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El ancho mundo de Lanata

Dic
05
2007

Jorge Lanata escribe. Todo el tiempo y desde hace más de tres décadas. Escribe y conduce un programa de radio, publica novelas, hace documentales, cine y, cuando la marea le es favorable, conduce programas de televisión. Habla como escribe o escribe como habla, detalle menor al lado de su impecable obra. En Argentina y en gran parte de Latinoamérica el estilo Lanata es admirado. Creó Página/12 y en marzo lanzará el diario Crítica. Estuvo en Lima presentando Muertos de amor, su más reciente obra, y aguantando cuestionarios como este.

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Por Fabricio Torres del ÿguila

Le he preguntado si le puedo hacer una pregunta familiar y Lanata me ha dicho que sí. No hay nada sobre la mesa más que el paquete de Parlament 100’s y los restos de este sobre el cenicero de metal. A media mañana el Óvalo Gutiérrez se muestra aburrido: autos dando vueltas, yendo de un brazo a otro, casi todos de color blanco. A Lanata le da curiosidad la estatua que se levanta en el lugar, quiere saber si es un ángel. De pronto el Urban Café resplandece por dentro; el sol se destapa por esta zona de San Isidro.

Todas las entrevistas arrancan con una interrogante y yo lanzo la mía. Es de tono familiar y poco tiene que ver con Muertos de Amor (Alfaguara, 2007), su último libro, presentado en Lima y motivo de su visita. Me preocupo por aclarar que es de tono familiar para evitar sorpresas, pero a Lanata eso parece no importarle demasiado; tan solo va en busca de un nuevo cigarrillo.

Ahora Lanata ríe como solo lo hará durante tres veces a lo largo de la entrevista. Se ríe con ganas, distendido. ¿Mi tía Nélida?, ¿Querés saber cómo está mi tía Nélida?
Sí –le digo.

Y le explico que durante un buen tiempo, mientras devoraba semana a semana la edición de Veintiuno, una revista que salió bajo su manto a fines de los noventa, empezaba a conocer más al periodista Jorge Lanata (Mar del Plata, 1960), y también a su familia. Sabía que tenía una hija pequeña (Bárbara, que hoy de 18), que su padre había sido odontólogo, su abuelo jugador de River Plate y que su madre estaba enferma desde siempre. También que tenía una tía, de la que por ahí decía algo o a la que le mandaba triviales mensajes a través de cualquier de sus textos.

“La tía Nélida está bien. Vive todavía, vive conmigo. Tiene 92 y como buena tía, es soltera. Día por medio quiero matarla, pero hasta ahora no me animé a hacerlo, je. Es muy gracioso esto que me preguntés por ella … Qué sé yo por qué escribí algunas cosas para ella... ¿Sabés que tiene una visión trágica de la vida? Siempre cree que lo peor sucederá. Y siempre cree que me va a ir mal. En todo. Desde que soy pequeño la escucho decir que voy a fracasar. A lo mejor quizá me ha ido bien por mi tía Nélida, solo para demostrarle que no, que se equivocó…".

Pasó su niñez en Sarandí, la parte pobre de Avellaneda, al sur de Capital Federal. Allí conoció la biblioteca del tío Dionisio y quedó maravillado. Vivió con sus padres hasta que a su madre enfermó; tenía 5 años. Una lesión cerebral paralizó la mitad de su cuerpo y una lesión en el centro del habla le impidió, por más de 30 años, decir palabra alguna. Entendía, decía sí o no, pero no hablaba. Entonces Jorge pasó a vivir a la casa de la tía Nélida. “Para un chico era fuerte ir a un lugar donde había una señora que estaba en una silla, muda. Y escuchar a mi viejo putear por esa situación... Era una mierda. Yo no sabía qué decir cuando comíamos", le confesó Lanata a Rolling Stone hace unos años.

¿Tienes alguna razón por la que te hiciste periodista?
Es difícil decir por qué. Muchas veces pensé que si estaba en el periodismo era por el hecho de que mi mamá no podía hablar. No sé, de alguna manera hacer preguntas era suplir un poco eso, ¿no?… No sé bien. Yo lo que sé es que siempre hice esto. Si vos me preguntas qué soy, digo ‘yo escribo’, eso es lo que yo soy. Te cuento algo: una vez, trabajando para la OEA en el Tren Cultural, me pasó algo curioso. Recibí una carta escrita con los tipos de una Lexicon 80, la misma máquina que yo usaba en la radio desde los 14 años, cuando arranqué en Radio Nacional. Vi la letra e inmediatamente pensé: “Esta es mi letra, es mía". Estaba tan acostumbrado a la forma de esas letras, tan identificado con ellas que las había hecho mías, ¿me entendés? Por eso te decía aquello del yo escribo.

Entonces recuerda que fue Osvaldo Soriano quien le enseñó computación. “Era un tipo mayor, un genio, que usaba las máquinas, mientras yo seguía con la Lexinton. Un día llamé a mi ex mujer y le dije cómo hacía para poner punto aparte. Me dijo: ‘poné enter’, je. Es increíble, ahora ando todo el día en la máquina".

APLICANDO EL YO ESCRIBO

Lanata enciende otro cigarrillo mientras le muestro, de mi archivo personal, Vuelta de página (1997), volumen que encierra lo mejor del Lanata periodista. Le digo que este libro me encanta y que lo deberían leer los estudiantes de periodismo, y él agradece el detalle con una sincera humildad. Otros libros de su autoría son Polaroids (cuentos, 1991), Historia de Teller (novela, 1992) y los recientes Argentinos I y II (2002 y 2003) y ADN (2004). Muertos de Amor es su más reciente obra.

¿Seguirás con la ficción o pegarás la vuelta a la no ficción?
Cuando estoy haciendo periodismo, digamos de manera intensiva, no puedo escribir ficción; ando en otra sintonía, ¿me entendés? Para que tengas una idea, me tomó siete años hacer Argentinos. Ahora quiero seguir escribiendo ficción. Para mí la ficción es más abarcadora que la no ficción, y me siento más cómodo. Aparte, me encanta preocuparme porque el libro esté bien escrito. Algo bien escrito se entiende, además de ser bello, y está bueno buscar algo bello, ¿no?

¿Cuál es tu próximo proyecto?
Ahora estoy trabajando un libro con la ayuda Gabriela Esquivada, la mujer de Tomás Eloy (Martínez), que no sé si saque el año que viene o el siguiente. Se llamará Hora 25 y tendrá textos míos de los últimos 20 años donde hay mucha prosa poética. No los escribí para publicar, eh. Ya dije, yo escribo. A veces publico, sí, pero yo escribo. Los tenía ahí, sueltos, y ahora pensamos juntarlos. Ah, y el libro lo quiero ilustrar con fotos de mi escritorio, fotos detalle de mi escritorio. Va a estar bueno.


Lanata se sabe un periodista mediático, pero sobre todo se sabe un periodista capaz y sincero. Esa capacidad que a los 26 años lo llevó a idear, plasmar y llevar a cabo el nacimiento del diario Página/12 (“A esa edad uno cree que es grande. Después se da cuenta que no lo es, pero de esa manera uno se anima a hacer cosas que de otra por ahí no las haría"); la misma sinceridad que lo hizo perder el trabajo más de una vez porque no podía traicionarse a sí mismo traicionando a los demás.

Sabe que la gente lo quiere. Que la gente lo pide. Que la gente espera algo de él. Hasta sabe que alguna gente empieza a verlo como a un periodista de culto. “Sí… Quizá sí, pero yo no quiero ser eso", se apresura en aclarar. Luego me contaría algo que aún a él le parece increíble: en el Parque Rivadavia, algo así como la cachina bonaerense, se venden programas radiales de Hora 25. “Hay gente que los compra, que los busca. Son programas del 91, 92, que ni yo sé qué dije, pero tienen salida… Es rarísimo". Sí, es raro, pero es totalmente creíble.

Debes sentirte halagado, los argentinos te quieren, se llevan bien contigo…
Sí. Pero eso es lo que tenía que pasar, eh, sería raro que fuera al revés. ¿Sabés por qué? Porque yo no le miento a la gente, los respeto. Y está bien que ellos me respeten a mí. Yo me ofendería si ellos no me respetaran. Por eso digo que no creo que esto sea un mérito, ¿me entendés? Creo que eso es lo que debe pasar. Conmigo y con todos. Si vos tratás bien a alguien, ese alguien te tiene que tratar bien a vos.

Entonces, cuando…
(interrumpe) Yo una vez mandé a la mierda a un televidente. Y lo hice porque dijo que me habían comprado. Me ofendí porque era mentira. Y dije frente a cámara: andáte a la mierda, Norma. Y hubo una polémica en los diarios de si uno podía o no hacer lo que hice. ¡Y claro que puedo! Yo no soy un payaso que contratan para una fiesta de quince. Soy una persona y pido que me respeten, no me pueden decir cualquier cosa.

Eurnekián, el dueño de América, el canal de TV argentino, te echó y meses después te contrató. Entonces se armó una pequeña polémica: ¡cómo Lanata vuelve a trabajar con un tipo que lo despidió!, decían…
Je, ¡Es que es al revés, viejo!, ¡Yo se la gané! Él es el que tiene el poder, no yo. Él me volvió a llamar para ofrecerme el mismo programa que me había cerrado (Día D). Gané yo, ganamos nosotros… ¿se entiende, verdad?…

Fumabas en la televisión. Me parece que acá no te dejarían hacerlo…
Bueno, entonces no haría televisión acá.

En la radio también lo haces, ¿verdad?
En Radio del Plata, la radio de Tinelli, me construyeron un estudio especial para que yo fume. ¿Por qué lo hago? Y, creo que la TV o la radio no son distintas a la vida, no deberían serlo, la idea es que se parezcan lo más posible. Y si yo fumo afuera de pantalla, por qué no podría hacerlo adentro. Lo mismo con las palabras. Si yo digo no jodas en la vida diaria, por qué no lo voy a decir en la televisión. Claro, no fue fácil que acepten estas cosas, pero al final lo entendieron. Igual no soy una persona guaranga (lisurienta) y no digo puteadas forzado o para provocar.

Pregunta tonta, ¿cómo te llevas con la industria de los medios?
Es muy rara la relación de la industria conmigo. Te piden que llenes los casilleros, y okey, lo hago. Tenés que tener rating, tenés que tener prestigio y tenés que tener publicidad. Tenía rating, ganaba premios y contaba con publicidad. ¡Pero igual nos sacan! No saben qué hacer conmigo.

No saben qué hacer contigo. ¿Qué te produce esa frase?
… Me causa gracia.

¿Nada más?, ¿no te angustia?
Sí, claro que me angustia. Y me da bronca, me da tristeza y finalmente me obliga a hacer otra cosa. Por eso ahora empecé lo del diario; ya está, no me importa más la televisión. Quiero crear mis propios canales, quiero depender de mí o del público.

¿De cuántos sitios te han echado?
Y, no de tantos, eh. A ver… de televisión en Argentina, tres veces, una más en Uruguay y siendo chico de una más, que no cuenta.

Tres cortitas de Lanata. Para el primer número de la revista Veintiuno se le ocurrió regalar tierra de Anillaco, aquel pueblo que Menem hizo famoso, entre otras cosas, porque pese a pobreza del lugar, el ex presidente contaba con una finca llena de lujos, incluida una pista de aterrizaje. Entonces mandó un camión hasta el lugar para traer tierra del poblado. Cuando puso en la calle el ejemplar, la gente corrió al puesto a llevarse el papel y la tierra de Anillaco. “Increíble", recuerda. Otra: con la misma revista regaló el DNB, el Documentó Nacional del Boludo; éxito total en los quioscos. Aunque tal vez la mejor la realizó cuando era director periodístico de Página/12. Fue así: Menem tildó al diario de ‘amarillo’ y la respuesta de Lanata fue sacar Amarillo/12, el diario que por un día reemplazó a Página. Lo imprimieron en papel del mismo color comprado especialmente a las Páginas Amarillas argentinas. El día que Amarillo/12 estaba en la calle, al ex presidente no le quedó otra que reconocer en público que “fue una buena idea".

PERIODISMO A DIARIO

En Argentina todos saben que el 2 de marzo del año que viene Lanata sacará a la calle Crítica, su nuevo diario. Lo comentan los periodistas, está en los medios y decenas de blogs no hacen más que dar avances, casi minuto a minuto, de cómo viene armándose el nuevo proyecto. Tras la gloria que le cayó por ser ideólogo de Página/12 (apareció en 1987), el público está ansioso por ver qué hace Lanata esta vez. Se lo hago saber y le digo que su lanzamiento me recuerda al del iPhone en EE.UU.: así como miles de personas reservaron con anticipación el novedoso juguete de Apple, varios argentinos buscan separar ese número uno de Crítica. La exageración (¿en realidad lo es?) le produce una segunda carcajada. Aguarda un instante para encender un nuevo cigarrillo; quiere reír sin prisa.

En la Argentina nadie discute el Página/12 que hizo Lanata. ¿Sientes que ese recuerdo es una sombra en tu vida ahora que se viene Crítica?
Por un lado no quiero hacer lo mismo de Página, pero por otro me pregunto cómo hago para separarme de mí mismo. Hay cosas que yo haría igual y no las estoy haciendo para no parecerme, pero eso es no parecerme a mí. Es una cosa muy loca, pero bueno…. Página/12 fue muy importante en mi vida, pero pasó hace mucho tiempo.

¿Duele que para el décimo aniversario del diario ni te hayan nombrado?
Duele, claro que duele… A mí me dio mucha tristeza lo de Página. Yo lo fundé el 87 y me quedé hasta el 95, cuando lo compró el Grupo Clarín. No estaba de acuerdo con la venta, por eso me fui. Durante mucho tiempo me costaba leerlo de manera neutral: quería corregirlo. Como al segundo año dejé de verlo y luego fue como si dejara de salir. “Esto no es Página -–decía–, es una mueca". Hoy vende poquísimo y eso, fuera de hacerme sentir bien, me deja mal, porque me dice que no logré armar una organización que me trascendiera.

¿Tienes las mismas ganas, sientes el mismo carbón caliente que hace 20 años ante este nuevo desafío?
Sí, sí. Y estoy preocupado, ¿sabés por qué? Porque no estoy nervioso. O me estoy equivocando mucho o a lo mejor no, no lo sé. Pero sé lo que quiero hacer. De algún modo, Crítica va a ser lo último grande que yo haga. Porque estoy seguro que no voy a hacer un diario a los cincueta y pico.

La última, ¿por qué haces el diario?
Es raro pero así fue, te lo voy a contar. Estaba viendo la colección de Veintitrés (N.de R.: el primer año la revista fue Veintiuno, Veintidós el segundo y Veintitrés el tercero. Allí se fue Lanata. Detalle: la revista nunca más cambió de nombre). Estaba con alguien que no recuerdo quién era, y mientras la miraba yo decía: “Esta revista estaba viva. Ahora no hay nada vivo, tenemos que hacer algo vivo". Te juro que fue así. Y ahora estamos haciendo algo vivo.

La tercera gran carcajada, la última, llegaría cuando Lanata sintió en sus manos un viejo ejemplar de Veintiuno. Recorre cada página de ese ejemplar de colección como quien repasa parte de su vida en un álbum de fotos –¿sabés que no lo volvía a ver desde que salió?–. No es uno cualquiera; tal vez el más significativo, el número que como ninguno grafica lo que muchos conocemos como el sello Lanata. En 1998, buscando ilustrar la aguda crisis argentina y los vacíos que dejaba el presupuesto nacional de su país, a Lanata se le ocurrió que la revista de esa semana tenga un hueco en el medio. Sí, un orificio hecho en talleres. “Fue un fracaso increíble, jajaja". Y agrega: “se fueron los anunciantes, casi todos". Igual disfruta el revivir aquella epopeya periodística. “Ah, pero eso no fue todo. Estábamos en mi oficina mirándolo con Tenembaum (Ernesto, su jefe de redacción), cuando este me dice: ‘hummm, a esta revista le falta sorpresa’. Yo le digo, ¿cómo?, ¿qué me estás diciendo?". La risotada del cierre llegaría cuando le conté que Iván, mi quiosquero, el tipo que me vendía puntualmente cada semana Veintiuno, me advirtió: “Creo que esta vez la revista llegó fallada. Mira este hueco…".


Seis pasos después de haberme despedido siento la voz de Jorge Lanata que me llama por mi nombre. Me detengo, giro y aguardo que diga algo. Dice algo. “Quédate tranquilo. Le daré tus saludos a la tía Nélida".
Afuera, el sol revienta en San Isidro.


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Escritores

8 Comentarios

Dic
06
2007

Que buena entrevista!! un gran periodista y un gran entrevistador, ambos simples escritores.

Publicado por: karloz
Dic
06
2007

Qué entretenido es leer o escuchar a gente con sentido común, el menos común de los sentidos, no?

Publicado por: Ricardo
Dic
06
2007

En verdad muy buena entrevista Felicitaciones!!

Publicado por: Stonehead
Dic
07
2007

Muy buena entrevista, ojalá que haya una segunda parte porque me imagino que han quedado muchas cosas en la grabadora.

Publicado por: edgard martin
Dic
07
2007

Comparto que es una buena entrevista. Lanata un buen ejemplo de persona auténtica que casi ya no se ve, mucho éxito para los dos...

Publicado por: Lucia
Dic
07
2007

Lanata es un buen periodista pero le falto preguntar a Fabricio la relación amor-odio entre Lanata y Luis Majul (periodista argentino) con el cual por temporadas se llevan bien y luego mal.

Publicado por: Luis Vilchez
Dic
11
2007

Conocí a Lanata por su participación en un programa de radio aquí en las españas...oía el programa por J. Baily que también colabora en dicho programa y oía a J. Lanata, me gusta su tono de voz y por su puesto su palabra, no le conocía visualmente ni sabía nada de su trayectoria profesional, pero me alegra sobremanera saber que es una especie de "bicho raro, un fuera del sistema" osea, un fiel a sus principios, fiel en lo que cree justo...larga vida pero le tocará cuidarse, la salud,claro...saludos,

Publicado por: Sofie
Feb
05
2008

una muy buena entrevista. la verdad que no sabia nada de lanata hasta que lei esto en contracorriente y ahora me gane con los audios y los videos, ahora tengo ganas de leer vuelta de pagina, ojala lo encuentre en las librerias limeñas aunq me cueste mas caro. por si acaso, ¿d{dónde puedo encontrar el libro?

Publicado por: Sandra

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