22
2008

Todos escribimos a diario, todos somos fabuladores. Cuando contamos un chiste. Cuando contamos un chisme. Cuando le decimos a nuestro profesor que no hicimos la tarea porque nuestra madre tuvo un accidente. Cuando le decimos a nuestra madre que llegamos tarde porque el auto en el que Ãbamos tuvo un accidente. Cuando le mentimos a nuestras esposas, a nuestros hijos, a nuestros amigos. Mentimos a nuestros electores, a nuestros clientes, a quienes se acercan a nuestra ventanilla, a nuestros proveedores, a nuestros socios, a nuestros conocidos, a nuestros desconocidos. Les mentimos a los curas y a las putas. Mentimos cuando rezamos y cuando soñamos. Mentimos con odio y con compasión. Mentimos para herir y para sanar. Mentimos a quienes confÃan en nosotros, y a quienes ya no lo hacen. Nos mentimos a nosotros mismos. Mentimos piadosamente. Mentimos despiadadamente.
Mentir es narrar algo que no ha ocurrido, pero que pudo. Lo mismo que escribir ficción.
07
2008

Si Julio Cortázar viviese tendrÃa 94 años aunque parecerÃa de 70 y probablemente medirÃa como 2.40 metros. Si estuviera dentro de una de dos torres gemelas (pongamos la Torres Petronas de Kuala Lumpur) Cortázar podrÃa pararse, por ejemplo, en el piso 87 y ver, al nivel de sus ojos, lo que ocurriese en el piso 88 de la torre de al lado. PodrÃa espiar lo que pasara allÃ, mirar quizá a un matrimonio joven, él ejecutivo de una transnacional y ella ama de casa.
10
2008

“Calulo es un tipo macanudo, no sabes. Desde chiquillo. Pucha, si a él lo conozco, uuuuuh, hace años. ÿbamos al mismo colegio, y mi viejo era pata o primo segundo o algo asà de su mamá. En verano Ãbamos juntos a Santa MarÃa, tenÃamos patas en común, nos veÃamos en las fiestas, tú sabes. Era un flaco bien plantado, buen pata, deportista. Pero no cojudo, ah. Era un pendejazo. Una vez estábamos en una fiesta, un luau, creo, en el Waikiki, y Calulo se cogió el carro de su viejo, un Volvo de esos grandazos, y nos escapamos con las… no, eso no se dice (risas). Y nos chocamos subiendo por La Herradura. Nos cruzamos con un taxista de miércoles y se armó un escándalo. Pucha, una vaina que casi le friega la vida, imagÃnate, un muchacho. Luego se fue a estudiar a Estados Unidos y, no sé, como volvió, de pronto. Llegó hecho un capazo, y de ahà no lo paró nadie. Se casó con la Susy Souza Ferreira, que habÃa sido su novia desde jovencitos. Y no lo paró nadie‿.
20
2008

Foto: Cle0patra
Son las ocho de la noche. Estoy sentado en un café del óvalo Gutiérrez esperando a Pedro: vamos al cine. Hace un frÃo que pela y yo, que suelo sentirme asfixiado por todo, no me he abrigado lo suficiente. Sé que cuando me enfrÃo, cuando me enfrÃo de verdad, tiemblo y me castañetean los dientes y ya no puedo hacer nada salvo meterme a la cama o bajo una ducha hirviente para que se me pase. Ya estuve resfriado. Pero ni aun asÃ. Las chompas me pican, las casacas me agobian. La pelÃcula empieza a las ocho y cuarenta. Pedro no llega. Me voy a tomar un café: creo que ya pasé un tiempo más que prudente sentado sin consumir nada y me avergüenza, aun cuando sé (porque lo sé bien) que no deberÃa. En fin.
29
2008

Las luces son amarillas, parpadeantes, pero también son rojas y azules, y lo envuelven todo, y se lo llevan todo por delante, las bocas que se abren y se cierran muy despacio, vocalizando os y as; y las frutas o las flores o lo que sea que gire, gira, sin parar, arriba, abajo, arriba, abajo. La reina siente que la alfombra cobra vida, y de repente es como un mar crispado. Y sonrÃe. Y quisiera llorar, o quedarse dormida o estar en otro lugar. En México, por ejemplo. En alguna playa de México. Pero no puede.
18
2008

1. Magritte
René Magritte es uno de mis pintores favoritos, por cuadros como el de la pipa, que pintó en 1928. Su pintura siempre es divertida, siempre es lúdica, y, sobre todo, transgresora. Magritte asombra y desconcierta. "El Arte evoca el misterio, sin el cual el mundo no existirÃa", dijo una vez. Y otra vez: “Uno no puede hablar acerca del misterio, uno debe ser cautivado por él‿. Y por eso mismo no digo más.
Sobran las palabras. Los invito, especialmente a quienes no conocÃan su obra, que lo hagan. Ya mismo.
11
2008

Cuando éramos chicos, yo querÃa ser doctor de tiburones y Salvador militar. Entonces él me contaba que tenÃa un amigo pequeñito que vivÃa en su cuarto, y que por las noches se acurrucaba en su ombligo. No me acuerdo cómo se llamaba, pero me lo podÃa imaginar perfectamente, como en esas escenas de las pelÃculas gringas en las que, sólo con música de fondo, vemos a dos amigos divirtiéndose, jugando a la Guerra de las Galaxias, montando bicicleta, yendo al estadio, jugando fútbol. Salvador y su amigo enano que, no sé por qué, lo suponÃa exacto a él, pero de tres centÃmetros. Aquello me generaba celos y envidia: nunca tuve un amigo que no fuera real. En fin, crecimos un poco más, y yo ya aspiraba a bombero y arqueólogo; él, a millonario. Luego salimos del colegio y yo no tenÃa ni idea de qué querÃa, pero Salvador sÃ: habÃa decidido ser estrella de rock. Para entonces ya habÃa recortado su nombre a ‘Salva’ y convencido a su padre para que le pagase un curso de inglés de tres meses en Estados Unidos. Y un dÃa, a principios del otoño de 1991, se marchó, sin pena pero con gloria. Secreta, privada, mas gloria al fin y al cabo.
Del Salvador portátil no hablamos más.
03
2008

Él, en su defensa, dice que sólo pensaba en sus ojos. Le parecÃan de una miel ligera y verde, como una miel de pino. Es más, toda ella tenÃa algo de miel, y de verde, y de rÃo, y de hierba. De rocÃo sobre la hierba. Dice que durante dÃas no se pudo sacar de la cabeza la idea de volver a ver sus ojos, albergando incluso la ilusión de estar allà cuando esa miel se derritiese, cuando sus ojos se volcasen de placer. Le creo. Como también que realmente no esperaba nada, que pensara que era demasiado bueno para ser cierto
26
2008

1. Éstos son, aquà están. Por fin, el miércoles de la semana pasada nos juntamos con motivo del tan esperado Primer Encuentro LTEEV. Según me han informado los editores de la web del diario, se trata de un hecho sin precedentes (o sin prece-dantes): nunca antes se habÃa dado una reunión entre blogger y comentaristas. Al menos no dentro de la baterÃa de blogs de El Comercio. Perfecto, un punto más para nuestra valiente y atÃpica trinchera. A continuación hago mi confesión de parte. De parte mÃa, claro.
18
2008

Mi abuelo, cuando no tenÃa tabaco para liarse sus propios cigarrillos, fumaba Inca. Pero le gustaba tanto su tabaco (y supongo que era tan poco el que conseguÃa), que guardaba las colillas, las reciclaba y formaba con ellas nuevos cigarros. También fumaba puros. Yo lo querÃa muchÃsimo, pero eso no impidió que le diera cáncer al pulmón y se muriera. Entonces decidà que nunca fumarÃa.


