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    <title>London Calling</title>
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    <updated>2008-01-15T15:24:55Z</updated>
    <subtitle>Raúl Castro Pérez, Tito Castro cuando despacha, vio la luz en Lima en 1969, el año de la luna y el de Woodstock, el alba de un mundo chiflado por la cultura de la imagen y la adicción a la información. Los comics de indios y vaqueros lo motivan a estudiar antropología, y los cuentos de Arguedas marcan un compromiso: políticas sociales para la región andina. Especializado en proyectos culturales y de la comunicación, pasó sus mejores siete años como editor de desarrollo de productos de El Comercio, en un laboratorio conocido como Área de Publicaciones y Multimedios. Ahí, el planeamiento de obras como ‘Enciclopedia Temática del Perú’, ‘Historia Visual del Perú’ o la serie de educación temprana ‘Aprende Jugando’, lo convencen de que hay hermanos mucho por hacer en la industria del conocimiento. Mientras tanto, fue consultor para organizaciones en temas de juventud, violencia e identidades urbanas. En la actualidad es becario del programa Alban de la Unión Europea y culmina una maestría en Comunicación y Sociedad en la Universidad de Londres. </subtitle>
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    <title>Sobrevivir en el Subterráneo</title>
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    <published>2007-10-01T15:03:06Z</published>
    <updated>2008-01-15T15:24:55Z</updated>

    <summary> Foto:Eelko Moorer, de la serie Bird People El &apos;tubo&apos; de Londres, el más antiguo y uno de los más extensos sistemas de transporte subterráneo en el mundo, es impredecible como ninguno, y sus laberínticas rutas pueden sacar de quicio...</summary>
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        <name>Tito Castro</name>
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        <![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="TubeBird.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/TubeBird.jpg" width="430" height="571" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/></span>
<small><strong>Foto:<a href="http://www.eelkomoorer.com">Eelko Moorer</a>, de la serie <em>Bird People</em></strong></small>

<p><strong>El 'tubo' de Londres, el más antiguo y uno de los más extensos sistemas de transporte subterráneo en el mundo, es impredecible como ninguno, y sus laberínticas rutas pueden sacar de quicio al más ducho de los viajeros. Es un dechado de seres y comentarios bizarros, el escenario de excéntricos comportamientos y desopilantes historias. Aquí van algunas.</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p><em>-	"¿Me sostienes mi hamburguesa?"<br />
-	Claro - respondí. <br />
-	"Todo se mejora con el queso. Asegúrate que siempre haya queso en tu hamburguesa"</em></p>

<p>Íbamos en un tren semi-atestado de la <em>Northern Line</em>, y no sabía si el colorado regordete que tenía delante se burlaba de mí o solo intentaba ser amigable. O ambos. Yo estaba recién llegado a la ciudad y supongo que este aficionado a deglutir chatarra, a quien no conocía, me vio nuevo en el barrio. El buscaba en sus bolsillos otro sachet de ketchup mientras yo sonreía recordando la primera regla de oro de la vida subterránea: pon tu mejor cara y luego haz como si todo lo que ves a tu alrededor, por más extravagante que sea, es totalmente normal. Así tengas enfrente sea un marciano verde con antenas y mostacho a lo Dalí, actúa como si no pasara nada. Recuerda: todo lo que experimentes en el universo paralelo del <em>underground</em> es perfectamente aceptable en este profundo nivel de existencia. Entonces, sonríe.</p>

<p>Desde 1863, cuando la <em>Metropolitan Line</em> -el primer tren de transporte subterráneo en el mundo- empezó a funcionar entre Paddington y Farringdon Road, las historias de la realidad que se experimentan en el <em>tubo</em> superan muchas veces las más afiebradas de las ficciones. No puede ser de otra forma, si se piensa que en la actualidad las 12 líneas que operan en la red mueven 3.4 millones de personas diariamente, a lo largo de 408 kilómetros de rieles que conectan 257 estaciones, según <a href="http://www.tfl.gov.uk"><em>Transport for London</em></a>. Si bien es parte de un sistema más amplio de conexiones que incluye ferrocarriles, buses y botes a través del Támesis, el subterráneo es en la práctica el organizador de la vida social y económica de la ciudad. Siendo tan gravitante para la urbe, es lógico que tenga sus propias normas de conducta. Si el viajero no las sigue, enfurecerá a sus cavernosos habitantes. Por eso es importante conocerlas, y seguirlas en la medida de lo posible. Ya hemos visto la primera regla, acaso la madre de todas las otras, de ella pues se desprenden otras más que menciona la muy consultada guía <a href="http://www.lonelyplanet.com"><em>Lonely Planet</em></a>:</p>

<p>- Nunca detenerse para pensar después de pasar las puertas mecánicas de acceso.  <br />
- Por ningún motivo usar el lado izquierdo de las escaleras mecánicas (reservado para los atletas o los que se adelantan a las tendencias).<br />
- No señalar nunca los animalitos peludos que corren por las vías y menos pronunciar su nombre en voz alta.<br />
- No ceder el asiento a ancianos o discapacitados: hacerse al dormido o fijar la vista en un libro.<br />
- Es bien visto coger uno de los grasientos periódicos dejados en los espaldares, y entretenerse con ellos. Al terminar, dejarlos en el mismo lugar o tirarlos con 'estilo' al asiento contiguo.<br />
- Y por supuesto, <em>mind the gap</em>.</p>

<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="mindthegap.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/mindthegap.jpg" width="240" height="240" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/></span>

<p>La frase <em>mind the gap </em>-'cuidado con el vacío' en castellano- es, junto con el icono del círculo rojo y la barra azul, la expresión subliminal más característica del <em>tubo</em> de Londres. Soñarás, o tendrás pesadillas con ella, de tanto oírla repetir una y otra vez como la letanía de un culto absurdo a través de los parlantes. Los ingleses tienen sus razones: el hoyo tubular por donde va el tren subterráneo ha sido ya el objetivo último de incontables suicidas que se han entregado a su poder locomotor. Peor aún, nunca faltan los trastornados que escogen a alguien del público para arrojarlo justo cuando los vagones están llegando. No tengo la cifra a la mano, pero sí guardo poderoso recuerdo de algún joven vietnamita quien, como este escriba, llegó a la ciudad para estudiar una maestría y terminó siendo la pelota de rugby de un grupo de gamberros locales que anotaron varios goles antes de lanzarlo contra vías. Hoy los angelitos purgan larga condena por supuesto. Lo bueno es que, ahí donde hay tánatos, también hay éros: la frase vale sirve asimismo para alertar a aquellos que no pueden guardar prudente distancia de los pechos turgentes que emergen emancipados de generosas blusas y tops en las mujeres viajantes. Una camiseta con la misma inscripción: mind the gap, se puso de moda recientemente entre estas féminas, quién sabe por qué clase de nuevo tic surgido entre los varones de las profundidades.</p>

<p>Víctimas del <em>fashion</em> fuimos, precisamente, los pasajeros de la <em>Victoria Line </em>el pasado sábado 8 p.m., cuando de la estación de Vauxhall emergió la más insensata de todas las generosas: una rubia espectacular vestida de jeans, tacones lejanos y apenas un par de gasitas sobre los botones del busto, y nada más, subió al tren cual india amazónica disfrutando de la floresta. Para la espigada criatura todo era normal, mientras los presentes hacíamos denodados esfuerzos para desviar la vista de tamaños estímulos visuales. Lo que vino enseguida fue la más graciosa de las terapias en grupo: de pronto el vagón, hasta entonces bullicioso por los celebrantes típicos del sábado por la noche, quedó en tenso y sudoroso silencio por unos minutos hasta que de pronto un irreverente, lata de cerveza en mano, soltó la lengua diciéndole al socio de al lado: <em>"Bzzzzzzz... Tengo un pensamiento secreto que no puedo dominar. ¡Bzzzzzzzz! Estoy telepáticamente transfiriendo el pensamiento a tu mente. ¡Bzzzzzzz...!" </em> Las risas de los presentes cortaron el hielo.</p>

<p>La historia que me devolvió la fe, sin embargo, fue una que me contó una compañera de curso, la japonesa Hiromi, la más despistada de la clase. Sucedió el mismísimo 31 de diciembre bordeando la media noche, en algún punto intermedio entre las lejanísimas zonas tres y cuatro de la ciudad, otra vez en la centenaria <em>Northern Line</em>. La fiesta a la que ella debía asistir estaba en Edgware Road, en pleno centro, pero la muy distraída pensó que la cosa era en el barrio de Edgware, casi a las afueras de Londres yendo hacia el nor-oeste. Luego de varias llamadas telefónicas y de haberse dado cuenta in-situ que, por supuesto, nada había interesante en aquél desolado barrio, Hiromi regresaba por la misma línea hacia el centro cuando las celebraciones del año nuevo estallaron en pleno vagón. Hiromi rompió en llanto. El 2006 no había sido un buen año para ella, ya que peleó con su novio y los problemas con el idioma habían limitado tremendamente su aprovechamiento del curso, y ahora estaba ahí, sola en el subterráneo, en medio de incontenibles británicos que armaban el tono en su ruta hacia Camden primero y luego quién sabe hacia donde más. Hiromi lamentaba su suerte hasta que escuchó, casi al oído, el comentario de un avispado que se dirigió hacia ella en sosegado inglés: <em>"Las opciones para que veas un unicornio son realmente pocas. Para mi también es difícil, no creas, si bien mi vida profesional es como... ocho... mi vida personal es como... tres... horrible... ya pues, no llores..." </em> Hiromi volteó, le miró los ojitos rojos, que destilaban dulzura y terminó abrazada de él hasta que el minutero avanzó más allá de las 12. Luego se fue con él y su mancha a Camden, a ver si conseguía ver un unicornio. No me quiso contar que siguió después.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>La Rebelión de las Masas Danzantes</title>
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    <published>2007-09-17T17:53:31Z</published>
    <updated>2007-09-17T19:56:27Z</updated>

    <summary> El verano se vive como un tiempo &apos;extra-ordinario&apos; en este reino. Para algunos ingleses esta puede ser una afirmación gratuita, porque lo que se ve y se vive en la temporada es, digamos, &apos;cosa de todos los años&apos;. Pero...</summary>
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        <name>Tito Castro</name>
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        <![CDATA[<p><br />
<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="thisislondon.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/thisislondon.jpg" width="267" height="176" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/></span></p>

<p><strong>El verano se vive como un tiempo 'extra-ordinario' en este reino. Para algunos ingleses  esta puede ser una afirmación gratuita, porque lo que se ve y se vive en la temporada es, digamos, 'cosa de todos los años'. Pero en otros residentes el verano incentiva un nuevo orden de prioridades, una diferenciación de lo que es realmente vital, y lo que no.</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Lo verdaderamente importante en el verano es: ¿y qué vas a hacer más tarde? ¿Ya viste el <em>Time Out </em> -'Biblia de las listas de entretenimiento de Londres', según autodefinición? La oferta es mucha, y la vergüenza poca, y aquellas, las preguntas seminales que todo buen trabajador o estudiante tiene en mente para producir eficientemente en tiempos calientes. Si ya todo el año la ciudad es un agregado inacabable de conciertos, exposiciones, performances, festivales, fiestas, y, mis favoritos, toma de espacios públicos para celebraciones masivas sin previo aviso; es en la estación estival cuando la carta de ocurrencias estalla y lo que falta es cuerpo -y bolsillo- para estar en todas. Por supuesto, 'estar en todas' es una pretensión humanamente imposible. Lo que sí se puede hacer es tomar un criterio, seleccionar un grupo de actos y hacerse un programa para decir en el mejor lenguaje matemático: este es mi universo finito. </p>

<p>Un plan respetable se inicia ahí donde Marx podría acusar una debilidad en la lucha de clases: empecemos a disfrutar el salario cuando termina el trabajo opresor. Es pues de rigor unas pintas de cerveza en el pub más cercano, tipo 4 o 4.30 p.m., para luego echar un vistazo a la agenda de la tarde-noche. Entonces se activa la lógica de la red: ¿qué proponen los amigos para seguirla? Hay que recordar a la comunidad enlazada y sus e-mail 'flash' del día; hay que repasar lo que dijo, masticando, el del escritorio de al lado; o, de pronto, ser absuelto por ese mensaje de texto iluminador que estuviste esperando desde la mañana: me pasó una tarde de fines de julio, cuando Claire, inquieta compañera de curso, alertó de esta manera: "<em>mobile clubbing, 6.45, Saint Paul's Cathedral</em>". </p>

<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="thisislondon2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/thisislondon2.jpg" width="243" height="202" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0 20px 20px 0;"/></span>

<p><em>Mobile clubbing</em> es el argot que refiere a fiestas efímeras en espacios públicos no preparados para ello. Ya había visto una cosa parecida diez meses atrás, cuando de casualidad estaba en la estación del 'tubo' -como le dicen aquí al transporte subterráneo- de Liverpool Street, una de las más grandes y concurridas de la ciudad. Eran las 7.24 de un día laborable cuando la habitual muchedumbre propia del <em>peak hour</em> -hora punta- se tornó en un monstruo diferente. Todo era el rutinario andar apurado y automático de la gente que quiere volver a sus casas, en general con la cara de palo y el humor de perros cuando, de la nada, cientos de danzantes de toda laya y procedencia irrumpieron en la nave principal de la estación, ondeando frenéticamente sus cuerpos como en la mejor fiesta de música electrónica que les ha tocado animar. Y entonces se armó el tono. A nuestros ojos apareció un bizarro espectáculo en el que una multitud relámpago asaltó el recinto solo para imponer, por algunos minutos, un estado alterno de conciencia en el que tiempo y espacio se volvieron categorías relativas. Los gritos primarios y los sonidos guturales, los cánticos tipo 'mantra' que repetían los celebrantes, cual anárquico coro celestial, indicaban que todos, desde su planeta solitario, estaban cada cual en su propio éxtasis, premunidos de un aditamento que a simple vista pasaba desapercibido: un <em>iPod</em> a cada cual conectado. Los cordones blancos que salían del cinturón o de la bolsa y que terminaban anudados a sus orejas delataban las múltiples trombas interiores que estallaban al unísono. Entonces recordé el viejo refrán limeño: aquí cada cual baila con su pañuelo.  </p>

<p>Aquella tarde del verano 2006 la estación de Liverpool Street colapsó de estupor por algunos minutos, haciendo reaccionar, quizás sonreír, en el mejor de los casos, menear, a los transeúntes automáticos que atravesaban la rutina. Lo de la Catedral de Saint Paul este año tenía que estar tan bueno como eso. Y ahí estuvimos: Oliver, Nick y el que escribe, animados por el demente de Manolo, salimos del pub apurando el paso con el serio objetivo de capturar las gradas delanteras de la centenaria casa de Dios, justo cuando unos doscientos <em>mobile clubbers</em> ya tomaban posición en el lugar. Ahí me enteré, junto a <em>yuppies</em> en trajes de Armani, estudiantes de mochila, y recurrentes danzantes neo psicodélicos, que esta era una operación conjunta: se llamaba el evento <em>Peter, Paul and Mary</em>, y enlazaba en una suerte de sinfonía extra sensorial a las iglesias hermanas de Saint Peter en Brighton y Saint Mary en Sheffield, en donde también estallarían sendas fiestas móviles exactamente a la misma hora y por el mismo canal cerebral.  </p>

<p>Cuando el reloj de la catedral marcó puntual las 6.45 p.m., el ruidoso conteo regresivo empezó hasta alcanzar el cero catártico, momento en el cual el frenesí despertó al son de una multitud de estéreos personales que con sus seseos digitales incitaban a la masiva coreografía colectiva. Decía Claire que había que respetar lo que se pidió vía e-mail: "camina alrededor de las gradas y mantente en tu órbita. Sonríe. En el instante en el que el reloj marque las 6.46 empieza a bailar tanto como puedas. Recuerda: vas a ser uno de miles". Así fue. Esta vez llegaron quizás un par de miles de festejantes a comulgar a Saint Paul, convirtiendo el frontis de su hermosísimo templo en un club vespertino iluminado por el aura de un shangri-lá imaginario vivido íntima e intensamente. Muchos se unieron al pasar: ejecutivos de oficina, trabajadores uniformados y turistas se integraron para disfrutar, divertidos, el extraño espectáculo de las nebulosas humanas inconformes con las convenciones artificiales que el 'sistema' puede imponer con respecto a cuándo, dónde y cómo hacer las cosas. ¿Por qué no parar el mundo en la hora pico frente a Saint Paul? Recuerdo especialmente la profundidad de la bailarina de al lado: "la relatividad de esto es lo máximo", comentó. "Es que es verano", alcance a decirle. Las cosas se ordenan según lo que es vitalmente importante. Y bailar, bailar, bailar, lo es ahora. <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Impresiones y enlaces para ayudar</title>
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    <published>2007-08-22T16:03:16Z</published>
    <updated>2008-01-15T15:24:31Z</updated>

    <summary> La sociedad peruana en su conjunto está desplegando denodados esfuerzos para aliviar a las poblaciones más afectadas por el reciente terremoto. La solidaridad ha sido impresionante, lo cual ha afirmado nuestro sentimiento de comunidad. Sin embargo, la creciente desconfianza...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="BellidoPiscoAyuda.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/BellidoPiscoAyuda.jpg" width="400" height="267"></p>

<p>La sociedad peruana en su conjunto está desplegando denodados esfuerzos para aliviar a las poblaciones más afectadas por el reciente terremoto. La solidaridad ha sido impresionante, lo cual ha afirmado nuestro sentimiento de comunidad. Sin embargo, la creciente desconfianza que muchos hemos descubierto hacia el Estado quizás ensombrece en algo este mismo sentimiento. Aquí ofrecemos algunas impresiones sobre ello, así como enlaces a organizaciones y cuentas bancarias para los que aun buscan cómo ayudar.</p>]]>
        <![CDATA[<p>La solidaridad</p>

<p>Las muestras y cadenas de solidaridad han sido extraordinarias. Gente en cada barrio, en cada iglesia católica o evangélica, en las asociaciones civiles, en empresas privadas de todo tamaño y presupuesto, todo grupo humano que se siente parte de la sociedad civil peruana ha movilizado sus recursos para tratar de hacer llegar ayuda los damnificados. Los amigos se llaman por teléfono y se organizan. Las redes de profesionales se optimizan y utilizan los enlaces electrónicos para dar información y organizar respuestas. En el Lima, hemos sabido, los artistas de grupos como 'Casa Tupac'y Yuyachkani han armado redes que buscan canalizar en el plazo inmediato la ayuda que se pueda reunir. También he leído conmovedores relatos de fieles de iglesias evangélicas que han llegado a los dos días del terremoto a pequeños pueblos de Chincha, tras un farragoso paso por carreteras averiadas y tramos interrumpidos. Asimismo asociaciones de camionetas 4 x 4 se organizan ahora mismo y salen a diario hacia las zonas más extraviadas del sur chico, a través de rutas alternas. Cada cual sigue su pulsión y pone el hombro como puede, individual o colectivamente. Aquí, en el Reino Unido, la Anglo Peruvian Society, entre otras organizaciones, continúa encauzando la asistencia hacia los hacia los afectados, y aun nuevas organizaciones siguen formandose, como el Peru Earthquake Aid Committee. Tambien Nolberto Solano estuvo buscando infructuosamente acordar un partido amistoso con la selección de Inglaterra pro fondos la reconstrucción de las poblaciones, y Mario Testino, haciendo uso de su celebridad, estuvo en los medios solicitando públicamente el apoyo de la sociedad británica.</p>

<p>Todo esto nos esta dando una sensible idea de que por encima de las diferencias ideológicas, clasistas y culturales, la gente en nuestro país se reconoce como integrante de un conjunto. Claro, quizás sea un sentido de auto protección que se nos genera al vernos en el dramático espejo de la tragedia de nuestros compatriotas, pero bueno, ello es comprensible, digamos, humano. Esta es solo la dimensión más primaria. Lo importante aquí es la otra dimensión, la que parte del instinto para conformar una nueva actitud constructiva con importantes consecuencias sociales: la solidaridad ha motivado en todos nosotros una reafirmación de nuestra identificación con la comunidad a la que pertenecemos, y una voluntad de trabajo para la transformación de aquello que esta menos favorecido. Esto, que en otras circunstancias puede ser algo de Perogrullo, algo que se da por sentado, es ahora algo trascendental pues los conflictos sociales y el patente olvido de gruesos sectores del país (la mitad de los peruanos vive por debajo de la línea de pobreza y un cuarto por debajo de la línea de pobreza extrema), imprimen aun severas erosiones en nuestra noción de colectividad. Esta semana hemos sentido en carne propia que hay un país por atender y desarrollar aquí nomás, a 200 kilómetros a la redonda de Lima. Hemos tenido la experiencia de visibilizar, oír y sentir a un país que el centralismo nos había impedido ver hasta el momento. Quizás ahora lo tomemos en cuenta.</p>

<p>La crisis de la confianza</p>

<p>Tras el acto humanitario, llega la reflexión. Y esta, en este caso, está inevitablemente asociada a la crisis de confianza que muchos ciudadanos estamos sintiendo con respecto a la gestión del Estado peruano. Y no lo digo pensando específicamente en las responsabilidades de este gobierno en la tragedia, sobre lo cual ya se ha dicho y escrito, mucho, muy merecidamente por cierto: su escandalosa falta de previsión para afrontar el desastre anunciado, la torpe forma como ha encarado la catástrofe, y sobre todo, la tozuda soberbia con que los funcionarios de turno, empezando por el Presidente de la Republica, están respondiendo a los cuestionamientos. No sólo lo digo por todo ello. Me refiero a la crisis de confianza que nos ha invadido a muchos en relación a la forma como hemos percibido, a raíz de estos eventos, la organización del actual Estado peruano desde sus principios más básicos.</p>

<p>La crisis de confianza nos invadió desde el primer momento. Me refiero básicamente a mi experiencia personal y a la de mucha gente con la que he podido conversar: ¿Qué es lo primero que hemos pensado muchos de los que vivimos dentro y fuera del país cuando supimos de la tragedia? Que vamos a ayudar, sí, por supuesto, pero no a través de los canales oficiales, sean estos de índole nacional, regional o local. ¿Por qué? Porque de hecho los recursos se van a perder en el camino, sea por ineficiencia o sea por deshonestidad. Lamentablemente, el triste ejemplo de la funcionaria del municipio de La Victoria fue un frustrante espaldarazo a este punto de vista. Luego, el mismo hecho de la propulsión de esfuerzos en forma atomizada, cada cual por su cuenta, puede ser elocuente también sobre esta escéptica valoración de la oficialidad. Más aún, en mi opinión, es elocuente sobre la total ausencia de liderazgo percibida dentro y fuera del país, sobre el escenario de los hechos y entre la gente que se encuentra a la distancia. Tan simple constancia de fragmentación de esfuerzos nos dirige también hacia el mismo terreno: nada se puede esperar de la forma cómo este Estado tiene organizada las cosas. Por eso lo hago yo mismo, porque percibo que este sistema político delegativo esta en crisis.</p>

<p>Otro signo flagrante de la crisis de confianza es la impotencia de la gente queriendo tomar por asalto cualquier ayuda que pase por su vista. ¡Es que no va a llegar a su destino!, es lo que deben pensar los afectados. Por otro lado, fuera del hecho de que hay cientos de criminales sueltos por ahí, imagino, buscando alimentarse como pueden, luego de su fuga de un penal de la zona; es un tanto descorazonador que tenga que salir el ejército a poner orden entre civiles maltrechos, psicológica y sociológicamente golpeados. Al respecto, <a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6955000/6955771.stm">la respuesta de García</a> es no solo vergonzante sino sobre todo indignante: que se paren y vengan a la plaza a hacer su cola. ¿Es este el concepto de sistema democrático y viable que tiene García en mente? ¿El Estado es una plaza central desde donde se reparten los bienes, un despensero que atiende a colas, resguardado por el ejército? La imagen es triste, y revulsiva. Juan Infante, en su blog www.peruenrumba.blogspot.com, dice que la caída del helicóptero llevando ayuda en pleno post evento es una metáfora del actual Estado peruano. Me parece atinado. Pero para mí, la metáfora más exacta de una triste, patriarcal, populista concepción del Estado resulta siendo esta imagen del funcionario público repartiendo bienes y servicios desde una plaza central: el Estado soy yo, sino hay pan habrá pasteles. Un concepto de Estado que un mundo actual de redes policéntricas ya no tiene razón de ser.</p>

<p>El reto que tenemos todos ahora es cambiar este modelo. Y es un buen momento para empezar en el intento. </p>

<p><br />
<strong><u>Formas de ayuda</u></strong><br />
A continuación algunos enlaces para ayudar a la distancia</p>

<p><strong>En el Reino Unido</strong></p>

<p><a href="http://www.peruembassy-uk.com/">Embajada Peruana</a></p>

<p>Account "Peru Sismo"<br />
Account No 05682617<br />
Sort Code 234736<br />
Bank BBVA<br />
Knightsbridge Branch<br />
142 Brompton Road<br />
London SW3 1HY</p>

<p><a href="http://www.savethechildren.org.uk/en/32_2997.htm">Save The Children UK</a></p>

<p><a href="http://www.peruearthquake.org.uk/">Peru Earthquake Aid Committee</a></p>

<p><br />
<strong>Organizaciones</strong></p>

<p><a href="https://www.unicefusa.org/site/c.duLRI8O0H/b.3121887/k.67C1/Support_UNICEFs_Work_for_the_Children_of_Peru__US_Fund_for_UNICEF/apps/ka/sd/donor.asp?c=duLRI8O0H&b=3121887&en=jeLIKJPmF7KCLJOnFbKFKIMoFdLRI3OvE7LEJPMqHcLIJLOoGgKZH">UNICEF</a></p>

<p><a href="https://donate.oxfamamerica.org/02/peru_earthquake?qp_source=07fy%5fdo%5fgo%5fperu&gclid=CMPD4MrV%2d40CFReQGgodyxmQLA">Oxfam</a></p>

<p><a href="https://secure.ga4.org/01/peru_earthquake?qp_source=gp%5fe%5fdp&WT.srch=1&WT.mc_id=x%5fgp%5femergencyearthquakeperu%5ftxt%5f2">Save The Children</a></p>

<p><a href="http://www.directrelief.org/EmergencyResponse/2007/EarthquakePeru/EarthquakePeru.aspx?linkidentifier=id&itemid=2801">Direct Relief</a><br />
(Clickear en Peru Earthquake Response)</p>

<p><br />
<strong>Por medio de Bancos Peruanos</strong></p>

<p>Banco de Crédito:<br />
193-199999998- 0-15 (soles)<br />
193-199999999- 1-16 (dólares)</p>

<p>Banco Continental:<br />
011-0444-4444444444 (soles)<br />
011-0444-4444444446 (dólares)<br />
011-0444-4444444447 (euros)</p>

<p>Scotiabank:<br />
Moneda Nacional 5074657<br />
Moneda Extranjera 3022500</p>

<p>Interbank:<br />
Cta. Soles: 200-0000001119<br />
Cta. Dólares: 200-0000001118</p>]]>
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    <title>Travesuras de ‘La Niña Mala’</title>
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    <published>2007-07-28T17:08:21Z</published>
    <updated>2008-01-15T15:24:06Z</updated>

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        <![CDATA[<p><img alt="floods2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/floods2.jpg" width="400" height="266" /><br />
<strong>Foto: Gerry Penny/EFE</strong></p>

<p><strong>Los noticieros nos han inundado, literalmente, de informes preocupantes toda la semana. <em>Flood Crisis</em> le llaman, o estado de alerta roja por las incontenibles inundaciones que afectan a casi todo el Reino Unido. Un tímido y fugaz reporte de la BBC sugirió que todo se origina en el Perú.</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Esta semana  Gran Bretaña se vio afectada por una serie de eventos anormales en el clima. Inusuales e incontenibles lluvias de “alto volumen de precipitación a la vez que corta duración”, descendieron inclementemente provocando el rebalse de ríos como el Severn y el Thames, sumiendo al reino en “la más profunda crisis de salud pública vista en décadas”. El lunes 480 mil hogares amanecieron sin energía eléctrica, el martes se calculaba que 350 mil personas no tenían agua para beber, y que aproximadamente un millón de personas requerían de ayuda en siete condados. El miércoles, <em>The Independent</em> informó que un hombre murió en Bedford, otro de Tewkesbury ha desaparecido, y una mujer de la misma localidad perdió a los gemelos que esperaba tras los avatares de su salvamento. Como no podía ser de otra forma, el gobierno puso en marcha un inmenso operativo de emergencia. La Cruz Roja inició también una cruzada nacional y hasta la reina tuvo que enviar un mensaje de aliento al pueblo. Y si ella se pronunció, pues la cosa es grave: el estado se siente “vulnerable”.</p>

<p>En este marco, las escenas en TV me parecieron sensiblemente familiares. Pueblos anegados, agua hasta las rodillas, casas y autos semi sumergidos. Botes y helicópteros al rescate, familias y mascotas evacuadas. Y la lluvia que golpeaba furibunda, descargando diluvios cuasi tropicales tan intensos como rápidos y violentos. ¿Qué puede estar causando este clima de extremos? Fue justo en este de punto de quiebre que <em>BBC News 24 </em>recogió opiniones de algunos científicos bastante discutibles: la catástrofe tendría su origen en el Perú y sería un efecto más del fenómeno conocido como La Niña. Como el informe pasó tan rápido, fui tras más información a su sitio web, sin mayor suerte. Ausculté luego varios diarios y aún revistas especializadas como <em>Nature</em> o <em>National Geographic</em>, pero igual, ninguna asociación entre nuestra habitual criatura y el tiempo tan raro que experimenta Gran Bretaña y otras partes de Europa (Italia, Grecia, Bulgaria y Macedonia, entre otros países, están sufriendo lo opuesto: severas olas de calor e incendios forestales). Hasta que por fin, en un escondido rincón de <em>The Guardian</em>, pude encontrar algo.</p>

<p>En un confuso artículo (<a href="http://www.guardian.co.uk/weather/Story/0,,2117135,00.html">http://www.guardian.co.uk/weather/Story/0,,2117135,00.html</a>), el periodista Emine Saner afirma primero que investigadores de la Met Office piensan que, efectivamente, es La Niña la que nos esta trayendo este lamentable verano acuoso,  pero líneas después cita al Dr. Adam Scaife, científico de la entidad, indicando lo contrario. “No podemos decir que las lluvias están cayendo por efecto de este fenómeno”, dice Scaife. Más aún, “todo lo que podemos decir es que hay signos de una estación más nubosa y húmeda que lo normal”, sentenció el mismo. O sea, <em>definitivamente quizás</em>.</p>

<p><img alt="flood1.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/flood1.jpg" width="400" height="264" /><br />
<strong>Foto:Darren Staples/REUTERS</strong></p>

<p>Entonces, ¿qué es lo que realmente está pasando con este clima de locos en Europa? Es el diario <em>Evening Standard</em> el que tiene certezas al respecto: “nuestros líderes flotan sobre el calentamiento global”, asegura el columnista Will Self. Por más obvia que nos parezca a todos esta asociación, dice Self, el gobierno nada contra la corriente y evita a toda costa vincular las actuales inundaciones con el <em>global warming</em>, entre otras cosas, por temor a ver descubierta su poco elaborada política ambiental y sus más bien pobres previsiones para evitar la presente catástrofe. Puntualmente, el mensaje que se quiere evitar es aquél que asegura que este descalabro es producto de la acción humana. A los gobiernos poderosos les cuesta aceptar esto porque estaría poniendo en cuestión sus políticas energéticas, y su poco interés en las políticas sociales. Por lo tanto, la mejor explicación para ellos es que el desastre es producto de la 'furia de la naturaleza’. Una calamidad impredecible y arbitraria ante la cual no hay nada que hacer. Qué mejor entonces que un fenómeno natural venido de un país 'oscuro y exótico' como el Perú para salvar la situación. Es ni más ni menos pensamiento mágico maravilloso. Un designio de Dios, acaso un castigo divino. Si bien no fue esta una explicación muy difundida en los medios, su estela me dejo pensando…</p>

<p>Para los ingleses, que el fenómeno venga del ‘País de los Incas’ es, en mi opinión, el verdadero regalo de Dios. ¡Les da el argumento perfecto! “Del oscuro Perú llegó el osito Paddington, …” reza el mito de origen del famoso personaje infantil británico. Gracias a <em>comics</em> como los de Tin Tin –hoy mismo acusado de racista– es que la imagen de nuestro país sigue manteniéndose en el sentido común europeo como el lugar de El Dorado, perdido en el inconmensurable espacio tiempo del nunca jamás. El comediante de Hugh Grant lo dijo muy gráficamente en una celebrada entrevista en el <em>Actor’s Studio</em>: “ya estaba por irme a perder a Perú, sumido en una profunda depresión, cuando me llegó el nuevo papel”. La asociación es pues clarísima y espontánea. Perú es el estado de naturaleza. Un lugar en el que el hombre no esta adaptado al medio ambiente, si no dominado por las fuerzas del ecosistema.</p>

<p>Y los peruanos que no ayudamos mucho a cambiar esto, hay que decirlo. Las recientes declaraciones del ministro de salud Carlos Vallejos, también a la BBC, son tan escandalosas que ya lindan con lo surrealista: “A la fecha tenemos 77 niños muertos por neumonía. Esto innegablemente no es un resultado que nos de tranquilidad, ni que estemos contentos porque una vida no tiene valor (sic), es algo incalculable, pero la verdad es que esperábamos algo mayor” (<a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6914000/6914932.stm">http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6914000/6914932.stm</a>). Quizás el ministro pueda contar sentado desde la cómoda silla de su despacho: ¿cómo así se espera la muerte de más de 77 niños tranquilamente sin declarar el estado de shock en todo el país? ¿Cómo así uno deja de pensar en que, sabiendo de estas muertes anunciadas, se puede iniciar una desesperada cruzada con gobiernos locales, empresas mineras, de energía, las iglesias, la comunidad internacional, la sociedad civil en general, para tratar de evitar a como dé lugar la pérdida de cada una de estas invalorables vidas? ¿Este es mi Perú, el exótico y oscuro?</p>

<p>Las situaciones en el Perú y en Gran Bretaña, aunque distintas en gravedad y en capacidad de respuesta del estado, se presentan como penosamente equivalentes. Aquí, en el Reino Unido, mientras el <em>Guardian</em> y otros medios encuentran polémico que la BBC busque un efectivo balance en la información al emitir opiniones minoritarias de científicos que restan importancia a lo que parece ser consenso en el núcleo más serio de la comunidad científica: el cambio climático es obra de la actividad humana irresponsable ( <a href="http://www.guardian.co.uk/g2/story/0,,2122503,00.html">http://www.guardian.co.uk/g2/story/0,,2122503,00.html</a>); el gobierno británico trata de salvar su parte y responder a lo que parece ser es su pura responsabilidad: se pudo tomar previsiones suficientes para evitar la catástrofe. Por otro lado, en el Perú, las autoridades juegan su papel de chamanes fallidos para quienes la vida y la muerte son vicisitudes del orden natural. “Las temperaturas seguirán bajando”, dice Defensa Civil. ¿Cuántos niños muertos más espera, señor ministro?  <br />
</p>]]>
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    <title>LA CHELA QUE NO DA RESACA</title>
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    <published>2007-07-17T17:14:01Z</published>
    <updated>2008-01-15T15:23:34Z</updated>

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        <name>Tito Castro</name>
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        <![CDATA[<p><br />
<img alt="trainspotting400.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/londoncalling/trainspotting400.jpg" width="400" height="285" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0 auto 20px;"/></p>

<p><strong>Entre la nueva vida de los Beckham en los Estados Unidos y las amenazas de bombas en todo el país, el educativo <em>London Paper</em> -lectura básica en el subte- nos regaló la semana pasada una primicia más: ¡lanzan una chela que no da resaca!</strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Animado por tan majestuoso descubrimiento seguí leyendo hasta encontrarme, sorprendido, con la piedra angular de este importante paso para la humanidad: la cerveza de marras no es otra que nuestra familiar <em>Cusqueña</em> y su secreto para no producir el tan odiado <em>hangover</em> tras una noche de pintas reside ni más ni menos en... ¡una centenaria receta elaborada en los Andes! Además, claro, de ser elaborada en las mismísimas faldas de Machu Picchu, lo cual ya le da su toque telúrico. <em>Oh my gosh!</em> No queda otra que emocionarse porque si ya nuestra bebida de bandera goza de relativa presencia en cadenas de supermercados como <em>Sainsbury's</em> o <em>Waitrose</em> -por lo menos ante nostálgicos latinos y activos mochileros-, con esta campaña, especulamos, las ventas de nuestro líquido elemento subirán como la espuma. ¡Muy buena! Bien por la marca país y, sobre todo, bien por la salud física y mental de los bebedores, si todo eso es verdad por supuesto... porque no cabe duda de que ahora los conspicuos bebedores ingleses se abocarán a comprobar que, efectivamente, <em>Cusqueña</em> no produce resaca, y que más allá del buen rollo publicitario y las vibras místicas de este mensaje, la mentada receta de los abuelos realmente funciona. </p>

<p>Digo esto porque si algo hay notorio en esta ciudad intensa, eufórica, de gente <em>workaholica</em> y bohemiosa, profundamente crítica a la vez, es, justamente, borrachos muy bien enterados. Y a mucha honra. Las guías de viaje ya lo anuncian. Es la primera impresión que cualquier visitante tiene ni bien pisa veredas londinenses y es, a la vez, el anuncio de la regla dorada que todo buen ciudadano debe aprender a conocer y respetar: cuando un amigo te invita al pub a beber unas pintas de cerveza, no te puedes negar, porque ir al pub es mucho más que ver el fondo borroso del vaso. Es, en palabras de Vito Corleone, una oferta que no podrás rechazar, porque así se cierra todo gran negocio, un buen o mal día laboral, un evento grande o mediano, o una repentina simpatía con alguien que recién conoces. Por eso el pub aquí es, sin exagerar, una institución nacional. Algo que se puede leer en las fachadas, por ejemplo, "<em>George Inn</em>, fundando en 1676". O que se enaltece con las leyendas urbanas: el <em>Famous Angel</em>, que data del siglo XVII, es célebre porque el Capitán Cook preparaba ahí sus viajes, tanto como el <em>Museum Tavern</em>, en donde Karl Marx se reponía luego de sus agotadoras jornadas escribiendo El Capital. Y así por el estilo. El pub es historia viva, como vivas historias son las que uno puede ver a diario, digamos, al pasar por aquél que esta en la esquina.</p>

<p>Estando en un tour de bares es que viví, precisamente, la historia más perturbadora de las últimas semanas. Fue al final de un recorrido que mi amigo Guillermo me hizo dar por la <em>City</em>, la famosa <em>Milla Cuadrada </em> en la que se aloja el corazón del mundo financiero británico, y ahora, probablemente, de todo el planeta. Es el <em>Wall Street </em>de Londres, con mis disculpas para los londinenses por la comparación. A despecho de su actividad material (o quizás por ello), la <em>City</em> tiene un extraordinario circuito para disfrutar de bebidas espirituosas. Las centenarias tabernas cobijan tarde tras tarde a miles de ejecutivos y ejecutivas, trabajadores de cuello blanco que riegan ahí sus arterias luego de extenuantes jornadas tratando con billones de libras esterlinas. Pues bien, luego de visitar tres concurridos pubs, agotar una compresible dosis de cerveza, y de ver circunstancialmente el 3-0 que Perú le prodigó a Uruguay en pantalla gigante, me despedí de Guillermo para caminar por <em>London Bridge</em>, camino a la estación de metro. Fue ahí, en pleno puente, que aprecié la escena: una guapa sajona en sus treinta años, de impecable traje ejecutivo, devolvía todo aquello que habitaba en lo más recóndito de su estómago, completamente borracha. Mientras yo dudaba si ayudarla o no, otra elegante ejecutiva de la <em>City</em>, esta vez afro británica, se apresuró a asistirla. Ella le pasó una mano por la espalda, le recogió el cabello que mordía, con cariño, y le susurró palabras de sabiduría, como la hermana Mary en la canción de <em>The Beatles</em>: <em>"Hey, come on, let it be girl" </em> ("Vamos chica, déjalo ser"). Entonces seguí mi camino.  <br />
 <br />
Que los ingleses son los bebedores sociales más empedernidos de Europa, aquí, nadie lo duda. Y eso en todas las edades y segmentos sociales, profesiones y ocupaciones, entre hombres y mujeres. Lo afirma, preocupada, la BBC, en una serie de documentales llamados <em>Bashing Booze Birds</em>, algo así como <em>Chicas peleadoras del trago</em>. Aunque lo tuve más claro la semana pasada, cuando despedimos a Mike, gran compañero de curso: estaba él meditando en la barra tras la enésima pinta de cerveza, quién sabe, acerca de su futuro próximo quizás, cuando repentinamente su metro noventa conteniendo sus cien kilos de peso se derrumbaron en caída libre. Uyy qué tal golpe, sonó seco. Mike se levantó, se acomodó los lentes, se acercó a la mesa de al lado donde estábamos todos atónitos, cogió mi cerveza y preguntó, <em>"do you mind dude?"</em> (¿te importa compadre?" ) Acto seguido, se la bebió de par en par. La vida continuó sin mayor comentario. Y yo me tuve que comprar otra cerveza.</p>

<p>Que los ingleses son los bebedores sociales más informados que hay, puede afirmarse, aunque también discutirse, ya que ahí compiten con alemanes y austriacos. Sin embargo, no recomiendo ponerlos a prueba. Su alcoholtura es vasta, sus conocimientos, en especial sobre la cerveza, muy antiguos, y su capacidad de crítica y protesta son aún más históricos e irreprimibles. Y la variedad, incontable: lager o ale, roja o negra, de 3, 4, 5 o más porcentaje alcohólico, y productos de casi todos los países conocidos o por conocer, incluyendo al Perú. Por eso, si Cusqueña cumple lo prometido, gobernará por siempre, haciendo que hasta los nobles digan: mi reino por una 'mañana siguiente' apacible y productiva. Entonces haremos salud por ello.<br />
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