Marzo 2008
31
2008
He vuelto. Y para empezar quiero agradecerles por esperarme, también por preocuparse por mí. Mil gracias a todos los que me escribieron, sea por el blog o por correo, y no les pude responder: Walter, Charo, Charito, Miano, Gabriela, Liliana G., Rafael, Rafael C., Jenelvi, D, Roberto Tucto, Frani, Ana Verónica, Edu da Silva, Milu, Dayse, Luis, Lucía, Juan Villar, Roberto Argandoña, Úrsula, Janeth, Richard Quintanilla, Juan Carlos Gonzales, Jaime Chau, Roma, Teresa, Mireya, Leo, Joaquín, Ana, Henry, Miguel ?ngel, José… y un sinfín de amigos anónimos que me mandaron ánimo y aliento (perdonen si olvido algún nombre por favor).
¿Por qué maldición?
“Los números son la maldición de los periódicos”, me dijo don Eduardo Carbajal, entonces jefe de Informaciones, cuando entré a trabajar a esta casa. Pasados los años, he confirmado que se trata de un grave problema y no solo de los diarios. Por mi trabajo, he podido coleccionar una serie de equivocaciones increíbles, no solo de ortografía de numerales (las palabras que hacen referencia a los números) , sino de cifras y cálculos, confusión de dimensiones, además de resultados inexistentes. Dicen que la gente de letras no se lleva bien con las matemáticas, yo creo más bien que esa supuesta verdad es un pretexto para el descuido. ¿Acaso no hemos llevado varios cursos de matemáticas en la escuela, la academia o la universidad?
06
2008

El gran invento del siglo XX, la PC, nos permite escribir más rápido y enmendar antes de imprimir o enviar un archivo, y las nuevas tecnologías nos ofrecen de todo para redactar cada vez mejor (diccionarios en red, buscadores, enciclopedias en línea, etc.). A diferencia de nosotros, nuestros padres no tuvieron estas ventajas, ellos se tenían que amanecer (algunos con vela) para hacer sus tareas a mano o tecleando letra por letra en la máquina de escribir. Seguramente los mayores de 40 recuerdan la laminilla blanca que servía para tapar los errores de tipeo y la gran cantidad de papel que se desechaba por exceso de enmendaduras. Eran otros tiempos. Entonces era imposible poner la tilde encima de la letra mayúscula, no como ahora que podemos escribir: PERÚ, ?ngel, Óscar, etc. Primera precisión: las mayúsculas se tildan.


