Octubre 2008
30
2008
En una partida de ajedrez. En eso se ha convertido el duelo entre los pesos pesados del IPD y de la FPF. Y, según creo yo, se ha producido la antepenúltima jugada. El final, incierto aún, está cerca.
Burga es hábil, nadie lo niega, y al verse acorralado jugó su carta más poderosa: llanto de por medio a Zúrich, consiguió que la FIFA nos envíe una carta amenazando con desligarnos de la actividad deportiva. Toma, Colarado!, pareció decir, y la pelota viajó a cancha de Woodman.
El Ingeniero construyó una coartada sencilla y contundente: el problema es de ellos, de la FPF, porque sencillamente desconocen las leyes peruanas. "Si nos desafilian es por culpa de Burga, que no acata el sistema peruano", ha dicho.
Ergo: Woodman sigue en sus trece, no habrá amnistía con Manuelito ni con su directorio y hasta que no se pongan a derecho, no habrá nada con ellos. Ni la amenaza de la FIFA ha hecho temblar al Gobierno peruano.
Por su parte, los clubes peruanos, los mismos que muerden la mano de quien les da de comer (hablan pestes de Burga pero al toque se alinean con él, salvo los de San Martín y Bolognesi), andan corriendo de un lugar a otro en vista que se les viene la noche y, con seguridad, perderán plata. Cuando pudieron hacer que Burga se vaya, no lo hicieron. Ahora a llorar al río.
Me da risa ahora que Velásquez Giacarini, parte significativa de este problema –recordar que fue presidente de la ADFP y segundo de Burga–, diga ahora que Burga no es el problema, sino que el embrollo es “la planificación del sistema deportivo nacional”. Qué tal cuajo el de este tío, verdad! Yo le preguntaría –y si no lo hago porque estoy seguro que no me contesta el teléfono– qué michi hizo él (además de whisky, casinos, viajes y lobbys) en todos sus (tristes) años como dirigente de fútbol peruano en relación al “sistema deportivo nacional”.
Ah, y Carlos Silvestri –el vicepresidente de la FPF, el mismo que no le paga a los jugadores del Muni– sale a decir ahora que la no organización del Sudamericano Sub 20 le costará al Perú 30 millones de dólares. ¿Oe, qué? ¿Treinta millones de dólares perdidos en el rubro turismo por las turísticas regiones de Moquegua (que no tiene ni aeropuerto ni infraestructura hotelera ni campos de entrenamiento) y Tacna? Está claro que a Silvestri no le cierran los números (tal vez por eso su Muni no pagaba), y que habla porque tiene boca y lengua.
Igual de chistoso es Juvenal Silva. A este tipo –creo yo, el peor dirigente de todos, por lo camaleónico– nadie lo puede tomar en serio. Mientras le jalaba el saco a Burga, lo defendía a muerte. Ahora que salió de esa vereda, habla que lo mejor es que Manuel deje el cargo. Colón!
Pero, ¿por qué Manuel no deja el cargo? No lo sé, pero puedo ensayar algunas respuestas.
1. Le encanta viajar y acumular millas como viajero frecuente
2. Quiere un sillón en la Conmebol, y no precisamente como valet parking
3. Quiere un puesto en la FIFA, y no como call center ya que no sabe ni hablar inglés
4. Los viáticos por viaje le parecen más que atractivos
5. Se siente útil y hábil como dirigente deportivo (cinco técnicos en seis años en la mayor es su mejor carta de presentación)
6. Sigue creyendo que él puede cambiar el fútbol peruano (de hecho ya lo está haciendo)
7. No quiere que la FPF caiga en ‘malas’ manos (en sus palabras: en tipos que lucren con el fútbol. ¿Tendrá un espejo en casa?)
8. No sabe qué hacer si no va a la Videna (puede ir al casino y tentar suerte, no?)
9. No tiene otra manera de ganarse la vida (eso no es culpa de los hinchas)
10. Todas las anteriores (y más)
No tengo idea en qué acabará todo esto. Tengo claro que la FIFA es dueña del fútbol y que si quieren sacarnos del juego, lo harán. Tengo claro, también, que las leyes peruanas donde se aloja el sistema dirigencial del deporte peruano están para cumplirse, y Burga no lo ha hecho.
Manuel Burga debería dar un paso al costado. Ya. De una vez. Basta. Soportó bastante, aguantó de todo y disfrutó como nadie en el mundo de la vida como dirigente: conoció el mundo, viajó en first class, se hospedó en los mejores hoteles, bebió whisky etiqueta azul y se pudo comprar finas corbatas, todo gracias al fútbol. Pero todo tiene su final, y él debe entender que, si bien no es el problema del fútbol peruano, su persona no ayuda en lo absoluto a descomprimir este deporte.
¿Quién ganará la pulseada?
¿Soportaremos la desafiliación?
¿Los clubes construirán el camino para cambiar las bases y así el sistema de la elección del presidente de la FPF?
15
2008
Ganar en Lima los cuatro partidos que faltan y tratar de arañar un empate afuera, esa debe ser la digna consigna de acá al final de la Eliminatoria. La Selección Peruana, última en la tabla de posiciones, ha quedado fuera del Mundial Sudáfrica 2010 debido a que tan solo ha sumado 7 puntos de 30 disputados.
Por más que los números validan una hipotética clasificación, todos sabemos que esta no llegará jamás porque en nuestro país no existe el suficiente material humano comprometido con la chompa nacional, amén de carecer de un técnico con mayor fuste que Del Solar y de que la gente que comanda el fútbol en el país solo piensa en el dinero que entra de los viáticos y en el placer que produce viajar en primera clase.
Esta eliminación no es únicamente de Chemo Del Solar. Si bien es cierto que hasta el momento su campaña sus números apenas son mejores que los de Pepe y Popovic, el DT no llegó a la selección por su cuenta. Su elección se debió a una terquedad de Julio César Uribe que lo terminó sacando del cargo y a la nula claridad de la FPF disfrazada de Comisión que chapó lo que había a mano. Juvenal, Malqui, Lander y el ahora pasapiolero Velásquez Giacarini también deben ser expulsados de la FPF porque, como dirigentes, no hicieron nada.
Manuel Burga también debe cargar con su parte (que no es poca) en esta eliminación. Su trabajo al frente de la FPF más allá de los legítimos cuestionamientos a su gestión, es lamentable: no sabe adónde nos quiere llevar en mayores, amén del dinerillo que le ‘regala’ vía el Proyecto Goal a los dirigentes que lo eligieron. Si nada podemos hacer para que el tipo se vaya, entonces al menos deberíamos exigirle que se rodee de gente que sepa del tema, dejando de lado a Silvestris y demás.
Del Solar se debe quedar en el cargo hasta el final del torneo. No tiene ganas de irse y está bien: nadie agarraría un equipo como hoy está el nuestro. Amén de sus terquedades de no hacer cambios –como ayer lo pedíamos a gritos todos sobre los 25 del segundo tiempo–, el técnico morirá con su pensamiento.
Claro que el puesto le quedó grande, y quienes pensamos que ese handicap de su afinidad al grupo debido a su edad ayudaría a construir un equipo sólido, nos equivocamos de punta a punta: fue precisamente ese detalle el que acabó restándole autoridad dentro y fuera del grupo: noche libre tras el 0-0 en Paraguay y derrota en Santiago; noche licenciosa tras el empate en Brasil y juerga memorable en el hotel…
Para finalizar, yo no culpo a Solano por hacer un mal partido ante Paraguay ni a De La Haza por no poder jugar mejor de lo que lo hace; tampoco culpo a Mariño por ser indiferente dentro de la cancha ni tampoco al ‘Cholo’ Prado por no saber sacar un centro; menos a Vílchez por voltearse una vez más justo en la jugada de gol (estadísticamente, cada vez que juega, Pacho es responsable de los goles que nos hacen). No es su culpa, ellos, los futbolistas, juegan lo mejor que pueden. Y está claro que con lo que ellos 'pueden', no alcanza. Al menos hoy metieron y corrieron, no se resignaron a su suerte.
Palmas para Contreras y palmas dobles y de pie para Leao Butrón, por todo lo que tapa y por todo lo que debe sufrir cada vez que le gritan un gol en sus orejas.
¿Qué hacemos?
11
2008
Está claro que este equipo aún está en formación. Y está más claro aún que las derrotas seguirán llegando y que el dolor continuará, al menos por un tiempo más.
Está claro, además, que las dos muestras de elogiable esfuerzo vertidas en la fecha doble de setiembre fueron apenas eso, un ensayo de lo que podemos dar sí y solo sí jugamos al 110%, mas no un nivel que tenemos adquirido y que sería la base para jugar con más seguridad, y por qué no, con confianza.
Perú sigue siendo un equipo frágil, livianito, al que se le hace muy complicado detener los embates de los dueños de casa una vez que nos toca ser visitantes. Y nos cuesta más, lógico, ser protagonistas en cancha ajena.
Si a todo esto le sumamos que en cada una de nuestras visitas (cuatro hasta el momento) antes de los quince minutos estábamos con un gol en contra –hoy en La Paz teníamos dos en nuestro arco--, la obligación de sumar afuera se nos hizo y se nos hace harto complicada. Preocupa, además, que nuestra siguiente parada sea Asunción, apenas en cuatro días.
Insisto: Daniel Chávez no está para ser titular. Al menos no ahora, en estos momentos. Si pasó piola ante Venezuela y Argentina fue porque el equipo lo ayudó, pero hoy ante Bolivia el muchacho del Brujas fue un alma en pena. No hizo ni una. Claro, tendrán bastante razón quiénes dirán que entre Chávez y otro (Quinteros, por ejemplo) no hay grandes diferencias, y tendrán razón. El no tener más jugadores de nivel hace que los peruanos pensemos que el que no está siempre es mejor que el titular, cuando en el fondo sabemos que salvo tres o cuatro indiscutidos, el resto de nuestro plantel es bastante parejito.
Al discreto aporte de Chávez se le suma un pobrísimo nivel de Paolo de la Haza (demasiado impreciso) y de Piero Alva. Juan Carlos Mariño regaló media hora en el primer tiempo y todo el segundo tiempo, por lo que el reemplazante de Solano –una de las debilidades del técnico— también se mete en el pelotón de los menos. Ah, faltaba agregar al nerviosón Roberto Guizasola.
El equipo corrió en La Paz pero acabó goleado. Una vez más, como en Quito y Montevideo. Si la idea era sumar cuatro de seis, hay que pensar que obtener los tres ante Paraguay nos va a costar sangre, sudor y lágrimas. Aunque algunos firmemos el empate hoy por hoy.
02
2008
Mientras don Manuel Burga hace algo que nadie sabe qué desde su sillón de cuero negro, aguardando tal vez agitar nuevamente el pasaporte, el presidente del IPD ha vuelto a golpear la mesa. Don Arturo Woodman ha dicho: le doy los estadios sí y solo sí se pone a derecho y se acomoda a las leyes del deporte peruano que son, en suma, las del Estado peruano.


