Nota aparte 2
09
2008
El 23 de este toca Jesse Sykes en Madrid y de todas maneras iré. Mañana compraremos las entradas con el Chispa, otro camisa a cuadros. Es difÃcil encontrar amigos que compartan el espÃritu folk, género que está ganando más adeptos en esta ciudad, pero espero que no sea una moda. Cuando descubro a un músico del que no me puedo desenganchar sé que haré todo lo posible por comprar el disco original. A veces me bajo música pero no es lo mismo.
Descubrir un músico o un disco nuevo es algo que me produce alegrÃa, como cuando el personaje de Plexus se emocionaba con una lectura. Aquà se los dejo:
Si estaba leyendo un libro y me encontraba con un pasaje maravilloso, cerraba el libro en ese punto y me iba a pasear. Detestaba la idea de llegar al final del libro. Prolongaba la lectura, aplazaba la lectura todo lo posible. Pero siempre, cuando llegaba a un gran pasaje, dejaba de leer inmediatamente. SalÃa, con lluvia, granizo, nieve o hielo, y meditaba. uno puede llenarse tanto con el espÃritu de otro ser para temer literalmente reventar. Supongo que todo el mundo ha tenido esa experiencia.



09
2008
hola Sergio!
Aqui te escribo pues no tengo email tuyo ahora... feicitaciones por tu primer mes en la blogosfera... que lo mejor te ocurra un abrazo!!
wili
Soy corresponsal de la Zona de Obras, la mejor revista de musica de Latinoamerica (www.zonadeobras.com) Ahi le dan bola al folk...
Hola Willy, el otro vi la revista en una gasolinera mientras volvÃa de viaje y encontré tu nombre. Felicitaciones. Me la compro y te omento más. ¿Mencionabas algo de libros?
09
2008
Pues no precisamente con la lectura o la musica, sino con la comida, o especificamente mi plato favorito. Cuando veo el plato lleno es como haber hallado nuevamente un tesoro, pero conforme veo que se va empequeñeciendo siento como que la alegria se va acabando. Claro uno queda satisfecho pero siempre quisieramos que ese placer durase mas.
26
2008
Y siento también, que he perdido algo cuando termino de leer la última página de un libro que hubiera deseado que nunca terminara. Por supuesto, llego al final y entonces cierro el libro, observo detalladamente la tapa y contratapa, lo acaricio, vuelvo sobre las páginas que más me gustaron y lo coloco en la repisa ubicada justo frente a mi cama, para que sea la última imagen que vea antes de dormir.