Marzo 2008
29
2008

Para ser leal con uno mismo y mantenerse empleable ojalá de por vida, es crítico hacer una completa evaluación de su perfil profesional y empezar por definir qué es lo que lo gusta hacer, en qué es bueno y cuáles son sus valores fundamentales.
Una de las mejores herramientas que usamos en DBM para los procesos de autoevaluación es la llamada “Anclas de Carrera”, desarrollada por Ed Schein, psicólogo, una de las autoridades más sobresalientes en el tema de administración de carreras. Schein define al ancla de carrera como una combinación única de las áreas percibidas de competencias, talentos, motivaciones y valores que nunca se abandonarán, por ser parte esencial de su yo real.
El Ancla de Carrera indica un área de tal importancia, que uno jamás renuncia a ella, reflejando así lo importante y primordial en el desarrollo de su carrera. Su Ancla también le sirve para ayudarlo a desarrollar su imagen personal básica en términos de este interés, el que se convierte en un punto sobresaliente en cada etapa de su carrera.
Todos tenemos un ancla básica, normalmente sujeta a variación durante el transcurso de nuestra vida debido a las circunstancias y nuevas experiencias, pero que puede tener vigencia hasta por periodos de 10 años. Mientras es vigente, es crítica para su carrera y, de ahí, la importancia de considerar su Ancla de Carrera al tomar decisiones sobre su carrera profesional.
Para lograr ubicar nuestra ancla debemos formularnos una serie de preguntas sencillas, respondiéndolas concreta y sinceramente:
23
2008
17
2008

Cuando el poder se acaba, se acaba para todos por igual. Sin embargo mucha gente piensa aún que cuando los altos ejecutivos dejan posiciones de poder lo hacen con tanto dinero y contactos que no deben tener problemas para continuar su vida profesional. La verdad es que a más poder perdido, más difícil es adaptarse a situaciones nuevas, y especialmente a vivir sin poder.
A muchos les resulta difícil situarse, replantearse la identidad, volver al llano y enfrentar situaciones como llamadas no respondidas, invitaciones que no llegan, puertas que no se abren como antes y darse cuenta de que uno tiene muchos menos amigos de lo que esperaba. El camino de retorno al poder puede ser largo y a veces solitario, pero luego de enfrentar la negación y algunas desilusiones, está lleno de muchas pequeñas victorias y redescubrimientos valiosos, sobretodo a nivel de la vida familiar y el espíritu, a veces olvidados en la cumbre.
Son varias las señales de alerta sobre riesgos inminentes en las posiciones de alto nivel que no todos reconocen a tiempo. Señales como la falta de encaje con el directorio, un nuevo accionista mayoritario, la incertidumbre de los inversionistas, las malas relaciones públicas, no ser invitado a reuniones, renuncias de personal clave, absorciones, fusiones o adquisiciones, no alcanzar las metas financieras, baja del valor de las acciones, etc.
Pero una de las causas principales de la pérdida del poder, es que muchas veces el poder nos ciega y perdemos la perspectiva de a quién o a quiénes ser leal.
10
2008
04
2008

Domingo en la noche. Miguel, un joven y brillante ejecutivo, revisa mentalmente su agenda de la semana. Le han encargado presentar el plan comercial para su producto estrella y eso lo tiene muy motivado. El lunes por la mañana, mientras lee el diario, descubre sorprendido que su empresa fue vendida. Él no sabía nada al respecto y se siente traicionado. Lo embarga la incertidumbre y su foco de preocupación pasa a ser, como es lógico, su futuro profesional, el de su personal y el impacto que esta operación tendrá en la vida de todos.
Como él, en su oficina todos sienten ansiedad, tensión, rabia, miedo y decepción. Miguel logra cumplir su agenda con bastante esfuerzo ya que, en lo más íntimo, los retos, el mercado, la competencia y los clientes pasan a ser ahora segunda prioridad frente a la gran pérdida que siente: ¡Su futuro tal y como lo tenía planeado no va más!
Mientras tanto, los gerentes se abocan a resolver los 'prioritarios' temas operativos, funcionales y financieros, e insisten en comportarse como si nada hubiera pasado. Tratan los temas de recursos humanos desde una perspectiva numérica y a puertas cerradas, al tiempo que esperan que las cosas "se calmen por sí solas" ya que "el tiempo lo cura todo". Creen que anunciando que no habrá muchos despidos la gente estará tranquila.



