Disconformes

Septiembre 2007

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Un Guns N' Roses pasó por Lima

Sep
26
2007

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La última vez que Steven Adler tocó la batería junto con los Guns N' Roses tiene fecha exacta: el 4 de Abril de 1990, durante la cuarta edición de un conocido megaconcierto a favor de los granjeros estadounidenses. En esa ocasión, la popular banda de rock tocó dos canciones: "Down in the Farm", un 'cover' de U.K. Subs que aparecería en su último disco en estudio, y "Civil War", una canción acerca de Sendero Luminoso que, poco antes de ese recital, el grupo logró grabar luego de "más de 60 tomas" (según la versión de Axl Rose) echadas a perder por el pésimo estado físico y mental de Steven Adler.

Después de esa deteriorada sesión de grabación, Steven Adler fue despedido de Guns N' Roses por primera vez, aunque, gracias a la intervención de un amigo (que no fue Axl Rose) logró ser admitido nuevamente en la banda para tocar en el concierto a favor de los granjeros. La condición explícita para su regreso era mantenerse alejado de las drogas que estaban deteriorando sus habilidades como persona y como músico. Esta promesa, ahora lo sabemos, fue una que Adler no pudo cumplir.

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Black Sabbath: La corte negra, el bufón y el gran enano

Sep
13
2007

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Black Sabbath
THE DIO YEARS
Rhino/WEA, 2007

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Ozzy Osbourne
BLACK RAIN
Epic, 2007

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Ozzy Osbourne nunca fue santo de mi devoción. Por razones muy propias siempre pensé que su mofletuda presencia, su proverbial cualidad de bufo decadente, sus constantes desafinaciones (chequeen el video de Black Sabbath en vivo titulado "Never Say Die") le restaron seriedad a una banda como Sabbath que, precisamente, estuvo llamada a exacerbar los pensamientos más oscuros, el lado menos visible y las honduras más inexpugnables de la humanidad (ideas generalmente asociadas al satanismo). Ver a Osbourne brincando como chango y contraponiéndose al taciturno Tony Iommi y al frenético Geezer Butler siempre me ha producido una sensación de incomodidad. (Una confesión que, sin duda, me hará granjear buenos golpes de puño por parte de los fanáticos de Ozzy. Caballero.).
Paradójicamente, siempre he sido fiel fanático de Black Sabbath. Considero a los de Birmingham fundamentales no solo en la cimentación del heavy rock, sino también de la parafernalia oculta que más tarde sería el recetario monotemático de bandas black y de neosacerdotes del metal herético.
Calcule, entonces: por un lado la música de Sabbath me resultaba arrobadora y por otro, cortesía de Osbourne, quien complotaba para que los príncipes de la oscuridad, muchas veces, terminaran acercándose más a un formato cercano al cómic negro que al estatus de una banda negra en serio, no terminaba de cuajar del todo. Y eso me molestaba.

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