Octubre 2008
25
2008
Me llamo Renata, pero de cariño me dicen "Rena". Adoro ese diminutivo: es, ay, no sé, práctico, cariñoso, súper femenino.
No me gusta ventilar mi edad. Me parece socialmente innecesario. Pero, bueno, para efectos de esta presentación lo diré una sola vez: tengo 32 años (y muy bien vividos y transpirados, por si acaso).
Desde luego que no los aparento. Es más, tooooodo el mundo me echa, máximo, 24 o 25. Debe ser porque me cuido todo el tiempo para estar lo más regia posible. Cuatro veces por semana voy al gym, hago cardio, hago sentadillas, hago Pilates, hago spinning, hago Zumba, hago tae-bo, hago Calypso, uff, hago de todo. Obvio que también me someto a una dieta permanente: tomo un batido en las mañanas, y en las noches una ensalada de frutas. Y en el almuerzo –si no salgo con la gente de la chamba a comer algo al Delicass– llevo mi pastel de zapallo a la oficina y lo caliento en el microondas de la cafetería.
Categorías
Segunda temporada18
2008
La semana pasada me fui a Chile despechado, triste, en medio de la más virulenta ofuscación. No quería saber nada de OC, ni de Lima, ni del blog, ni siquiera de mí mismo. Es más, mientras trepaba las escalinatas del avión me copaba el firme deseo de suspender temporalmente mi identidad, de llegar a mi destino y colocarme una máscara, un antifaz. Muchas personas hacen eso cuando están aburridas o decepcionadas: huyen por unos cuantos días y, una vez en el extranjero, se transforman, mutan, olvidan intencionalmente quiénes son.
Categorías
Segunda temporada07
2008
Estaciono en la puerta de la casa de OC. Son las 11 y 20 de la noche. Acabamos de llegar del cine. La noto rara. Es una rareza repentina, pues todo el camino nos la hemos pasado conversando de lo más bien, comentando la película, polemizando divertidamente acerca de las actuaciones y las mejores escenas.
De pronto –como si nuestra historia fuera también una película cuyo guión cobra un giro inesperado–, ella voltea y despaciosamente me pregunta:
–¿Te molestaría si salgo con otra persona?




