<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <title>Lo peor de todo</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/" />
    <link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/atom.xml" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008-02-05:/lopeordetodo//70</id>
    <updated>2008-11-25T22:44:04Z</updated>
    <subtitle>Mateo T. y Ariel de L.Egresados de la Facultad de Ciencias y Artes del Mal Humor de la universidad del caos limeño. No pueden evitar dar la contra y renegar con la torpeza, la falta de criterio y la poca consideración  que muestra la gente. Les revienta la mala suerte que por momentos les juega bromas muy pesadas y les revuelve el hígado que las cosas no salgan como han planeado. Mateo lanza maldiciones cada tres minutos y Ariel pasa con frecuencia  de “la vida me ama&quot;? a “odio la vida&quot;?. A falta de dinero para pagar terapia, juntos inician este blog  para expulsar sus demonios internos.</subtitle>
    <generator uri="http://www.sixapart.com/movabletype/">Movable Type Publishing Platform 4.01</generator>

<entry>
    <title>Datos para ponernos tristes</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/11/cifras-para-pisar-tierra-perua.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6976</id>

    <published>2008-11-25T22:13:00Z</published>
    <updated>2008-11-25T22:44:04Z</updated>

    <summary> Foto: Melissa Wiese Terminó la Cumbre del APEC. Para muchos fue un rico y largo fin de semana en el que pudieron viajar, descansar y pasarla bien. Para otros fue un fin de semana más en el que, al...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="tristes.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/tristes.jpg" width="400" height="266"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/42dreams/1878611309/" target=_blank>Melissa Wiese</a></strong></p>

<p>Terminó la Cumbre del APEC. Para muchos fue un rico y largo fin de semana en el que pudieron viajar, descansar y pasarla bien. Para otros fue un fin de semana más  en el que, al igual que los demás, tuvieron que trabajar (en algunos casos más de la cuenta) y levantarse temprano. Durante estos días, nuestro país fue el centro de atención de la prensa internacional (miles de periodistas extranjeros estuvieron acreditados y los canales de noticias del cable, como CNN, siguieron la cumbre al detalle). De verdad sentí que el Perú era importante y que, si somos parte de un grupo económico tan importante –del que forman parte Australia, China, Estados Unidos y Japón, entre otras potencias–, es porque estamos en camino hacia el desarrollo. Pero cuando mi moral como peruano estaba en su punto más álgido, me topé con algunas cifras que al toque me hicieron pisar tierra.</p>

<p>La culpa la tuvo un irónico y a la vez alarmante artículo que leí en la revista “Dedomedio”, titulado ‘Perú, primero entre los últimos’, que da cuenta de que no hay que hacernos la idea de que nuestro país es la envidia de la región y que acá todo va bien, sino que hay temas que realmente preocupan. <strong>¿Algunos ejemplos?</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>En el artículo citaron varios. Uno de ellas fue el grado de felicidad que hay en el Perú. Se basaron en un <a href="http://74.125.45.132/search?q=cache:hM4osD_mCUgJ:www.le.ac.uk/users/aw57/world/sample.html+Happiness+study,+Leicester+university&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=pe" target=_blank>estudio realizado por la Universidad de Leicester</a> (Reino Unido) en el que estamos ubicados en el puesto 115 de 177 en el ránking de los más contentos, solo dos lugares por encima de Bolivia y tres de Haití, los más infelices de América. Si lo vemos desde el lado más pesimista, en grado de felicidad estamos peor que en ránking de selecciones de fútbol, que ya es decir un montón. </p>

<p>Ese dato es deprimente, pero no más que el que <a href="http://www.foreignpolicy.com/story/cms.php?story_id=4404" target=_blank>publicó la revista “Foreign Policy”</a>, que hizo una selección de los cinco países con el peor desempeño en los Juegos Olímpicos, entre los que se encuentra el Perú. Nuestro país está junto a Zimbabwe y Moldavia, los peores países de África y Europa del Este. Por si no fuera suficiente el no tener buenos resultados en los deportes, ayer se conoció que la FIFA decidió suspender al Perú de toda competencia internacional. O sea que aparte de malos, nos suspenden por los problemas que hay entre la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y el Instituto Peruano del Deporte (IPD). </p>

<p>Esos son dos de los diez ejemplos que se publican en el artículo. Pero así deben existir decenas. Como este es un blog que sirve para quejarse y renegar, he comenzado a hacer una búsqueda en Internet sobre aspectos en los que nuestro país esté mal (y de los que el Gobierno no habla). Hay dos por lo que quiero comenzar. El primero es respecto a la cantidad de deportistas que nuestro país lleva a las Olimpiadas, sobre todo ahora que quieren que Lima sea sede de los Panamericanos del 2015. El segundo tiene que ver con los conflictos sociales. Mensualmente, la Defensoría del Pueblo actualiza su Reporte de Conflictos Sociales. Según el del mes de octubre –el número 56–, en el Perú hay 189 conflictos a nivel nacional (133 están activos y 56 latentes). En setiembre eran 177. ¿Habrá algún país que nos gane en este aspecto? ¿O aquí sí somos, lamentablemente, campeones mundiales?</p>

<p>Lo que quiero pedirles es que me ayuden con otros datos curiosos que podrían servir para ahondar en el tema. Espero sus aportes. Y también espero que, de pasada,  rajen a forro de Manuel Burga. <strong>(Mateo T.)</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Días de locos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/11/locos-por-el-apec.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6930</id>

    <published>2008-11-20T23:00:34Z</published>
    <updated>2008-11-20T23:49:39Z</updated>

    <summary> Si bien nadie puede dudar que el APEC va a ser positivo para el Perú, en este humilde espacio no estamos para ver el lado Coca Cola de la vida. Todo lo contrario. Este es un espacio para renegar,...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="crazy.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/crazy.jpg" width="390" height="293"></p>

<p>Si bien nadie puede dudar que el APEC va a ser positivo para el Perú, en este humilde espacio no estamos para ver el lado Coca Cola de la vida. Todo lo contrario. Este es un espacio para renegar, quejarnos, destilar bilis, hacer públicas nuestras frustraciones y maldecir una y mil veces nuestra condenada mala suerte. Así que aquí me tienen, dispuesto a quejarme –hoy más que nunca- porque esta nueva cumbre me ha ocasionado más de un colerón.</p>]]>
        <![CDATA[<p>-Casi no hay transporte público en la calle y los pocos taxistas que salen a trabajar aprovechan el pánico para subir el precio de las carreras y exprimir nuestros alicaídos y agujereados bolsillos. </p>

<p>-El miércoles tuve que esperar casi 50 minutos para que un taxista se animara a sacarme del Centro de Lima,  aunque aquí la culpa en parte es mía, porque solo a un torpe como yo se le ocurre ir al centro en la noche previa al inicio de la cumbre (con toda la paranoia colectiva que eso implica en la población). ¿He sido el único con problemas? </p>

<p>-Han puesto rejas de seguridad en dos de las vías de acceso a mi casa, por lo que tengo que dar un montón de vueltas y hacer varias gestiones para que me dejen pasar. </p>

<p>-Pese a ser día feriado, estoy en la oficina mientras unos amigos se acaban de ir de viaje aprovechando el fin de semana largo. Además, otro grupo hizo una reunión ayer por la noche y, obviamente, yo no pude ir porque hoy tenía que levantarme temprano. Si en algún momento pasó por mi cabeza tener unos días de descanso, hoy ya le eché tierrita a esa posibilidad.  <strong>(Ariel de L.)</strong></p>

<p><strong>A ustedes, ¿cómo les ha cambiado la rutina esta nueva cumbre?</strong></p>

<p><strong>Aviso 1:</strong> El próximo martes hay nuevo post. Así llueve, truene o haya mil cumbres más. Si fallamos,  Mateo se compromete a hacer el baile del ombligo en medio del Circuito Mágico del Agua. </p>

<p><strong>Aviso 2:</strong> Y en el subsiguiente post hablaremos de…(no sean sapos)</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>¿Qué te impide hacer lo que realmente quieres?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/11/que-te-impide-hacer-lo-que-rea.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6823</id>

    <published>2008-11-13T10:54:07Z</published>
    <updated>2008-11-13T14:39:11Z</updated>

    <summary> Foto: SLR Jester No creo equivocarme cuando digo que las 24 horas que tiene un día quedan cortas para todas las cosas que uno quiere hacer. Me pasa a mí, que siempre tengo que dejar para otra ocasión varias...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="donotdisturb.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/donotdisturb.jpg" width="400" height="266"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/slrjester/1355487257/" target=_blank>SLR Jester</a></strong></p>

<p>No creo equivocarme cuando digo que las 24 horas que tiene un día quedan cortas para todas las cosas que uno quiere hacer. Me pasa a mí, que siempre tengo que dejar para otra ocasión varias de las actividades que pienso realizar en un día, por ejemplo, leer un libro o ver tranquilo una película. A veces es por culpa de uno, que deja que se pasen las horas y no hace nada (lo que puede ser buenazo, aunque uno después se arrepienta de perder horas en las que se podría haber hecho algo “más productivo”), pero la mayoría de veces se debe a otros motivos. Algunas son obligaciones y otras cuestiones inevitables. En mi caso es por...</p>]]>
        <![CDATA[<p>El trabajo: Si bien en la teoría debería trabajar ocho horas al día, en la práctica siempre acabo trabajando mínimo diez. Eso, más las dos horas que me demoro entre ir y regresar de mi trabajo, me toma casi medio día (eso sin contar el tiempo que me demoro en bañarme y desayunar, que me toma, como mínimo, media hora). O sea, casi medio día se nos pasa trabajando y nos quita la posibilidad de disfrutar mucho más nuestro día.</p>

<p>Dormir (más de la cuenta): Soy muy dormilón. Siempre que me despierto sigo con ganas de seguir durmiendo. Por eso, muchas veces tengo que acostarme temprano si quiero cumplir con mis siete horas reglamentarias de sueño. Esas ganas de dormir un poco más de la cuenta también provocan que me despierte al límite para ir al trabajo y que haga todo rápido para salir volando. </p>

<p>Los quehaceres diarios: Este texto quería escribirlo por la mañana (pero de ayer). Ya es miércoles y recién puedo hacerlo. Siempre termino retrasándome con las cosas que quiero hacer. Si no es por culpa del trabajo, son los trámites en el banco, las cuentas que no se pueden pagar por Internet, la ropa que tienes que lavar, el maldito examen para el que tienes que estudiar o lo que sea, el caso es que siempre surge alguna actividad que te quita tiempo. <strong>(Mateo T.)</strong></p>

<p><strong>¿A ustedes les pasa lo mismo? ¿Siempre tienen que posponer las actividades que quieren hacer por cumplir con las obligaciones o con los malos hábitos?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>De compras con tu novia</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/11/ir-de-compras-con-tu-novia.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6766</id>

    <published>2008-11-05T23:43:21Z</published>
    <updated>2008-11-07T16:03:28Z</updated>

    <summary> Foto: Antoine “Acompáñame a comprar ropa”. Dicha por nuestra novia, esposa, o amiga, esa frase es siempre un presagio de que algo muy malo va a suceder. Es el anuncio de que se aproximan horas sombrías. La antesala de...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="decompras.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/decompras.jpg" width="301" height="350"></div>
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/rouadec/2924673291/" target=_blank>Antoine</a></strong>

<p>“Acompáñame a comprar ropa”. Dicha por nuestra novia, esposa, o amiga,  esa frase es siempre un presagio de que algo muy malo va a suceder. Es el anuncio de que se aproximan horas sombrías. La antesala de una nueva pelea. El inicio de una larga peregrinación que nos llevará a recorrer decenas de tiendas y que nos hará pedir clemencia o perder la serenidad porque <em><strong>ya vamos más de cuatro horas dando vueltas por todos lados  y todavía no te decides maldita sea</strong></em>. Sí, entiéndanlo de una vez por todas y por favor déjennos tranquilos de ahora en adelante. Ir de compras con ustedes, chicas, nos jode. Un montón. <strong>¿Quieren saber por qué?</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Para comenzar,  ir con ustedes a un insoportable <em>‘shopping day’ </em>(ja) implica resignar uno de nuestros días de descanso. Y eso no es agradable. Los fines de semana son para pasarlos viendo fútbol y películas, no para estar metidos entre blusas, faldas y pashminas para la suegra.  Pero más allá de que ir de compras interrumpe nuestros momentos de descanso, deben tener en cuenta otros detalles. El primero de todos es que no entendemos esa terca obsesión que tienen todas ustedes por dar vueltas y vueltas y más vueltas por la misma tienda o por los mismos espacios de marcas de ropa, como si por arte de magia o gracias a un genial golpe de buena suerte fueran a descubrir algo nuevo media hora después de haber revisado minuciosamente<strong> todo</strong> lo que encontraron a su paso sin ver nada que les llame la atención. </p>

<p>Ojo, la cosa puede ponerse peor: una cosa es dar muchas vueltas en un ambiente pequeño –digamos, treinta metros cuadrados- en el que tú casi no necesitas moverte y otra muy distinta es caminar y caminar y seguir caminando por decenas de lugares para ver la misma ropa y al final regresar al primer lugar que visitaste (sí, al primero) porque finalmente tu querida esposa/novia/amiga se dio cuenta de que lo que ella  realmente busca está en la primera tienda que visitaron. </p>

<p>Tampoco entendemos por qué demonios se llevan tantas cosas al probador. Si lo que van a comprar es un pantalón, háganlo fácil, lleven dos o tres para ver cuál es el que les  queda mejor y den por terminado el asunto. En serio. Es así de sencillo. No hay necesidad de llevar una montaña de ropa que no las deja ni ver cuando caminan si – como dicen- lo que quieren es solo un pantalón. Lo único que van a conseguir con eso generar una tremenda cola en los vestidores, perder tiempo y que nosotros perdamos la paciencia. </p>

<p>Pero lo que más nos altera es la indecisión. <em>¿La blusa blanca o la de color perla? ¿Qué le va mejor a mis zapatos marrones, la cartera color camello o la de color arena? ¿Me compro un pantalón pitillo o  uno recto? ¿Me llevo los zapatos de charol o los de gamuza? ¿Y si me llevo los dos pares? ¿La falda que vimos hace un rato es más bonita que la que me acabo de comprar? ¿Y si la cambiamos? ¿Se me ve mejor con este vestido o con el que me probé antes?</em> Reflexionen unos minutos y piensen si es justo que después de horas de tortura y de hacernos esperar parados como unos pánfilos sigan en lo mismo y se hagan un mundo por una condenada blusa. <strong>(Ariel de L.)</strong></p>

<p><strong>¿Los hombres somos demasiado impacientes y renegones? ¿O ustedes mujeres se aprovechan de nuestra nobleza? ¿Es que acaso, como dice <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/quiennosentiende/" target=_blank>Tatiana Perich</a>, nadie las entiende? ¿Les gusta ir de compras con sus espos@s o novi@s? ¿Qué es lo que más detestan de ir de compras con ellos? Que empiece la guerra de los sexos. </strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Por qué no me gusta el 31 de octubre</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/10/por-que-no-me-gusta-el-31-de-o.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6690</id>

    <published>2008-10-30T03:08:06Z</published>
    <updated>2008-10-30T14:33:21Z</updated>

    <summary> • Porque no entiendo la obsesión de la gente por estar a cualquier precio en la fiesta que se perfila como el juergón. ¿Acaso no hacer nada me convierte en un pavo? • Porque me aturde ver tanto niño...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="calabaza.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/calabaza.jpg" width="400" height="299"></p>

<p>• Porque no entiendo la obsesión de la gente por estar a cualquier precio en la fiesta que se perfila como <strong>el</strong> juergón. ¿Acaso no hacer nada me convierte en un pavo?</p>

<p>• Porque me aturde  ver  tanto niño en la calle entorpeciendo el paso en su búsqueda frenética de golosinas.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>• Porque mucha gente celebra Halloween, una costumbre típicamente gringa que nosotros no sabemos por qué diablos hemos adoptado pero que seguimos como borregos muy bien amaestrados.</p>

<p>• Porque me molesta que cada tres minutos toquen el timbre de mi casa para pedirme caramelos, chocolates y galletas.</p>

<p>• Porque me revienta que los niños me digan tacaño y que rayen con tiza o cualquier otra cosa que tengan a la mano  las paredes de mi casa cuando no les doy dulces.</p>

<p>• Porque  hay muchos noveleros que justo en esta fecha – y solo en esta fecha-   se embriagan de criollismo y se meten una jarana con cajón, clavo y canela, y el resto del año son <em>música criolla, ¡ay fo! </em>Poseros.</p>

<p>• Porque las calabazas siempre me han producido ansiedad.</p>

<p>• Porque cuando era niño mi madre me obligó a ponerme un disfraz de gatito para una fiesta de Halloween y terminé haciendo el ridículo.</p>

<p>• Porque hace muchos años, en Chincha, celebrando la canción criolla, en un arranque de torpeza le quemé el pantalón a una señorita que tuvo la mala idea de sacarme a bailar el alcatraz. </p>

<p>• Porque estoy harto de que cada vez que alguien entra a un lugar, un aprendiz de cómico haga la estúpida broma de “oye, está paja tu disfraz”.   </p>

<p><strong>Bonus track:</strong> Me llega <strong>este </strong>31 de octubre porque el feriado cae sábado y no vamos a ganar un día extra de descanso en el trabajo. </p>

<p><strong>¿A ustedes les gusta celebrar Halloween o la canción criolla? ¿Qué les llega de estas celebraciones? Ahí tienen, despáchense. Buen provecho.</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Nueva encuesta: Los peores extranjeros en el fútbol peruano</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/10/nueva-encuesta-los-peores-extr.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6525</id>

    <published>2008-10-15T21:53:38Z</published>
    <updated>2008-10-17T15:33:58Z</updated>

    <summary> Un post solo para 100% fanáticos (y masoquistas) Algunos llegaron con cartel de estrellas y otros aparecieron como por arte de magia, pero todos tuvieron una característica en común: se metieron para siempre en el imaginario de los fanáticos...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
        <category term="ránkings" scheme="http://www.sixapart.com/ns/types#category" />
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="rankingjugadores.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/rankingjugadores.jpg" width="394" height="248"></p>

<p><strong>Un post solo para 100% fanáticos (y masoquistas)</strong></p>

<p>Algunos llegaron con cartel de estrellas y otros aparecieron como por arte de magia, pero todos tuvieron una característica en común: se metieron para siempre en el imaginario de los fanáticos del fútbol, aunque no precisamente por derrochar clase y magia en el terreno de juego. Los futbolistas (o peloteros o parrilleros, como quieran decirles) que figuran en esta lista destacaron nítidamente por ser el grupo más selecto de los peores jugadores extranjeros que llegaron al fútbol peruano en los últimos veinte años. </p>

<p>Como en el ránking anterior, esta es una lista subjetiva. Son los que yo creo que se llevan las pifias. Tal vez me equivoque. Tal vez no. Lo cierto es que aquí comienza la votación. Esta de más decirles que ustedes pueden nominar otros “futbolistas”. </p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Takashi Watari: </strong>Apareció misteriosamente como refuerzo de Sporting Cristal en el 2006 a través de un insólito convenio mediante el cual, una empresa extranjera le pagaba a los cerveceros una fuerte suma de dinero para que lo tuvieran como mantequilla en el plantel profesional.   Sin buscarlo, Watari, que venía de ser el traductor de  Naohiro Takahara (una suerte de  David Beckham asiático) en el poderoso Boca Juniors, pasó a acaparar flashes y portadas  de los principales medios deportivos del Perú. <br />
Si bien nació en Japón, la capacidad goleadora de Watari resultó ser un tremendo cuento chino. Watari nunca pudo ganarse la confianza de Chemo del Solar y tuvo que irse de La Florida sin pisar la cancha con la celeste. Eso sí, con todo el cuajo del mundo, el buen Takashi se dio el lujo de jugar el partido de homenaje a Diego Maradona en el Estadio Nacional y -como buen turista japonés- se tomó de fotos para inmortalizar el momento.  Sus amigos, que lo recuerdan con cariño, dicen que por lo menos preparaba un buen sushi. </p>

<p><strong>Celso Guerrero:</strong> Este paraguayo con pinta de golero glúfico llegó al Perú en 1995 con más de 100 kilos de peso y de inmediato se convirtió en el terror de los restaurantes buffet.  Pese a que lo sometieron a rigurosas dietas para bajar tremenda panza (la que incluso le valió el nada agradable apodo de “Cerdo”), el arquero siempre se las ingenió para escabullirse de sus vigilantes e ingerir en secreto muchas hamburguesas y generosas cantidades de tacu tacu con su huevo frito más. Guerrero nunca encontró su peso ideal y terminó rodando su inmensa humanidad en cuanta cancha le tocó pisar (recuerden la goleada de Alianza Lima en la que el guaraní se comió 6 goles blanquiazules). <br />
Luego de ser despedido de Universitario por sus evidentes desarreglos gastronómicos,  el adiposo arquero jugó al fútbol algunos años más, aunque sin mayor trascendencia. Diversos rumores lo señalan como el campeón paraguayo del “Repetipizza”. </p>

<p><strong>Jorge Serna:</strong> Alianza necesitaba un goleador para la temporada 2008 y apareció su nombre. Lo pelearon a muerte. Él se hizo de rogar. Se puso difícil. Pero finalmente aceptó a cambio de una generosa cantidad de dólares. Llegó a Lima un caluroso día de febrero prometiendo como mínimo 15 goles por temporada. Bastaron unos pocos partidos para que todo el mundo se diera cuenta de que lo suyo no era romper redes rivales, sino destrozar focos, matar pajaritos, noquear espectadores y bajarse las lunas de la cancha auxiliar del estadio de  Matute. Se fue de Alianza a los pocos meses, sin pena, sin gloria y sin haber metido un solo gol de todos los que prometió. Eso sí, la Unidad de Investigación de Lo peor de todo descubrió que en PlayStation el malazo este sí es un delantero de temer.  </p>

<p><strong>Bruno Piano:</strong> Llegó a Universitario junto con los también malísimos Pumar, Artigas y Pinto en uno de los peores combos que se recuerde y de arranque demostró que como defensa no paraba ni un taxi.  Piano ejecutó una perfecta sinfonía de errores y horrores y tras desentonar en la defensa crema tuvo que irse con su música a otra parte.</p>

<p><strong>Pastor Reascos: </strong>Su inclusión en esta lista obedece a caprichos del destino. O a la mala suerte. Como quieran verlo. Y es que este arquero colombiano tiene el dudoso honor de haber perdido la categoría varias veces en el fútbol nacional. Repasemos: En 1993 llegó al Perú para tapar por  UTC: los cajamarquinos perdieron la categoría. Al año siguiente se fue al Defensor Lima y el resultado fue el mismo: los granates perdieron la categoría. En el 95 se fue hasta Huánuco para defender al León: a fin de año ¿adivinan? ese equipo perdió la  categoría. Todo un récord.</p>

<p><strong>Juan Massa:</strong> Su paso por el fútbol peruano fue tan fugaz que tal vez nadie lo recuerde. Si Celso Guerrero era malo, este ya era un abusivo de grandes ligas y graduado con los máximos honores. Un día apareció –nadie sabe cómo- cuadrado bajo los tres palos del arco de Alianza Atlético. Fue en un partido ante Sporting Cristal en el San Martín. Y bastaron 45 minutos para que todo el mundo se diera cuenta que ese grandote con pinta de tablista de Punta Hermosa era cualquier cosa menos arquero. ¡Qué tal récord el de este pobre tipo! Le patearon tres veces al arco y le anotaron tres goles. Entraron todas. Y las que iban fuera también las metió. Fue debut y despedida. El incompetente Massa nunca llegó a cuajar y terminó convertido en una aguadísima  mazamorra. </p>

<p><strong>Sebastián Morquio:</strong> Defensa uruguayo con pinta de cavernícola que se puso la blanquiazul en el 2006. Tenía la agilidad de un maniquí, la velocidad de una tortuga y la sutileza de un Cro-Magnon. Lo suyo era astillar tobillos y reventar pelotas a lo que salga.  Jugó poco y pateó a todos.</p>

<p><strong>Albino Mendes, “Chulapa”: </strong>Estrambótico volante brasileño con pinta de rastafari que llegó a Alianza Lima en 1994. Sus torpezas y desaciertos con la pelota -dignos de un cómico ambulante- lo convirtieron rápidamente en el hazmerreír de los aficionados, quienes no dudaron en elevarlo a la categoría de héroe popular. Y es que era imposible renegar de este pelotero de pintoresco sobrenombre que lo más recordado que hizo fue darse un tremendo mandibulazo con uno de los fierros que hay al borde de la cancha de Matute mientras intentaba salvar una pelota que se iba al lateral. Nunca jugó un partido oficial por Alianza, pero los fanáticos de base 3 o más sin duda lo recuerdan con cariño. Lo suyo es una prueba fehaciente de que cualquier mochilero que viene al país puede tentar suerte en un equipo profesional.</p>

<p><strong>Costa Capone:</strong> Limitadísimo lateral izquierdo brasileño con pinta de actor de telenovela de O’Globo que fue bailado por todos los delanteros del fútbol peruano. Si con el apellido gangsteril te mataba de miedo, con su fútbol te mataba de risa. <br />
Su debut con la camiseta blanquiazul tuvo un instante memorable: tiro de esquina en el vértice de occidente con norte.  Costa Capone agarró el balón. Lo acomodó. Retrocedió unos pasos. Se perfiló. Observó a sus compañeros. Tomó carrera…pateó una champa de pasto en vez de la pelota y se fue de cara al suelo. <br />
Un adefesio. Jugó unos cuantos partidos más y de ahí lo devolvieron a Brasil para que siguiera vendiendo caipirinhas en las playas de Río de Janeiro. </p>

<p><strong>Lalo Maradona:</strong> Llegó en 1998 para jugar por Deportivo Municipal. Era zurdo y jugaba de diez. Como Diego, el más grande jugador de todos los tiempos. Lalo desató la euforia del país futbolero y sobre todo de la fanaticada edil que ya soñaba con la vuelta olímpica de la mano de su nuevo ídolo. Pero el pobre Lalo resultó ser tremendo fiasco. Un pelotero de poca monta. Un paquetazo que daba un pase bueno y veinte malos. Tanto así que un mes y medio después de su apoteósica presentación, el directivo de la franja Luis Saettone declaraba que “el equipo juega prácticamente  con 10 hombres, porque Maradona no aporta nada”.  A los pocos días lo sacaron del equipo.</p>

<p><strong>Nota: </strong>No quiero terminar este post sin mencionar a Diego Gross, Juan Darío Batalla, Roberto Cornejo, Peter Méndez y De Souza (Universitario), Jorge Jeréz, Gustavo Barros Schelotto, Williams y Rodrigo Astudillo (Alianza Lima), Indio, Morelato y Marcelinho (Sport Boys), Carlinhos y Ronaldo (Torino) y a Ramiro Fassi y Moreno Murillo (Sporting Cristal), entre otros. A todos ellos, mis gracias eternas por habernos regalado más de una carcajada en los estadios. <strong>(Ariel de L.)</strong></p>

<p><strong>¿Cuál es para ustedes el peor futbolista extranjero que vino al Perú en los últimos veinte años? Por favor, al momento de comentar expongan sus razones</strong>    </p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Esclavos de Internet</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/10/esclavos-de-internet.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6442</id>

    <published>2008-10-09T17:51:59Z</published>
    <updated>2008-10-09T18:58:46Z</updated>

    <summary> Foto: Cayusa Si utilizar el celular se ha convertido en un hábito en las personas, usar Internet ya es parte de nuestras vidas. ¿Quién puede vivir sin conectarse a la red aunque solo una vez al día? Yo he...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="esclavodeinternet.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/esclavodeinternet.jpg" width="400" height="280"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/cayusa/1145350556/" target=_blank>Cayusa</a></strong></p>

<p>Si utilizar el <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/10/los-celulares.html" target=_blank>celular</a> se ha convertido en un hábito en las personas, usar Internet ya es parte de nuestras vidas. ¿Quién puede vivir sin conectarse a la red aunque solo una vez al día? Yo he hecho un ejercicio de memoria y no recuerdo cuándo fue la última vez que no lo hice. Aunque sea para ver si alguien me ha enviado un correo electrónico. Y muchas veces no es porque uno tenga la necesidad de hacerlo, sino porque a uno lo obligan las circunstancias. </p>]]>
        <![CDATA[<p>En el trabajo, en la universidad o para hacer trámites, ahora Internet está en todos lados y hay que utilizar la red para la mayoría de cosas. Claro, por un lado es más cómodo, por ejemplo, entregar tus trabajos vía e-mail o pagar el teléfono por Internet, pero eso hace que las personas sean más dependientes. Así como si apagas el celular puedes perderte de una “llamada urgente”, si no ves tu e-mail se te puede “pasar alguna información importante” que debiste leer en su momento. A quien no le han dicho: “¡Pero si te envié un correo! ¿No te llegó?”.  </p>

<p>Ahora uno está casi obligado a tener su correo abierto. Si no estás con el mail abierto, estás con el messenger. Porque de alguna forma tienes que estar comunicado. Y si te bloquearon uno de los dos en el trabajo o en la universidad, consigues la forma de conectarte por otras vías (hay gente que conozco que tiene correos en Yahoo, Gmail, Hotmail, por citar los más servicios conocidos). Hablo del e-mail y del chat porque es lo que más usa la gente, pero no es lo único. También están los que se pasan todo el día revisando páginas de videos, bajando música o jugando en red. No quiero decir que esté mal utilizar Internet y aprovecharla, pero en algún momento hay que parar, ¿no?</p>

<p>Para mí, ¿qué es lo peor de Internet? Creo que la adicción que genera. Me gusta la posibilidad de acceder a un mundo a través de la red, pero no tener que estar dependiendo de ella y que cada vez sea más necesaria en mi vida.</p>

<p>Dense una vuelta por <a href="http://www.adictosainternet.com/" target=_blank>esta página</a>,  hagan el pequeño test para ver la organización de la vida de las personas que usan la red y luego confiésense en "Lo peor de todo". <strong>(Mateo T.)</strong></p>

<p><strong>Para ustedes, ¿qué es lo peor de Internet?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Los celulares</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/10/los-celulares.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6343</id>

    <published>2008-10-02T22:22:28Z</published>
    <updated>2008-10-02T22:47:49Z</updated>

    <summary> Hace poco me di cuenta de que mi celular se había convertido en mi agenda, despertador, reloj, acceso a Internet, reproductor de música y cámara fotográfica a la vez. Yo, que hasta hace algunos años –el 2005 para ser...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="celular.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/celular.jpg" width="296" height="222"></div>

<p>Hace poco me di cuenta de que mi celular se había convertido en mi agenda, despertador, reloj, acceso a Internet, reproductor de música y cámara fotográfica a la vez. Yo, que hasta hace algunos años –el 2005 para ser exactos– me jactaba de ser una persona antitecnología, ahora dependo casi totalmente de algunos modernísimos aparatos electrónicos y, sobre todo, de mi celular (incluso me cuesta apagarlo, algo que realmente me preocupa). </p>

<p>Diez años atrás, las cosas no eran así.  La mayoría de personas no tenía celular. Pero en la actualidad, solo una minoría es la que no posee uno (hasta mi sobrina de cinco años tiene un teléfono móvil). Hay que reconocer que los celulares han provocado que los hábitos de las personas cambien, pero también molestan en una serie de detalles. Les doy cuatro ejemplos:</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>La marcación:</strong> Con el celular, todos somos ‘ubicables’. No importa dónde estemos. Si hay señal, no puedes escaparte de las llamadas de tu mamá o papá, enamorad@, jef@, o amig@s. De nadie. Claro, puedes apagar tu teléfono, pero luego te ganarás un interrogatorio en el que tienes que justificar la razón por la que no contestaste cuando te llamaron. Y si no tienes una buena, atente a las consecuencias. </p>

<p><strong>La tranquilidad: </strong>Si no apagas tu celular, corres el peligro de que te llamen en el momento menos indicado. Por ejemplo, me ha pasado que me han llamado a mitad de la madrugada cuando estaba en los dulces sueños; o un amigo me ha interrumpido un momento de intimidad con alguna chica no por una emergencia, sino solo porque quiere preguntarme: “¿Qué haces? ¿Algún plan?”.</p>

<p><strong>Las llamadas costosas:</strong> Si yo soy un lorna por tener mi celular todo el día prendido y contestar llamadas en la madrugada, Ariel es recontra sonso porque tuvo que pagar 130 dólares por hablar con una flaca desde su celular. Según él, no se dio cuenta. Buen tipo. La libertad que te da hablar por celular provoca que ocurran cosas así. Puede que les pase con la tarjeta prepago que recién compraron o con el saldo de su pospago que recién les recargaron. En fin…sóbate Ariel.</p>

<p><strong>La funcionalidad: </strong>Cada vez los teléfonos celulares tienen más funciones y capacidad. Eso es chévere porque uno puede guardar en ellos  archivos de música, fotos, videos, etc., pero para su principal función, que es llamar, muchas veces no funcionan bien. Que la señal no entra, que se corta la llamada de pronto o que no se escucha bien cuando uno habla. Y así un sinfín de vicisitudes con el bendito (o maldito) aparato. <strong>(Mateo T.)</strong></p>

<p><strong>¿A ustedes les molesta o incomoda algo de los celulares?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>La resaca</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/09/la-resaca.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6260</id>

    <published>2008-09-25T21:29:54Z</published>
    <updated>2008-09-25T23:00:08Z</updated>

    <summary> Foto: Aldo Cavini Benedetti Esto no es “The girls of the Playboy mansion” ni “The Hills” y yo no soy ni Hugh Hefner ni Spencer Bradt, pero eso sí es un reality. Un reality virtual. Un experimento para ver...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="resaca.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/resaca.jpg" width="343" height="370"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/aldoaldoz/2320301957/" target=_blank>Aldo Cavini Benedetti</a></strong> </p>

<p>Esto no es “The girls of the Playboy mansion” ni “The Hills” y yo no soy ni Hugh Hefner ni Spencer Bradt, pero eso sí es un reality.  Un reality virtual. Un experimento para ver qué sienten las personas cuando están con resaca. Y me pareció que lo más honesto era sacrificarme en nombre del trabajo y desarrollar el tema a partir de la inmediata experiencia personal y la observación participante. Así que aquí me tienen. Yo, <strong>Ariel de L.</strong>, estoy, en este preciso instante, con una condenada resaca. Y de las bravas. De esas que a partir de los treinta y pocos ya se empiezan a sentir con mayor intensidad, no tanto por la cantidad de alcohol que tomaste (que no fue mucho) sino por la mezcla cerveza-cigarrillo-amanecida. Pero ustedes bien valen el esfuerzo, queridísimos lectores. A continuación, todo lo que siento mientras escribo este post. ¡Salud!</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Mucha sed:</strong> Demasiada, si queremos ser rigurosos en la descripción. En lo que va del día ya  he tomado dos botellas de Gatorade y tres de agua. Y seguramente vendrán algunas más. Pese a todo, todavía me siento deshidratado. Lo bueno es que tengo reservas a la mano. Despertar y ver que no tienes nada con qué calmar la sed –estoy seguro de que me darán la razón en eso- es uno de los peores castigos luego de una noche de juerga. <br />
 <br />
<strong>Malestar corporal:</strong> Siento que me hubieran molido a palos. Y sin piedad. Me duele todo el cuerpo y además tengo escalofríos. Estoy con una chompa y una casaca encima, y dispuesto a pedir una manzanilla hirviendo para ver si logro equilibrar mi temperatura corporal. Supongo que todo esto  tiene que ver con la mala noche y las pocas horas de sueño que llevo encima. Eso sí, hace unos años, por más juerga que hubiera tenido, esto no pasaba. El paso –y el peso- de los años, le dicen. <br />
 <br />
<strong>Dolor de cabeza:</strong> Es primo hermano del malestar corporal. No es un dolor de cabeza cualquiera, así que no intentes desaparecerlo tomando un par de aspirinas. No funcionará. Este dolor de cabeza es una cuenta para que pagues –y encima con intereses- tus culpas por la juerga del día anterior.  Es un dolor que solo se irá cuando hayas dormido el tiempo correcto y en el momento correcto, o sea, recién al día siguiente de tu desmadre. </p>

<p><strong>El olor a juerga:</strong> Alto. No vayan a pensar mal. Por supuesto que me he bañado. Cuando digo que me jode el olor a juerga me refiero a que mis fosas nasales se han quedado impregnadas de humo y de aroma a licor. Y no lo soporto (tampoco la Coca Cola o la Sprite porque las relaciono con el ron o el vodka, así no haya tomado esos tragos).</p>

<p><strong>Languidez y apatía:</strong> Lo único que me provoca en este momento es meterme a mi cama y quedarme dormido, el resto no me interesa. Además, tengo dificultad para concentrarme por estar pensando en ir a descansar. Es más, para escribir estas dos primeras líneas me he demorado casi una hora. Sesenta minutos en los que he divagado y pensado en la inmortalidad del mosquito. Productividad cero. </p>

<p><strong>(Ariel de L.)</strong></p>

<p><strong>Para ustedes, ¿qué es lo más fregado de estar con resaca?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Los fumadores</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/09/los-fumadores.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6158</id>

    <published>2008-09-18T22:00:40Z</published>
    <updated>2008-09-18T23:18:11Z</updated>

    <summary> Cuando tenía doce años intenté fumar un cigarrillo. Estaba en la fiesta de un compañero del colegio y un amigo había llevado una cajetilla de Hamilton, así que de curioso le pedí uno para probar cómo se sentía. Luego...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="fumadores.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/fumadores.jpg" width="223" height="295"></div>

<p>Cuando tenía doce años intenté fumar un cigarrillo. Estaba en la fiesta de un compañero del colegio y un amigo había llevado una cajetilla de Hamilton, así que de curioso le pedí uno para probar cómo se sentía. Luego de un par de pitadas –que incluyó también un par de atoradas-, me di cuenta que fumar no iba conmigo. Confieso que en los años siguientes volví a intentarlo unos cuantas veces más, sobre todo para seguir con el hábito de varios de mis amigos, pero el resultado fue el mismo: no pude. </p>]]>
        <![CDATA[<p>No sabría decir cuál fue la razón por la que no me gustó, pero ahora vivo feliz sin ser fumador, por diferentes razones: no tengo que quejarme por no tener físico para jugar una pichanga, no necesito un presupuesto especial para comprar cajetillas o, simplemente, no le hago daño a mi cuerpo. Es más, me alegra leer noticias como una de la agencia EFE que se ha publicado hoy en <a href="http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2008-09-18/en-kiev-le-declaran-guerra-al-tabaco.html" target=_blank>elcomercio.com.pe</a> y que dice lo siguiente:</p>

<p>“Las autoridades de Kiev (capital de Ucrania) declararon este jueves la guerra al tabaco tanto en las oficinas como en lugares públicos bajo pena de multa de hasta 200 grivnas (40 dólares). A partir de hoy, los habitantes de la capital no podrán fumar ni en el trabajo, ni en las escuelas, los hospitales, los centros culturales, pabellones de deportes, parques, subterráneos y tampoco en los portales de las viviendas. Además, se limita el fumar en mercados de abastos, centros comerciales, tiendas, supermercados, restaurantes, cafés, bares, clubes y discotecas. Esas restricciones también afectan los edificios que acogen instituciones públicas”.</p>

<p>Ojalá fuese así en Lima. No es que tenga algo en contra de los fumadores; al contrario, los respeto, pero sí me gustaría que no molesten a los que no lo son. En mi caso, hay dos puntos que me desesperan por sobre todo: </p>

<p>El olor en la ropa: De hecho les ha pasado que cuando van a una fiesta, bar o discoteca donde hay fumadores, en su ropa y en el cuerpo se queda impregnado un olor característico, marca registrada del humo del tabaco. Incluso cuando se levantan al día siguiente de una juerga sigue ahí, no se va, como si uno estuviera condenado a cargar con él. </p>

<p>Sencillo para un cigarrito: Varias veces me ha pasado que mis patas me piden dinero para comprarse un cigarrillo. Es posible que estén recontra ajustados y no tengan ni siquiera para almorzar, pero para el ‘fallito’ nunca hace falta la plata. Por supuesto, cuando me piden dinero a mí, los mando a rodar en una. <strong>(Mateo T.)</strong></p>

<p><strong>A ustedes, también les deben molestar ciertas cosas de los fumadores, lo sean o no. ¿Cuáles son? ¿Alguna mala experiencia debido a los cigarros? ¿Toleran que fumen cerca de donde están?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Esos ruidos que te sacan de quicio</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/09/esos-ruidos-que-te-sacan-de-qu.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.6048</id>

    <published>2008-09-11T00:02:42Z</published>
    <updated>2008-09-11T00:22:35Z</updated>

    <summary> Foto: Cayusa / Bart Lo que voy a decir no es ninguna novedad: estoy de muy mal humor. Fastidiado. Quisquilloso. Irascible. Con mucho dolor de cabeza. Con ganas de agarrar el maldito taladro del tipo que está arreglando unos...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="noise.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/noise.jpg" width="400" height="266"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/cayusa/814985254/" target=_blank>Cayusa / Bart </a></strong></p>

<p>Lo que voy a decir no es ninguna novedad: estoy de muy mal humor. Fastidiado. Quisquilloso. Irascible. Con mucho dolor de cabeza.  Con ganas de agarrar el maldito taladro del tipo que está arreglando unos muebles de mi oficina y lanzarlo por la ventana para acabar de una buena vez con ese infernal sonido que no deja de machacar mi cerebro.   </p>

<p>Pocos ruidos tienen la capacidad de descontrolarme  tanto como esa ráfaga interminable de <em>tatatatata</em>s. No solo porque me impide trabajar (y créanme que tiempo es lo que me falta), sino porque me convierte en un troglodita que no entiende razones. Así como ese, hay muchos otros sonidos que, por insoportables,  tienen la capacidad de crisparme los nervios. <strong>A continuación, mis “favoritos”:</strong><br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>El rechinar de los dientes:</strong> Es casi casi como mi criptonita. Generalmente lo escuchas cuando todo está en calma y el silencio se ha apoderado del ambiente. Todo está en paz hasta que repentinamente aparece un “<em>screeeeeeechhh</em>” que te pone la piel de gallina. . Incluso sientes que un pequeño temblor recorre tu cuerpo haciéndolo moverse como gelatina.</p>

<p><strong>El sonido de las uñas al chocar con la  pizarra:</strong> Sonido del que se acordarán especialmente los escolares y universitarios ochenteros y aquellos que estuvieron en las aulas en la primera mitad de la década del noventa. Es un chillido escalofriante. ¿A quién no se le movió el piso al sentir o escuchar que sus uñas se resbalaban por esa pizarra negra? ¿Quién no odio a sus profesores y compañeros cuando los castigaron fabricando ese agudísimo sonido?  Por suerte para los estudiantes de hoy en día, ya existen las pizarras acrílicas. Pero quienes hayan pasado por lo que yo pasé, seguramente coincidirán conmigo en que era, sencillamente, insoportable.</p>

<p><strong>Los taladros: </strong>Ya lo mencioné en la introducción de este post. El sonido de los pequeños taladros me pone de muy mal humor. Y mucho peor es el efecto que causan en mí los taladros que usan para las construcciones o para romper pistas. Si el pequeño sonido hecho por una herramienta manual es ya un infierno para los oídos, el bullón que hacen las grandes máquinas  es casi como estar en el fin del mundo. Y si estás cerca de la condenada zona taladrada, pues mucho peor. Díganmelo a mí que vivo cerca de una calle que están comenzando a romper.</p>

<p><strong>Cuando se acopla el sonido en los conciertos: </strong>Me encanta la música (sobre todo el punk setentero y el rock de garage, géneros que muchos no consideran música sino simplemente bulla) y cada vez que puedo voy a conciertos. Y sobre todo a esos conciertos que por lo general tienen equipos misios y hasta las patas, de esos que pueden fallar en cualquier momento. Cuando finalmente fallan, de los parlantes sale un pitido enervante dispuesto a romperte los tímpanos. (Nota al margen: Escuchar  cantar a Tongo y Susy Díaz es también muy peligroso, pero esos personajes serán motivo de un post que ya estoy preparando).  </p>

<p><strong>El sonido de los tubos de escape: </strong>Pero no de todos. Es más, ni siquiera me molesta mucho el de los carros viejos o los escapes rotos. Los que verdaderamente me friegan son los de esos carros preparados especialmente para sonar. Los de esos bacancitos del volante que creen que meter bulla con su carro los hace mejores y más interesantes del resto. Los de los bacancitos del volante. Sí hacen bulla. Mucha. Y hacen que te duelan los oídos por unos instantes. Pero, cosas de la vida,  por lo general son mucho ruido y pocas nueces, porque sus carros ni corren. Solo quieren llamar la atención. Creo que eso me revienta más.  <strong>(Ariel de L.)</strong></p>

<p><strong>¿Cuáles son los ruidos que más les molestan?  ¿Alguna vez tuvieron que decirle a alguien que dejara de hacer esos ruidos? ¿Qué hacen cuando pierden la paciencia?</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>El incómodo e impredecible invierno</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/09/el-incomodo-e-impredecible-inv.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.5965</id>

    <published>2008-09-04T19:16:38Z</published>
    <updated>2008-09-04T19:25:30Z</updated>

    <summary> Foto: Ernesto Arias Cuando termina el verano, empiezo la cuenta regresiva para que llegue el próximo verano. Así de fácil. No quiero otra estación. Esto me pasa desde que terminé el colegio, o sea, hace más de una década....</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="FRIOLIMA015.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/FRIOLIMA015.jpg" width="400" height="407"><br />
<strong>Foto: Ernesto Arias</strong></p>

<p>Cuando termina el verano, empiezo la cuenta regresiva para que llegue el próximo verano. Así de fácil. No quiero otra estación. Esto me pasa desde que terminé el colegio, o sea, hace más de una década. Tener sol casi todos los días, estar en la playa, tomar helados, o vestirme con short, polo y sandalias, son cosas que me hacen disfrutarlo aún más. Pero, sobre todo, lo que más me gusta del verano es que es lo opuesto del invierno, estación que me desespera, no solo por el frío, sino porque es caprichoso en una serie de aspectos y complica a las personas en ciertas cosas. Les pongo tres ejemplos:</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>No se define:</strong> ¿Cuándo comienza el invierno? En teoría el 21 de junio y termina el 22 de setiembre, pero en la práctica uno nunca sabe. En Lima, una mañana fría de invierno puedes salir a la calle abrigado dispuesto a hacer una larga caminata con un polo de manga larga, una chompa y una casaca, pero a la hora es posible que el clima cambie, que salga el sol y, por ejemplo, tengas que cargar un par de kilos de incómoda ropa bajo el brazo (llevar una casaca siempre es fastidioso) o tener que meterla en tu mochila (que puede parecer más una de viaje, por el peso que trae encima).</p>

<p><strong>Cuesta levantarse: </strong>Soy dormilón. Lo he sido desde mis años mozos. Si normalmente levantarme me cuesta el doble que a una persona normal, en el invierno se multiplica por tres. Además, si para dormir tengo que abrigar por el frío cada centímetro de mi cuerpo –incluso hay veces que recurro al chullo para cubrir mi cabeza– y proveer mi cama de sábanas, un par de colchas y un edredón tamaño ‘queen size’ doblado en dos, ¿se imaginan lo que significa tener que salir de la cama calientita, cada mañana? Es un sufrimiento de aquellos. Y eso no solo me pasa a mí. Muchos amigos y conocidos me cuentan que pasan por el mismo periplo.</p>

<p><strong>Las lluvias:</strong> Las lluvias son pajas cuando juegas un partido de fútbol con tus amigos porque puedes alucinarte que estás disputando alguna liga europea o la final de un torneo, pero no cuando cada mañana sales de tu casa, limpio y vestido decentemente para ir a trabajar. Y es que siempre hay un conductor desgraciado que pasa por tu costado alucinándose en medio de los Caminos del Inca y te echa encima el agua sucia de un charco, manchando el único pantalón caqui bien planchado que tienes.   </p>

<p>Como esta última, deben haber cientos de historias de personas a las que les gusta el invierno y las que no. ¿Les ha pasado algo así? ¿O hay algún detalle del invierno que no pasen? Espero sus comentarios. <strong>(Mateo T.)</strong><br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Las colas en el supermercado</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/08/soy-impaciente-muy-impaciente.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.5858</id>

    <published>2008-08-28T19:41:47Z</published>
    <updated>2008-08-28T20:03:18Z</updated>

    <summary> Foto: Steve Crane Soy impaciente. Muy impaciente. Y también hiperactivo. No puedo estar quieto por mucho tiempo porque comienzo a desesperarme. Tal vez por eso una de las cosas que más me saca de mis casillas es ir a...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="colasuper.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/colasuper.jpg" width="400" height="267"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/strandloper/485288761/" target=_blank>Steve Crane</a></strong></p>

<p>Soy impaciente. Muy impaciente. Y también hiperactivo. No puedo estar quieto por  mucho tiempo porque comienzo a desesperarme. Tal vez por eso una de las cosas que más me saca de mis casillas es ir a comprar al supermercado, porque, por lo general,  luego debo someterme a esa lenta e interminable agonía disfrazada de cola. Son minutos en lo que no te mueves. Minutos en los que <strong>TODO</strong> te desespera. Minutos en los que aparece violentamente un deseo irrefrenable de sacar del camino a todo aquel que está delante de ti. Minutos en los que te provoca arrancharle el dinero a la cajera para demostrarle que tú eres más eficaz haciendo su trabajo. A continuación, una lista de las cosas que me molestan, y estoy seguro de que a ustedes también, cuando estoy en la cola esperando mi turno para pagar.     </p>

<p><strong>Que la cajera converse con su amiga en vez de atender a los clientes:</strong> Me ha pasado. Varias veces. Te ven con cara de pocos amigos pero con ellas no es. No les entran balas. No se inmutan. La conversación sobre la salida y los coqueteos de Alfonso y Marith, la fiesta del próximo fin de semana, el candidato más fuerte de la próxima temporada de “Bailando por un sueño”, el romance de Tula y Carmona, el divorcio de “Brad Pizza” o el último capítulo de “Bellezas indomables” son más importantes. Si estás apurado, anda a otra caja, y si eres impaciente, es tu rollo. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>Que tu fila  no avance:</strong> No sé si es una maldición del destino o si sobre mi cabeza hay una inmensa nube negra, pero siempre tengo la mala suerte de escoger la cola más lenta. Siempre. Así haya 2 personas en mi fila y veinte en la del costado, yo seré el último en ser atendido y punto final. Porque faltaba un código para un producto, porque no había sencillo para dar el vuelto, porque la máquina registradora sufrió un desperfecto, porque te está atendiendo la cajera más lenta o por lo que diablos quieran. Están advertidos, si me ven por ahí en una tienda, ni se les ocurra ponerse donde estoy yo. </p>

<p><strong>Que haya gente que hace compras de último minuto: </strong>¿Alguien me puede explicar por qué hay gente que después de tomarse toooodo el tiempo del mundo para hacer sus compras se acuerda justo en la caja que se olvidó de comprar los fideos o cualquier otra cosa (sí, madre, tu entras en este grupo y no te salvas de mis rajes) y se va diciéndole a la señorita que la espere un ratito que ahorita regresa, dejando a una fila de tipos esperando como pánfilos? </p>

<p><strong>Que algunos no se den cuenta que no les alcanza el dinero: </strong>Vamos, a cualquiera le puede pasar, tampoco es que sea un intolerante, pero si algo similar te ocurre cuando estás pagando tratas de solucionarlo de la mejor manera, no te quedas pensando durante 5 minutos de qué producto te deshaces ni entras a filosofar con tu novio(a)/esposo(a)/acompañante sobre la conveniencia de llevar esto  o aquello. En esas circunstancias la solución es simple y no requiere de mayor esfuerzo: dejas lo menos importante y se acabó. Hace tres semanas estaba en Plaza Vea y delante de mí había una pareja a la que le faltaba un sol para cancelar sus compras. Se la pasaron buscando una moneda y discutiendo casi 5 minutos para ver si dejaban las lentejas o las aceitunas. Yo estaba a punto de reventar, pero como era una pareja de ancianos, opté por darles el sol que les faltaba. </p>

<p><strong>Que la gente no respete las cajas rápidas:</strong> Dice bien claro “<strong><em>Máximo 5 artículos</em></strong>” (o 10, dependiendo del lugar al que vas a hacer tus compras). Entonces, si la advertencia es tan clara como el agua y no da espacio para equivocaciones, ¿por qué hay gente que torea esa indicación y se clava  olímpicamente en la caja rápida? Y peor aun, ¿por qué los empleados de la tienda los atienden sin ningún problema? </p>

<p><strong>Bonus track del necio: </strong>Yo sé que tienen valor y que está permitida su circulación, pero detesto que me den monedas de 1 y 5 centavos de sol. No solo porque no sirven para nada, sino porque no te las aceptan en ningún sitio. A propósito de eso, hace dos meses inicié un disparatado proyecto: Pacientemente, me dedico a recoger y guardar las monedas que tienen esa denominación, las cuales guardo en una pequeña mochila. Una vez que tenga una cantidad medianamente aceptable de dinero en moneditas de 1 y 5 centavos, iré al supermercado y pagaré la cuenta con ellas. Solo para fastidiarlos. Y para que vean lo que se siente. <strong>(Ariel de L.)</strong><br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Ser deportista en el Perú</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/08/ser-deportista-en-el-peru.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.5776</id>

    <published>2008-08-22T18:56:36Z</published>
    <updated>2008-08-22T19:12:21Z</updated>

    <summary> Perú está a punto de sellar un nuevo fracaso olímpico. El jueves, el taekwondista Peter López, la máxima carta peruana de medalla que teníamos en Beijing, perdió en el repechaje por la de bronce en su categoría (67 kilogramos)....</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<p><img alt="deportistasperuanos.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/deportistasperuanos.jpg" width="397" height="310"></p>

<p>Perú está a punto de sellar un nuevo fracaso olímpico. El jueves, el taekwondista Peter López, la máxima carta peruana de medalla que teníamos en Beijing, perdió en el repechaje por la de bronce en su categoría (67 kilogramos). Si bien todavía falta que Constantino León compita en maratón el domingo, sus posibilidades de obtener un buen resultado son mínimas, por lo que es casi 100% seguro que tendremos que esperar hasta Londres 2012 para aspirar a lograr nuestra quinta medalla olímpica.</p>]]>
        <![CDATA[<p>López nació y se formó en Estados Unidos. O sea que la máxima esperanza de medalla que teníamos no es producto del trabajo del deporte peruano. Hasta el 2005 compitió por el equipo estadounidense en campeonatos mundiales y otros torneos (en el 2001 fue subcampeón del mundo). Para estos juegos también se preparó en EE.UU. (su amigo y compañero de entrenamientos, Mark López, fue quien le ganó en las semifinales y lo dejó sin la posibilidad de aspirar a la presea dorada).</p>

<p>Al igual que López, varios deportistas peruanos tuvieron que entrenar en el extranjero para las Olimpiadas por falta de apoyo, competencia u otros motivos. Dos ejemplos son Claudia Rivero y Carlos Zegarra, quien ha prometido que vuelve para Londres 2012, un camino que de seguro será muy difícil para el judoka, sobre todo después del anuncio que hizo el presidente del Instituto Peruano del Deporte, Arturo Woodman, quien comentó que para el próximo año el Gobierno recortará los recursos destinados al deporte nacional.</p>

<p>Mientras nuestro país reduce su presupuesto para el deporte, y cada vez son menos los deportistas que van a los Juegos Olímpicos, Cuba y Jamaica –económicamente menos desarrollados que el Perú– disfrutan de los logros de sus representantes. Solo en estos juegos, los jamaiquinos han obtenido más del doble medallas que Perú en toda su historia (hasta la fecha llevan diez preseas contra las históricas cuatro de nuestro país). <br />
Además, junto a Bolivia y Uruguay, somos los únicos países sudamericanos que no hemos logrado una medalla en estas olimpiadas.</p>

<p>Se supone que nuestro país está postulando para ser sede de los Panamericanos del 2015, con la intención de mejorar el nivel del deporte peruano (Woodman dixit), pero si el Gobierno sigue con el apoyo escaso, estamos condenados a seguir en la cola de Sudamérica.</p>

<p>Algunas vicisitudes de los deportistas peruanos:<br />
-El piloto Juan Manuel Polar no pudo participar en una fecha de la fórmula Indy porque algunos de sus auspiciadores no le enviaron el dinero para la competencia.<br />
-A la vez que se preparaba para los Juegos Olímpicos, el luchador Sixto Barrera tenía que trabajar para mantener a su familia.<br />
-Alfredo Deza fue campeón del mundo juvenil de salto alto en 1998, pero se retiro hace cuatro años por la falta de apoyo. Ahora vive en Estados Unidos dando clases particulares a atletas.</p>

<p>En el país deben haber cientos de casos de deportistas que se retiraron antes de tiempo por falta de apoyo. <strong>¿Conocen alguno? ¿Qué opinan del deporte nacional en los Juegos Olímpicos y en general? ¿Qué creen es lo peor de ser deportista en el Perú?</strong></p>

<p><strong>(Mateo T.)</strong></p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>El menú del día</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/08/el-menu-del-dia.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/lopeordetodo//70.5644</id>

    <published>2008-08-14T18:06:02Z</published>
    <updated>2008-08-15T03:53:18Z</updated>

    <summary>Foto: Kev Walsh Hace algunos años estuve con C. Nos conocimos en una academia preuniversitaria e ingresamos juntos a la universidad, donde parábamos de arriba para abajo. Cuando terminábamos clases, si no salíamos por ahí, nos íbamos a su casa...</summary>
    <author>
        <name>Redacción Web</name>
        <uri>http://www.elcomercio.com.pe</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="Menu400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/Menu400.jpg" width="400" height="300"></div><strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/kev_walsh/1991798531/" target=_blank>Kev Walsh</a></strong>

<p>Hace algunos años estuve con C. Nos conocimos en una academia preuniversitaria e ingresamos juntos a la universidad, donde parábamos de arriba para abajo. Cuando terminábamos clases, si no salíamos por ahí, nos íbamos a su casa a matar el tiempo. Su hogar era un buen refugio. Tenía lo necesario: una televisión gigante con cable y pay per view (todavía Internet no estaba de moda) y, sobre todo, una refrigeradora bien surtida.</p>

<p>A ambos nos gustaba estar ahí porque no nos molestaban. Su papá, si no estaba en el trabajo, tenía algún compromiso, al igual que su madre. Y sus dos hermanos siempre andaban en otra, por lo que frecuentemente teníamos el lugar para nosotros dos. Nunca he sido de llevarme bien con la familia de las enamoradas que he tenido. Con la de C tenía una relación distante, que se resumía en saludos cordiales. Nunca llegaba al punto de conversarles un rato o hacerles una broma para entrar en confianza. A C no le incomodaba ese tipo de relación con ellos. A mí tampoco.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Ya llevábamos algunos meses como enamorados y un sábado decidimos quedarnos en su hogar viendo películas. Ese día sus padres y sus hermanos, como muy pocas veces, tampoco salieron. Pero como nunca nos molestaban, no le dimos importancia. </p>

<p>(…)</p>

<p>No soy un pata gordito. Soy flaco, pero tengo buen filo. Me gusta comer rico y variado, y con el tiempo he aprendido a alimentarme con potajes que de chico no pasaba. Pero como la mayoría de personas, tengo mi ránking de comidas con las que simplemente no puedo. Del Top 3, la medalla de bronce es para los pallares. Como frejoles, lentejas, arverjas, pero con los pallares, pese a que hago el esfuerzo, no puedo. Alguna vez el hambre me ha hecho resignarme a comer un plato de esa menestra blanca, pero bien mezclada entre el arroz y una buena ración de ají, como para que el sabor se pierda en la combinación. </p>

<p>La presea de plata es para el trigo. Con el trigo el problema no es su sabor, sino que cada vez que lo he comido, me ha tocado una piedra. Mi madre me promete, cada vez que lo prepara, que esta vez será diferente, que no pasará lo que siempre termina sucediendo. Debo estar destinado a masticar piedras cada vez que ingiero un bocado del cereal. Ahora siento escalofríos de solo imaginar el choque de mis molares con la textura dura de los elementos rocosos.</p>

<p>El oro olímpico, el que se lleva todas las pifias, es para el olluco. A este tubérculo solo lo puedo ver desde lejitos. No puede acercarse a mi boca. No tiene permiso. Por él soy capaz de decir que no tengo hambre aunque mis tripas suenen al ritmo de los latidos de mi corazón. No sé exactamente por qué no me gusta. Simplemente no puedo.</p>

<p>(…)</p>

<p>El sábado que me quedé con C en su casa viendo películas, ocurrió algo terrible. Eran como las 10 de la noche, cuando su papá tocó la puerta de la sala de estar. C abrió y la voz grave de su padre nos dijo: “Aprovecharemos que estamos todos para cenar juntos”. Recuerdo ese momento con claridad. Mi primera reacción no fue de nerviosismo. Sabía que algún día tenía que comer con ellos y departir un rato. </p>

<p>De entrada tomamos una rica sopa de maicena, con sus trocitos de pan ablandándose en el líquido espeso. Recuerdo que era invierno, y una sopa en invierno siempre cae bien. La mesa quedaba en la sala y la cocina en el cuarto contiguo. Cuando todos estábamos por terminar la entrada, mamá C se paró para traer el segundo. Ni C ni yo sabíamos cuál sería el plato de fondo. Cuando su madre regresó de la cocina y mostró el potaje, casi me caigo para atrás como Condorito. ¡Plop! Era olluco, mi peor pesadilla. No sabía por dónde meterme ni se me ocurría una excusa para salir bien librado de dicha situación. No podía decirles que no me gustaba el olluco. Era mi presentación oficial con la familia de C.</p>

<p>Además, ya había tomado la sopa y había dicho –no solo para quedar bien– que estaba bien rica. Ahora, qué salida tenía para salvarme de ese momento tan familiar e integrador. De pronto, mi mente se bloqueó y no daba con alguna excusa para evadir la situación. C no sabía lo que era el olluco para mí. Estaba solo. Unos segundos después ya tenía el plato enfrente de mí. ¡Qué hacia! Únicamente me quedó persignarme y empujármelos sin respirar, sin saborear, intentando no sentir nada. Hice un cálculo de los bocados necesarios para terminar ese plato. Eran como 10. No hablé nada durante esos minutos que parecieron eternos. En algún momento sentí arcadas, pero me armé de valor, tomé todo el líquido que pude, y soporté el momento. Nunca más pasé por un momento similar. Espero que nunca más me vuelva a ocurrir.</p>

<p>¿A ustedes les ha pasado alguna vez algo parecido? ¿Tienen algún alimento o plato que no puedan comer o al que le tengan rechazo? Espero sus comentarios.</p>

<p>¡Ah! Por si acaso soy Mateo, otra vez.<br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

</feed>
