El Club de lo Insólito

Diciembre 2007

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¿Puede una persona salir de su cuerpo?

Dic
21
2007

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Tras el fragoroso debate del último post, quiero dejar en claro que esta pregunta no implica ninguna provocación ni enfoque religioso. Es una curiosidad recurrente entre los miembros de este club y, aunque he demorado un poco en atenderla, pues aquí va. En principio, cabe decir que recibí algunos testimonios sobre este fenómeno a propósito de la pregunta sobre la posibilidad de fotografiar fantasmas. Alguien comentó que en cierta oportunidad sintió que flotaba en el aire y desde la altura del techo de su habitación se vio a sí mismo tendido sobre su cama. Bueno, me interesaba saber si la experiencia había sido replicada bajo condiciones científicas. Según el célebre investigador francés Aimé Michel, a mediados del siglo pasado una muchacha de algo más de veinte años le dio un indicio insólito: simplemente salió de su cuerpo y fue de visita a la casa de quien para ella era un desconocido. Puede parecer una especulación, pero un reporte publicado en agosto de este año por la prestigiosa revista Science consignó que una de cada diez personas experimenta esa sensación al menos una vez en su vida.

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Comentarios (231)

¿Cómo saber si he recibido un milagro?

Dic
03
2007

milagro.jpg

Espinoso tema. Si hay asuntos desconcertantes en los cartapacios de la Iglesia -aparte ciertos entripados ya conocidos-, este es de los que encabezan la lista. De entrada uno suele decir que todo hecho extraordinario, sin explicación aparente, pasa al bolo de lo milagroso. Mi viejo se salvó de un aparatoso accidente de auto hace unos años y recuerdo que cuando me lo contaron yo estuve seguro de que solo pudo ser cosa del de arriba, un favor del Boss. También yo me he salvado de un par de situaciones recontra feas en las calles de Lima, que no puedo explicar sino con la idea de que un padrino me hizo invisible frente a mis inminentes atacantes. Pero la verdad es que hay requisitos bastante más rigurosos para declarar un milagro, si bien los mandamases del Vaticano han dosificado el rigor de los criterios en distintas épocas. La vara se hizo necesaria porque hubo un tiempo en que se atribuía esa calidad sobrenatural con mucha facilidad. Baste decir que para la canonización del Papa Urbano V, a fines del siglo XIV, los promotores de su causa presentaron un expediente que le atribuía nada menos que 659 milagros.

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