicio de Cecilia Producciones (mi suegra). Los invitados podrán llevar su propio trago (léase "corcho libre") y la juerga comenzará ni bien termine el matrimonio. De ahí en adelante... lo que venga. Igual pensamos hacer una ceremonia muy bonita, pero la gran diferencia, aparte de que no habrá sacerdote, será que los invitados al matrimonio serán los mismos que se quedarán a la fiesta y ahí empieza lo complicado. </p>

<p>Recién ahora entiendo a esos amigos no tan cercanos que no me invitaron a sus fiestas. Lamentablemente, por un tema presupuestal, no todos pueden entrar. En este caso la situación es más difícil porque ni siquiera estarán en la ceremonia y muchos podrían resentirse con Ale, conmigo y hasta con nuestros papás. En verdad, muchos van a resentirse.</p>

<p>Mi dilema por estos días consiste en armar la lista de invitados, que por mi lado abarca  aproximadamente 110 personas. Si contamos sólo a mi familia ya suman 50, me quedan 60 amigos, contando los del colegio, la chamba y de la vida en general y si asumimos que todos querrán llevar pareja, son solo 30 amigos.</p>

<p>Lo que se me había ocurrido era invitar a la ceremonia a este grupo y luego, como a las cinco de la tarde, que entren todos lo que quieran saludar. Para ellos no habrá almuerzo, pero al menos si quieren estar en ese día tan especial, creo que no les importará. Tal vez me esté equivocando pero a mí no me molestaría si estuviera del otro lado. La idea es festejar y además la mayoría de matrimonios civiles se hace en privado, el nuestro será más alegrón. </p>

<p>Contra lo que se pueda pensar, el matrimonio civil también cuesta plata, y más si lo quieres hacer fuera de la municipalidad o fuera del distrito. Los papeleos tampoco son poca cosa. Detallo a continuación:<br />
 Pago del Pliego matrimonial = S/ 43.47<br />
 Partida de nacimientos originales actualizadas con vigencia de tres meses o dispensa judicial. (No se aceptan fotocopias notariales).<br />
 Examen Médico prenupcial (S/. 44.51 por cada uno). Vigencia de 30 días para el inicio del trámite, Centro Médico Municipal. Av. República de Panamá 6375 Miraflores, Teléfono 444-9143. Horario de atención Lunes a viernes de 8 a.m. a 2 p.m.<br />
 D.N.I. original y copia vigente de ambos contrayentes con holograma de última votación. Extranjeros: Pasaporte o carnet de  extranjería. (Conoce la lista completa de trámites haciendo clic <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/2007/07/los_tramites_de_mi_matrimonio.html">aquí</a>).</p>

<p>Si quieres casarte dentro de alguna instalación municipal, los precios oscilan entre 400 y 600 soles, hacerlo en otro sitio dentro de Miraflores cuesta entre 700 y 800 soles y si como en mi caso decides casarte en otro distrito, debes pagar 1066 soles.  </p>

<p>A veces pienso que la sociedad misma pone tantos obstáculos como una especie de prueba para ver si estás apto para soportar la prueba mayor que significa casarse. Ahora sí me siento tranquilo sabiendo que hemos tomado la decisión correcta (al menos sintiendo eso). Realmente lo que importa es que Alejandra y yo hagamos las cosas a nuestra manera, como siempre digo, lo más simple posible.</p>

<p><strong>¿Cómo debo hacer la lista de invitados? ¿Les parece buena idea lo de abrir las puertas a los demás amigos a partir de las 5?</strong><br />
 </p>]]>
    </content>
</entry>

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    <title>Julieta tiene dos casas</title>
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    <published>2007-08-28T16:29:27Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:23:02Z</updated>

    <summary>Julieta tiene los ojos más bellos que una persona pueda ostentar, un pelo hermoso, marrón oscuro (del mismo color de sus ojos), desordenado y libre como ella, precioso. Su piel es suave y blanca, cachetona, tímida y reilona. Cariñosa, besucona,...</summary>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/">
        <![CDATA[<p><em>Julieta tiene los ojos más bellos que una persona pueda ostentar, un pelo hermoso, marrón oscuro (del mismo color de sus ojos), desordenado y libre como ella, precioso. Su piel es suave y blanca, cachetona, tímida y reilona. Cariñosa, besucona, adorable. Cuando camina de mi mano por la calle, la gente voltea y admira su dulce belleza y yo orgulloso simplemente me limito a sonreír.</em> </p>

<p><img alt="Doscasas.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/Doscasas.jpg" width="400" height="300"></p>

<p>Como les he comentado en mis pasadas entregas, tengo una hija hermosa llamada Julieta. Ella nació hace dos años y cuatro meses luego de una relación de tres años que tuve con su mamá. No pienso entrar en detalles sobre el fin de esa relación ni decir por qué hoy no somos una familia como el común de la sociedad concibe esa palabra.  Simplemente quiero decir que jamás abandoné a ninguna de las dos y hasta el día de hoy su mamá y yo nos tenemos un cariño a prueba de balas. Ahora ella tiene una nueva pareja y vive con él, y yo, hace pocas noches que vivo con Alejandra. Los cuatro nos llevamos como quizá muchos envidiarían y somos muy felices girando alrededor de ese torbellino inagotable llamado Julieta.</p>

<p>Imagino que para varias personas debe ser todo un mundo comenzar una relación con alguien que viene en una especie de combo de McDonald's, no te puedes llevar la hamburguesa sola, tienes que comerte las papas sí o sí. En este caso no sé si soy la hamburguesa o las papas pero desde que nació, siempre fue  humanamente imposible que me separe de Julieta para contentar a mi pareja. Es más, desde que Julieta ilumina mis días me convertí tan exigente que nunca salí con alguien más de dos semanas seguidas hasta que llegó Alejandra.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Aún recuerdo que al día siguiente de haber conocido a la que pronto será mi esposa, no sabía de qué manera contarle que hacía tres meses que ya era papá. No es tan fácil que alguien quiera iniciar algo con una persona que tiene una hija de tres meses, más aún si Alejandra por ese entonces marcaba apenas 21 calendarios. Estábamos en un centro comercial de Miami y le pedí que me acompañe a comprarle una ropa para mi hija,  así de frente la vacuné. <em>¿Tienes una hija?</em> me preguntó. <em>Sí</em>, le dije como quien le había contado algo de lo más natural. <em>¿Y que edad tiene?</em> replicó al instante ya con carita preocupada. <em>Tres meses</em> le respondí con la misma naturalidad con que solté que tenía una hija. <em>Aaaaaaaaaaaaaaah</em>, atinó a decir. </p>

<p>Inmediatamente le expliqué mi estado civil y emocional, es decir, soltero y superando una etapa muy complicada de mi vida. Como si nada hubiera pasado, me acompañó a escoger el regalo para Julieta y estuvimos muy contentos toda la tarde. Luego, en Lima, cuando comenzamos nuestra relación, me di cuenta de que ella era la indicada para acompañarme no solo a mí, sino también a mi pequeña mochila que para ese tiempo ni siquiera podía sentarse sola. </p>

<p>Hoy que han pasado dos años desde que Julieta y Ale se conocieron puedo decirles que tienen una relación increíble. Que son cómplices en mil cosas, que me vuelven loco, que las vuelvo locas, que nos queremos a más no poder.  Que Alejandra aprendió a cambiar pañales, que Julieta es tan pudorosa que ahora sólo quiere que Ale la cambie, cosa que me tiene un poco celoso, pero al menos aún puedo bañarla. Julieta reniega pero al fin comprende que ese derecho lo vengo ejerciendo desde el día en que nació y no pienso renunciar a esa hermosa experiencia así nomás.</p>

<p>Volviendo a la esencia de este post, mi hija tiene dos casas, una en la que vive con su mamá y su pareja (a quién le tengo un gran cariño por el amor que le tiene a Julieta y porque al igual que Ale entiende que la mamá de mi hija no es una "ex" convencional) y otra a la que viene cuando quiere y donde duerme dos fines de semana al mes conmigo y con Alejandra. </p>

<p>En mi casa tiene un cuarto solo para ella, decorado por Alejandra y su mamá (que adora a Julieta), especialmente acondicionado para que gobierne a su antojo. Ama dormir sola como "grande" y en su televisor ha visto La Sirenita unas doscientas veces, tanto o más que todas las versiones de Shrek. Su cama es exacta a la de su "otra" casa pero además tiene una mesita donde puede pasar horas de horas pintando con sus crayolas. Un punto rojo es para ella un árbol, una flor y hasta yo mismo. Todos somos retratados en la simpleza de su pensamiento. La escena de Julieta sentada en su silla frente a la mesa en miniatura dibujando de todo, me derrite, me hace babear y poner cara de más tonto aún.</p>

<p>Cuando el sueño la empieza a vencer y acepta que es hora de ponerse pijama, pide su leche y se mete entre las sábanas de mi cama a ver televisión. Mientras termina su biberón, los ojos se le cierran lentamente y los últimos sorbos generalmente los da zombie. Cuando comienza a respirar casi roncando sé que está profundamente dormida y la cargo hasta a su cama. Le doy un beso en la frente y la contemplo una vez más.</p>

<p>Por la mañana un grito de <strong>Papaaaaaaaaaa</strong> o <strong>Aleeeeeeeeeeeee</strong> nos despierta, la llevo a mi cama y vemos tele hasta que nos provoque o hasta que nos volvamos a quedar dormidos, luego el día es todo de ella. Es la rutina que me más me encanta de esta vida.<br />
Por eso digo que Julieta tiene dos casas y estoy agradecido infinitamente a Alejandra por ser mi compañera en la complicada tarea de encaminarla, pero sobre todo, por haberle abierto de par en par su corazón.</p>

<p><strong>¿Alguno de ustedes ha tenido dos casas como Julieta? ¿Creen que se puede tener dos casas de familia?</strong><br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>¿Es tan difícil ponerse de acuerdo?</title>
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    <published>2007-08-15T16:20:01Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:22:42Z</updated>

    <summary> Debo comenzar esta nueva entrega sobre mi experiencia prenupcial agradeciendo una vez más a esos amables lectores que se toman la molestia de escribir su comentario en bien de mi matrimonio. Y también quiero agradecer a esos lectores que...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="matrimonio2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/matrimonio2.jpg" width="400" height="260" /></p>

<p>Debo comenzar esta nueva entrega sobre mi experiencia prenupcial agradeciendo una vez más a esos amables lectores que se toman la molestia de escribir su comentario  en bien de mi matrimonio. Y también quiero agradecer a esos lectores que una vez que terminan de pasar sus ojos por mis líneas, deciden destruir mis relatos sin piedad. Son todos bienvenidos en este humilde blog.</p>

<p>Esta vez estoy doblemente agradecido porque Alejandra y yo estamos tomando lo mejor de todos sus consejos  de todos sus consejos, así que pronto podré contarles finalmente cómo será nuestro matrimonio. Sinceramente, para ser una pareja de novios a los que le faltan apenas dos meses para casarse, todavía no sentimos el estrés que se traduce en peleas cargadas de frases hirientes o palabras malintencionadas. Sin embargo, no podemos negar que hemos tenido nuestros encontrones por la manera en que los dos percibimos esto del matrimonio.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Si fuera por mí, iría a cualquier municipalidad, pagaría mi plata… y listo, marido y mujer para toda la vida, ante la ley y el mundo, o “for the world” como dicen los reggaetoneros.  La celebración la haría en el “Sargento Pimienta” de Barranco, local que mí querido amigo Joaquín Chaparro desde hace mucho ha dispuesto para tan esperada fecha. Juntaría a mis mejores amigos, lógicamente a la familia, y desde la una de la tarde, chupeta con toda mi gente, que por supuesto podría llevar su trago… es decir “corcho libre”.</p>

<p>El buffet  estaría compuesto  -sin lugar a dudas- por arroz con pollo (que en nuestro caso es casi como la torta, dada la importancia de este plato en nuestras vidas) y también  por muchísimos palitos de anticucho con su papita y choclito más, de postre habría helado de vainilla y punto. Aparte, me encargaría de poner dos chops de cerveza y un par de cajas de whisky. Listo y todos felices. A media noche (lo más probable es que antes) me despediría de todos y de frente al aeropuerto para ir todavía no sé a donde. </p>

<p>Quizás pueda ser lapidado y tildado de poco romántico, pero como siempre lo he dicho, me encantan las cosas simples. Pero ahora viene la otra parte del asunto: Alejandra. </p>

<p>Mi novia no es de las complicadas ni de las sofisticadas, pero debo aclarar que es la única mujer de tres hermanos, y encima, es la menor. Es la niñita de toda la vida que pronto se convertirá en señora, así que se podrán imaginar que no viene fácil el asunto de la simpleza en el matrimonio.</p>

<p>Muchos de ustedes han debatido sobre si nuestro matrimonio debe ser  necesariamente  en la iglesia, sobre si somos practicantes o no, o  sobre si creemos o no creemos en Dios.  Son preguntas que probablemente nos hacemos todos los días. Ustedes ya saben que la iglesia no se encuentra entre mis favoritas como para casarme,  pero en este tema hay mucho de tradición y dejar de lado el matrimonio religioso no es tan fácil como uno quisiera porque las familias tienen su peso en la toma de decisiones. Personalmente, lo único que me emociona de esta idea es ver a Alejandra  caminando por la alfombra roja hasta llegar a mi lado.</p>

<p>Como es natural, Alejandra quiere un matrimonio más convencional, dar el <strong>SÍ </strong>frente  al sacerdote, que al final de la ceremonia nos besemos delante del altar y que caminemos juntos hasta la puerta mientras recibimos arroz y pétalos de flores lanzados con cariño por las personas que nos quieren (aunque en varias iglesias eso esté prohibido).</p>

<p>Nuestras riñas de los últimos días se han centrado en el tema puntual de la forma en que nos casaremos. Además, yo soy el encargado de pagar la Iglesia y he venido dilatando el tema hasta hoy. Ella dice que pareciera que no me quiero casar, que tanta cosa para que faltando tan poco me eche para atrás. Juro me quiero casar con ella, pero no sé cómo. Y aprovecho este espacio para rescatar la valiosa ayuda de mi suegra, quién está dispuesta a asumir gran parte de la celebración con tal de que su hija tenga un festejo no tan austero como el que yo había pensado. Para que vean qué tan involucrada está, les adjunto su comentario en mi post anterior:</p>

<p><em>¡Me hiciste reír con tus correrías!<br />
¿TODAVIA NO SEPARASTE IGLESIA????????<br />
¡Yo que me apuré tanto para legalizar las partidas en el Arzobispado!<br />
RECORDANDO LO QUE FALTA<br />
FECHA E IGLESIA<br />
Papeles para el Civil<br />
Diseño de partes<br />
Mandarlos a hacer <br />
Lista de personas a las que le mandarán partes<br />
Llenar los sobres<br />
Repartirlos<br />
Vestido de Novia<br />
Traje de Novio<br />
¡Vestido para Julieta !!!!!!!!!!!!!!!!!!! <br />
Arreglo de flores<br />
Torta<br />
Champagne<br />
Mùsica o coro<br />
Aros<br />
Fotógrafo<br />
Video<br />
¿La fiestita para los amigos?<br />
Invitaciones<br />
Lugar<br />
Comida<br />
Música<br />
Trago<br />
Flores<br />
¿Qué Vals bailarán? <br />
Todavía falta la Luna de Miel pero mejor ya no me meto jejejejeje<br />
Publicado por Cecilia | Agosto 9, 2007 3:19 PM </em></p>

<p>De pasada, también agradezco que mi mamita me haya enviado una lista de 200 invitados con pareja. Son cerca de 400 personas que no tengo idea dónde van a entrar, pero digo gracias porque al menos cien se portarán con el regalo. Fuera de bromas, debo hacer un filtro porque esos invitados son familia y amigos de años, pero de mis papás.  Faltan mis amigos, pero bueno, ese es un tema para más adelante. Mientras escribo estas líneas, Alejandra y su mamá están reunidas planeando una estrategia para que yo la analice y lleguemos a un punto medio de cómo serán las cosas después de la ceremonia. Incluso creo que están planeando cómo <strong>será</strong> la ceremonia. </p>

<p>Alejandra me acaba de llamar para que la vaya a recoger. Luego les cuento en qué hemos quedado, pero antes les dejo una pregunta…</p>

<p><strong>¿Consideran que no me estoy involucrando como debería? </strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>¿Qué hago con la iglesia?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/2007/08/que-hago-con-la-iglesia.html" />
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    <published>2007-08-08T19:55:39Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:22:10Z</updated>

    <summary> Estamos a tres meses de casarnos y aún no hemos definido la iglesia en la que nos daremos el sí definitivo. Me imagino que el común de novios planifica este principalísimo detalle con meses, incluso con más de un...</summary>
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        <name>Mathías Brivio</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="iglesia%20pa%20matri.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/iglesia%20pa%20matri.jpg" width="338" height="450" /></p>

<p>Estamos a tres meses de casarnos y aún no hemos definido la iglesia en la que nos daremos el sí definitivo. Me imagino que el común de novios planifica este principalísimo detalle con meses, incluso con más de un año de anticipación. Nosotros hemos recorrido apenas tres parroquias y creemos saber cuál será la elegida, pero todavía no pagamos y vamos por la cuarta parte de los requisitos. El único paso concreto que hemos dado ha sido que ambos ya recogimos nuestras respectivas partidas de bautizo y los certificados de confirmación. Esos documentos ya están legalizados por el Nuncio Apóstolico de Lima gracias a la amable gestión de mi futura suegra Cecilia. </p>

<p>Mención aparte merece mi partida de bautizo. Resulta que el chorrito de agua bendita me fue aplicado en la casa de mi “Nonna” en Camacho. Fue algo así como un bautizo delivery. El cura fue a la casa y la celebración, de la que no recuerdo nada porque tenía 1 mes de nacido, fue en ese mismo lugar. Hasta ahí todo bien con simpáticas costumbres italianas de mis ancestros, el problema fue que 31 años más tarde vaya usted a saber de qué parroquia salió el padrecito en mención. Por suerte, mi mamá, que recuerda absolutamente todo en esta vida, soltó una pista al viento pero que serviría de mucho: <em>“creo que la parroquia pertenecía a Santa Anita, sería cuestión de que te vayas por el óvalo de Santa Anita y preguntes. Es algo como San Alfonso, San Idelfonso, una cosa así”</em>. Recordemos que el año 76 todavía tenía algunos rezagos de la época hippie, así que perdonaré esa ligereza con la que mi viejita tomó el tema de mi bautizo. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Con ese interesante dato en la cabeza, hace mes y medio me subí a mi carro y en una tarde horriblemente gris y atravesando la incómoda garúa me dirigí al famoso óvalo. Tráfico maldito entre combis y ticos que te cierran el paso como si no existieras, como si la pista fuera únicamente de ellos, como si tuviéramos que rendirnos ante sus asesinas maniobras. Cuando estuve cerca del óvalo (que dicho sea de paso no es óvalo) le pregunté a un ambulante si conocía una parroquia cerca y cual guía turístico me indicó cómo llegar a la parroquia de San Alfonso. Puuuuuuunto para mi madre. </p>

<p>No estaba lejos, pero en un cruce, un taxista ocupaba el carril que debía ser para mí. Cuando le increpé con las manos su estúpida astucia, me insultó en lugar de al menos esbozar una disculpa con las cejas. Tomé aire y dado que tenía a mi dulce Julieta en el asiento trasero, simplemente esperé a que el atoro que causado por ese noble tipo se deshiciera a punta de bocinazos. </p>

<p>Seguí avanzando y un mototaxista me dijo donde quedaba la parroquia San Alfonso. <em>Mi viejita no falla</em> –pensé- <em>le ligó hasta el nombre</em>. Me estacioné, bajé y una señora gordita me atendió. Le di mi fecha de bautizo y me ubicó en uno de los cientos de fólders que tenía en su armario. <em>“Aquí está su nombre, venga mañana a recoger la partida firmada por el padre, son diez soles”</em>. Cancelé mi derecho a tan valioso documento, pero no regresé al día siguiente. Un viaje de trabajo por una semana y otros días más de flojera hicieron que regrese a las dos semanas. Ir de Miraflores a Santa Anita es casi un recorrido interprovincial y para colmo, en el mismo cruce, otro taxista cometía la misma bestialidad de invadir mi carril pero en fin, este no es un blog de tránsito y tampoco pienso hacer hígado recordando algo tan cotidiano en nuestras pistas. Recogí la partida y fin del cuento por ese lado. Lo del certificado de confirmación fue mucho más fácil y cinco soles más barato. Lo recogí en mi colegio, que queda muy cerca de mi casa.</p>

<p>Volviendo al tema del poco tiempo que nos queda para los trámites, trataré de dar mis excusas del caso. Mi primera opción fue la iglesia del Carmelitas, mi colegio, pero tenía que separarla con un año de anticipación y pagar mil quinientos soles que no tenía. Ahí me entró la primera duda, mucha plata, y eso sin contar el traguito que se sirve mientras te saludan, así que quedó descartada. Sin embargo, en ese lugar que conozco desde siempre me dieron los requisitos que son casi iguales en todas las parroquias. <br />
Se los detallo a continuación:<br />
1. Partida de bautizo, reciente y legalizada en el Arzobispado.<br />
2. Certificado de domicilio de ambos.<br />
3. Constancia de encuentro para novios.<br />
4. Constancia de matrimonio civil o edictos.<br />
5. Lugar y fecha de primera comunión y constancia de confirmación.<br />
6. Proclamas.<br />
7. Dos testigos de soltería por cada uno.<br />
8. En caso de divorcio se debe presentar la sentencia respectiva.</p>

<p>Notas:<br />
 Los trámites se realizarán con tres meses de anticipación.<br />
 El encuentro de novios los damos en esta parroquia el tercer sábado y domingo de cada dos meses.<br />
 Los novios deberán inscribirse con la debida anticipación en el despacho parroquial.<br />
 Si el matrimonio civil lo realizan antes del religioso, traerán la constancia del matrimonio civil ya realizado, y si se casan el mismo día que el religioso, traerán el edicto de El Peruano (hoja completa).<br />
 Una vez realizada la separación de la iglesia, <strong>POR NINGÚN MOTIVO SE DELVOLVERÁ EL DINERO. DINERO. DINERO. DINERO. DINERO. DINERO.</strong> Se prohibe echar arroz, pétalos de rosas, etc. dentro y fuera de la iglesia.</p>

<p>En marzo de este año fui a la parroquia San Pedro de Chorrillos por sugerencia de mi gran amigo y extraordinario  bloggero <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/ombligodelmundo/">Renzo Guerrero</a>. Sabiendo de mi austera economía, el buen Capa me derivó a esta humilde parroquia que cobra trescientos soles y cien más por el coro, pero había un problema: necesitaba una orden de traslado de parroquia, la mía es Carmelitas, así que fui hasta allá y me dijeron que eso costaba doscientos soles, es decir, iglesia + traslado = 500 soles + trago = un huevo de plata sólo en la iglesia. Alejandra vio San Pedro y no la convención. No la culpo, para unos trogloditas como Renzo o yo estaba bien, pero ella simplemente piensa distinto.</p>

<p>La última opción que manejamos es la de Belén, pero ojo, si bien queda cerca, no es la iglesia del colegio. Cuesta seiscientos soles y a Alejandra le gustó más, así que parece que ahí será. Esta semana debemos pagar, pero la verdad me incomoda mucho eso del precio de las iglesias ¿Acaso no debería estar agradecida la Iglesia Católica de que todavía haya gente que opta por su tan alicaída reputación? ¿A los curas no les parece alucinante que aún existan jóvenes que quieran casarse bajo sus leyes? No es porque uno sea tacaño, pero a veces te recalcan tanto el tema del dinero que provoca dejar de lado ese detalle y hacerlo todo más simple. </p>

<p><strong>¿Qué otras opciones de matrimonio me dan ustedes? Solo pregunto, es simple curiosidad.</strong></p>]]>
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    <title>Nuestro primer encuentro</title>
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    <published>2007-07-30T15:12:06Z</published>
    <updated>2008-01-15T17:20:48Z</updated>

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        <name>Mathías Brivio</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="arrozconpollo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/mevoyacasar/arrozconpollo.jpg" width="300" height="296" /></p>

<p>En mis dos primeros relatos les he hablado de una mujer llamada Alejandra, una chiquita de apenas un metro y cincuenta y un centímetros (en realidad mide metro y medio pero a ella le encanta sumarse ese inexistente centímetro para evitar las burlas) que llegó a mi vida para cambiarla por completo. Esta vez les contaré cómo el destino hizo que nos encontremos.</p>

<p>Era julio del 2005, el invierno limeño se mostraba tan gris y frío como siempre. Mi hija Julieta tenía tres meses, el futuro me angustiaba sabiéndome padre soltero, las cosas con su mamá no habían resultado como hubiéramos querido (hoy somos mejores amigos) y mi cabeza no encontraba  sosiego. Pensé varias veces en estar condenado a la eterna soltería, mientras que eventualmente tenía romances furtivos que en más de una ocasión culminaban al enterarme de que no les gustaban los niños. Puede ser una opinión un tanto antojadiza pero no puedo esperar mucho de una mujer a la que no le gusten los niños. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Con todo este sancochado emocional me dijeron que tenía que viajar al Festival Peruano de Miami con mi gran amigo y camarógrafo Carlos Mauriola. Compañero de incontables viajes, el buen Mauriola se sabía mis problemas existenciales de memoria, era mi  paño de lágrimas y la dupla perfecta para un viaje a Miami. Él siempre estaba dispuesto a escucharme pero sobre todo a tomarse unas cervezas conmigo.</p>

<p>Llegamos el miércoles 20 de julio. el Festival recién sería el domingo 24 pero los canales de televisión, en todo su derecho, aprovechan al máximo los viajes internacionales, así que anduvimos entrevistando a Ismael La Rosa y la bella Virna Flores. También grabamos con José Luis Valderrama, un conocido empresario de telecomunicaciones y organizador del festival, e hicimos otro reportaje que nunca salió por motivos de producción. Tres días agotadores previos a un domingo distinto.</p>

<p>Llegamos al mediodía. Era la primera vez que me tocaba estar en una fiesta peruana tan masiva lejos de casa. el Tamiami Park albergaba  a más de 10 mil peruanos y el calor llegaba a 38 grados celsius. Un infierno pintado de rojo y blanco, rodeado por kioskos llenos de comida criolla y souvenirs que recordaban a ese Perú ingrato pero amado con pasión por aquellos que debieron partir en busca de mejor suerte. En el escenario desfilaban distintos artistas que encendían con todas sus canciones esa peruanidad que aflora con mayor fuerza en el extranjero y sobre todo en el mes de julio.</p>

<p>Para mi suerte, José Luis Valderrama nos había dado brazaletes VIP para la zona privilegiada, con abundante comida  y cervezas, pero lo mejor de todo era tener aire acondicionado. Salir del horno para entrar a esa sala alfombrada y fría era como meterse un chapuzón en una piscina de aire. A la primera que vi cuando entré en esta especie de oasis fue a mi amiga Fiorella Rodríguez, nos abrazamos con el cariño de siempre  y después empezó a aparecer gente como Mario Liberti (ex conductor de Fantástico y voz en off de todo programa habido por los noventas) y Federico Anchorena (ex gerente de Panamericana). El último recuerdo que tenía de él era un balde amarillo sobre su pelada, y ese día fue  mi director de cámaras para un enlace en directo. Personajes iban y venían de esta envidada sala VIP y del mismo modo, yo debía entrar y salir para grabar los sucesos de aquella tarde. Cada salida equivalía a dos cervezas a mi retorno, el aire exterior significaba cuatro sesiones de sauna consecutivas y yo encontraba en la burbujeante cebada el refresco preciso. Mi amigo Mauriola había optado por el mismo remedio frente al calor. Cada vez se nos hacía más pesado salir a grabar a esa melcocha ambiental producto de la humedad y el bochorno, pero chamba es chamba y no podíamos parar.</p>

<p>Dada mi condición de soltero en crisis, analizaba a toda mujer que se me cruzaba y como bueno las descartaba por cualquier intrascendente razón, suponiendo que yo tenía la sartén por el mango sin haberme acercado a conversarles. De pronto, como si se tratara de una película, mis ojos fungiendo de cámara se posaron en ella. Una hermosa chatita, blanca como el papel, casi rubia, con un polo azul de la organización del evento que le llegaba hasta las rodillas, pantalón blanco y perfectas sandalias para sus minúsculos pies. El encuadre era solo ella y nadie más que ella. Luego abrí un poco la toma y me di cuenta de que estaba detrás de la mesa del buffet. Su mano sostenía una cuchara y servía generosos platos de arroz con pollo. </p>

<p>Me miró y sonrió coquetamente. Listo, era la luz verde para acercarme. Sin dudarlo la tuve escasos centímetros y solté la pregunta: Del uno al diez, ¿cuántas posibilidades tengo de que te cases conmigo? a lo que ella nerviosa y sonriente respondió: siete. Luego le pregunté su nombre y supe que se llamaba Alejandra. La hora de servir almuerzos estaba terminando y pudo salir a acompañarme a mi función de reportero. Feliz cargó mi mochila para facilitarme la labor de entrevistar a cuanto personaje fuera abordado por mi curiosidad. Su presencia no desaparecería hasta el final del Festival cuando a las once de la noche me dio el teléfono de la casa donde estaba hospedada, también me dio su mail y sus teléfonos en Lima. Ella estaba en Miami visitando a sus amigas Paloma y María José, cuando Valderrama le ofreció esta chambita en el Festival, aceptó la oferta y el destino jugó a nuestro favor. La llamé y nos escribimos innumerables mails llenos de amor, a pesar de tan corto tiempo juntos y sin un beso de por medio.</p>

<p>Cuando volvió yo nuevamente estaba de viaje así que no la pude ir a recibir al aeropuerto. fue al revés, Alejandra me esperó unos días más tarde con un inmenso globo que decía Welcome como si fuera mi enamorada de toda la vida. Era diecisiete de agosto, casi un mes después, nos abrazamos y hasta el día de hoy ese abrazo permanece intacto en nuestros corazones. Nunca imaginé que una calurosa tarde en Miami terminaría en el altar de alguna iglesia limeña, nunca lo pensé pero hoy que lo vivo estoy seguro de que las cosas no se planean, simplemente llegan. </p>

<p><strong>¿Ustedes creen en el destino? ¿Creen que hay alguien esperando en algún lugar del mundo?</strong><br />
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