La Soga
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Diario de San Sebastián VII

Sep
26
2008

Mañana conoceremos a los ganadores del festival. Pero antes revisamos algunas de las películas en competencia y dos producciones que han formado parte de la sección Zabaltegui con muy buen recibimiento: "La boda de Rachel", de Jonathan Demme, y "La clase", de Laurent Cantent.

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“Entre les murs” (“La clase”), del francés Laurent Cantent

Con la sencillez que la caracteriza, Meryl Streep ha llegado al país vasco y se ha ganado la simpatía de todos. Ella recibe en esta edición el premio Donostia en reconocimiento a toda su trayectoria. Y pese a su corta estadía las actividades no le han faltado: conferencia de prensa, sesión de fotos, la ceremonia de premiación y otras celebraciones privadas. Pero no ha sido la única que ha hecho estallar de emoción a los fanáticos que se reúnen diariamente en la entrada principal del hotel María Cristina, los gritos de entusiasmo han sido también por la argentina Cecilia Roth, el español Eduardo Noriega y el cineasta estadounidense Paul Thomas Anderson, que ha recibido el premio Fipresci a la mejor película del año por “Petróleo sangriento”. Y ninguno como Hugo Silva, estrella de la televisión española, quien volvió locas a sus fans a cada entrada y salida del hotel.

La competencia oficial
Durante las última jornadas no hemos sido sorprendidos por ninguna gran película en esta sección. Las dos producciones españolas que se han presentado recientemente han despertado todo tipo de comentarios, pero no precisamente alabanzas. La cinta política “Tiro en la cabeza”, del siempre provocador Jaime Rosales, puede despertar entusiasmo como un ejercicio cinematográfico arriesgado y con estilo, pero todo el debate a su alrededor se debe principalmente a la reciente tragedia que ha vivido el país vasco con un nuevo atentado terrorista.
Por su parte, “Camino”, de Javier Fesser, ha sido tachada de oportunista, sensacionalista, afectada e incluso falsa. Basada en hechos reales, cuenta la historia de una niña enferma de un cáncer incurable. Rodeada de un ambiente extremadamente religioso debido a una madre beata y a un padre sin carácter, la niña es entregada a los cuidados del Opus Dei. Es cierto que el ataque contra la Orden es directa y honesta, pero es cierto también que toda la crítica que se hace de la explotación de la enfermedad de la niña por la entidad religiosa la repite el propio director en la película. Fesser utiliza de la misma manera el dolor ajena y la ignorancia de una familia. La cinta, a la que también ha calificado como de terror, tiene personalidad y cuenta con las virtuosas actuaciones de Nerea Camacho, como la niña santa, y Carmen Elías, como su aterradora madre.
La película argentina “El nido vacío”, de Daniel Burman, tampoco es suficientemente lograda. Con una clara influencia de Woody Allen, por no decir que se trata de una imitación, la cinta da cuenta de una realidad pero en términos irónicos. Leonardo (Óscar Martínez) es un escritor de éxito pero cansado de su vida cotidiana. Lo peor es que tiene que enfrentar una situación en la que no había pensado: sus hijos tienen que emprender sus propias vidas. Comienza así a reflexionar sobre su condición y, sobre todo, sobre su relación con su esposa, Martha (Cecilia Roth). Al poner en escena esta idea, Burman satura la cinta con una serie de diálogos que él debe considerar muy originales y divertidos y reflexiones del tipo que encontramos en un manual de autoayuda. Lo que no puedo negar es el gran oficio para poner en imágenes su historia. Lo que no salva el filme, que resulta complaciente y vacío. De esos que se hacen para gustar.
Finalmente otra decepción. “Bi mong” (“Sueño”), del celebrado realizador coreano Kim Ki-duk, nos transporta a un universo totalmente diferente. Planteado como una historia de amor fu (amor loco) y misterio, narra la extraña relación que existe entre un hombre y una mujer a partir de una serie de pesadillas que ambos comparten. Sin conocerse, los protagonistas de esta singular historias llegan a un punto de encuentro debido a estos aterradores sueños premonitorias. Pero pasado el planteamiento el director no nos lleva muy lejos, se estanca más bien en una serie de situaciones extremistas, filmadas con su característico estilo pero sin la gracia que hicieron que el mundo entero se fijara en su cine. Aquí es todo lo contrario. Chririante, excesivo, incapaz de movernos a sentimientos reales. “Sueño” contiene además una serie de diálogos exasperantes que provocan el total rechazo del espectador.

Fuera de competencia
Más interesante resultaron dos películas de la sección Zabaltegui. La estadounidense “Rachel Getting Married” (“La boda de Rachel”) y la francesa “Entre les murs” (“La clase”), de Laurent Cantent.
“La boda de Rachel” vuelve a un tópico que hemos visto repetidas veces durante este festival: una familia disfuncional durante una crisis. En este casos la crisis no es la boda del título, sino la salidad de rehabilitación de Kym (Anne Hathaway), la hermana de la novia. A partir de ese momento comienza el enfrentamiento de los Buchman. Y a decir verdad, la puesta en escena de Jonathan Demme (“El silencio de los inocentes”) tiene muy buen nivel.
Siguiendo el modelo planteado por Robert Altman e incluso por Dogma 95, Demme da vida a sus protagonistas con aparente realismo. Pero no todo resulta tan efectivo porque también hay elementos demasiado artificiales que dañan el resultado final. Sin embargo, las virtudes parecen pesar más en la balanza y entre ellas debemos destacar el sensacional trabajo de Hathaway, secundada con acierto por un amplio reparto en el que reencontramos a Debra Winger.
Por su parte, “La clase” viene precedida de la Palma de Oro del reciente festival de Cannes. Una cinta donde Laurent Cantent vuelve a ofrecer un punto de vista contundente sobre la sociedad actual. En esta oportunidad examina a profundidad las relaciones entre profesores y alumnos en una escuela público francesa dentro de un distrito de conflictos raciales. De nada valen los buenos propósitos y la dedicación de algunos profesores, la juventud permanece en pie de guerra sin ceder un centímetro en una posición extrema. La narración de Cantent es sencillamente genial. Sin excederse en el uso de artificios de edición cámaras en movimiento, centra la imagen en el aula de clase y orquesta una batalla campal donde cada palabra tiene el peso ideal.
Pero “La clase” no solamente es un filme sobre los problemas que atraviesa el sistema educativo en Francia. Es también sobre la nueva identidad francesa que se está forjando. Una identidad en la que convergen principalmente inmigrantes del tercer mundo que todavía hablan sus lenguas nacionales y que se sienten rechazados. Allí se encuentra gran parte del conflicto, nos dice Cantent, y será a partir de su solución que luego se pueda hacer frente a la violencia juvenil y la deficiente educación.
Para llevar a la plenitud este proyecto, el director se ha valido de la ayuda sin reservas de Francois Bégaudeau, autor del libro en que se basa el filme y también guionista y actor.
Bégaudeau, crítico de cine y novelista, interpreta al profesor que enfrente a una clase amotinada y lo hace con total convicción. Sus alumnos, por su parte, también fueron interpretados por actores no profesionales. “La clase” es sin duda una de las grandes películas que hemos visto en esta edición del festival de cine de Donostia.

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Festivales

3 Comentarios

Sep
26
2008

Mañana conoceremos por fin a los ganadores de la 56ª edición del Festival de San Sebastián. No sé si decir que me parece sorprendente ver que entre las apuestas más firmes a la Concha de Oro está Tiro en la Cabeza de Jaime Rosales. Otras cintas que suenan son Frozen River y Camino. La polémica con la nueva película de Javier Fesser promete ser larga porque tal y como ha apuntado nuestro Rafa Martín, la familia de Alexia González-Barros ha expresado su malestar con ciertos aspectos del film, y ha exigido una rectificación a Javier Fesser por presentar como cierto que se aplaudió a la pequeña cuando falleció. Dejando la polémica a un lado, se han presentado las dos últimas películas que van a concurso, El Nido Vacío de Daniel Burman y Dream de Kim Ki-Duk.

El argentino Daniel Burman, que se ha convertido en una presencia habitual en los Festivales de cine, sobre todo en el de Berlín en donde fue galardonado con El Abrazo Partido, presenta en San Sebastián El Nido Vacío, un film en donde se habla de las secuelas derivadas de la crisis de la mediana edad. Está protagonizada por Oscar Martínez y Cecilia Roth, que dan vida a un matrimonio que se enfrenta a la soledad cuando los hijos abandonan el hogar familiar. Está plagada de buenos diálogos y de chistes, marca de la casa, pero la película ha decepcionado a parte de los espectadores ya que se echa mucho en falta la presencia de Daniel Hendler, el actor fetiche de Burman, la historia no está bien desarrollada y Cecilia Roth está pasada de rosca.


En segundo lugar se presentó Dream de Kim Ki-Duk, que desgraciadamente no pudo venir a San Sebastián ya que está convaleciente tras sufrir un accidente de tráfico, aunque ha querido contribuir a la presentación del film a través de una videoconferencia. Esta cinta es un sueño que acaba convirtiéndose en una pesadilla, tanto para el protagonista como para los espectadores. Este film narra la angustiosa lucha contra el sueño llevada a cabo por un hombre y una mujer que han descubierto las nefastas consecuencias que les acarrean los sueños. La cinta contiene escenas duras de autodestrucción no aptas para todos los estómagos. En las últimas semanas se ha hablado mucho de la inclusión de este título en la porgramación de la sección oficial del certamen donostiarra, a muchos les extrañaba que los festivales de Venecia y Toronto no hayan prestado su interés en este film, y algunos mal pensados insinuaron que algo de malo debía de tener para que el Festival de San Sebastián fuese el único en seleccionarlo. Vista la película se ha entendido el por qué.


La que ha brillado con luz propia, y no era para menos, ha sido Meryl Streep, que ha encandilado a todos los presentes con su amabilidad y simpatía. La actriz acaba de recibir el Premio Donostia de manos de Eduardo Noriega que no ha dudado en arrodillarse ante ella, le entiendo perfectamente, yo besaría por donde ella pasa.

Publicado por: Anonymous
Sep
27
2008

Hola Alberto
¿Ya tienes una favorita para la premiacion?

Respuesta de Alberto Servat: Sí, pero es materia de la siguiente entrada. Paciencia.

Publicado por: arturo hernandez lopez
Oct
14
2008

He visto "Camino" de Fesser. Es un dramón de dos horas y media, bastante coñacete, con la niña que se va muriendo de hospital en hospital.

Lo más triste es lo que ha hecho Fesser: aprovecharse de una tragedia familiar y maltratar sin piedad la figura de una madre que perdió a tres hijos y no hacer caso a sus hijos cuando le han pedido que al menos respete la memoria de su hermana y de su madre.

Ha tenido el sarcasmo de dedicarle la película a la propia niña, después de ridiculizar lo que más amaba, comenzando por su madre, a la que retrata como una fanática; tanto, que hubo risas en la sala porque es un personaje de caricatura.

Cada semana Fesser cambia de argumentación: al principio la película era toda real. Cuando protestaron los hermanos; no, ya no tenía nada que ver con la realidad.

Es triste; es poco ético; y además, no le han dado ni un premio en San Sebastián.

Publicado por: arturo

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