Ejecutivas
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Margoth Villavicencio: “A mí me hicieron un favor”

Jun
30
2009

Debido a su entrega, a su honestidad, creyó que eso jamás le iría a pasar, pero ocurrió: la despidieron. Lloró un día, al otro se levantó. Hoy factura millones (y agradece a su ex empleador).

La oportunidad había estado siempre allí, ante sus ojos. Margoth no la vio sino hasta que la echaron de una empresa estatal en vías de privatización. La necesidad hizo que por fin viera ese camino que estaba aguardando por ella y que la ha convertido en una mejor profesional, en una mejor persona, en una mejor mamá. Con ustedes, el ‘motor y motivo’ del éxito de Service Prorecove, una empresa que crece y crece de la mano de cientos de ferreteros.

En el 94 usted tenía 40 años y, después de dos décadas trabajando en Sider-Perú, la despidieron…
Sí, para mí fue muy difícil.

¿Cuánto la impactó?
Mucho. Sentí que el mundo se me derrumbaba… ¡Yo no entendía! Decía: “He trabajado tanto, he dado tanto, he sido tan honesta… ¡no entiendo por qué me botan!”. Fue en la época de Fujimori, con la privatización.

No solo la echaron a usted, sino también a su marido.
A los pocos meses. En el fondo, yo pensaba que a mi esposo sí lo iban a botar…

¡Por qué!
(Ríe) Porque yo trabajaba en la oficina y él en el mantenimiento de la planta. Yo decía: “Si bien hay mucha gente (en la empresa), aquí, en Ventas, a mí me requieren”.

Se sentía segura.
Segura de que me quedaba. Pero no fue así.

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Flor Soto: "Yo no me podía rendir"

Jun
23
2009

Vende carteras desde los 7 años. Como su madre, fue ambulante. A los 13 se hizo cargo de su familia (preparó y vendió comida). Fue cambista, lo perdió todo una y otra vez. Al final, ella triunfó

Se acabaron las excusas. Después de conocer la historia de Flor Soto, no existe ya espacio para los lamentos. ¡No se diga más! Con ustedes, la mujer que forjó la marca de carteras Tizza (a quien, a partir hoy, seguro recordará cada vez que piense que ya no puede más).

¿Cuántas veces se ha caído?
(Ríe) Varias veces… En ese momento, cuando a uno le pasa, uno no lo entiende… Yo lloraba mucho. Decía: “¿Por qué me pasa a mí esto?”.

¿Cuál fue la peor?
En mi infancia, cuando por necesidad tuve que hacer muchas cosas. Mi madre enfermó y yo, a temprana edad, tuve que salir a vender comida.

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Doris Huamán: "Los zapatos no estaban en mi camino"

Jun
16
2009

Creció en un arenal, a los 8 años vendía hilos como ambulante y era feliz. Su madre es su luz, juntas escuchaban las arengas de María Elena Moyano. Ha vencido a la pobreza (como a los 8, ella hoy es feliz).

Doris Huamán ama las ventas. El Fenómeno de El Niño frenó el desarrollo que venía gestando junto a su madre y hermanos. Quebrados, probó suerte en un espacio mínimo en Gamarra. Vendía las prendas de hilo que ella misma confeccionaba (hasta que el destino entró a tallar -una vez más- y terminó vendiendo zapatos). Hoy, al mes, comercializa unos 4.000 pares. Hace poco, mientras seguía un diplomado en ESAN, Doris descubrió que tenía mucho que enseñar.

En su historia, su madre es fundamental.
La base de mi vida es mi madre. Ella no solo nos enseñó lo que es el trabajo duro y sacrificado, sino también a ser justos y honestos. Eso lo llevamos sus cuatro hijos.

El divorcio de sus padres cambió radicalmente su vida.
Nos hizo más fuertes.

Pasaron de la comodidad de vivir en Magdalena a un arenal en Villa El Salvador.
Exacto. Esa fue una mala decisión de mi padre (levantó una casa de madera en el arenal y ahí dejó a su ex mujer y a sus hijos). Yo le he dicho a mi mamá: “¿Cómo te pudiste haber dejado embaucar por mi papá?”. Ella era profesora, ¡tejía maravillas! Ella nos mantuvo.

¿Cómo vivió ese cambio?
No lo sentí. ¿Sabes por qué? Era muy niña. Tenía 5 años.

Allá empezó su historia de lucha: su madre tenía un puesto.
Vendíamos hilos y lana… Yo he vivido allá el terrorismo: nunca hubo un ratero. He vivido el trabajo comunal: los domingos la gente hacía las pistas, pese a que no había agua ni luz. Conocí a María Elena Moyano. Mi mamá fue una activista del Vaso de Leche. ¡Muy metida era mi mamá! Y yo con ella me iba a escuchar a María Elena: “Las mujeres no nos debemos dejar vencer, las mujeres somos muy capaces, tenemos que estar unidas…”. En ese entonces, la Policía no entraba a Villa El Salvador y nosotros ¡sabíamos quiénes eran terrucos! Había uno -que se escapó con Polay (del penal de Canto Grande, junto a más de 40 emerretistas durante el primer gobierno de García)- que su mamá ¡era clienta de mi mamá!

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Pilar Nores: "Uno está acá por algo"

Jun
09
2009

Sí, ella es la primera dama, pero ese es quizás su título menos trascendente. Con madres de comunidades altoandinas ella está sembrando una mejor calidad de vida. La ONU planea replicar su trabajo

CHANCAHUASI. Irónico. El viernes último, el mismo día que el reportero gráfico Juan Ponce y yo nos despedimos de Pilar Nores convencidos de haber compartido tres días con una mujer con un liderazgo y voluntad de diálogo indiscutibles, el Ejecutivo y demás miembros del partido de su marido demostraron carecer precisamente de ello. Y Bagua ardió.

“Disculpen los inconvenientes”, y nos estrechó la mano. Lo que ella llamó nuestros ‘inconvenientes’ –veloces recorridos en 4x4 por trochas rompecolumnas, frío extremo, almorzar a las siete de la noche- no eran más que parte de su labor al frente de Sembrando. Pese a todo, comunidad a la que llegó, ella explicó -siempre con dulzura- los favores de contar con una cocina y letrina mejoradas.

En Tantará, el alcalde del distrito invitó a la primera dama a ser parte de la fiesta patronal. “Hemos venido a trabajar”, lo paró la emprendedora social. “Craso error”, pensé. Esa no era una respuesta políticamente correcta”. Las madres tantarinas –tal como ocurrió en cada una de las ocho localidades huancavelicanas a la que llegamos- la aplaudieron.

Gracias a Sembrando, y a la labor conjunta con madres de comunidades altoandinas, desde el 2006 se han reducido drásticamente las enfermedades respiratorias y diarreicas en las zonas donde trabajan. Sin embargo, más que reconocimiento lo que usted últimamente ha recibido son comentarios suspicaces sobre el origen de los fondos del programa.
Bueno, es que hay que saber leer esas suspicacias: yo creo que son un reconocimiento. Sembrando es una de las pocas instituciones que está haciendo un trabajo que ya muestra resultados positivos en zonas donde hay pobreza extrema y exclusión total por parte del Gobierno. Se está rescatando de una situación de olvido y de falta de integración a la sociedad a un sector muy alto de la población.

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Renée Cruz: “Todo ha encajado perfectamente”

Jun
02
2009

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Foto: Fernando Fujimoto

La enfermedad de su madre consumió lo ganado en su floreciente negocio. Cambió de rubro, hizo eso que detestaba (pero que le salía tan bien: coser). Con sus hijas, hoy conquista mercados

Dicen que sus jeanes son la salvación para aquellas que carecen de aquello por lo que es famosa JLo. Pese a ello, repetidas veces Renée Cruz y sus tres hijas han pretendido –sin suerte- cambiarle de nombre a su marca. No les gusta. Su público siempre se los ha impedido (está convencido de que solo Jeans Roy ofrece esa tan ansiada -y redondeada- facultad).

Vamos, descubra qué hay detrás de esta pujante empresa familiar…

Usted maneja una empresa con 15 tiendas en el país, socios en Colombia y Venezuela, y que exporta a España, entre otros países; y todo empezó con una máquina de coser y una remalladora.
Mi remalladora era nueva, la conseguí a plazos. La máquina sí era de segunda.

¿Con cuánto de capital arrancó?
Con cuánto habrá sido, pues… Nada, prácticamente (ríe)… En un principio yo compraba retazos (de telas). En el Jr. Huallaga (en el Cercado) vendían retazos de 50 centímetros. Fabricaba alguito y lo vendía.

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Carolina Aráoz: "He tenido muchos ejemplos de lucha"

May
26
2009

A los 16 creó un hoy solicitadísimo coro de cámara, dejó la Católica para tocar saxofón, limpió oficinas en Nueva York. Ahora forma a músicos de jazz. Tiene 29 años y mil sueños que cumplir

“Si no fuera por Mónica, no existiría nada”. Carolina Aráoz conoció a su socia de toda la vida a los 13 años. Se encerraban para cantar, se alucinaban rodeadas de instrumentos musicales. Estando aún en el colegio, pusieron manos a la obra: el 96 crearon el coro femenino Arpegio, dos años después pusieron un aviso en el periódico. ¿Su objetivo? Crear la Orquesta Juvenil de Música Nueva. Así lo hicieron. Ninguna había estudiado música. Tras corregir ese pequeño detalle, asumieron el centro de formación musical Jazz Jaus. Silencio, esta historia está a punto de comenzar…

Usted dejó una carrera en el octavo ciclo para irse a tocar saxo.
Sí (ríe)… Yo no tocaba ningún instrumento. Me regalaron una flauta cuando salí del colegio, pero entré a la Católica, trabajaba en el proyecto de la orquesta juvenil y además en el coro (Arpegio). Nunca tuve tiempo para practicar la flauta.

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Amelia Monsalve: "Todo es cuestión de carácter"

May
19
2009

Se hizo empresaria a causa de una decepción laboral. Siguió Ingeniería pese a que toda la vida soñó con ser médica. Cuando arrancó, lo único que tenía era la confianza de sus clientes

Su primera oficina, una vez que decidió dejar su casa, fue la más pequeñita al interior de una casona en Lince. Esta albergaba a cinco empresas. Hoy, allí solo crece una. Sí, la de Amelia Monsalve. Excellence Medical Esthetic se llama y, al principio, empleaba a dos personas. Con su equipo, ella ahora pelea el liderazgo en el nada flácido mercado del tratamiento estético.

Usted estudió ingeniería por presión de sus padres.
Sí. No entré a Medicina y, ni modo, ¡algo tenía que hacer!

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Fátima Arrieta: "Yo todavía estoy en nada”

May
12
2009

Era una escolar cuando se obsesionó por un oficio que entonces Lima no valoraba. De sus padres aprendió a luchar por sus sueños. Hoy es una de las diseñadoras de moda más reconocidas del país

Su padre es transportista, tiene una flota de camiones. ¡Uy! Segurito este hecho irá a sacar a flote los prejuicios de más de uno y, en el acto, procederá a asegurar que –como procede de una familia acomodada- el caso de la diseñadora de modas Fátima Arrieta, no es digno de destacar. Este año –invitada por Promperú- ella nos volvió a representar en París, y eso, Fátima no se lo debe a nada más que a su pasión, talento y constancia. Los que gustan, pueden pasar la página (se van a arrepentir)…

No fue una alumna brillante en el colegio, ¿cómo entender que haya destacado?
Porque cuando uno hace lo que le gusta, nada se le hace difícil.

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Josefina Jacinto: "Soy norteña, ¡yo sí puedo!"

May
05
2009

Empezó con pescado fiado y cuatro mesas de paja, hoy tiene tres enormes locales. El último lo compró meses después de que fue secuestrada. Así le demostró al mundo que a ella no la tumba nada

A Josefina nadie la llama por su nombre. Ella es Chepita y, los días festivos, se hace cola para comer en su restaurante. ¡Perdón! ¡En sus restaurantes!

Estamos en San Germán, en San Martín de Porres, dentro de una mole de cemento con más de cien mesas. Es su buque insignia. Aquí empezó todo. “Chepita Royal, el alma de la cocina chiclayana”, dice afuera. Tome asiento, Chepita nos va a nutrir con su historia…

¿Recuerda cómo fue el primer día de su restaurante?
El primer día no abrí porque ni siquiera tenía cubiertos. Lo que hice fue ir al Mercado Central y averiguar quién me podía dar crédito. Eso fue lo primero. Todos me decían que no.

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Rebeca Ralli: "Nosotros queríamos cambiar el mundo"

Abr
28
2009

Una vez que aceptó que lo suyo era el teatro, se entregó a él. Su único respaldo fue su pasión. Ensayó en parques, recorrió el Perú. El mundo aplaude hoy su labor.

Durante la guerra interna, en las entrañas del país, los terroristas veían mal a Yuyachkani; los consideraban gobiernistas. Para los militares, más bien eran pro Sendero Luminoso. Pese a todo, Rebeca Ralli y el resto del grupo de teatro continuó ofreciendo sus obras. Tenían un compromiso: invitar al público a la reflexión.¿Acaso eso da plata? Lea esto, seguro le va a hacer bien…

¿Cuál fue la reacción de sus padres cuando decidió ser actriz?
No entendían… pero con mi hermana (Teresa) nos íbamos nomás.

De chicas, con ella y sus demás hermanas, como leían mucho, ustedes se divertían escenificando historias. Lo hacían en casa de su abuela.
Sí, de ahí me viene (el gusto por actuar), y también de mi familia: mi tío Aquiles Ralli es pintor. De niña yo he vivido con él -esos cuadros son de él (los que cuelgan de las paredes de su departamento)-. En mi familia todo el mundo cantaba, yo también… lo aprendí en la cuna.

Si ya había iniciado Sociología, ¿por qué no se abocó a su carrera?
Yo dejé el grupo siete años (cuando Rebeca y una docena de jóvenes actores formaron Yuyachkani, ella aún estaba en la universidad). Lo dejé para terminar mi carrera, para dedicarme a investigar, a trabajar. Pero sentí que me faltaba algo. Lo dejé todo y regresé.

¿Qué le faltaba?
¡Vida! Un tipo de vida que yo necesitaba.

Fundan Yuyachkani a comienzos de los 70, eran tiempos en los que se luchaba por hacer realidad utopías. ¿Por qué crearon el grupo, querían cambiar el mundo?
Sí. Queríamos cambiarlo con el teatro. Queríamos que las cosas fuesen distintas.

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