Busco Novio

Mayo 2008

Comentarios (307)

Definitivamente… no me quiere

May
27
2008
margaritasbasura1.jpg

GU?A PARA DESHOJAR MARGARITAS: II PARTE

Al leer sus comentarios he pensado varias veces en esas señales tan obvias pero a la vez tan invisibles por las que, durante lapsos de insania momentánea (larga, en algunos casos y eterna en algunas aterrorizantes historias de –falta de- amor), nos hemos vuelto ciegas. Ciegas porque frente a nosotras no estaba el hombre maravilla por el que debíamos ser perfectas, cuyo amor era tan especial que valía la pena olvidarnos que nosotros no nacimos inválidos emocionalmente y no necesitamos a nadie de quién depender. No, olvídense. Estábamos, estuvimos o estamos frente al popular y no por ello digno de ningún premio (por lo menos de alguno que valga la pena): hombre yo-yo.

Yo-yo, por egoísta. Yo-yo, porque viene y va.

Pensé que sería una buena idea alargar la lista. El hombre yo-yo es peligroso, al igual que la mujer yo-yo, me imagino. Por una razón muy simple: no te quiere. Así que aquí vamos con la secuela de la lista de señales para salir corriendo.

Continuar leyendo

Comentarios (371)

Me quiere... ¿no me quiere?

May
17
2008
margarita400.jpg

GU?A DE BOLSILLO PARA DEJAR DE DESHOJAR MARGARITAS (es simple: él/ella no te quiere).

Mi última decepción me ha hecho querer ordenarme un poco. Lo primero que se me viene a la cabeza es que mientras construimos, como niños en la orilla del mar (y con nuestro rascaplaya), un castillito que pronto se verá sorprendido por un ola, que no sólo lo derrumbará sino que también nos llenará la boca de agua de sal y arena, igual que nuestros ojos y la ropa de baño. Pero a diferencia de esos juegos de infancia, ahora ya no están nuestros padres, tíos o hermanos mayores para que nos consuelen con un abrazo y un Glacial de mango cuando, nos veian llegar corriendo y llorando después de nuestra pequeña tragedia marina.

Ahora estamos solos, y cuando esa ola llamada él o ella llega y tumba nuestra ilusión tendríamos que estar preparados, o por lo menos advertidos. Por eso, he elaborado una pequeña guía de bolsillo para advertir catástrofes emocionales, por una simple razón: no recuerdo jamás haber construido dos castillos de arena el mismo día. Ahorremos tiempo, energía y, en algunos casos, dinero para la terapia y medicación. Hay gente que no la vale.

Así que, aquí va. Por que no quiero volverme a ilusionar del chico equivocado; y aunque sé que de seguro lo volveré a hacer, por lo menos seré consciente y podré mandarme a la mierda yo solita por tonta, y no gastar otro round de tiempo lamentándome con mis amigos. Ellos tampoco se lo merecen, ya hicieron bastante soportando la euforia del “he conocido al hombre/mujer de mi vida”. Ahorrémosles también a ellos, que sí nos quieren, tiempo e incomodidades auditivas en la horrorosa etapa del: creo que no me quiere.

Continuar leyendo

Comentarios (184)

La pérdida de mi inocencia

May
11
2008

HERRADURAMAMI.jpg

¿UNA BARBIE? Sí, PERO SOLO PARA JUGAR.
De chica yo parecía un chico. ¿Por qué? Porque cuando era niña, mi hermano -once meses menor- y yo parecíamos mellizos. El álbum de fotos familiar puede dar cuenta de ello. Mi madre nunca fue seguidora de las reglas de la feminidad clásica, o de los típicos clichés de clase media limeña, debo decir. Cosa que, en repetidas pataletas adolescentes, le recriminé muchas veces. Jamás me hizo peinaditos con lazos y pocas veces recuerdo haber usado vestidos. Mi hermano y yo, teníamos el mismo corte “Cristóbal Cólón”, tan de moda en los setentas, nos vestíamos igual, de overol, zapatillas y chompas azul o marrones (sin ningún asomo a tono que pudiese ser considerado como “femenino”); además él y yo éramos los mejores compañeros de juegos de combate, carreras en chachicars, triciclos, bicicletas, caballos de mentira, e incontables y, siempre imaginarias, aventuras intergalácticas.

Cuando me hice un poco mayor y mi padre ganaba un poco más de dinero, sí tuve Barbies, jugué con ellas, y no tengo nada en contra de éstas muñequitas rubias de plástico, 90-60-90, paradas siempre de puntita (a la espera de un buen par de tacos, parece) pero yo nunca fui, ni quise ser, una.

Continuar leyendo

Comentarios (262)

Quiero ser mamá

May
04
2008
ALI Y MAMI2.jpg

PENSÉ QUE NUNCA IBA A DECIR ESTO.
Nunca me gustaron los niños; y pensar en tener uno, menos. No sé porque. Nada de eso de “no quiero traer una vida a este mundo”, ni “mi trabajo es primero”, simplemente los niños nunca fueron lo mío. Punto. Mis amigos cercanos pueden dar cuenta de mis pasados instintos anti-maternales. Antes, no me explicaba por qué cuando alguno de ellos veía un cochecito, a un grupito de niños jugando o una mamá cargando a un bebé, a todos se les activaba de manera inmediata y automática, el susodicho reloj biológico. Yo los fastidiaba y me reía comparando sus campanadas internas a las del Big Ben; ellos me decían que era extraño que ya tuviera casi treinta y siguiera sin ganas de tener un hijo. No sabía que pocos años después las cosas cambiarían.

Continuar leyendo

© Empresa Editora El Comercio Perú