26
2008
Para siempre, Octavio Ocampo (México, 1943)
¿No hay palabra mal dicha sino mal interpretada? Muchas veces me he preguntado si es posible creer en este refrán. Dudo, pues un texto se interpreta generalmente como el autor espera, a menos que su intención sea otra. Así como decirle 'queridita' a alguien no siempre es señal de aprecio; en la escritura se puede insultar, agredir, engañar, acusar, maldecir y hasta tergiversar la realidad.
11
2008
Desde que vi esta ilustración de Claudia Gastaldo pensé pedírsela para un post sobre la palabra precisa. Agradezco a la artista su gentileza y los invito a visitar su hermosa página personal.
Feria del Libro, de Claudia Gastaldo
A veces el lenguaje ofende. Una palabra en el preciso momento nos salva, pero hay ocasiones en que nos puede llevar al fracaso. La expresión 'saludo a la bandera' es ofensiva para muchos, pues se alude a un símbolo patrio. Más de una vez nuestros lectores del diario nos han manifestado su fastidio por este dicho popular que no toma en cuenta los sentimientos patriotas de una gran parte de la población; por eso en El Comercio no lo usamos y está normado en nuestro Libro de Estilo. ¿Qué significa 'saludo a la bandera'? En sentido figurado significa 'pasar por alto', 'sin ninguna importancia', 'inútil', etc. De ahí que moleste a algunas personas.
25
2008
Y lo hago por vocación. El del corrector de estilo (editor de textos, supervisor de originales, etc.) es un noble oficio que bien puede tomar como suyo el lema de este taxi (“Esfuerzo es éxito”), pero también es versátil y hasta divertido (si supieran todo lo que uno encuentra en el camino de la corrección). Reconozco que no es muy popular entre el común de la gente, como el taxista que me llevaba al diario y me preguntó qué hacía, cuál era mi chamba. Al responderle comprendí que algo andaba mal. “Corrijo”, le dije. "¿A quién, seño?", increpó. “Corrijo textos”, le dije sin ánimo de confundirlo más. Al llegar al jirón Lampa la conversación se había terminado.
04
2008
No pensaba postear sobre los puntos suspensivos. Me parecía irrelevante, insulso, una pérdida de tiempo, pero estos días he vuelto a creer que es importante precisar al respecto. Hace años, cuando dictaba en pregrado, varios de mis alumnos me sorprendieron con la extraña costumbre de poner siete, ocho, quince puntos suspensivos. Mayor sorpresa fue escuchar a coro la justificación: “Más suspenso, pues, miss…
23
2008

No sé qué se le habrá ocurrido al dueño del bar de la foto (?) para ponerle ese nombre a su negocio. Tal vez también es restaurante; en fin...
Esta vez me tomé unos días para postear porque el tema lo merece. Sé que han estado esperando esta entrega sobre el punto y coma, y espero que les sea útil...
06
2008
Es un error muy frecuente escribir sin parar, como en una carrera. Los párrafos sin respiro son típicos de los novatos, aquellos que sueltan las ideas y escriben sin preocuparse por corregir; los que se olvidan del punto seguido y solo quieren llegar a la meta a como dé lugar. Muchas personas son eternas principiantes en el arte de escribir, por eso hoy veremos la importancia del punto seguido en el texto. Primer consejo: es importante hacer un alto en cada tramo.
01
2008
El descuido a veces juega malas pasadas, por ello mi consejo es que revisen lo escrito una, dos o las veces que sea necesario. Para detectar las fallas es necesario entrenar los ojos, releer con objetividad y, sobre todo, no confiar en el corrector del Word. Hoy seguiré mostrando los errores que más han llamado mi atención en estos años. Muchos de los que incluí en "http://blogs.elcomercio.com.pe/ideasypalabras/2008/06/errores-y-horrores-para-no-olvidar.html"
eran de digitación u ortografía; para esta entrega he dejado las equivocaciones inocentes, las llamo así porque el Word no las detecta. Se trata de palabras que sí existen, por tanto la línea roja no aparecerá nunca para avisar...

22
2008
Hay varios tipos de error. A mí me interesan aquellos que tienen que ver con la escritura, la redacción, los textos, etc., pues, como dicen, de los errores se aprende. Cuando se escribe mal y así sale publicado (involuntariamente, se entiende), el error toma el nombre de errata:
Errata. Equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito.
[DRAE, 2000]
Este concepto puede hacerse extensivo a todo tipo de texto, incluidos los de la web, por ello las erratas aparecen ahora por todas partes. Y aunque hay quienes afirman que ninguna (¿ninguna?) publicación está libre de ellas, no vendría mal un poco de cuidado, por respeto a los lectores, creo. Cuentan que un relato decía en su primera edición: "Aquella mañana, doña Manuela se levantó con el ceño fruncido”, y que luego alguien cambió (por descuido, obviamente) ceño por coño. Imagino el tremendo lío que se habrá armado...
16
2008
Las azoteas eran los recintos aéreos donde las personas mayores enviaban las cosas que no servían para nada: se encontraban allí sillas cojas, colchones despanzurrados, maceteros rajados, cocinas de carbón, muchos otros objetos que llevaban una vida purgativa, a medio camino entre el uso póstumo y el olvido. Entre todos estos trastos yo erraba omnipotente, ejerciendo la potestad que me fue negada en los bajos. […] Nada me estaba vedado: podía construir y destruir y con la misma libertad con que insuflaba vida a las pelotas de jebe reventadas, presidía la ejecución capital de los maniquíes.[Tomado de Por las azoteas, Julio Ramón Ribeyro]

10
2008
El error está en todos lados. Por ello es importante leer, pues enriquece el vocabulario y muestra, indirectamente, las normas ortográficas. Repito: estamos rodeados de palabras mal escritas, signos equivocados, entre otras rarezas, por eso hay que leer, para no imitar lo que se tiene a la mano (o a la vista)...


