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    <title>Busco Chamba</title>
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    <updated>2008-05-30T23:11:20Z</updated>
    <subtitle>Marco López.Estudió Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha trabajado en la revista “Monos y Monadas” y en los canales “CMD” y “Panamericana Televisión”. También colaboró con las empresas IMAGE S.A.C. e IMB Sports S.A.C.  Actualmente está desempleado y espera que este blog sea una vía para encontrar un nuevo trabajo.  </subtitle>
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    <title>¡Ya tengo chamba!</title>
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    <published>2008-04-30T11:41:55Z</published>
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    <summary> Foto: Chamz. Cuando en diciembre del año pasado me invitaron para desarrollar este blog acepté al instante por varios motivos: me sedujo la idea de plasmar en un blog la experiencia diaria de un profesional desempleado como muchos en...</summary>
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        <name>Marco López</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="encontrechamba.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/encontrechamba.jpg" width="400" height="300"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/chamz/2306773206/" target=_blank>Chamz.</a></strong></p>

<p>Cuando en <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/2007/12/diciembre-el-peor-mes.html" target=_blank>diciembre del año pasado</a> me invitaron para desarrollar este blog acepté al instante por varios motivos: me sedujo la idea de plasmar en un blog la experiencia diaria de un profesional desempleado como muchos en el Perú,  me iba a servir para ocupar en algo mi tiempo y, sobre todo, iba a ser un buen vehículo para intentar conseguir un nuevo trabajo. Hoy, luego de un poco más de 4 meses de paciente y angustiosa espera, puedo contarles muy orgulloso la noticia que tanto he querido comunicar en este blog: <strong>¡Ya tengo chamba! </strong></p>]]>
        <![CDATA[<p>Así es, ¿recuerdan que en el post anterior les hablé acerca de una posibilidad de trabajo? Pues finalmente se concretó, y justo unos días antes del Día del Trabajo. ¿Qué haré a partir de ahora? Me encargaré de coordinar y conseguir información para la realización de unos videos de artesanía para el Mincetur. El proyecto dura 3 meses y en ese tiempo tendré que viajar por varios lugares del Perú recogiendo imágenes y testimonios para poder hacer los videos. </p>

<p>Luego de conversar con los responsables de la  página  llegamos a la conclusión de que a pesar de formar parte de un proyecto de solo 3 meses, yo ya no debo seguir escribiendo en este blog. Esto ya no es un cachuelo, es un trabajo con posibilidades de engancharme a otro más, y de seguir aquí sentiría que estoy contradiciendo la naturaleza de este espacio.  </p>

<p>Si me preguntan las cosas que pasan por mi cabeza en estos momentos, puedo decirles  que son muchas. Tal vez lo más importante sean los sentimientos de tristeza y alegría que me embargan en este momento,  alegría por haberle puesto punto final a mi vida de desempleado y tristeza porque debo despedirme del “Busco chamba”. Y en este punto debo ser totalmente sincero en decirles que me llegué a encariñar con ustedes.  </p>

<p>Antes de despedirme quiero agradecerles  a <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/deportado/" target=_blank>Fabricio</a> y <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/tercerplaneta/" target=_blank>Joaquín</a> por la confianza que depositaron en mi, y a ustedes por haberme leído, por sus comentarios, por sus palabras de aliento, por su buena onda, por sus críticas despiadadas, por sus protestas, por sus consejos y por estar ahí. Ojalá podamos encontrarnos pronto, pero que no sea en este blog. Un fuerte abrazo para todos ustedes. </p>

<p><strong>Marco López A. </strong><br />
</p>]]>
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    <title>¿Esta vez será?</title>
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    <published>2008-04-21T11:04:26Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:11:00Z</updated>

    <summary> Foto: Chris Siempre les he hablado acerca de la importancia de tener contactos para buscar chamba. Mi último cachuelo fue por eso. Y una vez más confirmo algo que ustedes ya saben: todos los empleos que he tenido, fijos...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="buenasuerte.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/buenasuerte.jpg" width="400" height="300"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/spike55151/165349086/" target=_blank>Chris</a></strong></p>

<p>Siempre les he hablado acerca de la importancia de tener contactos para buscar chamba. Mi último cachuelo fue por eso. Y una vez más confirmo algo que ustedes ya saben: todos los empleos que he tenido, fijos o no, los he conseguido a través de contactos. Como saben, el mes de abril comenzó muy bien para mí ya que me salió un trabajo  como “free lance” que me llevó 6 días a Ancash y La Libertad. A decir de la encargada del proyecto, el contenido del material que traje a Lima cumplió con todos los requisitos previos. En otras palabras, mi trabajo estuvo bueno. Si hay algo que me pone contento es precisamente eso, escuchar que otra persona reconoce mi labor. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Este mes que comenzó bien me sigue trayendo buenas noticias. Katia, la jefa de mi último “freelo”, me recomendó con su amigo. Él tiene a su cargo otro proyecto que se desarrollará  en los próximos meses. Por esas coincidencias que siempre tiene la vida, yo ya conozco a esa persona, el año 2006 trabajamos juntos en un viaje que hice al norte del país. Espero que él se acuerde de mí. Tal como van las cosas, no me va extrañar que me llamen. Ojo, no quiero pecar de confiado,  solo que tantos meses como desempleado me han enseñado a valorar los momentos en los que estoy optimista. Y en  este momento siento que las cosas pueden cambiar.</p>

<p>Sería importante encontrar trabajo de una vez. Más allá del dinero (que siempre ocupará un lugar privilegiado en la vida de un profesional), quiero trabajar porque quiero sentirme útil. Atrás quedaron los años de estudiante en los que gozaba como nunca de los momentos de ocio. Ahora todo ha cambiado y las necesidades y prioridades son otras, hasta acepté gustosamente escribir este blog con la finalidad de encontrar chamba. Abril me sigue dando buenas señales y yo siento que estoy preparado para recibir la llamada que podría cambiar mi vida laboral. La ilusión está intacta. Espero contarles en el próximo post la buena noticia de una vez por todas. Voy a cruzar los dedos. Por favor, ayúdenme y hagan lo mismo.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Te espero en abril</title>
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    <published>2008-04-14T19:43:02Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:10:38Z</updated>

    <summary> Foto: Scott “Cada vez que sientas que ya no puedes más, tómate un respiro y sigue adelante, ya verás que las cosas llegan cuando uno menos lo espera. Se va marzo pero viene abril, un abrazo y toda la...</summary>
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        <![CDATA[<p><img alt="cheque.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/cheque.jpg" width="400" height="250"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/dslrninja/446737429/" target=_blank>Scott</a></strong></p>

<p><em>“Cada vez que sientas que ya no puedes más, tómate un respiro y sigue adelante, ya verás que las cosas llegan cuando uno menos lo espera. Se va marzo pero viene abril, un abrazo y toda la suerte del mundo para ti”</em>. Esa frase la escribió Patricia, una lectora de este blog, luego de contarles a todos ustedes lo mal que me había ido en el mes pasado. Sus palabras de aliento vaticinaron de alguna manera lo que se me venía. El martes pasado regresé de un pequeño viaje de chamba (fui a Ancash y La Libertad), en total fueron 6 días trabajando para una empresa extranjera que tiene en concesión el servicio de cafetería y hospedaje en dos compañías mineras. Mi labor era captar todo el trabajo que se hace en el tema de responsabilidad social, la experiencia fue sin lugar a dudas enriquecedora y fui testigo de algunas cosas que me gustaría compartir con ustedes.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Rumbo a la laguna de Sausacocha, ubicada cerca de la ciudad de Huamachuco (en el departamento de La Libertad), la camioneta en la que íbamos (chofer, camarógrafo, dos representantes de la empresa extranjera y yo) se detuvo en plena trocha. Algunas piedras de gran tamaño obstruían nuestro paso. A un lado de la carretera, un niño observaba detenidamente nuestro vehículo. “Propina y les saco las piedras” dijo tímidamente. El asombro fue unánime, la pena también. Yo bajé de la camioneta y retiré las piedras mientras el camarógrafo le daba algunas monedas al muchachito. “Acá hay mucha pobreza pese a que en Huamachuco hay bastante plata” dijo Luis, uno de los representantes de la empresa que conoce muy bien la ciudad. Luis está hace una semana en Huamachuco y ese ha sido tiempo suficiente para percatarse de cómo funcionan las cosas. “Por esta zona también existe minería artesanal que extrae oro, una vez vinieron periodistas para investigar sobre los niños que trabajan en las minas y fueron sacados con piedras y palos por matones”. Inmediatamente me hice la pregunta de siempre: Sea artesanal o no, ¿la minería trae desarrollo a las comunidades locales?, Por lo que he percibido, falta mejorar en muchos aspectos, aunque eso no quiere decir que no haya ejemplos de apoyo social por parte de las empresas mineras.</p>

<p>En mi viaje también conocí el poblado de San Marcos (provincia de Huari, departamento de Ancash). En esa localidad, una gran compañía minera y la empresa que me contrató han invertido en un centro de capacitación para jóvenes de la comunidad y alrededores. La enseñanza es gratuita, decenas de muchachos son instruidos en cocina y atención al cliente en restaurantes y hoteles. Ya son varias las promociones de alumnos que actualmente trabajan en la cafetería y el hospedaje del campamento minero. Pude conversar con los encargados de la capacitación en el centro de San Marcos y con algunos chicos, y me sorprendió gratamente el nivel de la enseñanza, también las cómodas instalaciones del local. Un gran aporte sin lugar a dudas.</p>

<p>Saliendo de Huamachuco con destino a Trujillo (también viajé en camioneta) para tomar el avión que me iba a regresar a Lima, me tocó experimentar un miedo inusitado. De pronto, el cielo se tornó oscuro, la lluvia no tardó en aparecer, el frío arreciaba, y como si fuera poco, la neblina borraba poco a poco el camino. Nunca antes había visto caer granizo, ese día estuve “premiado”, al fin vi caer pedazos de hielo desde el cielo. El temor llegó cuando, a pesar de estar con la niebla encima, pude observar el brillo del primer relámpago que hacía su aparición para redondear una tarde para el recuerdo. Luego de pocos segundos un trueno terminó por consumar mi susto. A mi costado, una chica se esmeraba en tratar de explicarme la fórmula para saber a cuánta distancia estábamos del temido rayo. Relámpagos y truenos se fueron sucediendo, varias camionetas estacionadas cerca de una garita del control nos obligaron a detenernos. Frank, otro compañero de travesía, bajó del vehículo en medio de la granizada para averiguar qué  pasaba. Su rostro empapado e intranquilo al regreso delataba malas noticias: “Apaguen celulares, radios, y todos sus aparatos. Apaga el carro. El vigilante de la garita dice que estamos en alerta roja, no podemos movernos hasta que él nos avise”. La escena de terror estaba completa. Fueron alrededor de 30 minutos de sufrimiento. Finalmente, el cielo se comenzó a despejar y la camioneta pudo proseguir con el viaje. “Por esta época, esto sucede a cada rato aquí”, dijo el vigilante.</p>

<p>Ya en Trujillo, luego de una merecida y apresurada cena en la cafetería del aeropuerto, Carlos (el camarógrafo) y yo abordamos el avión con destino a Lima. “Tengo que contar en el blog lo que me ha pasado”, pensé. Abril arrancó de buena manera, espero que este viaje de trabajo haya sido una buena señal de cara a mi futuro laboral.</p>

<p><strong>¿Este pequeño cachuelo será un aviso de que vienen nuevos y mejores tiempos? </strong><br />
</p>]]>
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    <title>Cosas que ya no hago porque no tengo chamba</title>
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    <published>2008-04-07T15:07:18Z</published>
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        <![CDATA[<p><img alt="billeteravacia.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/billeteravacia.jpg" width="400" height="266"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/razzlefrazzle/107909100/" target=_blank>RazzleFrazzle</a></strong></p>

<p>En el post “<a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/2008/03/buscando-el-lado-bueno.html" target=_blank>Buscando el lado bueno</a>”  les conté algunas cosas que puedo hacer ahora que tengo más tiempo libre debido a mi condición de desempleado. A todos aquellos que me criticaron, simplemente quiero decirles que lo único que pretendí fue transmitirles lo cotidiano de mi vida sin trabajo. Estuve pensando que si bien es cierto el no poseer un empleo me otorga ciertas ventajas, también es cierto que me ha privado de algunas cosas. Lógicamente, la mayoría de estas giran alrededor de la ausencia del dinero que antes me caía religiosamente todos los meses:</p>]]>
        <![CDATA[<p> He dejado de asistir a fin de mes al banco para cobrar mi sueldo.</p>

<p> He perdido contacto con amigos que hice en mis ex centros de labores. Sinceramente, extraño conversar a diario con muchos de ellos.</p>

<p> Así muchos no lo crean, mis salidas nocturnas los fines de semana se han reducido. Por ejemplo, el sábado pasado me quedé en casa observando una película en televisión.</p>

<p> Mi viejo ropero no recibe nuevos “visitantes” desde hace meses. La última prenda que me compré fue un polo, en diciembre.</p>

<p> Para salir a comer a la calle tengo que pensarlo varias veces. Antes, comer fuera de casa con los amigos era cuestión casi diaria.</p>

<p> Nunca he ganado sueldos jugosos, pero a pesar de eso tenía la virtud del ahorro. En la actualidad, mi cuenta en el banco está en cero.</p>

<p> Más de ocho horas diarias en un trabajo, te mantienen ocupado. Créanme que  “hacer nada” altera. Muchas veces he llegado a ponerme ansioso simplemente por no ocupar el tiempo libre en alguna actividad. Por eso ahora trato de hacer más deporte, por ejemplo salgo a correr casi a diario.</p>

<p> He reducido mi aporte económico a la familia. En este momento, con las justas puedo pagar la luz y el teléfono (mis obligaciones desde hace varios años).</p>

<p> Invitar a salir a una chica (estoy solo, por las dudas) también se ha vuelto un problema. Entenderán que cuando salgo con alguien no me puedo dar grandes lujos al momento de elegir lugares para la cita.<br />
</p>]]>
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    <title>Las colas para postular a un trabajo</title>
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    <published>2008-04-01T17:41:42Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:10:03Z</updated>

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        <![CDATA[<p><img alt="colaschamba.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/colaschamba.jpg" width="375" height="266"></p>

<p>Es sábado por la noche y estoy viendo en televisión una de esas películas peruanas de la década del noventa. El protagonista, Santiago Magill, luce un viejo terno y está haciendo cola para buscar trabajo. Su rostro lo dice todo, la esperanza de encontrar empleo ha desaparecido por completo. Finalmente, sin siquiera haber sido entrevistado, regresa a su habitación y tira a la cama su inservible CV. Más allá de ser la escena de una película, ese momento representa la realidad de muchas personas. Y es que hay ocasiones en las que buscar trabajo dejar de ser una obligación y pasa a convertirse en martirio, angustia y desaliento. Sin embargo, hacer una cola con un CV en la mano puede resultar toda una aventura.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Hasta donde tengo uso de razón, las colas se pusieron de moda en el primer gobierno de Alan García. Recuerdo haber sido más de una vez parte de una fila  para obtener unos cuantos panes, un kilo de azúcar y un par de bolsas de leche en polvo. Fueron mis primeras experiencias como parte de un todo, de una enorme masa de gente que pugnaba por obtener los codiciados productos de ese entonces. Si de buscar chamba hablamos, como saben, nunca pude conseguir una luego de hacer cola bien vestido y con mis papeles bajo el brazo. Años atrás, en mis veranos de ocio, siempre traté de conseguir empleo y me tocó hacer muchas colas, pero todas acabaron en la célebre: “OK, nosotros lo estamos llamando”. Ya ni sabía para qué iba, pero iba. Ahora entiendo perfectamente cuando los mayores dicen a veces que la juventud es terca y temeraria. </p>

<p>La primera vez que hice una cola para conseguir trabajo fue a los 18 años. Junto con un amigo decidimos probar suerte en uno de esos restaurantes de comida rápida. Luego de tipear e imprimir alocadamente mi CV en la computadora, me dirigí a la avenida Brasil. La ocasión hizo que me pusiera una camisa y un pantalón. Una vez ubicado en la dirección indicada, observé una larga cola, decenas de chicos y chicas exhibían una gran variedad de estados de ánimo estaban vestidos con atuendos formales para la entrevista. Recuerdo que había un par de muchachas que hablaban muy felices de cualquier cosa menos de entrevistas de trabajo. Noté también al clásico sujeto rebelde que siempre quiere dar la contra, el cual estaba vestido con un short, un colorido polo y lentes colocados como adorno en la cabeza. Ya instalado en el final de la cola junto a mi amigo, pregunté a la persona que estaba delante de mí: “¿Esta es la cola para la entrevista, no?”. El muchacho volteó y me miró sin decirme nada, bastaron pocos segundos para darme cuenta de su expresión. Se le notaba demasiado preocupado; solo atinó a murmurar un tímido “sí” que de alguna manera confirmó mi sospecha: algo inquietaba a aquel individuo. Jorge (mi amigo) y yo comenzamos a especular sobre las posibles preguntas con las que nos iban a bombardear y concluimos que si dependíamos de nuestra experiencia laboral para ser aceptados, estábamos fritos. Pasó algo más de una hora para que nos atiendan. La entrevista fue muy rápida, el resultado ya lo saben.</p>

<p>La cola que recuerdo con más desagrado fue la que hice una calurosa mañana del verano de 1996 con mi terno puesto. “Se busca estudiantes universitarios para trabajo bien remunerado” decía el aviso en el periódico. Yo ya tenía cursados los 2 primeros ciclos en la universidad, así más orgulloso que nunca me dirigí al lugar de la cita, una descolorida casa ubicada en el distrito de La Molina. Decenas de muchachos, todos bien vestidos murmuraban sobre lo mismo: “¿Para qué tipo de trabajo se postula?”. Luego de esperar un buen rato, salió por la puerta un señor pelado y panzón, con la barba crecida y vestido de manera demasiado informal. “Van a ir pasando en grupos de 10”, gritó el pelado. Salí ligeramente de mi posición para contar rápidamente a las personas que me antecedían y vi a más de 40 chicos. El sol apuntaba sus rayos hacia mi cara, el calor aumentaba y me comencé a alterar. Aproximadamente después de una hora, cuando estaba a punto de irme, nos hicieron pasar a la casa. Una vez sentado junto a los demás jóvenes, el pelado tomó la palabra. Algo comenzó a oler mal. Se identificó como dueño de la empresa y luego de unas enredadas palabras de bienvenida, soltó lo que todos queríamos saber: “Necesitamos vendedores de alarmas para casas”, dijo. No conocía a nadie en esa sala, pero estoy seguro que todos pensaron lo mismo que yo. Después de escuchar las ventajas de poseer un sistema de alarma en casa, el pelado culminó con el tormento: “Los interesados se pueden quedar”. La sala quedó vacía al instante.<br />
 <br />
De regreso a la actualidad, hace unos días, dentro de una <a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo/2008/03/diez-razones-para-odiar-las-co.html" target0_blank>combi</a>, en plena avenida Pardo, en Miraflores logré observar una cola de gente que busca chamba. El cobrador tocó apresuradamente la espalda del chofer para decirle con un tonito burlón: “¡Oye manya esa colaza!”. Casi todos los pasajeros de aquella movilidad fijaron sus miradas en la cola, parecían estar viendo seres de otro planeta, bichos raros que invadían la ciudad. La alucinada colectiva que se dio en ese vehículo hacia las personas que formaban en fila india con CV en mano hizo que me pregunte qué tiene de malo hacer cola para buscar un empleo. ¿Acaso la gente que hace cola pertenece a otra especie? Imagino que la misma realidad, el problema del desempleo y la falta de estabilidad laboral en nuestro país, ha generado una especie de morbo alrededor de la figura de un grupo de  personas haciendo cola para buscar trabajo. Espero sus comentarios para ver si están de acuerdo conmigo. También sería bueno que cuenten sus experiencias haciendo cola en busca de chamba. <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Adiós marzo</title>
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    <published>2008-03-28T11:47:22Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:09:44Z</updated>

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        <![CDATA[<p><img alt="mesmarzo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/mesmarzo.jpg" width="400" height="266"><br />
<strong>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/wildimagination/2302457597/" target0_blank>David Shaw</a></strong></p>

<p>Hasta hace algunos años, el mes de marzo lo sentía fructífero y amigable, tenía empleo y aprovechaba mis horas libres para hacer trabajos extras. El cierre del verano siempre me sonaba productivo. Sin embargo, este 2008, marzo se ha convertido en mi enemigo y su luz de esperanza se apagó. Mi cachuelo terminó, todavía no he podido encontrar trabajo y la ilusión que me hice días atrás luego de leer un comentario en el que se hablaba de una posibilidad de chamba,  se apagó. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Treinta y un días más van a pasar y el sueño de una chamba fija aún no se me hace realidad. Si bien es cierto que diciembre  fue el peor mes de mi etapa de desempleado, este marzo que se va  también ha sido una cachetada para mi economía. No he sumado, solo he gastado. A pesar del mal momento anímico, pasar un par de días de Semana Santa encerrado en casa me han servido para reflexionar sobre mi situación.</p>

<p>Más allá de todo eso, quiero contarles que  una vez más acabo de mandar mi CV vía correo electrónico, en esta ocasión, a un canal de televisión de señal abierta. El destinatario fue profesor mío en la universidad, así que eso me animó un poco más a para probar suerte por enésima vez. Pese a este nuevo intento de conseguir un trabajo estable, debo decirles que desde hace un tiempo vengo meditando nuevamente la idea de hacer mi propia empresa ligada a las comunicaciones o a la producción audiovisual. ¿Por qué no? Ya tengo algunas ideas en mente y creo que podría arriesgarme.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Celular: Fiel compañero</title>
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    <published>2008-03-24T11:00:06Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:09:26Z</updated>

    <summary> Foto: Miguel Bellido Cuando estaba en la universidad nunca me importó comprar un teléfono celular. La idea de ser ubicado por cualquiera y a cualquier hora por culpa de ese bendito aparato no era de mi agrado. Mientras menos...</summary>
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        <name>Marco López</name>
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        <![CDATA[<p><img alt="celular2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/celular2.jpg" width="400" height="267"><br />
<strong>Foto: Miguel Bellido</strong></p>

<p>Cuando estaba en la universidad  nunca me importó comprar un teléfono celular. La idea de ser ubicado por cualquiera y a cualquier hora por culpa de  ese bendito aparato no era de mi agrado. Mientras menos supieran los demás dónde estaba o qué cosas hacía, más tranquilo y cómodo pasaba mis jornadas como estudiante. Sin embargo, todo cambió desde el primer día que comencé las prácticas profesionales en un canal de televisión. Luego de conversar con la productora ejecutiva sobre el tema de horarios disponibles, ella concluyó la charla de manera contundente:</p>

<p>- “Marco, por favor dame el número de tu celular”<br />
- “No tengo celular”, dije yo.<br />
- “Sería bueno que te compres uno, necesito ubicarte”<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Las razones eran obvias, y esa mañana entendí la importancia de tener un celular cuando estás insertado en el mundo laboral. Corrí a pedir prestado dinero para comprar mi primer celular. Hasta ahora recuerdo con mucha nostalgia el color plomo y la forma de “ladrillo” de aquel teléfono que tantas veces sonó para escuchar la voz de mi jefa ordenándome las cosas que debía hacer. Con el correr de los años, el celular se transformó en  un instrumento de suma importancia en mi vida, tanto que actualmente no me imagino sin uno en mi bolsillo.</p>

<p>Si cuando tenía chamba el celular se convirtió en un instrumento vital, ahora que no la tengo, el celular es con mayor razón algo valioso. Es una especie de joya de la cual estás pendiente y alerta para contestar en el momento preciso y así poder concretar el anhelado deseo de conseguir un nuevo empleo. Hasta podría decir que el teléfono celular es una especie de mascota para mí ya que le presto especial atención todos los días: nunca lo apago, lo cargo diariamente, tengo una batería nueva y cargada de repuesto por si sucede un imprevisto, duermo plácidamente junto a él (lo coloco en mi mesita de noche, y a veces junto a mi almohada), cuando no lo tengo en mi bolsillo pongo el volumen al máximo para poder escuchar si me llaman, a veces voy al baño con él, etcétera.  </p>

<p>Como ustedes se han dado cuenta, en épocas de búsqueda de trabajo, mi celular significa todo. Ojalá que muy pronto tanta atención hacia un aparato tenga una buena recompensa, espero que suene pronto para recibir la popular “llamada ganadora”. <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Una propuesta que ilusiona</title>
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    <published>2008-03-18T18:00:50Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:09:06Z</updated>

    <summary>Desde que publiqué el primer post en este blog guardo la esperanza de que alguien me pueda ayudar a conseguir una chamba. Leo con sumo interés sus comentarios (unos muy severos, otros de carácter benévolo y otros que me alientan...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<p>Desde que publiqué el primer  post en este blog guardo la esperanza de que alguien me pueda ayudar a conseguir una chamba. Leo con sumo interés sus comentarios (unos muy severos, otros de carácter benévolo y otros que me alientan a no perder el optimismo)  y anhelo en lo más profundo de mí leer algún día esas palabras que sean la llave que me permita abrir la puerta del empleo.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="DedosCruzados350.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/DedosCruzados350.jpg" width="350" height="262"></div><small><em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/willhumes/2264146874/" target=_blank>Will Humes</a></em></small>]]>
        <![CDATA[<p>¿Por qué hago esta introducción? Porque hace unos días sentí que mi suerte podría encontrar otro rumbo. Leyendo sus comentarios, noté uno que llamó inmediatamente mi atención: un profesional de una importante empresa me pedía que le envíe mi CV. Sin pensarlo dos veces ingresé a mi correo electrónico para darle “clic” con más esperanza que nunca a la palabra “enviar”. Incluso, el lector que se contactó conmigo ha vuelto a escribirme para comentarme algunas cosas más sobre el tema. De antemano estoy eternamente conmovido por el gesto de apoyo. Así no consiga la chamba, este tipo de acontecimientos no hacen otra cosa que elevar mi moral y refuerzan la armadura que tengo puesta hace algunos meses para luchar contra el desempleo. Simplemente quiero decir gracias.</p>

<p>Espero poder contarles en un próximo post que ya tengo empleo, sin lugar a dudas, para mí sería la mejor noticia del año. Tampoco quiero ilusionarme, pero como ustedes comprenderán, es imposible evitar la ansiedad que me envuelve en este momento. Soy profesional y no tengo trabajo fijo hace más de 4 meses, una posibilidad ha surgido de pronto, trataré de tomar las cosas con calma. Como dice mi adorada madre: “Hijo, con tranquilidad siempre llegaremos lejos”. Prometo mantenerlos al tanto. </p>]]>
    </content>
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    <title>Los contactos</title>
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    <published>2008-03-14T11:37:10Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:08:38Z</updated>

    <summary> Hace unos días estuve en Tacna haciendo un pequeño cachuelo para un canal de televisión. Fue una cosa rápida y sencilla. Dos días, nada más, y por suerte todo salió muy bien. Y ahora que me pongo a pensar,...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<p><img alt="reddecontactos.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/reddecontactos.jpg" width="400" height="266"></p>

<p>Hace unos días estuve en Tacna haciendo un pequeño cachuelo para un canal de televisión. Fue una cosa rápida y sencilla. Dos días, nada más, y por suerte todo salió muy bien.  Y ahora que me pongo a pensar, hubiera sido imposible tener ese cachuelo si no hubiera conocido a Germán, el amigo que me pasó la voz. </p>

<p>Como ustedes ya saben, nunca he conseguido un empleo luego de hacer enormes colas vestido con terno y con mi CV en la mano. Todas las chambas (fijas o cachuelos) que he tenido se han dado porque algún amigo o conocido me recomendó con su jefe o porque ya me conocían de un trabajo anterior, o sea, las he conseguido por tener contactos. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Las primeras prácticas profesionales que tuve las conseguí luego de que mi profesor de un curso de periodismo en la universidad me recomendara con uno de sus amigos, el cual tenía un cargo importante  en un canal de televisión. Ahí me quedé por un buen tiempo. Luego de perder mi primera chamba, un ex compañero de universidad le habló de mí a su productor para viajar juntos al norte del país para hacer un video institucional. La última chamba fija que tuve la conseguí gracias a un colega amigo que no dudó en pedirme mi currículum para mostrárselo a su jefe luego de enterarse de una vacante en el puesto de editor en otro canal de televisión. A estas alturas de mi vida profesional estoy casi resignado a obtener un trabajo sin algún tipo de contacto. He leído en sus comentarios algunas críticas a la manera en la que busco empleo, me piden ser más incisivo e impetuoso, quieren que vuelva a mi época de adolescente en la que no dudaba en tomar una combi los días lunes a las 7 de la mañana para llegar puntual a una cita en Monterrico (yo vivo en San Miguel) luego de leer mis  Clasificados de El Comercio con el único fin de conseguir algo de dinero en verano (me contentaba con el sueldo mínimo). Créanme, que no es nada fácil, más aun en el mundo laboral en el que nos desenvolvemos los periodistas. Los profesionales son muchos, las plazas libres son pocas, así de simple. A pesar de todo, sigo mandando mi currículum a varias bolsas de trabajo vía Internet y sigo preguntando en qué lugares están pidiendo comunicadores así no conozca ningún contacto dentro. Pero definitivamente anhelo una vez más que suene el bendito celular o que me llegue un correo electrónico. Hoy, luego del pequeño bajón que tuve hace poco, la mentalidad es nuevamente positiva y estoy casi seguro de que mi próxima chamba será vía algún contacto laboral.</p>

<p>Un contacto es esa persona que te puede sacar del hueco oscuro que representa el desempleo en tu carrera profesional, puede resolver de una sola llamada tu problema económico cuando los pocos ahorros del trabajo anterior se van esfumando o cuando quizás las deudas te abruman. Gracias a un contacto podrías renunciar a ese incómodo trabajo que ya no aguantas más y cambiarte a otro con más proyección y mejor paga. Queda claro también –aunque suene raro-  que siempre es bueno mantenerte en contacto con los contactos. Yo siempre les pregunto si hay novedades. Como ya se los mencioné, en mi caso han significado absolutamente todo en el momento de encontrar chamba. </p>

<p>Visto lo trascendentes que fueron mis contactos en mi vida profesional, quiero hacerles las siguientes preguntas: ¿Qué importancia tuvieron sus contactos al momento de buscar chamba? Por otro lado, me gustaría que los que encontraron trabajo sin contactos de por medio me den la receta, porque hoy por hoy, creo que conseguir eso es casi imposible. <br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Buscando el lado bueno</title>
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    <published>2008-03-10T11:55:26Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:08:21Z</updated>

    <summary> Foto: Magali del Solar Hoy me levanté un poco triste porque mi búsqueda de trabajo todavía no ha dado sus frutos. Es cierto, hace poco tuve un cachuelo en la Copa Asia Kids, pero no hay nada como saber...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<p><img alt="dormirtarde.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/dormirtarde.jpg" width="400" height="381"><br />
<div style="text-align: center;"><strong>Foto: Magali del Solar</strong></div></p>

<p>Hoy me levanté un poco triste porque mi búsqueda de trabajo todavía no ha dado sus frutos. Es cierto, hace poco tuve un cachuelo en la Copa Asia Kids, pero no hay nada como saber que tienes un trabajo y un sueldo estable, aunque eso signifique cerrar el blog y despedirme de ustedes (valgan verdades, les he agarrado cariño). </p>

<p>Como no me gustan los bajones anímicos, me puse a pensar en las cosas que puedo hacer ahora y antes no hacía por falta de tiempo. Lo sé, tal vez muchos me dirán que son tonterías sin importancia y que soy un inmaduro por fijarme en esos detalles, pero entiendan que hay momentos en los que hay que ver el lado positivo para no angustiarnos o ponernos tristes. A continuación quiero mencionar algunas cosas que hago desde que estoy sin trabajo: <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p> Me acuesto y levanto a la hora que quiero.<br />
 Prendo la computadora y me conecto al messenger en estado “on line” casi todo el día. <br />
 Almuerzo tranquilo. Ya no tengo que sentarme a comer apurado, ahora es una ceremonia mucho más pausada y muy bien saboreada. <br />
 Le dedico más tiempo a mi querida “kuika” (mi perra). <br />
 Soy fijo si la gente se pone de acuerdo para jugar una “pichanguita”.<br />
 Puedo  acompañar a cualquier lugar a mis amigos o mis familiares.<br />
 Disfruto mucho más viendo televisión.<br />
 Salgo a correr alrededor  del parque  que queda cerca de mi casa sin estar pendiente del reloj para regresar a bañarme y salir a trabajar.<br />
 Puedo asistir a fiestas o reuniones cualquier día de la semana (ahora sí lo confirmé: a más tiempo libre, más plata se gasta).<br />
 Los domingos son verdaderamente días de descanso. Atrás quedaron esas maratónicas jornadas de casi 12 horas editando informes para televisión.</p>]]>
    </content>
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    <title>Se busca chico con buena presencia (Parte II)</title>
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    <published>2008-03-04T16:59:59Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:08:03Z</updated>

    <summary> Luego de contarles en el post anterior que una vez me había dejado de lado en una entrevista de trabajo por tener el cabello largo, empecé a preguntarme si algún día volverán a descalificarme debido a mi aspecto físico....</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="presencia2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/presencia2.jpg" width="247" height="330"></div>

<p>Luego de contarles en el post anterior que una vez me había dejado de lado en una entrevista de trabajo por tener el cabello largo, empecé a preguntarme si algún día volverán a descalificarme debido a mi aspecto físico. Seamos sinceros, eso ha pasado, pasa y pasará en el mundo laboral.  En muchos casos, cuando las empresas elaboran el perfil de sus futuros trabajadores, la apariencia física es fundamental, y no me refiero solo al tema del pelo largo o desordenado.  Si somos feos o no encajamos dentro de los estándares de belleza que se manejan, caballero nomás, estamos condenados a patear latas por mucho tiempo. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Pienso que la buena presencia entendida como buena imagen física es solo una parte del siempre complicado y complejo tema del racismo y la discriminación en nuestro país. Cuando me negaron la oportunidad de laborar en mi universidad, me sentí cruelmente discriminado. Por lo que leí en los comentarios, muchos de ustedes han sentido lo mismo que yo al ser marginados en una entrevista de trabajo por razones similares. Hablar del tema racismo es escapar del concepto central de este blog, pero quiero dejar en claro que pienso que vivimos en una sociedad racista, y el tema laboral no escapa a ello. Sin embargo, no creo que todo sea cuestión de la buena presencia física que proyectas ante un entrevistador. No obstante, imagino que muchas compañías a las que en ocasiones se les acusa de discriminación, tienen muy en claro su metodología de evaluación para futuros empleados y les da resultados su proceso de selección.</p>

<p>Si es un post anterior había dicho que las empresas están obligadas a fomentar el ambiente adecuado para desarrollar en sus trabajadores esa actitud proactiva que tanto reclaman, con la “buena presencia” debería suceder algo parecido. Se tiene que priorizar la capacidad por encima de todo. Aquel que postula a una vacante para trabajar, al margen de ser seleccionado o no, debe sentir que pusieron a prueba sus conocimientos, experiencia y capacidad por sobre todas las cosas. Discúlpenme si estoy pecando de iluso.</p>

<p>Vivimos en un país racista y contra eso poco podemos hacer. Desde este espacio solo me queda expresar mi apoyo y solidaridad a quienes se han sentido marginados en una entrevista por su “mala presencia”. A mí me tocó una vez, y espero no tener que pasar nunca más por algo parecido. </p>

<p>Para finalizar, quiero contarles que mi cachuelo de verano ha terminado. Sigo buscando chamba. El amigo que me había prometido recomendarme con su jefe para ocupar su puesto ya está en Europa y el jefe nunca llamó, sin embargo, al parecer hay una opción para hacer otro cachuelo. Los mantendré informados. Mientras tanto, les dejo la siguiente pregunta:</p>

<p><strong>¿Qué podemos hacer para acabar con la discriminación en las entrevistas de trabajo? </strong>  <br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Se busca chico con buena presencia</title>
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    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/buscochamba//62.3525</id>

    <published>2008-02-20T19:33:04Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:07:44Z</updated>

    <summary> Hace algún tiempo estaba buscando trabajo en mi universidad. Quería formar parte del equipo de muchachos que colaboraba en el proceso del examen de admisión. Recuerdo haber sido entrevistado por una señora que me hizo algunas preguntas en tono...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<p><img alt="BuenaPresencia.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/BuenaPresencia.jpg" width="399" height="251"></p>

<p>Hace algún tiempo estaba buscando trabajo en mi universidad. Quería formar parte del equipo de muchachos que colaboraba en el proceso del examen de admisión. Recuerdo haber sido entrevistado por una señora que me hizo algunas preguntas en tono raro. Su mirada denotaba cierto análisis agudo hacia mi persona, en otras palabras, me estaba “alucinando”. Algo estaba pasando esa mañana entre la entrevistadora y el entrevistado, no sentía que la charla fluyera de manera natural. De pronto, todas mis sensaciones tuvieron sentido y mis dudas se despejaron: "<em>Marco, sinceramente, no puedes trabajar así con nosotros, para hacerlo tienes que cortarte el pelo</em>".</p>]]>
        <![CDATA[<p>No voy a negar que en algún momento de la entrevista pensé que mi pelo (lo tenía largo y amarrado) era el motivo de las miradas analíticas de aquella señora, lo que jamás imaginé fue que me iba a decir esas palabras que no hicieron otra cosa que hacerme sentir triste y, sobre todo, discriminado. Obviamente que no accedí al pedido de la entrevistadora, me despedí cordialmente de ella con muchas preguntas en la cabeza. ¿Acaso el pelo largo me iba a impedir desarrollar mi labor de manera eficiente?, ¿la condición expuesta por la señora nació de ella o fue basada en una política de la universidad?, ¿no me dieron el puesto por no tener buena presencia?, y si fue así, ¿con el pelo corto iba a tener buena presencia?, ¿qué es la buena presencia?</p>

<p>Seguramente muchos de ustedes también se  han preguntado lo mismo o quizás han vivido algo parecido a lo que yo pasé. Respeto mucho los requisitos que una empresa (pública o privada) pueda exigirme para formar parte de sus filas, están en la total libertad de reservarse el derecho de admisión, pero el tema de la buena presencia no deja de llenarme de ideas e interrogantes.</p>

<p>Imagino que para averiguar qué es buena presencia, primero tenemos que analizar el tipo de trabajo al que estamos postulando. Seamos claros, si una chica quiere ser modelo A-1 y postula a un cásting para ser elegida por una agencia, los criterios de buena presencia serán totalmente distintos a la buena presencia que debería tener un chico que quiere trabajar en su universidad y a quien tal vez solo le basta con cortarse el pelo e ir vestido en terno para cumplir con el bendito requisito.</p>

<p>Recuerdo perfectamente lo que sucedió una calurosa tarde de verano del año 2001. Yo me dirigía al distrito de Jesús María a una entrevista de chamba. El tiempo me había ganado por estar jugando fulbito con unos amigos y no tuve chance de ir a mi casa. Con un pantalón de buzo, un polo arrugado y mi pelo todavía largo llegué hasta la puerta principal del canal que quería contar con mis servicios. Lógicamente, la duda me invadía. Mi mala presentación era evidente y yo estaba muy consciente de ello. ¿Entro o no entro? fue la pregunta. Enfoqué mi pensamiento en la popular frase  “no tienes nada que perder” cuando en realidad, quizás iba a perder, y mucho.</p>

<p>Una vez dentro del local, y con mucha sensación de vergüenza, le pregunté al vigilante por la persona que me iba a entrevistar. No pasaron ni 3 minutos y ya estábamos frente a frente. Una vez más, entrevistador y entrevistado. Yo, mirándome las malas fachas y él invitándome muy cordialmente un cigarrillo. El “flash back” se imponía en aquella situación. En apenas unos segundos, recordé el rostro de aquella señora mirándome como bicho raro. Como por arte de magia volví mi mente hacia la realidad y todo era distinto, la atmósfera era muy familiar. Sentí que más allá de una entrevista, el director de ese canal y yo estábamos manteniendo un diálogo amical y sincero. No fue difícil ponernos de acuerdo para iniciar mis prácticas profesionales en aquel lugar. Al final, los más de 5 años de permanencia en ese trabajo son  razón más que suficiente para decir que el entrevistador no se equivocó conmigo. Esa entrevista me dejó muchas respuestas y pocas preguntas.</p>

<p>Lo que para unos es buena presencia, para otros no necesariamente lo es. Si para algunos tener el pelo largo es un factor en contra del entrevistado, para otros determina poco o nada al momento de la elección del trabajador. Creo que el tipo de trabajo tiene mucho que ver para responder qué es la buena presencia, y también es fundamental la profesión en la que nos desenvolvemos. Yo como periodista he podido laborar con el cabello largo y tal vez ese detalle sea más complicado en un abogado. Al final, lo que me queda claro es que la buena presencia en el plano laboral es bastante relativa y cuenta con muchos otros matices. Se habla incluso de casos de discriminación racial en algunos centros de labores. Las empresas la siguen pidiendo y  parecen no tener dudas al momento de responder qué es la buena presencia. El tema, sin lugar a dudas,  da para más, así que en una próxima entrega seguiremos hablando de este particular requisito para conseguir un puesto de trabajo. Por mientras, los dejo con la siguiente pregunta:<br />
<strong>¿Han tenido alguna entrevista de trabajo en la que los dejaron de lado por no tener buena presencia?</strong><br />
</p>]]>
    </content>
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<entry>
    <title>¿Amor o trabajo?</title>
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    <published>2008-02-14T19:11:48Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:07:14Z</updated>

    <summary> ¿Qué vas a hacer por el día de los enamorados? me preguntó una amiga por el messenger. Yo le conté que actualmente no tengo novia y ella se sorprendió. Le respondí que más allá de extrañar la compañía femenina,...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
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    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="amorotrabajo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/amorotrabajo.jpg" width="199" height="300"></div>

<p>¿Qué vas a hacer por el día de los enamorados? me preguntó una amiga por el messenger. Yo le conté que actualmente no tengo novia y  ella se sorprendió. Le respondí que más allá de extrañar la compañía femenina, prefería sobre todo encontrar un trabajo estable que me pueda dar la tranquilidad laboral y económica que todo profesional desea. Ahora les hago la siguiente pregunta: Si tuvieran que elegir solo una opción por el momento, qué preferirían tener, ¿pareja o chamba?</p>]]>
        <![CDATA[<p>En mi caso no se me hace difícil escoger la segunda por obvias razones. En estos días en los que se habla del amor y sus derivados, yo sigo buscando trabajo. Un amigo se irá al extranjero y me ha ofrecido recomendarme con su jefe para ocupar su puesto en un canal de televisión. Le he mandado mi CV y espero buenas noticias lo más pronto posible. Me pongo a pensar y recuerdo cuando disfrutaba de estabilidad laboral y también gozaba de la compañía de mi enamorada. Hubiera sido algo espinoso eso de elegir una de las dos opciones. Y creo que imaginarse la situación para contestar  mi pregunta puede resultar un poco difícil porque tanto el amor como el trabajo guardan muchas similitudes y vínculos entre sí.  </p>

<p>Creo mucho en eso de que “el amor no se busca, el amor llega en el momento menos esperado”, pero también es muy cierto que si te quedas sentado esperando a que llegue, podrías envejecer sin encontrar la compañía ideal. Así es, hay que poner de nuestra parte dicen, por lo tanto, el amor es una chamba, porque ese “poner de nuestra parte” es un trabajo que toda búsqueda de pareja requiere. </p>

<p>Por más que yo haya adelantado mi opinión, sin lugar a dudas creo que debe ser muy difícil decidir por una pareja o por una chamba, la estabilidad económica o el equilibrio sentimental. Claro que no van a faltar algunas personas que digan que son cosas muy distintas y no tienen punto de comparación. Me gustaría que me digan sus razones. Como lo dije al comienzo, para mí es muy importante el contexto, y por eso, en este momento prefiero un trabajo, porque mi condición de desempleado me lo exige, así de simple.<br />
</p>]]>
    </content>
</entry>

<entry>
    <title>Busco persona proactiva</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/2008/02/busco-persona-proactiva.html" />
    <id>tag:blogs.elcomercio.com.pe,2008:/buscochamba//62.3366</id>

    <published>2008-02-05T21:26:37Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:06:56Z</updated>

    <summary> Acabo de cerrar la página web de la Real Academia Española y todavía estoy sorprendido de que la palabra “proactivo” no figure en su diccionario. Claro, ustedes dirán que ese término es la unión de “pro” y “activo”, pero...</summary>
    <author>
        <name>Marco López</name>
        <uri>http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/</uri>
    </author>
    
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/">
        <![CDATA[<p><img alt="proactivo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/proactivo.jpg" width="400" height="300"></p>

<p>Acabo de cerrar la página web de la <a href="http://www.rae.es/" target=_blank>Real Academia Española</a> y todavía estoy  sorprendido de que la palabra “proactivo” no figure en su diccionario. Claro, ustedes dirán que ese término es la unión de “pro” y “activo”, pero pensé encontrar algún significado porque la he visto escrita decenas de  veces entre los requisitos que exigen las empresas para postular a un cargo dentro de ellas. ¿Qué significa ser proactivo?, ¿Cómo es una persona proactiva?, ¿Se puede aprender a ser proactivo? </p>

<p>Yo tengo un concepto formado de esa palabra, pero creo que necesito reforzarlo, y una rápida búsqueda por Internet me llevó hasta Wikipedia, página en la que figura lo siguiente: </p>

<p><em>- Proactividad es un término acuñado por Víctor Frankl, un neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió a los campos de concentración Nazi, en su libro Man's Search for Meaning (La búsqueda de un Significado por el Hombre, 1946). Años después, el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best seller Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva del autor Stephen R. Covey.</p>

<p>- Proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida.</em></p>]]>
        <![CDATA[<p>Otras páginas en Internet me dieron más  respuestas:</p>

<p><em>- La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.</p>

<p>- Ser proactivo o proactiva es una actitud más que aptitud, es la forma como se enfrenta la vida, la forma en la que nos relacionamos con compañeros, colegas y familiares, la forma en la que aceptamos las situaciones que nos encontramos.</em></p>

<p>Más o menos me voy haciendo una idea más compleja del significado de la palabra proactivo, y ahora me hago la siguiente pregunta: ¿Soy yo una persona proactiva? Como todos saben, he asistido pocas veces a entrevistas de trabajo y siempre me ha ido mal. Tal vez los individuos que me evaluaron se dieron cuenta de que no era proactivo y por eso no me eligieron, ¿Se puede tantear la proactividad de un futuro trabajador en una entrevista que en muchos casos dura apenas unos minutos? Yo imagino que el carácter proactivo de un empleado se va dando a conocer una vez que está  dentro de su centro de labores, y que existe al menos un método para empezar a descubrir ese carácter en una entrevista. Lo jocoso del tema es que al leer los requisitos antes de asistir a una cita de chamba, siempre asumí la proactividad como una cualidad natural en mí, como venido de fábrica. Estoy seguro que muchos de ustedes también lo han hecho, aun sin tener muy claro el concepto de la bendita palabra. Es más, nunca me preguntaron directamente si yo era proactivo.</p>

<p>Más allá de mis inquietudes por una especie de tendencia mundial, las compañías exigen cada vez más esa condición en sus trabajadores. Creo que así como el empleador exige proactividad por parte de sus empleados, éstos necesitan un adecuado clima laboral para poder desarrollarla. Creo que no basta con publicar el aviso “necesito persona proactiva”, también debería decir  “Acá te ayudamos a desarrollar tu actitud proactiva”, y hasta sería magnífico un “No importa que no seas proactivo, en esta empresa aprenderás a serlo”.</p>

<p>Definitivamente no sé si soy una persona proactiva, y felizmente que no me condicionaron con este requisito para cachuelearme en la Copa Asia Kids. Lo que sí puedo afirmar es que me siento en la suficiente capacidad de adaptarme a las exigencias que impone un nuevo trabajo, siempre lo hice bien y creo no haber decepcionado a la gente que laboralmente confió en mí. Insisto en mí parecer, no creo que la cosa sea simple. Así como las empresas reclaman gente proactiva, ellas mismas deberían preocuparse primero por saber conservar, luego por desarrollar ese don en sus trabajadores. </p>

<p>También tengo otra curiosidad: ¿Persona proactiva es lo mismo que trabajador proactivo? Sospecho que no, simplemente porque el rango de acción de una persona proactiva es más amplio que el de un trabajador proactivo. El trabajador en su trabajo, la persona en la vida. Un trabajador proactivo es una persona proactiva, sin embargo una persona proactiva no necesariamente es un trabajador proactivo. Aquí entra a tallar el compromiso de las empresas por saber valorar y ampliar la proactividad en sus hombres. Entonces podría decir ahora que no sé si soy un trabajador proactivo, pero reconozco en mí varios rasgos de persona proactiva. Al final creo que voy a respetar el término netamente ligado al mundo laboral, total es allí donde ha cobrado mucha vigencia. </p>

<p>Para ir cerrando este post me hago la última pregunta: ¿Qué contratan las empresas, personas proactivas o simplemente trabajadores proactivos? De repente para ellas es lo mismo, yo ya les di a conocer mi punto de vista, para mí no es lo mismo. Quiero pensar que las empresas están de acuerdo conmigo y que en sus entrevistas tratan de captar personas y no trabajadores. Sinceramente creo que en muchos casos la realidad es otra, una vez me lo dijo uno de mis jefes: “En un trabajo solo eres una pieza, si funcionas bien sigues, de lo contrario te cambian”. ¿Qué opinan ustedes?<br />
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    <title>Los cachuelos</title>
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    <published>2008-01-30T17:23:46Z</published>
    <updated>2008-05-30T23:06:37Z</updated>

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        <name>Marco López</name>
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        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="cachuelos.jpg" src="http://blogs.elcomercio.com.pe/buscochamba/cachuelos.jpg" width="267" height="400"></div>
<div style="text-align: center;"><strong>Foto: Enrique Cuneo</strong></div>

<p>“En mi país hay mucho trabajo y dinero” dijo casi gritando en su masticado castellano un turista noruego que nunca supe cómo se había acoplado a mi grupo, pero que estaba ahí, orgulloso, enumerando las bondades de su tierra natal mientras yo  bebía unas jarras de cerveza junto a unos compañeros de mi cachuelo de verano en un bar de Barranco. Aquella frase me había dejado picón, y como para empeorar la situación, el sujeto de marras vociferaba que era  propietario de un exitoso hotel en Huanchaco. Para coronar su discurso, mencionó que también practicaba el surf, o sea, era un surfer noruego. “<em>¿Por qué no te regresas a tu tierra a esquiar? Todo lo que le cuesta a un peruano conseguir siquiera un cachuelito y vienes tú a exhibir las ventajas de vivir en el primer mundo</em>” pensé tratando de no deprimirme. </p>

<p>No tengo nada en contra de los extranjeros y muchos menos contra los  noruegos (es más, no conozco a ningún otro aparte del borrachín del bar barranquino), pero entenderán que me dejé llevar por mi actual situación. Ese muchacho de 23 años había tocado las fibras más sensibles de mi condición de desempleado. Si en Noruega abunda la chamba, en el Perú escasea, y si en los países nórdicos predomina la cultura del desarrollo, acá impera la del recurseo. Profesional o no, el peruano es creativo al momento de ir a buscar dinero e ingenioso para proponer hasta las más increíbles maneras de hacer negocio.  Y es que en este país puedes hacer llamadas al paso al módico precio de una “china”, y si te armas de coraje, podrías probar en una carretilla un delicioso cebiche por un sol. En fin, estos son solo algunos ejemplos para poder afirmar que  el peruano es recursero y cachuelero. <br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>¿Quién no se ha cachueleado alguna vez? Yo he tenido pocos trabajos fijos, pero sí muchos cachuelos. Es más, hasta ahora recuerdo perfectamente el primer de ellos. Fue en el año 1996. Yo estaba sin poder estudiar porque no tenía dinero para pagar las boletas de la universidad y tenía bastante tiempo libre, así que no desaproveché la oportunidad que me dio un tío para reemplazarlo una semana en su cargo de recepcionista en un edificio en San Isidro. Con mi pequeño primer sueldo pude comprar un par de zapatillas en Polvos Azules. Mi madre estuvo orgullosa de mí.</p>

<p>Puedo mencionarles también el peor de todos mis cachuelos. Era verano de 1999 y quería ganar algo de dinero aprovechando las vacaciones. Por recomendación de un amigo, ingrese a trabajar a una fábrica de embutidos. Grueso error. Tenía que estar todos los días parado (y asustado) en la puerta del colegio Bartolomé Herrera en la avenida La Marina exactamente a las 5 de la mañana. Ahí me recogía una diminuta combi que me llevaba junto a otros muchachos al local de la empresa ubicado en Campoy. Una vez dentro (y aún con sueño), tenía que ingresar a gigantescas congeladoras con temperaturas bajo cero para sacar el pedido que luego tenía que distribuir en tiendas y supermercados. De vuelta al local, el jefe nos hacía pelar las salchichas que después iban a ser empaquetadas en plástico. A las 5 p.m. terminaba la jornada con los dedos destrozados. Solo duré 3 semanas. Quiero mucho a mis manos, pero, sobre todo, amo a mis pulmones.</p>

<p>Del mejor de mis cachuelos no puedo escribir porque simplemente confío en esa frase que dice “Lo que viene será mejor”. Actualmente tengo un pequeño cachuelo, así que no me puedo quejar. Por estos días le he dicho a mi padre que me dé nuevamente los recibos de luz y teléfono para pagar algunas cuentas de la casa. <br />
Sin embargo, en unas semanas todo volverá a ser como antes y la búsqueda de trabajo será prioridad en mi agenda, mientras tanto, me recurseo. </p>

<p><strong>¿Qué opinan de los cachuelos?</strong><br />
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