Mayo 2007
26
2007
Bueno, empecemos. Primero: revisemos su actitud y estado emocional: recuerde, todos quieren contratar o vincularse con quienes tienen energía, fuerza y optimismo; son más empleables las personas que tienen muchas cosas buenas por ofrecer.
Revise cómo se "vende": analice su imagen, su lenguaje corporal y qué dice usted respecto de sí mismo. No sea arrogante, exagerado o vanidoso, la sencillez es una cualidad muy deseada. Trate de ser natural y agradable. Nadie contrata a quien le cae mal.
22
2007
La mayoría de profesionales asocia preparar su currículum vitae (CV) o el tenerlo listo con una situación de riesgo. Es decir, cuando enfrenta la posibilidad de perder su trabajo o la necesidad de búsqueda de una nueva posición.
Para muchos es casi un orgullo decir "nunca he tenido que hacer uno", para demostrar que nunca han requerido buscar trabajo. Para otros, hacer un CV es una mala profecía. Es más, muchos lo archivan por años. El CV, sin embargo, es la herramienta ideal para monitorear nuestra carrera y registrar sus avances, nuestro crecimiento, desarrollo laboral y académico y, fundamentalmente, los logros que vamos sumando. Es decir, el valor que vamos agregando a nuestras "empresas-clientes" y a nuestras carreras.
17
2007
Luego de la publicación de "Mi jefe, mi cliente", recibí muchos comentarios que me hicieron descubrir la pasión que despierta este tema.
Y claro, ¿quién no ha tenido (o tiene) un jefe que es de horror? Y por supuesto que los jefes no siempre tienen la razón. Todos sabemos que algunos son muy malos, injustos y hasta abusivos, que pueden ser personas egoístas que se quedan con el mérito ajeno, aprovechando su poder para beneficiarse a sí mismos.
14
2007
Con todo lo que pasa en el mundo, las oportunidades de desilusionarnos, fallar, caernos, no ganar y perder son muchas y muy frecuentes tanto en lo profesional como en nuestras vidas personales. Sin embargo, lo que define a quienes salen adelante pese a todas las “caídas” es su capacidad para decidir ponerse de pie. El mérito no está en no caerse, sino en ponerse de pie, una y otra vez.
Lo que hacemos en nuestra vida profesional no define quiénes somos, aunque muchas veces el trabajo absorbe nuestras vidas, ambiciones y objetivos de tal manera que casi siempre a la pregunta “¿quién eres?”, respondemos en función de lo que hacemos en nuestra vida profesional. Por eso, cuando las cosas no salen como las planeamos, el golpe es grande. Perder el trabajo, por ejemplo, es la tercera razón de stress en la vida de un adulto, después de la muerte de un familiar cercano y un divorcio o separación.
08
2007
Trabajando desde hace años con personas recientemente desempleadas o en proceso de recolocación, he aprendido que hay quienes no caen en la trampa de la desesperanza por más sombrío que pueda presentárseles el horizonte. Personas que, en vez de lamentarse, de aceptar el pesimismo que los rodea, de asumir actitudes de víctima o de encontrar excusas para no actuar, se ponen metas altas y hacen planes que ejecutan con esfuerzo y tenacidad.
He aprendido que los que consiguen sus objetivos, recolocándose o poniendo exitosos negocios, son quienes lograron cambiar su actitud ante la realidad que les tocó, son personas capaces de volver a confiar en el futuro y en sí mismos; son los que se atrevieron a volver a soñar.
04
2007
Mucha gente se estremece ante la idea de vivir hasta los 94 años. A muchos, la sola idea de vivir hasta avanzada edad les genera tal temor y ansiedad que afirman que preferirían no llegar tan lejos. Otros prefieren no pensar el tema, ya que están muy atareados con el esfuerzo de sobrevivir cada día.
Pero también es verdad que en aquellos momentos de calma de la batalla diaria, cuando podemos reflexionar tranquilos sobre nuestro futuro, nos toca atrevernos a mirar más lejos y a aceptar que, nos guste o no la idea, vamos a vivir hasta los 94, cuando menos. Los avances de la ciencia así lo pronostican a menos que nos enfrentemos a un accidente mortal o alguna enfermedad aun no curable. La realidad es que quien hoy tiene 40 años probablemente viva, cuando menos, 50 años más.
02
2007
Tengo once mentores, pero creo que ninguno de ellos sabe que lo es. Son hombres y mujeres que, en el transcurso de mi carrera, me han apoyado, han creído en mí y, en más de una ocasión, me han dado un buen jalón de orejas. Ante dudas o problemas, siempre he acudido a ellos por un consejo, una visión diferente o para reforzar alguna idea o iniciativa.
Son personas a las cuales soy y seré absolutamente leal. Ellos han moldeado mis conductas y actitudes y sin su presencia, de seguro, hubiera cometido muchos errores y demoras.



