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      <title>Combimanía</title>
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JUAN MANUEL ROBLES. Escritor. Nació en Lima. Ha publicado crónicas y perfiles en medios como Gatopardo (Colombia), Etiqueta Negra, Zut (España), TXT (Argentina), Le Internazionale (Italia), El Mercurio (Chile), y Somos de El Comercio, entre otros. Ha sido becado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano —que dirige Gabriel García Márquez— para asistir a los talleres de Ryszard Kapuscinski (2002) y Tomás Eloy Martínez (2004). En el 2005, creó y dirigió la revista  HELIO. Ha sido publicado en la antología ‘Las mejores crónicas de Gatopardo’ (Editorial Debate, 2006) y en el libro &apos;Huancaína freak y otros cuentos para comer&apos;. Ganó el primer premio del Concurso de Cuento Gastronómico Matalamanga - 2007.  La editorial Planeta lanzará este año su primer libro de perfiles. </description>
      <language>es</language>
      <copyright>Copyright 2007</copyright>
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         <title>NOSTALGIA WANTANAMERA</title>
         <description><![CDATA[<img alt="CHIFA%201.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/CHIFA%201.jpg" width="318" height="232" />
<strong><font color="#990000">EL WANTÁN FRITO ES LO MÁXIMO<font color="#000000"></strong>


Mi primer contacto con un chifa fue agridulce (obvio, ¿no?). Retrocedo 25 años en la película de mi vida y detengo la cinta en un close up multicolor: la salsa de tamarindo viajando dentro de la bolsita transparente amarrada (como un diminuto cojín rojo) y los wantanes en las bolsas grandes que mi padre traía a la casa ciertas tardes de viernes. No era difícil para él darse el gusto. El chifa quedaba justo al frente de la residencial en la que vivíamos, en Barrios Altos, una quinta con un portón de rejas que daba al jirón Paruro, esa calle que para mis ojos siempre fue un sitio importante, mostro, pues era el lugar donde traían los televisores enfermos de la ciudad para que los curasen. O las radios. O los relojes. En ese entonces yo no sabía que estábamos a escasas cuadras de Capón y tampoco entendía qué era Capón o el barrio chino. Lo único claro para mí era que no existía una operación más grandiosamente humana —la humanidad era reciente, cuatro años de descubierta— que hundir la masa del wantán en la salsa de tamarindo y dejar el centro para el final, después de comer el crujiente contorno y así disfrutar al último de esa solitaria pelota rellena de carne. Calentita.

Existe una ley universal de la física gastronómica de un niño según la cual la salsa de tamarindo siempre se acaba antes que la ración de wantanes. Así, me veo a mí mismo raspando ansiosamente el pirex con la tiesa hoja del wantán para extraer lo último que quedara de la salsa roja. ¿Cuántos podía comerme?, ¿cuatro?, ¿cinco? Los limeños sabemos comer y yo, aunque no iba al colegio ni sabía leer, era un limeño. O sea, sabía inconscientemente algo: que en la buena cocina, el tiempo sí importa. Así como el buen cebiche no se debe dejar mucho cocinándose en el limón, jamás soporté la masa del wantán pase demasiado tiempo sumergida en el tamarindo, pues eso la volvía chiclosa y débil, eliminando cualquier ruidito al morderla. Sí, siempre odié el kam lu wantán.

Supongo que ya no son los tiempos de mi infancia. Hoy pido wantán en cualquier chifa y lo que recibo, en el 80% de los casos, es una masa pálida con ampollas de grasa, insípida y resbaladiza, con un trocito de carne que apenas alcanza el tamaño de la pepa de un melocotón. Lo peor es que cuando busco auxilio en la salsa de tamarindo, encuentro una especie de gelatina espesa, sospechosamente púrpura, que imita burdamente al sabor del tamarindo pero se parece más al empalagoso dulzor de un rojo chupete chapulín. 

En fin, me voy a comer un chifa y los dejo con la cinta congelada de mi infancia: un niño cerrando la boca para tragarse un wantan en la quinta del jirón Paruro. No hay demasiado que decir al respecto (creo), existen imágenes que se descuelgan solas, y basta ser limeño para figurarse lo que digo. ¿Quién demonios no tiene un recuerdo-wantan?]]></description>
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         <pubDate>Wed, 25 Jul 2007 17:30:50 -0600</pubDate>
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         <title>QUIERO MI CHIFA</title>
         <description><![CDATA[<img alt="POST%20CHIFA.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/POST%20CHIFA.jpg" width="257" height="350" />
<strong><font color="#990000">NUEVA TEMPORADA<font color="#000000"></strong>


A estas alturas la autoestima nacional está suficientemente trastornada como para que a nadie se le ocurra dudar que el chifa es peruano. Ya saben, son días de inflar el ego gastrónomo y preguntarse: ¿Existe algo más esplendorosamente peruano que un arroz chaufa? Por supuesto, cada victoria nacional es tarde o temprano silenciada por la violenta amplitud de ese matamoscas de largo alcance que es la derrota. Y entonces bajamos la cabeza y nos repreguntamos ¿y hay algo más jodidamente peruano que una cucarachita en el arroz chaufa?, ¿algo más peruano que ver, entre los cuadraditos de apio, aquel rostizado exoesqueleto mirándonos cachoso desde el más allá? Perú: país bipolar. Los miles de lectores de este blog que viven fuera del país ya están salivando imaginándose la jugosa densidad de una salsa de tamarindo. Pero los más fríos y racionales, esos aguafiestas que todo <em>blogger </em>aborrece, recuerdan en este mismo instante detalles tristes y feos del chifa de la esquina.]]></description>
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         <pubDate>Thu, 19 Jul 2007 04:10:11 -0600</pubDate>
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         <title>¿ESCUELA DE COMBISTAS?</title>
         <description><![CDATA[<object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MS1Qj1RmNQ0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/MS1Qj1RmNQ0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>
<strong><font color="#990000">POR UNA LIMA CON CHOFERES Y COBRADORES PROFESIONALES<font color="#000000"></strong>


Hace algunas semanas encontré esta joyita en el ciberespacio. Y se me ocurrió colgarla en el blog a raíz de las declaraciones de mi amigo Jesse Hardaman, el gringo que en un <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/06/i_love_your_combi.html">post anterior</a> se preguntaba muy serio si existían escuelas para cobradores o combistas. Bueno, no sé quién es el autor de este audio —si lo saben, avisen— pero su grabación es una idea cabal de lo que sería una alucinada academia para los tripulantes de nuestra querida combi. Aprieten <em>play</em>, se van a cagar de la risa. Aunque, como ocurre siempre, después de un rato se van a poner a pensar un poco. Digo, toda práctica humana tiene su sabiduría, su <em>know how </em>y, llegado el momento, se hace necesaria la transmisión de conocimientos, así que supongo que hablar medio en broma es también hablar medio en serio. Por eso me pregunto, ¿llegará a haber una escuela de combistas?

Cuando publiqué la entrevista a Jesse H., muchos lectores enviaron <em>comments </em>aportando ideas a lo que tendría que ser una escuela de ese tipo. Un visitante llamado Gustavo dijo que podría haber un curso de Lenguaje: comunicación con los pasajeros, o de Estadística: cómo interpretar a un datero. Y bueno, como esta mañana me he despertado con frío y sin ganas de moverme del asiento, me puse a tomar apuntes y a ensayar un esbozo de syllabus para aspirantes a combistas que quieran un título a nombre de la nación. Es una lista arbitraria y ciertamente incompleta, pero allá va:  

<strong>Geometría del espacio:</strong> El alumno sabrá resolver problemas prácticos derivados de la superposición de la materia sólida en el interior de un vehículo. Ej: cómo colocar a cuatro madres de familia en un metro cuadrado. 

<strong>Física aplicada:</strong> El alumno aprenderá a entender los fenómenos físicos previstos en los axiomas básicos de la materia, en especial en la Ley de inercia. Así, podrá finalmente entender con ejemplos prácticos los tristes efectos del choque de un cuerpo C que viaja a 80 km por hora contra un cuerpo P que viaja a 60 km/h, pero en dirección contraria. 

<strong>Procesos psicológicos:</strong> El alumno aprenderá a alternar con personas de todo nivel social con solvencia y elevada autoestima, mirándolos fijamente a los ojos. También sabrá controlar el desborde glandular que puedan provocar ciertos escotes inevitablemente cercanos.

<strong>Historia del transporte en el Perú:</strong> Mediante un recuento histórico detallado (y proyección de diapositivas), el alumno entenderá por qué la combi es el medio de transporte más deplorable, feo, inseguro y letal de nuestra historia republicana.

<strong>Defensa personal:</strong> El alumno aprenderá a resolver situaciones de conflicto sin recurrir a patadas grandilocuentes (que solo sirven para terminar en una comisaría). Para lograrlo, las artes marciales le permitirán procurar daño óseo al contrincante sin dejar rastros, dejándolo vulnerable y débil para así echarlo a la pista.

<strong>Relaciones Públicas:</strong> El alumno manejará las herramientas interpersonales para dialogar en armonía con choferes y cobradores de la competencia, en especial en situaciones de crisis como un choque. Mediante terapias intensivas, se eliminará de la corteza cerebral del alumno epítetos inoportunos como “conchatumadre”.

<strong>Ilusionismo el Mago Giorini:</strong> El alumno aprenderá a manejar conceptos básicos del arte de las apariencias (desviar la atención, etc.), muy útiles para la administración ventajosa de billetes y monedas sin que el pasajero sospeche nada. Así, contribuirá a la economía general del transporte urbano. 

<strong>Introducción al impacto combi:</strong> Mediante simuladores mecánicos y sonoros, el alumno aprenderá a mantenerse en equilibrio en un vehículo de transporte rápido, y se someterá a los 70 decibeles que, en promedio, tendría que soportar durante diez horas continuas en las calles de la ciudad jardín.]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/07/escuela_de_combistas.html</link>
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         <pubDate>Mon, 16 Jul 2007 06:45:28 -0600</pubDate>
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         <title>EL LAMENTO DE LOS ALTOS</title>
         <description><![CDATA[<img alt="MARGARITO.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/MARGARITO.jpg" width="197" height="352" />

<strong><font color="#990000">MEDIR 2 METROS EN UNA COMBI<font color="#000000"></strong>


Mejor no leas este post. Ojo, no es nada personal, pero como podrás imaginar por el título, es muy posible que no pertenezcas al público objetivo, porque lo más probable es que seas peruano y que midas entre 1.60 y 1.70. (Esa pues es nuestra talla promedio y por eso Gloria lanza campañas para que “Chato” no sea un apodo tan popular, toma tres vasos de leche al día y crece, peruano, crece). Bueno, lo que quiero decir es que este es un post exclusivo para altos, ¿ok?. Así que <em>bye bye</em>. Hoy pensé súbitamente en esos seres larguiruchos que nos hacen erguir el cuello al hablarles. Porque bajo el cielo de Lima habitan también individuos altos. Altísimos. Son pocos pero son. Margaritos de saco y corbata, Gabys Pérez de lonchera y medias nylon, estos chicos suben todos los días a una combi y la pasan muy mal. Medir 1 metro 85 en Lima es catastrófico cuando tienes que embutir tu humanidad en el breve espacio de un minibús local. Es una vida de cotidiano transformer, de contorsionista involuntario, de hombre-goma urbano. Algo triste. 
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         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/07/el_lamento_de_los_altos.html</link>
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         <pubDate>Fri, 13 Jul 2007 08:46:03 -0600</pubDate>
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         <title>COMBO COMBI</title>
         <description><![CDATA[<img alt="POST%20COMBO%202.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/POST%20COMBO%202.jpg" width="489" height="300" />

<strong><font color="#990000">LA COMBI COMO CAFETERÍA RODANTE<font color="#000000"></strong>


Con esto del <em>boom </em>gastronómico los limeños creemos que nuestra comida es tan brutalmente buena que eso nos da derecho a hacer chanchadas. O al menos, a andar por la vida dispuestos a sacar en cualquier momento, sin roche, al anhelante comilón que llevamos dentro. Quizás porque en la tele Gastón Acurio lo hace prácticamente en cada hueco/huarique/boliche de la ciudad —acompañando cada ajuste de las mandíbulas con un “hummm” certificador—, el caso es que de un tiempo a esta parte es lícito y bien visto comer como y donde sea. Lo importante es el placer, o sea, que tragar sea rico por sobre todas las cosas. Es casi una liberación sexual. Comer con las manos está bien. Comer parado —incluso agachao— es maravilloso. Comer tripas al vuelo es <em>cool</em>. Comer cuy es lo más <em>in</em>. Comer tallarín verde con papa a la huancaína no solo es socialmente aceptable, sino que es una belleza, sobre todo si se hace en plato plástico de fiesta infantil a dos metros de los apurados —y hambrientos— transeúntes de Lima la horrible. Así, hay quienes digirieron el mensaje, inflaron su orgullo gastronómico y dieron un paso temerario: comer en la combi.]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/07/combo_combi.html</link>
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         <pubDate>Wed, 04 Jul 2007 05:44:57 -0600</pubDate>
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         <title>I LOVE YOUR COMBI</title>
         <description><![CDATA[<img alt="sam.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/sam.jpg" width="200" height="261" />

<strong><font color="#990000">LA COMBI VISTA CON LOS OJOS DE UN PERIODISTA GRINGO<font color="#000000"></strong>


El Perú altera a los gringos. Los hace sonreír más y mejor. Los vuelve niños grandes que juegan a la ronda con la telúrica complicidad de un chullo en la cabeza. Pienso que en el futuro el país no debería buscar incrementar el turismo vendiendo el viaje al Perú como un encuentro cultural con nuestro señor de Sipán y demás reliquias momificadas, sino como una terapia vivencial. Bienvenidos al país sanatorio. Llegue a Lima y sea feliz por la fuerza de la sinrazón. <em>Enjoy Perú, a surrealistic place</em>. Todo lo que he dicho es puro prejuicio, por supuesto. Es lo que he pensado esta noche al ver a Jesse Hardman, un periodista radial de Minnesota que lleva un año en el Perú, donde vino como profesor visitante de una universidad privada. Los efectos de su estadía entre nosotros ya se notan: una risa desinhibida con esporádicas dosis de criollada (la criollada en un gringo tiene un componente un toque palteante, creo). Lo conocí por una amiga. Ahora nos reunimos porque él quiere contarme sus planes para el programa de radio de sus alumnos. En medio de la conversa, Jesse empieza a hablar de sus viajes combis. Dice que los combis (sí, los combis) son un mundo, que le gusta ver cómo los cobradores ofrecen su producto sin importar ruta, que disfruta con la informalidad y que ya aprendió a decir “china” para pagar menos. 

—Sorry, Jesse, esto no estaba planeado pero… tengo que grabarte.

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         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/06/i_love_your_combi.html</link>
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         <pubDate>Sat, 30 Jun 2007 08:55:31 -0600</pubDate>
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         <title>CRÓNICA: PERU-URUGUAY EN UNA COMBI</title>
         <description><![CDATA[<img alt="BLOG%20PERU%20URUGUAY%202.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/BLOG%20PERU%20URUGUAY%202.jpg" width="300" height="250" />

<strong><font color="#990000">EL <em>BLOGGER </em>SE PONE LA CAMISETA<font color="#000000"></strong>


Yo también quiero a la selección. Me gusta cuando hacen taquitos y se elevan, impetuosos, para alcanzar la violenta armonía de un cabezazo puntual. Me gusta cuando bajan la bola de pechito formando ondas en la camiseta blanquísima, esa camiseta a la que alguien añadió una franja roja que es el trazo guerrero de un pincel-sable. Marinera norteña, donaire y lujo, que suenen los cajones la guitarra: nos gusta bailar y el fútbol es una danza. Pero que lástima: hoy es el debut de Perú en la Copa y yo no lo veré en imágenes. Son las cinco de la tarde del martes y en vez de estar en mi casa frente a la tele, <strong>el partido me sorprende en pleno viaje en combi</strong>. Supongo que les pasa a muchos. Es la hora punta. Mucha gente va a alguna parte o vuelve, o va y vuelve, o huye. Me veo a mí mismo, en el último asiento, en medio de aquellos peruanos que solo podrán seguir la Copa mientras viajan, tratando de alucinar con el sonido y las plabras de una radio que, por momentos, pierde la señal. 
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         <pubDate>Thu, 28 Jun 2007 03:54:17 -0600</pubDate>
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         <title>¿EL VATICANO O LA SARITA?, HE AHÍ EL DILEMA</title>
         <description><![CDATA[<img alt="POST%20lasarita.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/POST%20lasarita.jpg" width="355" height="256" />

<strong><font color="#990000">LOS 10 MANDAMIENTOS DEL CONDUCTOR DAN RISA <font color="#000000"></strong>


Los choferes de combi se persignan. Lo hacen rápido y mal, como los niños, como el Chavo del ocho en casa de la bruja del 71, pero lo hacen sin falta cada vez que salen a trabajar y activan el motor de sus poderosas bestias de hierro. La pregunta es, ¿cuál es su Dios? La mímica de la cruz en el pecho es signo inequívoco de Cristo redentor, pero no de filiaciones más complejas y rotundas como eso de <em>amar al prójimo</em>. Ta’ que esa ya no la hago, choche. Y así, mientras el Vaticano lanza los <a href="http://www.abc.es/20070620/sociedad-sociedad/diez-mandamientos-conductor_200706201322.html">10 mandamientos </a>para el conductor católico (entre otras cosas, adelantar a otro auto es considerado un pecado, mira tú), los choferes de combi de sabor nacional prefieren <strong>olvidar al Papa gruñón y refugiarse en la siempre comprensiva Sarita Colonia</strong>. Una cosa es la fe y otra muy distinta aceptar que don Benedicto XVI me venga con sus vainas: Yo soy un chofer moderno. En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo y amén con besito en la uña negra.]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/06/el_vaticano_o_la_sarita_he_ahi.html</link>
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         <pubDate>Sat, 23 Jun 2007 09:40:19 -0600</pubDate>
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         <title>SON TUS PERJÚMENES</title>
         <description><![CDATA[<img alt="BLOG%20PERFUME%202.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/BLOG%20PERFUME%202.jpg" width="200" height="322" />

<strong><font color="#990000">¿A QUÉ HUELE UNA COMBI? <font color="#000000"></strong>


La combi no es un lugar propicio para respirar hondo. En eso estamos de acuerdo (creo). Describir un olor es siempre un esfuerzo literario, entre otras cosas porque los olores no tienen una codificación precisa en el lenguaje, y no es posible verbalizarlos con la claridad con la que uno narra, por ejemplo, <em>el rojo inabordable de aquel vestido, guapa</em>. Referir un olor implica recordar algo que se le parezca, es decir, algo que sea <em>como </em>ese olor o se <em>aproxime</em>, y siempre será estar tanteando pues no hay una tabla RGB de aromas. La inca kola huele a inka cola, pero si le hablas a un extranjero, tendrás que decir que huele a hierba luisa, a chicle globo, acaso a algodón de azúcar. El Sublime huele a chocolate, obvio, pero habrá que añadir que huele también a maníes guardados y, en otros tiempos, a la delgadísima envoltura de papel blanquecino, si queremos que alguien que no lo conoce nos entienda. Hubo un escritor que dijo que <strong>los olores no se recuerdan: más bien, te asaltan de pronto y encienden cosas que creías enterradas</strong>. Pero ahora volvamos a nuestro tema: si tuviéramos que colocar en un frasco imaginario todo aquello que constituye el olor de una combi, ¿qué elementos pondríamos? ¿a qué huele una combi?]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/06/son_tus_perjumenes.html</link>
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         <pubDate>Wed, 20 Jun 2007 03:19:39 -0600</pubDate>
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         <title>DATERO INCOMPRENDIDO</title>
         <description><![CDATA[<img alt="blog%20DATERO%202.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/blog%20DATERO%202.jpg" width="198" height="300" />

<strong><font color="#990000">LOS HOMBRES-RADAR DE LAS COMBIS <font color="#000000"></strong>


El primer datero que vi en mi vida medía un metro ochenta, era un tipo banco y bien plantado, solía ponerse cafarenas oscuras y tenía el pelo negro aunque una invasión de canas se había apoderado de sus patillas. Llevaba un bigote negro rasurado con precisión hasta formar un triángulo y esa combinación de elementos en su apariencia —además de su perenne malhumor— hacía que los cobradores lo saludaran diciéndole: “¡habla, jefe de Hombre Araña!”. Su esquina era la de Angamos y Tomás Marsano, uno de esos cruces bravos que en los planos de las comisarías aparecen marcados con plumón rojo. Nunca supe su nombre. <strong>Me intrigaba su trabajo aunque no le daba demasiada importancia</strong>, y hoy su recuerdo es apenas la superposición de imágenes sucesivas que fijé en mi vista mientras bajaba de la combi, acaso quejándome de que me dejaran a dos carriles de la acera, putamadre, para luego caminar y acercarme al vuelo al Jefe del Hombre Araña con su tabla llena de apuntes y su cronómetro de plástico tosco, de esos que dicen en alguna parte WATER RESISTANT.]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/06/datero_incomprendido.html</link>
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         <pubDate>Sat, 16 Jun 2007 06:22:33 -0600</pubDate>
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         <title>LA OFICINA COMBI</title>
         <description><![CDATA[<img alt="POST%20COMBI.gif" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/POST%20COMBI.gif" width="300" height="265" />

<strong><font color="#990000">ENCANTOS Y DESENCANTOS DE CHAMBEAR MIENTRAS TE TRANSPORTAN<font color="#000000"></strong>


Para algunos, la combi es una rara forma de extensión del sueño. O sea, duermo cinco horas en casa y una más en la combi. Así me organizo yo pues oye (porque yo me organizo, ah). Lindo, ¿no? <em>Limenean way of life</em>. Pero también están los que no parpadean, los que no pueden perder el tiempo, los que ayer leyeron por décima vez a Miguel Ángel Cornejo antes de dormir y hoy quieren conquistar el mundo, o intentarlo, o decir que lo intentaron, y saben que en este arenal de Dios perder un segundo es perder un granito-oportunidad. Hoy es tu día y debes sacarle provecho: sube al vehículo, camina haciendo el un-dos-tres un-dos-tres que bien conoces para no mancharte los lustradísimos zapatos. Y a vencer se dijo. No pienses lo contrario.]]></description>
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         <pubDate>Wed, 13 Jun 2007 02:17:11 -0600</pubDate>
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         <title>VOLVERTE A VER</title>
         <description><![CDATA[<img alt="BLOG%20PERU.jpg" src="http://s16000.gridserver.com/combimania/BLOG%20PERU.jpg" width="350" height="233" />

<strong><font color="#990000">SUBIR A LA COMBI LUEGO DE AÑOS DE DESTIERRO<font color="#000000"></strong>


De lejos —digamos, al otro lado del Atlántico— la combi se extraña. Qué loco, ¿no? Se extraña su calor, sus ruidos, sus vapores tropicales y sus colores pastel, y se olvidan progresivamente todas esas razones que alguna vez nos hicieron desear que un tornado brutal y milagroso llegue por primera vez a nuestra ciudad solo para borrarlas a toditas, en <em>one</em>, de la faz de Lima la horrible. Así como la mocosa añora e idealiza al padre borracho que se quitó del hogar y nunca pasó pensión, y no solo lo extraña sino que lo dibuja con crayolas en las tareas del colegio, haciendo en los retratos una versión amable y sonriente de aquel grandísimo hijo puta, el cerebro de un inmigrante convierte la experiencia combi en una fiesta cotidiana que consiste en trasladarte de un lugar a otro pasándola chévere, <strong>gozando de los luminosos encantos de la informalidad tercermundista</strong>. Eso, más o menos, fue lo que le pasó a Marissa Chiappe, una limeña que volvió de Europa con ganas de comer anticuchos, tomar chicha morada… y subirse a una combi. Pero claro, el encuentro con el vehículo bandera no fue precisamente lo que esperaba.]]></description>
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                  <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Combimanía</category>
        
        
         <pubDate>Fri, 08 Jun 2007 10:15:47 -0600</pubDate>
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         <title>ESTAR SOLO DA MIEDO, ¿VERDAD?</title>
         <description><![CDATA[<img alt="BLOG%20MIEDO%202b.jpg" src="http://s16000.gridserver.com/combimania/BLOG%20MIEDO%202b.jpg" width="240" height="324" />

<strong><font color="#990000">ESE TERRORÍFICO INSTANTE EN QUE ERES EL ÚLTIMO PASAJERO DE UNA COMBI <font color="#000000"></strong>


Eres el último. No insistas ni mires atrás otra vez: estás solo. Ni siquiera sabes cómo pasó: 25 minutos antes estabas sentado matando el tiempo, mirando a la multitud apretujada bajo aquel letrero amarillo: <font color="#990000">PAQUE CON SENCILLO, Y NO CON LA FALSA CARAJO…<font color="#307950"> <strong>Y no seas picón!</strong> <font color="#000000">, y ahora no hay ningún pasajero salvo tú. No es que los extrañes pero sí, preferirías que vuelvan. Para llenar el vacío, como en el vals. Porque eso es parte de la paradoja combi: en el trayecto uno maldice al prójimo maloliente pero cuando no hay nadie el instinto personal de supervivencia extraña su calor y aun sus vapores. ]]></description>
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         <pubDate>Sun, 03 Jun 2007 11:55:55 -0600</pubDate>
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         <title>LA COMBI: ¿AUTOBOT O DECEPTICON?</title>
         <description><![CDATA[<img alt="BLOG%20AUTOBOTS.jpg" src="http://s16000.gridserver.com/combimania/BLOG%20AUTOBOTS.jpg" width="404" height="252" />

<strong><font color="#990000">EL BLOGGER MUESTRA SIGNOS DE DETERIORO Y ALUCINA COMBIS TRANSFORMERS<font color="#000000"></strong>


Pertenezco a esa generación feliz que pasó su niñez sin demasiados asesinatos en la tele: nos olvidamos de He-man y de su hermana gemela para entregarnos al autista placer de convertir la miniatura de un Volkswagen escarabajo en Bombolbi, Bumblebee o como diablos se escriba el nombre de ese robot amarillo con ojos azules. ¿Se acuerdan? Bumblebee era chiquito, el chaparrón de los <em>autobots</em>, o sea, de los transformers buenos que luchaban contra los malvados <em>decepticons</em>. Cabía en la palma de mi mano. Para los que aún no la captan o tienen demasiada edad (o muy poca), hay que aclarar que los transformes eran máquinas (autos, aviones, trenes) que <strong>se volvían robots tras una combinación precisa de giros y gimnásticas contorsiones</strong> que los sonidistas acompañaban con un “quikukukakakikaku”. Ahora, la película amenaza con robarnos 15 soles a los manganzones “del hoy” con la promesa de una travesía de dos horas por los mares de la nostalgia. He visto los trailers y mi primera impresión es que —una vez más— los productores no han entendido nada. Lo que sí han generado en mí estos avances es una pregunta que primero creí banal, pero que ahora veo muy profunda. <strong>Infantil, pero profunda: las combis, ¿serían <em>autobots </em>o <em>decepticons</em>?</strong>
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         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/05/la_combi_autobot_o_decepticon.html</link>
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         <pubDate>Sun, 27 May 2007 17:35:05 -0600</pubDate>
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         <title>YO ME AUTORREGULO BIEN CHÉVERE</title>
         <description><![CDATA[<a href="http://s16000.gridserver.com/combimania/BLOG%20Autorregulo%202.jpg"><img alt="BLOG%20Autorregulo%202.jpg" src="http://s16000.gridserver.com/combimania/BLOG%20Autorregulo%202-thumb.jpg" width="350" height="257" /></a>

<strong><font color="#990000">EL RETORCIDO PRINCIPIO DE LA LIBERTAD COMBI<font color="#000000"></strong>


El país progresa y ese avance se percibe en el runrún del motor de una combi. Sube y siente la perenne vibración del vehículo en la suela de tus zapatos, como hormiguitas biónicas locas. Los peruanos nos estamos civilizando: ahora los choferes exigen que te pongas el cinturón de seguridad. Ayer, justamente, acataba la orden del conductor (iba en el sitio del copiloto) cuando me fijé que la correa me quedaba grande, colgando flácida como una tripa (quizás como quedaría mi propia tripa después de un no tan improbable accidente) y decidí preguntarle al hombre cómo hacía yo para regularla. “Se regula sola”, me dijo y siguió su marcha, indiferente. En ese momento uní dos conceptos que, hasta entonces, habían permanecido separados en mi distraído cerebro: <strong>la autorregulación y la combi</strong>. ]]></description>
         <link>http://blogs.elcomercio.com.pe/combimania/2007/05/yo_me_autorregulo_bien_chevere.html</link>
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                  <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Combimanía</category>
        
        
         <pubDate>Thu, 24 May 2007 08:52:51 -0600</pubDate>
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