Octubre 2008
31
2008

Imagínese que está en un vuelo tranquilo leyendo su revista. De pronto, el avión comienza a moverse bruscamente. Se enciende la señal para abrocharse los cinturones, pero el piloto no dice nada. Los pasajeros, nerviosos, comienzan a expresar sus temores en voz alta y eso contribuye a que todos se asusten más.
Ahora, imagínese la misma situación, con una diferencia: apenas se enciende la señal para abrocharse los cinturones, escucha la calmada voz del capitán explicando las razones de la turbulencia y afirmando que esta durará unos minutos más, hasta alcanzar nuevamente cielos claros. Todos se tranquilizan: quien está al mando sabe lo que hace y tiene la situación bajo control.
24
2008

Después de semanas de crisis financiera internacional, donde todo puede pasar, muchas personas me preguntan: ¿Cómo sé si soy empleable? ¿En qué debo trabajar para serlo? ¿Cómo elevo mi nivel de empleabilidad? La respuesta no es una sola. Por el contrario, en un mercado tan complejo y cambiante como en el que vivimos, aunque las cosas en el Perú siguen relativamente estables, el hacer una lista de todo aquello que nos hace más empleables, aunque puede parecer muy básica y hasta obvia, es clave para tener el poder de decidir sobre mi proyecto de vida profesional.
18
2008
06
2008

Me siento a escribir una vez más sobre el reconocimiento y lo importante que es, tanto darlo como recibirlo, en nuestras vidas personales y profesionales, y en lo primero que pienso es en mi mamá. Recién puedo escribir sobre ella, siete meses después de que se fue. Y la recuerdo a propósito de este artículo ya que la primera llamada que recibía los martes temprano, como hoy, cuando mi artículo salía publicado en la edición impresa de El Comercio, era la suya. Y extraño tanto esa llamada...
Ella siempre me daba su opinión sobre lo escrito y, siendo mi madre, casi siempre tenía palabras de reconocimiento y orgullo. ¡En eso las mamás son insuperables! Quién sino nuestra madre para decirnos palabras que llenan el alma, que nos hacen sentir bien, que nos animan a ser mejores y a esforzarnos más. No voy a hablar de sus enormes cualidades, de su aguda inteligencia o del enorme afecto que nos unía, aunque sí podría decirles que no siempre se lo dije así, y de eso todavía me arrepiento.



