Vinka Jackson: "El perdón siempre te libera"
07
2007
VIDA Y MILAGROS. Es psicóloga y tiene una hija que, dice, la ancla siempre a la tierra. Esta es la historia de una mujer que de niña fue abusada sistemáticamente por su padre. Es la historia de su dolor y de su sanación. Vinka Jackson ha escrito la memoria de su infancia para alertar

Por Milagros Leiva Gálvez
Durante este año me ha tocado entrevistar a adultos que de niños fueron abusados sexualmente. Los relatos han sido dolorosos y debo decir que me ha costado mucho preguntar, recomponerme después de los testimonios. He escuchado a hombres y mujeres narrar cómo fueron violentados por extraños, por tíos, por hermanos. En todos los casos pidieron guardar su identidad, cambiar los nombres, las fechas, los lugares. Lo pedían por miedo, por pudor, para que la familia no fuera juzgada en público. Esta es la primera vez que converso con una mujer que fue abusada por su propio padre. Vinka Jackson ha decidido escribir un libro “Agua fresca en los espejos" y narrar su memoria. Es un testimonio duro, pero necesario. Es un libro que alerta, pero también da esperanza a las miles de personas que han siendo objeto de abusos. Vinka no ocultó su identidad, puso su fotografía en la solapa y salió al mundo a contar su verdad. Vinka hoy es una mujer valiente cuya mirada tiene tanta compasión que termina siendo una lección.
Imagino que todo el proceso de la escritura te sirvió de terapia, pero ahora que venía a conversar contigo pensaba en lo difícil que será para ti absolver todas las dudas una vez publicado el libro. Debes estar muy agotada.
Es devastador, pero entiendo la importancia de las entrevistas. Yo lo había hablado con mi familia antes de hacer el proyecto del libro, que detrás de la voz del libro hay una persona y que la gente necesita saber que sí existe. Uno de mis objetivos cuando escribí mi historia fue demoler todos los estigmas que existen y sin ánimo soberbio decir que efectivamente me pasó, que es una experiencia feroz para cualquier niño y para cualquier adulto luego reparar todo el daño, pero la vida continúa y uno sigue con sus afanes, aciertos más, aciertos menos y estas entrevistas me ayudan para eso… pero igual es devastador porque hay preguntas muy duras.
Te pido perdón anticipado por mis preguntas.
Dale nomás. Sé que tengo que repasar mi memoria. Ojalá uno dejara encerradas las escenas y no las viera nunca más… Me ha tocado mucho enfrentar los juicios a mi familia, a mi madre y estoy dispuesta a conversar sobre esto porque yo también soy madre, pero cuando ponen a mi madre en el banquillo de los acusados es muy duro.
¿Por qué escribiste tu historia?
Lo hice motivada por otra gente, no se me habría ocurrido a mí. El primer estímulo fue mi hija.
¿Tú le contaste?
Yo no le conté, yo pensaba contárselo cuando tuviera 21 años o cuando fuera adulta. Evidentemente había vacíos en mi vida que no tenía cómo rellenar. Yo construí una versión de su abuelo… siempre era un hombre ausente. Muy sencilla en principio: está muerto lo primero, eran separados, lo segundo. Era un hombre que de niño sufrió mucho… era alcohólico… tenía problemas con su rabia. Fui entregándole información que podía manejar en cada edad y no mucho más, pero evidentemente había temas míos, en relación a la pareja, por ejemplo, y mi hija que era adolescente lo notaba. Los temas de confianza con el género masculino, sobre todo… yo me iba por la tangente. Ella, además, sabía de la novela de mi amiga, Andrea Maturana, que se llamó “El Daño" y que publicó diez años atrás basada en mi historia. Andrea fue la primera persona con la que hablé a calzón quitado de todo esto, fue sumamente generosa, humana y reparadora, y mi hija se acordaba de ese libro, de cómo lo hicimos juntas. Siempre me preguntaba cuándo lo iba a leer y yo le decía que cuando fuera mayor de edad. Lo leyó a los 17 años, me pidió disculpas por haberse adelantado y abrió la conversación.
¿Cómo recibió tu historia?
Con mucha pena, pero también con mucho perdón y compasión por los participantes. Fue entonces que me dijo: ¿Y por qué no escribes tu testimonio? Puedes ayudar a la gente. A mi terapeuta también le pareció bien, mi amiga Andrea me animó y así nació la idea. Medí todas las consecuencias, hablé con mi pareja, con mi hija, con mi mamá, con mi hermana, con mis amigas… y cuando tuve todas las redes de contención, me animé.
Cuando uno termina de leer tu libro lo que provoca es abrazarte.
Gracias. De verdad. Cuando terminé mi libro también yo quería abrazar la vida, fue como decir misión cumplida, era como si a pesar de todos los procesos de reparación intensivos que había hecho durante muchos años por fin cerraba una etapa. Igual me quedan cosas por seguir trabajando, pero siento que con este libro puedo aportar, que dejo mi granito de arena.
Tienes 39 años, ¿cómo has hecho para salir de toda esa memoria?
¿Cómo hice para no meterme un balazo? La tentación para desaparecer ha existido, claro, de pronto te arrolla la memoria, el dolor y la idea de no estar aquí. Le pasa a mucha gente. Afortunadamente tuve una hija muy joven y ella me amarró a la tierra. Desde chica me di cuenta de que había gente muy fuerte y que también somos muy frágiles. Yo hacía bromas: si uno mide un metro y medio y solo pesa cincuenta kilos cómo sostener todo esto. Te cansas, claro. A veces tienes ganas de bajar los brazos y de morirte y de descansar y dices: si existe el cielo, ojalá me vaya para allá.
Eso pensaba, en tu memoria, en lo terrible que debe ser que esas escenas dolorosas vengan siempre hacia ti.
Además vas recuperando información que no tenías, hay cosas que uno bloquea, ¿sabes? A los 25 años tuve la recuperada de memoria más fuerte, llegaron esas escenas que siempre me pisaban los talones y que estaban como en la sombra.
¿Habías bloqueado?
Mi sabia memoria bloqueó. Y esa es una prueba de que la naturaleza es sabia, para poder seguir cumpliendo años y qué bueno que no iba arrastrando la memoria del peor evento. Lo demás lo tenía, pero lo otro era tan, pero tan fuerte que mi memoria esperó a que yo fuera fuerte para regresar. Yo no recordaba nada de mis 7 años que fue cuando pasó lo peor y ahora sé que hay que estar sólida para recibir el paquete. A los 25 años uno está un poco preparado. Recuerdo que yo estaba en un bus, rumbo a mi trabajo y de pronto empezaron esos flashes y uno quiere escapar, pero las imágenes no se van, nunca más se irán de ti. Fue mi primera crisis de pánico y en ese momento decidí ir a terapia porque todo lo que yo pensaba que podía manejar por mi cuenta o con mi amiga ya no era posible. Sin proceso terapéutico habría demorado mucho en salir.
Creces como una chica muy consciente del abuso.
Yo era una niña que sabía que la pasaba muy mal. De chico uno no cuenta con el vocabulario para explicar lo que pasa y por eso para los niños es tan difícil hablarlo. El repertorio es limitado: me toca aquí, me pega allá, pero uno no tiene consciencia de lo que pasa. Recién lo entendí en la adolescencia. Cuando leí “Edipo Rey" y comencé a leer sobre el incesto se me cayó la cara. Una cosa era que yo supiera que había una historia difícil con mi papá donde había ido toda violación de límites posibles, psicológicos, físicos, sexual y otra cosa muy distinta era poner un nombre a todo esto.
¿Por qué los niños no denuncian? Tú tenías una mamá, una nana…
Creo que los niños… creo que hay una necesidad de pensar que los papás son buenos, que tienen la razón… además te lo dicen: que lo hacen por tu bien… y por otro lado hay una necesidad de proteger, porque si lo cuentas lo matan, lo muelen, no sé… hay miles de fantasías y los niños no quieren ser responsables del dolor de sus padres. Es difícil entender todo esto. Pero también hay un componente muy fuerte de miedo. El adulto amenaza, la coerción es por la vía del miedo y de la violencia que logra todo.
Te tiraba contra la pared y eras tan frágil...
Siempre digo que seguramente yo era de hule. Escuchas muchas historias de niños maltratados y abusados que murieron en el proceso y dentro de todo yo fui afortunada. Seguramente un ángel me estuvo protegiendo. En el nivel de descontrol de mi papá había además una suerte de control, había mucho cuidado con la cara, con los lados visibles. Yo jamás llegué con moretones en el rostro al colegio y eso habría sido muy útil para sospechar que algo pasaba.
Pero tenías heridas en el cuerpo.
Claro, pero uno no se anda desvistiendo delante de los otros.
¿Y tu madre?
Bueno… mi nana fue una figura protectora tremenda… no sé, me niego a creer hasta el día de hoy de que ellos… de que ellos podían sospechar algo y no hicieron nada. Era complicado venir con una acusación de ese tipo, más aun cuando el castigo físico era una práctica común, un método educativo. Los hábitos, la obediencia, una serie de normas eran formados a través del golpe. Quizá pensarían que a mi padre se le había pasado la mano, pero más allá de eso no iban a pensar y uno tampoco iba a contar.
Hay una serie de síntomas en los niños que son abusados. Tú eras una niña que se orinaba en la cama, no comías porque relacionabas...
Así hablé. Siento que los niños hablan así, con el cuerpo. Los pequeños tratan de decir las cosas. Hay niños que no duermen, que no comen, que quieren ir a la casa de un tío y es por algo. Uno tiene que poner atención a las señales, quizá no te dicen con las palabras que uno quisiera escuchar, pero sí te piden auxilio. Lo dicen de muchas maneras, incluso con dibujos.
A tus cuatro años tenías infecciones urinarias, por Dios, cómo no se dieron cuenta.
Por algo no come, por algo llora, por algo no quiere. Desde ese lugar uno dice: “miren, algo está sucediendo". En todos los gestos los niños hablan, es muy raro que los niños muy chicos generen síntomas a propósito de nada, no quiero decir que siempre sea producto de un abuso sexual, pero cuando el cuerpo se expresa es porque hay dolores dando vueltas.
¿Puedes comer ahora?
Sí, mucho mejor. Aunque tengo todo un tema con los alimentos. Dentro de mis temas pendientes, está la comida. Uno se tiene que rehabilitar y soy consciente de que sigo conviviendo con la autoimagen, con este Pepe Grillo malo que te vuelve ansiosa y que te dice que estás muy gorda y muy fea; pero uno aprende a bajar el volumen. No logras fumigarlo del todo, pero sí bajas el volumen y sigues adelante. Lo mismo pasa con la sexualidad, he logrado avances tremendos, pero tengo que seguir trabajando.
Ya tienes una hija, es un gran avance.
Es un gran triunfo, para mí siempre fue un regalo. La vida me dio a mi hija para anclarme a la tierra y ser feliz. Hay un antes y después de ella.
¿Creciste sintiéndote fea?
Fea, horrible, era el ‘Patito Feo reloaded’. Me sentía como un humano de segunda clase, como un objeto de segunda selección. Prescindible, más que nada. Si el trato era tan malo y llegaba a tal abuso, podía estar como no estar y no había diferencias y además por algo no me querían. Así crecí. Hay una serie de mecanismos que uno desarrolla para no perturbar, para complacer, para no incomodar, para ser invisible, para pedir perdón por la propia existencia. Desde allí es muy difícil construir una autoimagen fuerte. Mi hija en cambio es muy segura de sí misma, muy sólida, medio diva quizá. Yo le digo que se me pasó la mano con ella y siempre me contesta mejor el exceso que la falta. Y estoy completamente de acuerdo, porque por Dios que cuesta rellenar la falta. Aun en estos años me pasa que me miro al espejo y preferiría desaparecer, todavía me pasa, pero en esos días mejor ni mirarme. El verdugo interior ya lo tengo bastante domesticado, pero todavía no pasa a retiro como yo quisiera que pasara.
Imagino que has pasado por periodos de anorexia prolongados.
De anorexia, de bulimia. Alterné bastante y creo que de adulta no he llegado a extremos, nunca más. Aprendí a desarrollar alarmas, pero sigo siendo de bajo peso, quizá no tan visible para el resto, pero sí para uno que sabe de la falta de energía. De la anorexia me fui a lo otro que es engordar. Hice diez kilos más, veinte kilos más y todo para no ser vista desde lo sexual. En esta sociedad las demandas estéticas son feroces y siendo gorda te vuelves invisible de alguna manera.
¿Cómo superaste el miedo a la intimidad?
El tiempo y el esfuerzo personal por ver a todos como seres humanos ayudó. Puse el énfasis en ver las cosas buenas. Aprendí que había buenas personas y buenas parejas. Ha sido una tarea, un esfuerzo, pero en la primera etapa no me pasaban balas aunque muriera por dentro.
¿Qué decías?
Algo que sucede siempre con este tema del abuso es que te vienen ciclos de absoluta frigidez, insensibilidad y repulsa y luego pasas a otros ciclos de promiscuidad porque buscas y buscas hasta llegar a sentir algo o bien hasta lograr destruirte y confirmar tu imagen de segunda clase que te ronda por dentro. El rescate de este tema no pasó por un hombre, pasó por mi misma. Fue muy iluminador encontrar placer conmigo y desde allí aprendí a disfrutar con otro. Yo estaba llegando a los treinta sin tener mucha idea y todo fue combinado al encontrar a una pareja que me entendiera. Todavía me queda harto camino por recorrer, sobre todo por el tema de la memoria corporal. De pronto estás en la intimidad con tu pareja y el cuerpo registra, una cierta manera de girar, una cierta manera de moverse o un olor y la concentración se va. Felizmente cada vez es menos, aunque uno sabe que está allí. Con las sensaciones del cuerpo me siento mucho más reconciliada y rearmada, casi como cualquier mortal.
¿Dirías que todavía tienes temor?
Felizmente no. Se van combinando cosas. No hay temor con el otro, quizá queda la inseguridad de uno; además hay cuestiones que ayudan: bailar, yoga, terapia. Mi primera vez sexual fue nada, no sentí nada. Asco y nada. Lo hice empujada porque ya correspondía, por la edad, porque me quería probar que era normal, pero fue asco. Luego uno aprende a lidiar. Yo sé que en la situación sexual se tiende mucho a cerrar los ojos, yo los abría, me localizaba en el tiempo presente, con la persona, me situaba. Con mi marido no necesité ni siquiera hablar mucho. Mi mecanismo para espantar a los hombres era el siguiente: estoy saliendo de una terapia, de una depresión terrible por una situación de abuso con mi papá, así de vago y genérico y eso bastaba para espantar a mucha gente. Mi marido me dijo: ajá, yo también tengo esto y aquello y problemas en la rótula y me duele el riñón. Fue decir, ok, nos pasan cosas, pero sigamos adelante.
¿Estudiaste psicología para entender?
Completamente, estudié porque quería tener esos filtros y esa seguridad de que no estaba condenada a ser loca, que era lo que yo pensaba. Si entraba a psicología era porque no podía estar tan loca.
¿Pensaste que eras loca?
Pero por supuesto, toda la vida, todos los minutos y hasta dos años atrás. La fantasía era que a veces me podía desarmar, ya había resistido tanto que no reconocía bien el límite. A veces pensaba que podía entrar en un delirio y no volver nunca más. Las consecuencias de las violencia en los niños es terrible. En la primera sesión de terapia recuerdo haber pedido un electroshock para que me quiten un pedazo de memoria. Quería una certeza de que no estaba condenada a quebrarme en diez pedazos.
¿Más de una vez has pedido no tener memoria, no?
Mil veces, a estas alturas ya acepto la historia que me tocó y la tengo incorporada, la ha re-significado quinientas veces, la he re-escrito en mi cabeza quinientas veces, con otras palabras, pero durante años yo me hubiera tomado una pastilla feliz para tener amnesia. Ojalá. Me hubiera encantado ir por la vida con otro tipo de recuerdos... Lamentablemente no se puede tener memoria selectiva... Ahora rescato el valor de mi propia historia y la primera luz la tuve cuando nació mi hija, allí me pregunté cómo podía pasar esto con criaturas que solo despiertan ternura. Cuando tuve a mi hija recuerdo que estuve muy enojada con mis papás, pero hice mi trabajo de re-situar. Sin esta historia sería otra persona, pero acepto la mía, es la que me tocó vivir y he sacado una serie de aprendizajes.
¿En algún momento de tu vida te enfrentaste a tu padre?
Sí, en el último año de secundaria. Lo fui a buscar, a conversar con él, después de la separación de mi madre él se perdió dos años y a los 17 años fui a buscarlo. Le pregunté por qué. No pudo responder mucho, ya estaba muy deteriorado por el alcohol. Fue ocho meses antes de que se matara, estaba en la última fase de su alcoholismo y por lo tanto hubo pocas explicaciones, pero el acto de enfrentarlo fue reparador para mí. Allí cambió la relación de poder, ya no le tenía miedo porque ya no vivía en casa, pero fue como nivelarse, como emparejarse, como crecer.
¿Has perdonado a tu padre?
Sí, de hecho tuve un sueño hace poco y lo tomé como un mensaje del inconsciente. Soñé que bailaba con él, en un típico baile de graduación que nunca tuve, con una canción de Norah Jones. Estaba bailando con un papá, papá, cero rollo de por medio, cero tensión, con la mirada muy limpia. Fue un sueño corto, pero muy emocionante. Me desperté en la madrugada pensando qué bueno, qué bueno por los dos. Donde quiera que él esté, qué bueno. Ayuda mucho no estar enojada con la gente que se ha ido.
¿Ahora que eres psicóloga, tienes respuestas a esas eternas preguntas de porqué un adulto abusa de un niño?
Lamentablemente en la mayoría de los casos los que abusan tienen historia de abusos en sus vidas. Yo puedo explicarme que si alguien ha tenido una vida de absoluta porquería, donde ha sido vejado y maltratado, de pronto crece con esos patrones, pero en medio de eso tienes un niño frente a ti y debe haber un desarrollo en la conciencia para no cruzar, para pensar que está mal. Los niños pueden despertar sensaciones, pero una cosa es tener una sensación y otra actuar sobre esa. Una cosa es sentir rabia y decir qué ganas de que muera esa persona y otra es coger la pistola y matarla. Hay un momento en que uno debe decir esto está mal, no puedo hacer esto con un inocente. Mi padre fue un niño terriblemente abandonado y quizá eso también sirvió para que lo mirara con compasión. Fue un niño abandonado por sus padres, pero nada justifica lo que hizo. Todo el sufrimiento que pasó no lo exonera, pero sí plantea la urgencia de garantizar las condiciones para que todos los niños sean respetados, para que tengan protección moral, física y afectiva que se merecen. Los abusadores también fueron niños en algún momento.
Hay una etapa muy conmovedora en tu libro y es cuando decides hablar con tu madre. Muchos niños abusados se van a la tumba con el secreto y otros deciden hablar. Finalmente hablas.
La conversación con mi madre se dio por accidente, a la hora de almuerzo. Había muchas noticias sobre el abuso infantil y ella se atrevió a preguntarme. Quizá desde este ángulo ella no fue la mejor mamá del mundo, pero en otros ámbitos sí, trató de darme la mejor educación y todo lo demás y con mi hija ha sido la mejor abuela que uno pudiera desear. Yo no tenía ningún interés en deteriorar nuestra relación, yo le debo mucha gratitud, si no fuera por ella no habría ido a la universidad, además cuidó mucho a mi hija, con ella ha sido entrañable… sino hubiera sido por esa conversación habría permanecido muda. La lección final es que la verdad siempre se cuela, se mete, estalla.
¿Y cómo está la relación con tu madre?
En pausa, después de esa conversación y después del libro está en pausa, no podría esperar otra cosa. Cuando hablé con ella yo llevaba una montaña de terapia y de libros leídos para entender lo que me había tocado vivir, entiendo que para ella recién comenzaba el proceso. De esto hace dos años y hay mucha verdad por digerir, demasiada.
¿Has juzgado a tu madre?
En la adolescencia fui muy dura con ella. Por su indolencia frente a ciertas cosas, por haber continuado ausente incluso cuando mi padre ya no estaba en casa. Pese a todo, tenía claro que mi mamá es una persona que también creció en un régimen mucho más autoritario que el mío. Desde sus silencios, miedos e inseguridades no sé cómo hizo.
Te admiro por tus intentos por comprender. Entiendo que de otro modo no querrías ver a nadie.
Siempre digo que en la vida no hay nadie que sea cien por ciento santo o cien por ciento monstruo, nadie. Ni Hitler ni Pinochet ni los pedófilos son absolutamente oscuros, deben tener algo de luz, pero también entiendo a los niños abusados que de adultos deciden no volver a hablar con sus padres, entiendo y lo respeto. Lo que a mí me acomodó fue tratar de encontrar explicaciones a las cosas y así dormir tranquila, porque además yo también tuve muchos regalos de niña, también tuve cariño de mis profesores, de amigos. Pese cuando veo noticias o películas sobre el abuso siento un Chernobyl dentro mío.
Me dejó muy helada que tu madre no te abrazara cuando revelaste todo esto.
Es muy duro que la primera reacción no sea abrazarte, acogerte… luego vendrán las preguntas, cómo, dónde…
No juzgo a tu madre, pero…
Y te lo agradezco de verdad, porque no escribí todo esto para juzgar a mi familia, sino para sanarme y de paso para llamar la atención. El abuso es más común de lo que uno piensa. Entiendo que mi madre frente a la revelación se quedó inmóvil, seguramente si mi hija me contara algo así yo caería desplomada de dolor y luego abrazaría. Mi madre debe estar en ese tránsito… Con el libro también se han dado cosas lindas, mi tía por ejemplo, después de leerlo me llamó y me pidió perdón y me dijo que nunca más nadie me iba a tocar, que ahora entendía muchas cosas… y aunque no era necesario fue muy lindo sentir sus ganas de protección. Ese perdón de mi tía vale por todos los perdones de mi familia, eso nos reparó para adelante, nos salva como generación.
¿Tu madre te ha pedido perdón?
No… la verdad, no. Pero no espero eso. Lo que sí espero, cuando pase toda esta pausa, es que me diga alguna vez lo siento hija, pucha que pena, nada más. Solo necesito ese gesto, solo necesito que me abrace, sentirme protegida. Quiero sentir ese “lo siento", por las dos.
Vinka, ¿qué es el perdón?
Una liberación, es soltar, dejar ir. No es olvidar, no es exonerar, no es amnistía ni amnesia. Es bueno bajar la carga. El perdón siempre te libera y al final es un regalo para uno mismo. Perdonar a otros se me hizo más fácil que perdonarme a mí, pero con la práctica ya lo estoy logrando. Ahora soy más compasiva conmigo misma. La mayor parte de cosas de que tenía pendiente, esas cosas de por qué no peleé más, porque no dije antes y toda esa sensación de culpa se ha ido aquietando. Estoy reconciliada con esos temas.
Eres valiente, sabes ¿no?
Parece. Me dicen, pero ya ni lo pienso. Creo que soy un burro que transita por el acantilado. Igual sé que he tenido coraje. Sé que en este momento un niño puede estar siendo abusado y eso sí me da pavor, pero bueno, ojalá que todo lo que he dicho sirva para reconocer ciertas cosas.
Muchos padres leerán esta entrevista, ¿qué les recomiendas?
Más que hacer una lista de signos, lo que pediría a los padres es reacción frente a cualquier malestar, nada es gratuito. Pero más que estar con el radar puesto en los peligros y en los daños a mí me gustaría que el radar estuviera puesto en querer a sus hijos, en el afecto. No hay que angustiarse leyendo quinientos manuales de psicología infantil, hay que querer nada más, eso te lleva a cuidarlo de manera profunda. Prevengamos, pero para hacerlo necesitamos querer, no importa la situación que vivamos. Siempre hay cosas buenas en los niños, eso no debemos olvidar. La empatía es un tremendo secreto para vivir mejor con los niños, se cansan, se ponen mañosos, su cuerpo es chico, tienen otro ritmo, pero hay que poner atención desde el amor.
Y de hecho esto lo leerán personas que han sido abusadas…
A todos ellos le sugiero algún tipo de proceso terapéutico. Que vayan a un psicólogo, a un grupo de ayuda. Hay que compartir la historia porque el testimonio tiene un valor tremendo, se liberan pesos. Si la persona decide guardar silencio, escríbalo por último. Contar, hablar, siempre repara, ayuda a curar, precisamente porque una de las médulas espinales del abuso infantil es el secreto y la obligación al silencio que te impone el otro y que te impones tu misma. Un modo bien material de derrotarlo es sacando la voz, hablada, escrita, no importa, pero hay que sacar la voz.
El mensaje es de esperanza: se puede salir.
Absolutamente, mientras hayas quedado parado en tus dos pies y vivo se puede salir y se puede ser feliz. Se puede reclamar la vida entera de vuelta, toda, cada pedazo que faltó se puede recuperar, no será lo mismo a los veinte, a los treinta a los cincuenta, que a los cinco o a los diez, pero es el mismo efecto.
¿Si tu padre estuviera vivo en este momento habrías podido escribir este libro?
No lo sé, honestamente no lo sé. Seguramente habría sido mucho más difícil, quizá me habría puesto un seudónimo, quizá habría puesto otra foto. No lo sé.
¿Podrías conversar ahora con tu padre?
Claro que sí, si estuviera vivo y si estuviera consciente. Creo en el poder de la plegaria y de la conversación, de hecho he conversado mucho con él y cuando nació mi hija le dije: ya pues, si conmigo fuiste un cero a la izquierda ahora donde quiera que estés deberías proteger a tu nieta. Seguramente lo está haciendo. Y de verdad espero que haya salvado su alma. Si las cosas son como cuentan, si Dios es bueno y es puro amor, espero que le haya dado la oportunidad de rescatar su alma y de perdonarse a sí mismo. Al final estoy segura que debió ser muy duro para él.
Estoy segura, creo que sí sabía lo que había hecho con su hijita.
Yo también pienso eso. No por gusto terminó tan deteriorado como terminó, fue parte de su propio autocastigo. Uno se sanciona de muchas maneras… Mira, ahora, nosotras estamos gozando de esta tarde, de este sol, y él ya no está, no conoce a su nieta…
Se suicidó, Vinka.
Imagino que debió ser una suerte de inmolación, imagino que no soportó sus propios tormentos.



08
2007
VIANKA , TE FELICITO QUE VALIENTE ERES,, ESTE LIBRO PUEDE SER LA SALVACION DE MUCHAS PERSONAS QUE SUFREN ABUSOS ,PUEDO IMAGINAR LOS PENSAMIENTOS QUE HAS TENIDO GUARDADOS POR MUCHOS AñOS ,
QUE DIOS TE COLME DE BENDICIONES POR LO QUE PASASTE, SIEMPRE ESTARAS EN MIS ORACIONES Y ANHELO QUE ALGUN DIA ACABEN TODAS LAS BESTIALIDADES HUMANAS
ANTONIO GRANDA
08
2007
Realmente una historia muy conmovedora, he llorado leyendo toda la entrevista. Estoy segura que muchos se sentiran identificados como madres. hijas o abuelas. Realmente, felicito a la autora por el valor de identificarse y dar a luz este libro.
Me gustarìa saber donde puedo encontrar este libro.
08
2007
VINKA
TU MENSAJE ES MARAVILLOSO
MUCHAS GRACIAS POR TU VALEROSO EJEMPLO
Y POR TUS MENSAJES PARA BUSCAR UNA SOLUCION
A ESTE DAÑO EN LA VIDA DE LOS NIÑOS
ME GUSTARIA SABER MAS CAMINOS DE AUTOAYUDA.
FANNY SUAREZ
09
2007
LA HISTORIA ES BASTANTE FUERTE, PERO GRACIAS A DIOS VINKA LO ES MAS Y TIENE UN MARAVILLOSO REGALO DIVINO AHORA, Q ES TENER UN CORAZON SANO, LIMPIO, DESEOSO DE ENSENAR A PERDONAR Y DE SEGUIR CAMINANDO CON EL AMOR COMO ESPADA Y ESCUDO.
FELICIDADES VINKA LO MERECEN MUCHO TU Y LOS TUYOS.
MARTHA.
09
2007
Brillante, conmovedora y aleccionadora entrevista. Muchas gracias por este regalo que puede ser leido por muchas personas.
Mis congratulaciones tanto a la entrevistada como a la entrevistadora.
10
2007
La mejor entrevista del año.Solo kería hacer una pregunta, Vinka es peruana?
11
2007
Bella e interesante entrevista...reveladora por todos los lados de la noble, generosa, reconciliadora, pacífica, elevada y altruista personalidad de Vinka...admiro profundamente tu valentía, coraje,amor a la vida atravez de tu hija y tu innegable deseo, necesidad y "hambre" de conocer,comprender y de alguna manera "justificar" los móviles de las acciones de los seres humanos...te ha hace aún más grande...recibe mi particular Enhorabuena y Felicitación por tu vida, libro y existencia, haces que la nuestra se mejore... quiero que sepas, que siento que lamento muchísimo que vivieras esa experiencia...recibe abrazos cariñosos y solidarios!
15
2007
Caramba Milagros que buena entrevista.. vinka q valiente mujer eres... supongo por tus respuestas debes ser de españa o argentina que importa eso, verdad? soy peruano y aca en mi pais las niticias son casi diarias de abuso de familiares cercanos o vecinos hacia niños indefensos... yo creo que no basta con q el gobierno o las ONG. hagan campaña poniendo publicidad sobre no a la pedofilia. cuando en los chat encuentras todo tipo de abusadores. y es cierto eso q depende de los padres. cuando un niño cambia de actitud es cuando debemos sospechar. esta entrevista la halle por casualidad, deberia de estar en otra pagina donde se entre mas seguido por ejemplo en la pag. de inicio de hotmail o yahoo.. saludos Vinka..
21
2007
Realmente me has hecho estremecer hasta las lágrimas con tu testimonio Vinka, que valiente eres.
Soy madre y he leido y visto tanto acerca del abuso infantil que me aterra que a mi pequeño le pueda pasar, no sólo eso, sino que creo que seria incapaz de perdonar un acto tan vil como ese.
Espero que sigas adelante y que esos recuerdos de dolor cada dia sean menos´y que logres ser más feliz de lo que ya eres.
21
2007
Esta entrevista me ha conmovido demasiado. Creo que VInka es una mujer demasiado valiente y generosa para compartir todo esto. Que se repitan entrevistas así, tan humanas, tan aleccionadoras.
27
2007
Felicitaciones Milagros por la excelente entrevista con Vinka Jackson y mis felicitaciones a ella por haber superado su situación. Parece mentira cuán común es este tema. Casualmente vengo de una reunión de amigas. Bromas van, bromas vienen, una cena muy divertida e íntima, que terminó con la confesión de una de ellas de que había sido abusada periódicamente desde los 7 años o algo así, horror. Menos mal superó su trauma y celebramos su valentía para enfrentar su situación, el agresor fue incluso señalado y castigado. Que siga la denuncia, la apertura y el trato periodístico responsable, como este, ante este tipo de temas. Es la mejor manera de contribuir a nuestra superación como seres humanos y a la consolidación de una cultura de paz y respeto de los esenciales derechos humanos.
Anna Karina Rosales
Radio Nederland
11
2008
Vinka, tu historia me ha dejado absolutamente conmovida. Eres valiente por contar todo lo que te ha pasado y más por compartir con los lectores. Te felicito porque creo que hablar siempre hace bien a todos. Y también felicito a Milagros Leiva, hace rato que es la mejor entrevistadora del Perú. Felicidades, señorita Leiva y por favor siga entrevistando a personajes que nos enseñen con sus experiencias de vida. Saludos
Ana Gabriela Rosas
16
2008
Vinka, que Dios te bendiga, que fuerte todo lo que te pasó, suerte en tu vida, ojalá leas este mensaje que te mando, que Dios llene de bendiciones los años que vienen... uno nunca termina de entender estas cosas pero gracias por abrir tu corazon. Una amiga me recomendó que leyera esta entrevista y realmente tenía razón, deja muchas lecciones. Felicitaciones Milagros, por tus preguntas, por dejarnos conocer a las personas.,
Un abrazo para las dos
FIorella
28
2008
la historia la misma q pase la edad la misma solo q fue mi tio hermano de mi madre ..mi edad la misma q tiene vinka coincidencia no... supero estoy en eso..tu libro si es de ayuda para entender algunas cosas x la q sigo pasando se q hay una luz para nostros sigo en eso lo mejor para todos .
29
2008
Vinka, al leer tu historia, recorde que que hace años un policia me enseño que podemos identificar en la conducta de nuestros hijos, que ellos pueden tener problemas de violacion, gracias a eso pude identificar un problema con uno de los mios y asi pudimos ayudarla. Gracias por tu conmovedor testimonio y la valentía que has tenido de compartirlo. Eso ayudara a las personas que tengan estos problemas, a seguir adelante con mucha esperanza, y alcancen la paz que necesiten.
Gracias Vinka.
24
2008
VINKA,ANTES DE LEER TU LIBRO Y DE COMENTARLO CON PERSONAS CERCANAS A MI, NO SABIA QUEHAVIA TANTA GENTE QUE HABIA PASADO POR LO MISMO, EN CUALQUIERA DE LOS ESTADOS DEL ABUSO... L FINAL SIEMPRE ES LO MISMO : TRAUMATICO.
TU LIBRO MEDIO FUERZAS PARA SALIR ADELANTE, EES UN EJEMPLO DE VIDA PARA MI
GRACIAS DE TODO CORAZON
GRACIAS POR DEVOLVERME LAS GANAS DE SEGUIR CAMINANDO...
GRACIAS
20
2008
ME IMPRESIONA TU HISTORIA PORQUE APESRA DE HGABER SUFRIDO TODO ESO SIGUES ADELANTE Y LO QUE PASO PASO Y POR NADA DEL MUNDO DEBEMOS MIRAR ATRAS Y SOLO NOS QUEDA SALIR ADELANTE Y SEGUIR NUESTRO CAMINO.