Enero 2008
27
2008
Cuatro meses más y chau Calcio Catania. Juan Manuel Vargas será jugador de otro club en junio próximo si se cumplen las palabras de Pietro Lo Monaco, administrador deportivo del club siciliano. ¿Por cuánto será la venta? No creo que por menos de cinco millones de euros.
Es momento de hablar de Vargas, así como antes de habló de Guerrero y también de Farfán, sus compañeros de promoción. Solo que, a diferencia de estos, Juan Manuel dará el salto a mayor, es decir, pasará de un equipo chico –que juega a no perder, que se persigna si empata en casa y que si gana hay feriado dos días– a uno más grande.
Paolo se fue al Bayern Múnich, donde aprendió a dar sus primeros pasos de la mano de Gerd Müller, pero salió del mejor club alemán para recalar en el afanoso HSV Hamburgo. La ‘Foquita’, por su parte, ancló directamente en Eindhoven para convertirse en uno de los focos que más brillo le dieron a los Philips. Pese a su alto rendimiento en las redes –un promedio de 20 goles por temporada–, hasta el momento ninguno de los grandes ha pedido, oficialmente, precio por él. Los periodistas de esta tierra lo colocaron en el Barza, en el Madrid, en el Chelsea y hasta en el Arsenal –photoshop incluido con cada camiseta– pero hasta hoy, domingo 25 de enero, naca la pirinaca.
¿Se irá Vargas al Barcelona, club que lo tiene en lista de espera según confirmó el diario catalán Sport?, ¿Será el AC Milan el que lo fiche? ¿O anclará en la Roma?
En un club con ambiciones, Vargas conocerá la obligación de salir victorioso siempre. No solo eso, ser parte de la élite del fútbol lo obligará a pensar siempre en levantar una copa, en luchar por quedarse al menos con un título por temporada. Esa necesidad de los clubes la entienden los profesionales de primer orden: si no hay copas no hay mayor dinero.
Ese conocimiento puede ser transmitido tranquilamente por un tipo como Juan Manuel Vargas, el tipo que debe pelearle la capitanía a Paolo Guerrero en un futuro no muy lejano. Necesitamos tipos como ambos que, además de mostrar coraje, aprendan a ganar.
¿Dónde radica el punto más flaco de nuestros futbolistas? Diría en el nulo deseo por obtener la gloria futbolística, en entrar en la historia. Los nuestros buscan ganar dinero y eso no está mal. Pero sus deseos acaban en la billetera: les interesa poco o nada tener un busto, en que una placa lleve su nombre o, exagerando, que una tribuna sea bautizada con su apellido. Es tanta la escasez de gloria que la trascendencia la miden a través de los recortes de los medios. Es una: no quieren ser parte del libro Guinness del fútbol.
Vargas sí puede hacerlo, ojalá lo intente. Creemos que tiene las cualidades para convertirse en líder y referente, más aún ahora que pasará –crucemos los dedos– a un grande de verdad.
¿Ustedes creen que Vargas está para saltar a un grande? ¿Lo ven como futuro capitán de la selección?
17
2008
Oe, cómo es eso qué Ibáñez regresa a la ‘U’? me escribe en el chat que casi nunca uso mi amigo Bruno, casi congelado porque en la sota Minnessota, ciudad donde reside, no pasa nada de nada, mientras que en su rico Perú siempre hay un pancito por rebanar.
Le contesto: “Es cierto. La ‘U’ lo quiere, y es más, hace unas horas ha firmado como nuevo jugador”.
El fútbol peruano tiene cosas como esta: Ibáñez, símbolo de Universitario –ojo, dije símbolo y no ídolo, por si acaso– ha regresado a casa. Llega para pelearle el puesto al chico Fernández, de veintipocos contra los cuarenta de Óscar. Encima, y según los amigos de Gareca, este no quería al ex 1 por un tema de edad. Hace unos días, cuando los dirigentes vinieron a la carga con el tema Ibáñez, el técnico los sacó corriendo tras escuchar la edad del ‘refuerzo’ que le sugerían. “Seamos serios, por favor”, dicen que dijo el che.
Bruno, que hincha por la ‘U’ más que nunca ahora que vive y le va bien allá en el rancho grande, me pregunta mi opinión concreta sobre este tema. “Ibáñez fue un gran arquero. El mejor de los últimos diez años, lejos. Hoy es un portero correcto, nada más que eso, que merece una despedida acorde a su limpia y ejemplar trayectoria”.
Bruno, que no ha pateado una pelota en su vida (ni siquiera una de nieve), se inspira y me conmina a estar con un lado de la moneda: está bien eso pero, ¿tú lo hubieras contratado o no?
No –le digo vía Messenger. No porque Fernández es buen portero y porque la sombra de Ibáñez es muy grande, por más que Gareca no se case con nadie. Y que yo no lo hubiera contratado no significa que los dirigentes cremas tomaron una decisión errada– le aclaro.
Comentamos algo que a mí me parece increíble: que en la ‘U’ no quieren al cholo Fano. Bruno no sabe muy bien quién es Fano, pero cuando le recuerdo que fue el goleador del año en el Perú, me mandó como tres emoticones que, con gusto, se los puedo hacer llegar a don Jaime León, a Antonio García Pye, a ‘Cocoliche’ Leguía y al mismísimo ‘Tigre’ Gareca.
Le cuento que Junior Viza se fue a Israel y que ‘Cachete’ Zúñiga anda por Turquía. Añado que Carvallo se marcha a la Major League y que Juan Cominges ancló en Venezuela. Apreto send y aguardo respuesta…
Me pregunta por mi hija y por la chamba, me agradece la postal navideña y se mete a contarme que en Navidad jugó Risk con su mujer, que le pesan sus 32 cheques y que este año sí o sí deja la blanca Minneápolis en busca del sol de… de… de… aún no sabe de dónde.
Pizarro, cuenta algo de Pizarro, leo en la pequeña pantallita; estamos de regreso al fútbol. Está bien, es lo primero que contesto y me río. ¿Qué he querido decir con esto? Retomo el diálogo: Hizo un gol o medio gol, si quieres, hace un par de semanas, pero luego está en nada. Creo que irá a la banca. Y creo que no dura en el Chelsea.
Quéeeeee??????????????????? El signo que cierra la interrogación se repite en las siguientes cuatro líneas y eso me parte el hígado. ¿Por qué la gente exagera con esas cosas? En fin, aunque confieso que prefiero el estiramiento chicloso de una tecla a los monses zumbidos que, sin gracia alguna, la gente envía matándose de la risa.
Justifico lo dicho sobre Claudio: Es que contrataron a Anelka, que la estaba rompiendo. Y ahora quieren a Berbatov, que la rompe en el Tottenham. Encima ha jugado mucho y no ha marcado. Lo suyo es raro –continúo–, hace siete meses llegaba al Chelsea como estrella, pero parece que su brillo no es para la Liga Premier. Definitivamente estos últimos meses son los más bajos de su carrera, incluyendo, claro, el desliz del Hotel Los Inkas.
O fue suficiente o se aburrió de la neblina que cacompaña a nuestro compañero en la hermosa Londres. Bruno prefiere el sabor local y me pregunta si es cierto que Jorge Soto se fue de Cristal. Le cuento que sí. Que el ‘Camello’ quería seguir pero que Oblitas ya no lo tendría en cuenta para titular. Noooooooooooooo jodasssssssssss, y estira la 'o' y la 's' y ya no me molesta.
Entonces atacó yo: le pregunto si es justo que un jugador que dio todo por el club (sic) sea despedido de esa forma.
“No, pes, man, así no es”,digita.
Lo sabía: Bruno es hincha y reacciona como tal. “Soto le dio todo a Cristal, es cierto, pero Cristal le dio todo lo que Soto tiene. Soto le dio a Cristal títulos, Cristal le dio a Soto los medios para que crezca como persona. Fue un trabajo, un pacto profesional”, escribo. Y le pregunto: ¿acaso tú no te sacas la mugre en el canal en el que chambeas, acaso no te pagan bastante bien por eso?
Silencio en la línea. Abajito leo: Bruno está escribiendo un mensaje.
Ha contestado: Sí, tienes razón, man.
Armo el piqueo final: que aún no está confirmada la presencia de Nadal en Perú, que hace calor en su Lima querida pero que garúa por ratos, que nadie sabe nada de Chemo, que la gente ha creado cadenas vía correo electrónico para que Radiohead y Calamaro toquen acanga y que sus fieles canes están que ladran parejito, algo que lo pone muy feliz.
Cuando le cuento que Waldir ha regresado a Alianza, Bruno responde con una carita amarilla que muestra varios dientecitos riéndose. Es Perú, man, es el Perú.
Me pide que mande fruta y yo le digo que resista. Luego nos despedimos.


