07
2008
Estaciono en la puerta de la casa de OC. Son las 11 y 20 de la noche. Acabamos de llegar del cine. La noto rara. Es una rareza repentina, pues todo el camino nos la hemos pasado conversando de lo más bien, comentando la película, polemizando divertidamente acerca de las actuaciones y las mejores escenas.
De pronto –como si nuestra historia fuera también una película cuyo guión cobra un giro inesperado–, ella voltea y despaciosamente me pregunta:
–¿Te molestaría si salgo con otra persona?
Categorías
Segunda temporada29
2008
Desprovisto –por natura– de la belleza hercúlea y apolínea necesaria para hacer que las chicas se rindieran ante la menor de mis insinuaciones, de chico, en el colegio, no tenía más opción que buscar salidas creativas para persuadir a las mujeres de lo buena que resultaba la idea de que yo fuera, al menos por un semestre, el hombre de sus vidas.
Categorías
Segunda temporada22
2008
Los papás influyen decisivamente en el primer concepto que tú te haces del amor. De hecho, ellos son la primera pareja de enamorados que conoces: el primer hombre y la primera mujer a los que ves besarse, sonreírse y tomarse de la mano. Desde la oblicua perspectiva de tu cuna –cuando solo eres un renacuajo mudo que se contenta con mirar e interpretar silenciosamente el mundo– intuyes que entre ese señor de bigotes (que diariamente te enchufa en la boca una mamadera caliente) y esa señora de pelo larguísimo (que con tanta delicadeza te limpia el poto) existe algo serio. No tienes la lucidez ni el raciocinio para saber de qué se trata, pero –entre agú y agú– alcanzas a percibirlo.
Categorías
Segunda temporadaEl Libro de la Selva: Busco Novia en Iquitos (o ¿dónde carajo están las charapas ardientes?)
14
2008
Con el fantástico pretexto de participar en la Quinta Semana del Libro en Iquitos, Robotv (el ilustrador del blog) y yo viajamos el fin de semana pasado a la famosa capital del Loreto. Era nuestra primera incursión en la Selva, ergo, el asunto libresco nos interesaba menos que la posibilidad de alternar –por fin– con ese séquito de mujeres fogosas y candentes que, según el mito, rondan por todos lados, como sempiternas vampiresas tropicales dispuestas a clavarte sus afilados colmillos en la tetilla.
Categorías
Segunda temporada05
2008
Sabes que una chica te gusta cuando te pasa la voz para ir al cine a ver Kung Fu Panda, y le dices que irás encantado, cuando bien es sabido entre los dilectos miembros de tu cada vez más reducido círculo de amistades que los dibujos animados te despiertan la misma letal indiferencia que, por ejemplo, los libros de Derecho, las recetas de cocina, o la atormentada vida de las tortugas de las islas Galápagos.
Categorías
Segunda temporada31
2008
Era una noche de sábado. 12:20. Robotv y yo estábamos en su casa (bueno, en su depa). Él sentado en la compu, yo tirado sobre el tapiz que hace las veces de dudosa alfombra marroquí. De fondo sonaba una canción de James: ‘Laid’.
Categorías
Segunda temporada22
2008
No hay separación amorosa que te deje conciliar el sueño con facilidad. Veamos. Cuando es la otra persona la que solicita separarse, simplemente no duermes durante dos o tres días: la nostalgia, la rabia, el dolor te devoran por dentro y te desvelan por fuera. Quedas en estado de vómito, de sequedad orgánica y sonambulismo. Ojeroso, atraviesas las madrugadas, evocando escenas, deshojando teorías y probabilidades (a falta de margaritas) tratando de entender en qué momento tu relación se fue al diablo. (Porque las relaciones, como ya se sabe, nunca se quiebran cuando se anuncia el rompimiento, sino mucho antes: la noche, la tarde o la mañana aquella en que intuiste que algo andaba mal, pero no te detuviste a conversar. Es en ese instante en que un inofensivo furúnculo empieza a convertirse en cáncer mortal. A la larga, el rompimiento es solo la manifestación epidérmica de algo que ya estaba podrido).
Categorías
Segunda temporada15
2008
Salí de la ducha, me até la toalla a la cintura como si fuese una falda anticuada, y caminé descalzo los seis pasos que me separaban del clóset. Apoyándome en los talones para salvar a mis pies del gélido frío de las mayólicas, me puse a revisar el cajón de ropa interior para elegir mi íntima indumentaria nocturna. Eran las 10 de la noche de un sábado muy reciente. En la radio Robbie Williams se desgañitaba ladrando Rock DJ, y yo movía las caderas quedamente para evitar que la toalla se me cayese. No sé por qué, pero no soporto estar mucho tiempo desnudo delante de mí. Me incomoda verme calato.
Categorías
Segunda temporada04
2008
Luis, mi hermano menor, dice que en el Calendario Maya a mi fecha de nacimiento le corresponde el símbolo de la Tormenta. Si le he entendido bien, eso significa que estoy destinado (o condenado) a ser y vivir del modo en que actúan las tormentas; es decir, siguiendo un curso inestable, sinuoso, alborotado y errático.
Categorías
Segunda temporada24
2008
Debe haber sido en julio o agosto del 2007. Mayte Mujica, de Editorial Santillana, me metió un fonazo y me propuso editar los textos del blog. “Sería mostro”, añadió después de su persuasivo discurso de convencimiento. Tras un silencio repleto de dudas, le dije que no, que no estaba seguro, que tal vez no sería tan buena idea como ella creía. Antes de colgar quedamos en lo típico: “más adelante vemos, pues”. Fue casi como decirle a una chica: “te llamo uno de estos días”, sabiendo que nunca pulsarás los nueve dígitos de su celular.
Categorías
Segunda temporada17
2008
Un chico y una chica se conocen en una fiesta. Conversan durante horas. Se gustan. Antes de retirarse ÉL le pide el número de teléfono y a los pocos días la llama para invitarla a salir. Salen. A la segunda salida se dan un beso. Sin habérselo propuesto y del modo más natural, salen durante una, dos semanas. Cada vez se gustan más, se besan y abrazan con fuerza, se desean. Un viernes, después de ir a bailar, al cierre de la madrugada, hacen el amor en un hotel y les resulta sensacional. Salen durante uno, dos meses. Actúan como enamorados. Se telefonean cada dos días y se monitorean con mensajes de texto. Una noche, en la cama, en medio del fragor de la excitación, ELLA le dice a boca de jarro que lo ama. Es evidente que está más enamorada que ÉL (siempre hay uno que se enamora más que él otro). ÉL no quiere decirle que la ama, pues no está seguro de sentirlo, pero ahí, montado sobre ELLA, entrando y saliendo de su cuerpo, a punto del orgasmo, cree amarla y –pum– se lo dice balbuceándolo en su oído. ELLA no olvidará ese momento.
Categorías
Segunda temporada09
2008
Tres amigos conversan en una cevichería de Barranco. Se llaman Renzo, Fernando y Aldo. El primero tiene 32 años y es publicista. El segundo tiene 30 y trabaja en una empresa embotelladora. El tercero tiene 27 y es ingeniero. Es sábado y están aprovechando el sol para vaciar con gusto sendas botellas de cerveza Zenda. Los tres comparten un mismo plato de ceviche de pescado y conchas negras, cuyas propiedades gastronómicas son teóricamente afrodisiacas.
Categorías
Segunda temporada02
2008
Llego a una discoteca con Ignacio, uno de los pocos amigos solteros de treinta años que me quedan. Hemos venido solos, pues nadie más podía (o quería) sumarse, pero ambos somos conscientes de que no es lo ideal venir de a dos a un lugar como este.
Cuando sales de cacería con amigos, lo ideal es armar, por lo menos, un grupo de tres puntas. La fórmula del trío no tiene pierde. Por ejemplo, si la noche resulta propicia para uno, los dos rezagados pueden hacerse mutua compañía y disimular juntos su mala suerte. Por otro lado, si al momento de lanzar las redes son dos los favorecidos con la ‘pesca’, el tercero se sentirá tan tonto que –cual ave carroñera– intentará lo que sea con tal de no quedarse atrás, y eso será divertido.
Categorías
Segunda temporada25
2008
De chico veía a mis tíos más jóvenes –solteros, guapos, treintañeros– ligar con mujeres que a mí me parecían gigantes, hermosas e inalcanzables. Unas veces iban con ellas a las fiestas familiares, y otras veces simplemente alardeaban de estar saliendo con Marita no sé qué o con Carmencita no sé cuántos, que en sus descripciones figuraban como señoritas muy voluptuosas, codiciadas y cimbreantes.
Categorías
Segunda temporada18
2008
Hace unos días, mientras caminaba por el aeropuerto JFK de Nueva York, vi una pareja de chicos muy jóvenes que dormía en el suelo –en un ambiente especialmente diseñado para eso– a la espera de tomar su vuelo.
La escena me produjo algo de asombro, ternura y un poquitín de sana envidia. Él la abrazaba por detrás y ella, encogida como un bebé, improvisaba una almohadilla con las manos. Los dos tenían la boca un poco abierta y la expresión de estar sumergidos en un sueño muy profundo: no hubiera sido nada raro que estuvieran soñando el uno con el otro.
Categorías
Segunda temporada10
2008
Esto ocurrió una noche cualquiera de la semana pasada. Digamos la noche del martes o del miércoles. No importa cuándo. Lo que importa es que estaba muerto, muertísimo de hambre y decidí entrar a un Bembos (el de Benavides, en Miraflores, para ser exacto) a devorar salvajemente una hamburguesa. Robotv, a quien había recogido minutos antes, se dignó a acompañarme.
Categorías
Segunda temporada03
2008
[CONTINUACIÓN DEL POST ANTERIOR]
Viernes 30 de mayo. Son las 7 de la noche y no sé nada de ti, ingrata L. Toda la semana he esperado que te manifiestes. Escribí un post en este blog proponiéndote pasar juntos la noche de hoy, aprovechando que mi casa estaría desierta, y no te has dignado siquiera a pronunciarte. Ni una llamada, ni un correo, ni un condenado mensaje de texto.
Categorías
Segunda temporada28
2008
No se angustie, señorita L. Salvo la inicial de su nombre, no voy a dar mayores pistas sobre su identidad, ni su profesión, así que relájese. Acomódese frente a la computadora y, en lugar de preocuparse, ríase. Creo que se divertirá con lo que a continuación va a leer, considerando que cuando ocurrió el hecho que estoy a punto de contar a usted le pareció de lo más cómico. Al haber sido testigo directo de ese estropicio, sospecho que este texto le resultará, por lo menos, curioso.
Categorías
Segunda temporada18
2008
Cuando de niños leímos ‘Cenicienta’, todos celebramos que el Príncipe se casara con la sufridita protagonista del cuento, que la rescatara de su miseria y la llevara a su magnífico Palacio a indigestarse comiendo platos y platos de perdices.
Cuando años después vimos la novela ‘Quinceañera’, todos queríamos que la sencilla y medio atontada Maricruz se quedara con el mugriento mecánico Pancho, a pesar de que la espesa de su mamá jodía y jodía para que se casara con un ricachón melenudo cuyo nombre se me escapa.
Categorías
Segunda temporada10
2008
El día que Pepe me contó que se había ilusionado con una chica a la que había conocido por Internet, tuve que hacer un esfuerzo considerable para no dejar salir la risotada burlona que el comentario me produjo.
Con una algarabía digna de mejor causa, Pepe me proporcionó una serie de detalles del angelito al que acababa de interceptar en la red: una venezolana de 23 años, a la que le gustaban las mismas películas, los mismos programas de televisión, la misma música, los mismos libros y lugares que a él. Según mi buen amigo, entre los dos había una sintonía increíble, una conexión galopante, una corriente misteriosa que fluía de manera natural.
Categorías
Segunda temporada30
2008
Ni bien aterrizamos en la fiesta de mi hermana, Robotv y yo –sin pelucas ni maquillaje de por medio– nos parapetamos en un rincón, fieles a nuestro irreversible espíritu timorato.
El jardín –cubierto con un toldo enorme y repleto de mesas chatas y sillones blancos en forma de cubo– se había convertido en un ‘lounge’ al aire libre. La terraza, custodiada por dos parlantes gigantes, fungía de pista de baile, lugar que despertaba cierto escozor en el misántropo y antisocial Robotv.
23
2008
Hace un par de semanas hablé de mi hermana Vanessa. De cómo la torturaba cuando éramos niños, con falsas amenazas de irme de la casa: amenazas que –ejem, ejem– sigo sin cumplir. Bueno, este sábado es su fiesta de cumpleaños y he decidido dedicarle un post.
Categorías
Segunda temporada21
2008
M ya no está conmigo. Hace unos días –luego de comprobar lo distintos que son nuestros estilos de vida y nuestras formas de pensar– resolvimos interrumpir la relación que iniciamos con optimismo hace 60 días. Al parecer, la química inicial –potenciada por un verano fiestero y bullidor– no bastó para que el enamoramiento cobrara fuerza. Así ocurre, supongo. Algunas parejas funcionan, otras no tanto, y otras creen que funcionan aunque sea mentira. La comprensiva M dice que los dos somos responsables de lo que nos pasó. Pero si me pongo una mano en el pecho, tendría que reconocer que fui yo quien avivó nuestras diferencias con mis férreas manías, mi egoísmo y algunas actitudes que no sabría cómo explicar. En las últimas horas he tratado de hacer un examen de conciencia para identificar dónde y cuándo es que exactamente la cagué. El que sigue es un infalible inventario para que tu novia te deje en tiempo récord.
Categorías
Segunda temporada13
2008
Cuando inicié mi relación con M me propuse reprimir intencionalmente esos arranques de coquetería que matizaron mi accidentada etapa de soltero.
Antes –no sabría explicar muy bien por qué– coqueteaba con todo ser vivo femenino que insinuara algo de movimiento. Al margen de las muchas o escasas posibilidades de correspondencia que tuviera, mi cuerpo y mi mente buscaban fabricar todo el tiempo situaciones de proximidad con mujeres. No lo hacía ni por mujeriego ni por pendejerete, pues por lo menos los mujeriegos y pendejeretes suelen tener éxito en sus intentonas. Lo mío era al revés. Algo así como el puro gusto de fallar, pues a pesar de que la mayoría de veces mis amagos de seducción terminaban en francos estropicios, la absurda genética me llevaba a meter la pata una y otra vez en el mismo bache.

